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Prof.: Ernesto Grenón

Santo Tomé y la inmigración.








ASOCIACION AMIGOS DEL ARCHIVO GENERAL DE LA PROVINCIA

ESPERANZA - SANTA FE – REPUBLICA ARGENTINA
2005


INTRODUCCION.

Vinieron de la tierra del roble milenario

a esta lejana tierra del pajonal dormido.

Cambiaron su paloma de alero y campanario

por la calandria india de lo desconocido

...


la paz del valle verde por el silencio sordo

y el arroyuelo dulce por el salado río...”1


Nos animará particularmente en este momento un interés particular. Tal vez no significará abarcar toda la temática de la inmigración en el país y en nuestra zona ya que está fuera de nuestro alcance momentáneo y de las posibilidades de este trabajo. Tampoco será nuestro objetivo entrar en el análisis de todos los avatares y problemáticas propias del tema tan cercano a nuestra realidad santafesina ni de los distintos nacimientos de colonias en diversos lugares del territorio provincial.

Se pretenderá en cambio descubrir y establecer la posible relación de la inmigración con esta Ciudad de Santo Tomé; es decir escudriñar el lugar que le pudiera haber tocado a la localidad en este hecho tan particular para la región ya que en algunos casos se constituyó en el gestor y motor del nacimiento de pueblos santafesinos.

Ello traerá observar y valorar además la presencia de representantes de distintas culturas que vinieran a echar sus raíces en nuestra tierra con todo el bagaje cultural de sus orígenes y la posible incidencia en el medio.

Dejemos ahora sentado algunas de las características propias de esta localidad que la diferencian de otras tantas y le da su particularidad.


Santo Tomé al pasar”.

Precisamente hablar de esta localidad implica reconocer que quien conoce a Santo Tomé fuera de sus habitantes, lo ha hecho como “al pasar”, al haber tenido que, tal vez, circunstancialmente, transitar por sus calles. Esto está muy relacionado con su posible identidad como paraje, pueblo, Ciudad. Por ello vemos:





  • Su nacimiento: Este se produjo casi por casualidad, como al azar, ya que al ser el lugar de paso a Santa Fe, el último escalón para llegar a la Capital, significó un asentamiento que se fue haciendo cada vez mayor. Por ello fue primero una propiedad privada, cuyo propietario primigenio fue Juan de Garay; luego pasará por otras manos, hasta llegar a los Padres Jesuitas que instalaron definitivamente la estanzuela proveedora de carne y otros productos a la recientemente instalada Santa Fe en la otra banda del río. Más tarde desarrollará el rol de defensa de Santa Fe al instalarse una serie de fuertes que permitieron frenar y preservarla de las incursiones de porteños, malones y maleantes.

  • Sus características: Por tanto es una Ciudad que no posee fundación a pesar de tener tantos años, casi como Santa Fe; no formó parte de ningún proyecto inmigratorio, ni nació a la vera de las vías del ferrocarril. Tuvo sí un reconocimiento muy posterior de parte del Gobierno Provincial que aceptó la inquietud de los vecinos de ser un pueblo con todas sus características. Pero, en este hecho, mantendrá como un signo de su nacimiento, allá lejos en el tiempo, su nombre de Santo Tomé.

Será entonces el río el que le dará nacimiento porque permitirá que se lo llamara durante mucho tiempo como el “paso de Santo Tomé”. Circunstancia que le posibilitará ser el testigo de significativos hechos de nuestra historia nacional como la celebración del Tratado de paz, en 1816, el Paso del Gral. M.Belgrano, en 1810, la instalación de los Fuertes, el escenario de la pelea por la autonomía santafesina, etc.

  • Relación con la inmigración: Por otro lado también podrá ser el espacio de una fuerte actividad económica diversa a las collonias recién fundadas, en el marco de la labor del Puerto natural instalado en el lugar sobre el río Salado. Puerto que posibilitará la relación con el fenómeno inmigratorio santafesino, ya que en él arribaron algunos de los contingentes europeos y por otro lado a él volvieron ellos con sus primeros frutos cosechados de la tierra.

Temáticas pues que nos interesará particularmente ahora desarrollar y ahondar, tratando de establecer sus particularidades y aportes. Pero antes de entrar en ellas, conviene ubicar rápida y genéricamente la significación de la inmigración para nuestra Provincia y el País, como un marco de referencia.


1.- LA INMIGRACION.-

Para inciar en primer lugar con esta temática, será preciso distinguir rápidamente entre una inmigración planificada y otra individual o grupal. La primera alude a aquella que se generó con la intención fundamental de poblar y la segunda fue la llegada desorganizada de personas, familias o grupos a este país por una diversidad de razones.


1.1. Inmigración planificada o como parte de un proyecto integral.

Por ello atender a una inmigración planificada o como parte de un proyecto, significará ubicarnos en la segunda mitad del Siglo XIX en un momento de nuestra historia. Sabemos que después de Caseros y con la Libre navegación se implementó una política inmigratoria unida a una política colonizadora. De esta manera se podrá mencionar que desde 1857 a 1860 entraron al país 20.000 inmigrantes (de los cuales 9.000 eran agricultores).

POBLAR habái sido la consigna de los gobernantes y pensadores del momento. Pensamientos volcados en la recién promulgada Constitución Nacional que en sus art. 14 y 20 brindaba las libertades y garantías fundamentales a los extranjeros. Era preciso no descuidar al criollo de las fronteras para llevarlos a arar y producir.

En dicho marco Santa Fe había tenido hasta ese momento extensas regiones naturales con escasísimo impacto del hombre sobre la naturaleza. Pocos poblados, en general, a orillas del río y con la incorporación de la ganadería. La concentración de la población en pequeños centros urbanos constituyó una estrategia básica de ocupación del territorio por parte de un número reducido de españoles. La actividad económica estuvo centrada en el comercio con la navegación del Río Paraná, la ganadería vacuna, el envío de mulas a las explotaciones mineras del Alto Perú. Esto trajo algunos puntos forticados como el de Los Sunchales – fines S. XVIII – para proteger el tráfico hacia el oeste.

En la primera mitad S. XIX se produjeron importantes acontecimientos políticos, pero ello no trajo consigo la modificación de la base productiva y el lento crecimiento de la población. La principal concentración se nucleaba en la Ciudad de Santa Fe (4000 habitantes contra 3.500 de Rosario).
La revolución agrícola”.

Pero a fines del S. XIX se produjo entonces una modificación sustancial que afectó el territorio nacional y en particular a nuestra provincia. Un proceso que algunos llamaron “Revolución agrícola” ya que se pasó de la recolección a la de la producción de alimentos. Para nosotros la transformación fue gigantesca dadas las posibilidades de la tecnología en labranza y transporte y la situación muy especial de contar con tierras aptas para el uso agrícola, que se encontraban deshabitadas.

El paso no se agotó en la producción de alimentos sino que casi desde un comienzo logró crecientes saldos exportables. Se pasó del desierto poblacional a la población agrícola moderna (no de subsistencia).

Junto a ello Argentina recibió en un período de 80 años el 10 % de los 50.000.000 de habitantes que expulsó Europa por la combinación de varios factores: la extensión de la Revolución Industrial, el agotamiento de tierras agrícolas, la inestabilidad política, la explosión demográfica, etc. Frente a ello las tierras de América ofrecían claras ventajas para quien decidiera cruzar el oceáno.

Santa Fe por tanto fue impactada profundamente por este proceso. A partir de la fundación de la primera colonia agrícola, Esperanza, en 1856, la expansión fue portentosa.
El paisaje.

Gastón Gori nos hizo una descripción de lo que era la tierra santafesina en aquel momento:


“Las primeras colonias agrícolas se ubicaron en una llanura limitada por el río Salado al este y una línea ideal paralela a él. Sobre ambas márgenes del salado hacia el norte se desarrollan bosques que antes de ser explotados, eran tupidos algarrobales, espinillos, cina-cina y aromitos. Sólo interrumpe esta formación subchaqueña algún bañado de aguas permanentes en invierno, que se agotan en verano cuando las sequías son generales. Esta formación boscosa tenía falta de uniformidad en su desarrollo con manchones irregulares, con pampa despejada; no así hacia el norte donde adquiría un carácter más compacto.

Estos bosques proveían de leña y escasa madera para construcciones campesinas; no era un obstáculo para la explotación agrícola y se buscaba su proximidad para proveer de troncos necesarios para la construcción de viviendas y delimitación de concesiones; los bañados carecían de pajonales suficientes, de manera que se proveía desde el este de Santa Fe.

La tierra elegida era excelente para agricultura según análisis químico de la época. Pastos para ganado abundaban; grandes estancias poco habitadas y tierras fiscales...”2.
En este espacio se ubicará un asentamiento principal como lo era la población El Sauce, antigua reducción de indios abipones que hasta mediados del S. XIX se sublevaban y debían ser reprimidos en sus correrías; pero luego del asentamiento de Esperanza no constituyeron peligro grave. Después de 1850 no se podrá considerar malones generalizados contra los pueblos. Con los indígenas convivieron vagos, desertores, asesinos, protegidos por los caciques, que constituían los elementos peligrosos. Estos hechos a veces no pasaban de alarmas y se reducían a fechorías y delitos comunes.

Un verdadero elemento hostil se constituirá el gaucho malhechor, que no tenía límites. El hombre criollo no habitaba en número considerable la campaña colonizada; era un elemento en tránsito si no estaba dispuesto a conchabarse como peones con práctica; la organización policial aumentaba en eficacia y los que delinquían eran perseguidos y condenados al servicio de fronteras.


Cómo se produce la llegada de los inmigrantes.

En Santa Fe el 15 de junio de 1853 se firmó el contrato entre el Gobernador Domingo Crespo y Aarón Castellanos para iniciar este proceso. Antes ya había existido otro intento que no se pudo concretar.

De ahí Castellanos se dirigirá a Europa y se pondrá en contacto con las empresas, casas o agencias de inmigración: Vanderest y Cía de Dunkerque, Textor de Francfort y Beck y Herzog de Basilea.

Así en 1856 llegó el primer contingente para fundar la primera colonia agrícola: Esperanza. Ellos se encontraron con una realidad que seguramente no coincidía con la que ellos soñaban o suponían, con un contrato que cumplir, con el compromiso de entrega de comodidades mínimas, herramientas y material de trabajo por parte del gobierno y que esos compromisos provinciales aún no se habían cristalizado. Fue una situación muy dura de afrontar, aún después del averiado y sacrificado viaje.

¿Por qué venían? La situación de Europa por la Revolución Industrial había hecho crecer la desocupación y por ende la necesidad de buscar nuevos rumbos a familias numerosas. No se descartará que jugaba también el papel de la ilusión de mejorar las situaciones particulares.

Estas situaciones se unieron y se encontraron promotores como Aarón Castellanos, luego Beck y Herzog, y otros que se fueron incorporando con los años, para mostrar y cautivar voluntades, provocar la inmigración luchando a veces con otros intereses.

Su finalidad originaria fue obviamente una empresa redituable económicamente . Pero concretamente parece ser que a Castellanos, por lo menos, no le fue muy bien en esta actividad ya que aparentemente perdió su patrimonio personal y debió ser recompensado por su trabajo con designaciones posteriores oficiales.

Carlos Beck llegó en 1857 y en 1858 se fundaron las colonias de San Carlos y San Jerónimo con otros aportes.


Qué significaron estos asentamientos y colonias.
El establecimiento de colonos cambió fundamentalmente el aspecto del paisaje: desaparecieron las llanuras sin deslindes, los pastos naturales; fue sustituida o destruida la flora, el cultivo del ganado apareció como accesorio de las tareas agrícolas. Cambió desde el punto de vista étnico, aumentó el extranjero y con ello las relaciones sociales y el aspecto moral adoptaron un carácter no conocido hasta ahora introduciéndose prácticas legales ajenas a las costumbres de los criollos. El campesino ahora pudo afirmarse en la tierra con título de propiedad, con ventajas ignoradas por el criollo.

A veces se formaron ambientes poco permeables, al principio, a la influencia del hombre argentino. Las familias vivieron con sus costumbres europeas transformadas por el medio (adaptación de alimentación, modos de lograrla); una transformación que significó un mayor conocimiento del país. El argentino fue mirado con cierto desprecio al principio; situación que no fue muy modificada en el tiempo.


Pero no todo lo sabían los inmigrantes.

El drama de las relaciones entre el auctónono (criollo, indígena) y el foráneo, se desarrollaron en la pampa con lentitud, diariamente, en hechos menudos que plasmaron sentimientos nuevos, actitudes e ideales que más tarde tomarán expresión propia en lo social y lo político. No obstante la distancia inicial entre criollo y gringo debió reducirse luego, porque debemos tener presente que los europeos no vinieron a enseñar muchas novedades con relación a la siembra y cosecha de cereales.

El argentino no era exclusivamente pastor como siempre nos han hecho creer.


  • En la provincia de Santa Fe, ya en 1826, se había formado una sociedad de explotación agrícola; un juez de Rosario enviaba un reglamento firmado por los labradores de su jurisdicción para el buen orden de las chacras y defensa de las sementeras.

  • La técnica de trillar no era desconocida. En los primeros años de la Colonia dicha técnica fue puramente argentina

“...Los caballos trillando trigo. Aquí en la estancia de mi amigo, veo otro gran circo, llamado comunmente Era, donde hay muchas gavillas de trigo, y dentro del cual dan vuelta, quince o veinte caballos. Un hombre montado también anda adentro, y anima a estos animales, con un látigo y gritos, a dar vuelta el circo, hasta que todo el trigo queda trillado por sus pisadas”.3


Descripción que también ya realizara Sarmiento de la misma tarea en 1847.

  • La destreza del argentino en trabajos rurales, doma de potro, cuidado de animales, etc. fue muy superior al extranjero y sus servicios eran indispensables. Los que condujeron ganado a la colonia, registraron sus firmas en las comisarías y son los Mansillas o los Agapitos los troperos.

  • La necesidad de conchabar al argentino debió ser superior a todo prejuicio, a todo recelo. El medio y sus exigencias eran más poderosos que todo prejuicio sobre el criollo tuvo que ser dejado de lado. El era poseedor de todos los secretos de la pampa, aunque el colono no pudo valorar todos sus méritos; fue superior por su seguridad ante la naturaleza donde se crió. Su personalidad era más neta, por su comunión con la tierra que pisaba y por más que se le hubieran opuesto afanes distintos al trabajar los campos, su temple, su generosidad, su soltura, fueron cualidades que hacían comprender que en su vida había mucho más que desaprensión por la riqueza y el progreso en sentido gringo.


Concluyendo:

  • El indio no constituyó un serio peligro para las colonias agrícolas en la zona estudiada y fue radiado o perseguido cuando llegaba a sus límites.

  • El criollo fue resistido en los primeros años de fundaciones agrícolas; no obstante su cooperación se hizo necesaria, conchabado como peón. Su definida personalidad consustanciada con el medio concluyó por imponer muchos aspectos de sus costumbres.

  • El gringo fue dueño de la tierra y cambió el aspecto del paisaje, la etnografía y las relaciones sociales en la campaña y luego influye actuando en la vida política del país.


Sus costumbres, sus formas de gobierno, sus herramientas.

En esta conformación de una nueva sociedad las costumbres traídas desde Europa a veces se mantuvieron muy cerradas y otras tuvieron que ser adaptadas a la realidad. Por otro lado se fueron incorporando formas de comportamiento, alambrados para las parcelas -primer alambrado en 1884 en Chascomús- y reglamentaciones que en algunas oportunidad resultaron muy estrictas.

Por otro lado se incorporaron al uso herramientas que trajeron consigo como arados importados y propios, como lo hiciera uno de aquellas personalidades que estuvo en Santo Tomé y en otras localidades, Fermín Laprade, que trajo de Europa máquinas. Otro de ellos también muy relacionado con esta localidad, Jorge Bieler Haas, de regreso de sus viajes a Europa para la promoción y la atracción de nuevos contingentes, se abasteció de distinto tipo de semillas para probar suerte en estas tierras.
1.2. Inmigración individual, familiar, grupal.

Otra fasceta de esta temática es considerar una inmigración distinta, aquella que es INDIVIDUAL, FAMILIAR, GRUPAL que se va sumando lenta y despaciosamente a la vida de una comunidad. Un aspecto que adelantamos y que tuvo mucho que ver con esta localidad.

Esto pudo obedecer a distintas muchas razones y no circunscribirse a un período de tiempo determinado; también estará abierto a la llegada de personas de distintas nacionalidades o etnias. Por ello se radicaron en ellugar porque:


  • Ya existían familiares radicados aquí y deseaban reunirse con ellos

  • Buenos informes recibidos.

  • Necesidad de buscar nuevas alternativas.

  • Perseguidos o participantes en distinto tipo de guerras.

  • Producto de las migraciones internas dentro de las nuevas localidaes.



  1. LA INMIGRACION Y SANTO TOME.

La presencia de la inmigración en este paraje significó entonces un momento muy especial de la historia local ya que trajo consigo un crecimiento peculiar, un movimiento singular en su momento de esplendor y un aporte económico cuando la actividad que se llevaba a cabo en el lugar provocaba generalmente el nacimiento de distintos negocios, pequeñas industrias, fondas y comercios, etc.

Esta circunstancia obedeció a esta ubicación tan particular de Santo Tomé, junto al río, que le posibilitará su nacimiento y crecimiento en un largo caminar con importantes situaciones que se sumaron para el crecimiento poblacional del lugar.

Por ello el nacimiento del puerto de Santo Tomé por imperio de la naturaleza, la que ello implicaba febril actividad significó un factor de ampliación poblacional del medio que va más allá de la mera anécdota de la llegada de inmigrantes a su puerto.


2.1. Nacimiento del Puerto

Detengámonos por un instante a describir el nacimiento, crecimiento y ocaso de este puerto santotomesino.

Andrés Roverano en su obra 4 nos traerá a colación una serie de documentos que testificarán, definirán y marcarán la relevancia de este hecho. En tal sentido afirmará que el Puerto ya había sido creado el 30 de octubre de 1846 al instalarse una estación de resguardo aduanero en el lugar más cercano al paraje denominado Las Cuatro Bocas, en la desembocadura del Salado.

Por otro lado mencionará además el Informe del inspector de colonias Jonás Larguía elevado al gobierno el 15 de mayo de 1872:

“en el territorio que baña el Salado se encuentran 14 colonias agrícolas, y su puerto principal es el de Santo Tomé”...

“El puerto de Santa Fe es una estación necesaria para los buques que cargan en los puertos de Santo Tomé y San José [Rincón], cuyas receptorías pertenecen a esta aduana; como asimismo para la carga de todos nuestros productos agrícolas del norte y del oeste producidos por 20 colonias, además de los productos naturales exportados en forma de pieles, madera labrada para construcción de buques y rodados, carbón vegetal, leña fuerte y peletería”. 5


Por otro lado nos traerá el testimonio de Guillermo Wilcken, en su descripción “Las Colonias” que realizó un estudio de los fletes de trigo, maíz y carbón desde Esperanza y San Carlos principalmente, hasta Santa Fe y Santo Tomé. La diferencia a favor de ésta última, con respecto a los colonos que debían trasladarse hasta la capital resultaba considerable, si se tenía en cuenta que ahorraban tiempo y trayecto.

La labor de los muchos campesinos que comenzaron a trabajar en las nuevas colonias hizo que en 1877 cesara la importación del trigo especialmente y por tanto los productos argentinos debían ubicarse en Europa.

De ahí la actividad de nuestro Puerto comenzará a fortalecerse y a incrementar su actividad provocando una distinta fisonomía al lugar.
2.2. El trabajo del puerto.

El año 1879 se constituirá en uno de los años de mayor trascendencia para la localidad, a escasos años de haber sido reconocido ya como un pueblo más el 12 de setiembre de 1872 por decreto Provincial. A pesar de tener medios rudimentarios de carga el transporte se podía realizar muy bien, posibilitando la exportación de trigo y harina.

Así lo describía “El Colono del Oeste” :

“Parece que los trigos enviados a Europa, principalmente los mandados en buques de vapor, han llegado en buen estado y han obtenido buen precio. Debido a esto, se ha apoderado la especulación del artículo; y con motivo de la creciente hemos visto llegar a Santa Fe y a Santo Tomé varios buques de ultramar, el precio del trigo superior, limpiado con esmero como para ser molido, obtiene hasta 8 ½ pesos bolivianos en lugar de 5 ¼ que se pagaba hace poco todavía en el Paso de Santo Tomé”6.


Y Santo Tomé podrá ofrecer esta vista que fuera recogida por el cronista:
“ El Paso, era hace dos años un almacén en el paso del río Salado. Hoy es un pueblo floreciente y rico, con almacenes, buena edificación, grandes galpones, depósitos para cereales, y con un gran puente de madera de cien varas de longitud....”7
Por ello en el relevamiento de las ocupaciones que se hará del lugar se destacará una situación plenamente floreciente y pujante por los negocios existentes en aquel momento como:


  • 6 depósitos de granos (Pablo Bouvier, Enrique Chagandi; Miguel Taberna, Gastón Flajolet y Picardo, Guillermo Bet y Francisco Vacarezza;

  • 3 fondas (Francisco Tello, Antonio Tessio y Jorge Bieler Haas;

  • pulperías de José Romero, Antonio Mose, Silvestre Frutos, F. Vacarezza, Francisco Tello y Antonio Tessio.

  • carnicerías (Tiburcio Inga, Antonio Piedrabuena, Tolentino Acosta)

  • herrería de A. Tessio.

  • Horno de ladrillos de N. Andrés.

  • Amansadero (Juan Badino)

  • Depósito de paja (Néstor Pujato.

  • Pequeños almacenes, tendejones, vendedores ambulantes.8

La Prensa completará la descripción de aquel paraje diciendo:

“En la época de las cosechas el Paso es como nuestra boca del Riachuelo, el teatro de la animación más encantadora y del más activo comercio. Más de 300 carros llegan por día hinchados con los frutos de la cosecha, y una selva de mástiles, revela a lo lejos una inmensa flota de embarcaciones menores que reciben los productos”... “No se ven allí esas colosales tropas de carretas que van quedando sin trabajo en Buenos Aires, por las inundaciones, unas veces, por el avance de la línea férrea, las otras; grandes convoyes que en Santa Fe serían bien recibidos con júbilo en la época de las cosechas y donde hallarían un lucro seguro” 9.
2.3. El ocaso del puerto.

Una situación que no perdurará mucho tiempo más ya que se producirá otra circunstancia que cambiará todo: aparecerá la especulación con los fletes y un precio mayor de los cereales con menos beneficios para los agricultores. Los pocos y pequeños carros de los colonos no totalmente adecuados para el transporte de las cosechas hizo que se llegara a esto. Los medios nacionales de comunicación se harán eco de la situación solicitando la protección de estos centros trigueros.

Por otro lado se comenzará a notar cierta incapacidad en el puerto de la Capital santafesina en los tiempos de bajante que implicará que los buques de cierta importancia no pudieran entrar en el riacho Santa Fe y por lo tanto deberán fondearse en el Colastiné; esto significará que en lanchones deberá realizarse un acercamiento de los granos hasta allí lo que se encarecerá con un flete adicional. Situación que será aprovechada en esos momentos cruciales por los propietarios de estas embarcaciones menores.

Por ello se levantará un pedido de auxilio a los autoridades nacionales para solucionar este problema. Y entre los medios, el diario La Prensa de Buenos Aires incentivará una campaña para que Santo Tomé adquiera la verdadera categoría de Puerto.

Pero la situación no prosperó y la relevancia de este embarcadero irá decreciendo ya que se comenzarán a ubicar las vías ferroviarias con una conexión más directa con las colonias; esto significará un transporte más ágil y más económico y en consecuencia el decrecer la actividad portuaria de esta localidad al pasar los productos directamente a Santa Fe.

En 1888 todavía mantendrá su importancia, reflejado en el testimonio de Alejo Peyret, que recorrió la zona dejándonos una interesante descripción:


“ Recorro los alrededores de Santa Fe; uno de los puntos que me ha llamado la atención es el Paso de Santo Tomé, en otra época había un balsa, ahora hay un hermoso puente de madera. Santo Tomé era y es todavía el embarcadero de los productos de las colonias, pero los ferrocarriles le han quitado una parte de su importancia, porque los llevan directamente a la Ciudad o al puerto de Colastiné, para cargarlo en los buques de ultramar” 10.
Esta actividad entonces irá declinando hasta desaparecer como tal a fines del Siglo XIX; solamente se mantendrá en el siguiente siglo una actividad de embarcadero para satisfacer a la Fábrica de aceites del lugar con el aporte de maní o maíz u otros productos con embarcaciones medianas que provenían de otros destinos y que provocaban un hecho singular.

El segundo puente, el de hierro, que se había instalado en 1906 para una mejor comunicación con la capital provincial y que estaba cercano al puente carretero de hoy, posibilitará también la navegación del río Salado; la elevación manual de parte de sus estructuras permitirán precisamente el paso de los barcos, previa suspensión por un espacio de tiempo del tránsito por el mencionado puente.

De esta manera se continuará de alguna manera con un cierto movimiento laboral a través del río.

La zona que configuró el Puerto de Santo Tomé se extendía, por el norte, desde el actual calle República de Chile (camino viejo a Esperanza), hasta el puente carretero de hoy, siendo el punto de mayor importancia el situado a la altura de las calles Necochea, Esperanza, Sarmiento y Obispo Gelabert.




    1. El paso o la llegada de los inmigrantes.

El paso de Santo Tomé en aquella época será seguramente testigo del tránsito de contingentes de inmigrantes que se dirigían a poblar las nuevas colonias santafesinas. Así lo manifiesta Gastón Gori en su estudio:

“El terreno de la colonia era una extensa llanura. Saliendo de Santa Fe, las carretas o carros debían atravesar el PASO DE SANTO TOME [...]Era una llanura de excelentes cualidades para la agricultura, pero no poseía montes, tan necesarios para las construcciones de ranchos. Apenas si en la parte norte existían algunos, pero insuficientes para el consumo de los colonos....” 11


Por otro lado también se dará el caso según los documentos citados por Gastón Gori que Santo Tomé recibirá directamente de los barcos que arribarán por el Salado otros grupos de inmigrantes que poblarán por ejemplo la colonia San Carlos. Así se describirá en forma un tanto pintoresca el puerto santotomesino esperando la llegada:
“...en el PASO DE SANTO TOME, pesadas carretas aguardaban sobre aviso, que por el sur aparecieran los barcos de los inmigrantes. A orilla derecha del Salado, carros y caballos, y los bueyes, pacientes, de alzada y cornamenta enorme, soportaban el rigor del yugo. Picas y piesa de picaneros en una y otra carreta, se cruzaban sobre el pescante, indiferente el hombre a la curiosidad de los compañeros que imitando a Louis, el carrero de Beck, avizoraban la lejanía circundada por el claro verdor de la isla y los árboles de la ribera. Pequeño y pobre rancherío el de Santo Tomé, y al oeste, la extensión ilimitada por donde irían los gringos al encuentro del destino.

A orillas del río, la chalupoa que comprara la empresa a Diego Díaz, sujeta a la cadena, se balanceaba con el movimiento de la corriente que mansa y pesada, venía de tierra adentro. La indígena tierra de Salta y Santiago, y se arrastraba trayendo la fuerza de los legendarios encuentros de indios y españoles que narran las crónicas: a sus márgenes, iban a echar pie hombres de otra raza...” 12


Ahora bien surgirá el interrogante del por qué buscaban desembarcar en este Puerto y no llegar a Santa Fe como los demás.

“...Al arribar a Coronda (los colonos), inmediatamente debía mandarse un recado a caballo al señor Vollenweider que llegaría pronto pues el camino era excelente, sin que tuviera que atravesar agua, ni salvar otra dificultad, e insiste en la conveniencia de que los pasajeros no cayeran en manos de personas dispuestas a descorazonarlos. Pero los colonos fueron desembarcados en el PASO DE SANTO TOME, así lo prueba una carta de Frautier el 30 de junio de 1860: “Señores Beck y Herzog y Cía:

la presente que tengo el honor de dirigirles, os será remitida por el capitán de “Lealtad” que os conduce inmigrantes con sus equipajes. Como de costumbre ellos DEBEN IR A DESEMBARCAR EN EL PASO DE SANTO TOME” 13.
Según las posibles interpretaciones de la frase “...la conveniencia de que los pasajeros no cayeran en manos de...”se hará referencia a la posibilidad de que en el puerto de Colastiné puedan ser tentados en desviar su destino hacia la Colonia San José de Entre Ríos, por un lado, aunque las limitaciones del idioma era una dificultad para entenderse o relacionarse; por otro lado también se aludirá a la necesidad de obviar trámites de ingreso y llegar más prontamente a destino o por el contrario sería una salida para abaratar costos de flete. Son distintas opciones planteadas que traen como consecuencia que los colonos con destino a la Colonia de Beck y Herzog en San Carlos, por lo menos en algunas instancias, pisaron tierra argentina y santafesina en el puerto de Santo Tomé.

Pero desde aquí todavía les esperará un viaje distinto en un paisaje a descubrir para aquellos que habían abandonado aquellas tierras europeas para instalarse en esta llanura. Tomamos nuevamente el relato de Gori que tan magistralmente nos realiza dicha descripción:


“...Durante dos, tres o cuatro días, por el camino de huella, a caballo unos, en carros o carretas otros, las familias arribadas viajaban cruzando la llanura. A veces, mando en dirección al Monte de los Padres, la arboleda apiñada atraía la atención de los que, mal instruidos, creían acercarse a región chaqueña, pero hacia el oeste, rumbo de la marcha, la planicie despejada se extendía verde y siempre igual;... No era esta marcha de conquistadores, de paladines, ni de aventureros, era más, era ir hacia la

tierra que paso a paso los dominaría, que desde el instante en que la partieran con la reja, los iba inclinar hacia ella y al echarle semillas, las raíces de los trigos y maizales –aunque empobrecidos por sequía, aunque débiles por inexperiencia del hombre- serían como la prolongación de sus vidas mismas

afincadas y ganadas por el suelo. Iban en carreta o en carro a entregarse, lo demás, la rebelión, las

disputas, no serían más que pura nostalgia y puro aprendizaje de la tierra...” 14




    1. La vuelta al “Paso de Santo Tomé”.

Otro hecho realmente significativo para esta localidad y que traerá para ella un cambio importante en su conformación será la activación de las tareas en este Puerto al volver a recibir en sus pequeños carros de entonces a aquellos inmigrantes que nuevamente estaban en el Paso para entregar y embarcar sus productos cosechados en cada una de sus parcelas.

Entonces se producirá en este lugar el movimiento intenso que señaláramos anteriormente al hablar del ajetreo diario del Puerto en tiempos de cosecha.

Pero esta circunstancia traerá para este paraje la motivación para el inicio de un sinnúmero de actividades relacionadas que hará crecer el asentamiento poblacional del lugar generando ocupación y trabajo para quienes se instalaran aquí.

Así nacerán los saladeros de cueros, la instalación de básculas para pesar los producots que se entregarán, los galpones para almacenar cereales, las pequeñas industrias que florecerán con el tiempo algunas y otras dejarán su labor, como la fábrica de aceites, un molino harinero, fábricas de jabón, productos del pescado, secaderos, almacenes de Ramos Generales, fondas, etc.

De esta manera el viejo “Paso de Santo Tomé” irá creciendo y los vecinos ya afincados en el lugar creerán conveniente solicitar a las autoridades pertinentes ser reconocidos como un Pueblo. Esto se produce un 12 de setiembre de 1872 cuando el Gobernador Dr. Simón de Iriondo lo hará firmando un decreto Provincial.


    1. El puerto y el trazado del Pueblo.

El agrimensor Carlos de Chapeaurrouge que fuera designado para realizar el trazado del Pueblo en 1871 y la excelente colaboración de los propietarios en la cesión de sus posesiones para el tramado de manzanas y calles, permitirán cumplir con lo atinente a este momento, dejando los espacios públicos y la base primera de esta Ciudad de Santo Tomé. Así será aprobado luego en el decreto fundacional de 1872.

Pero la actividad del puerto hará que la realidad variara la conformación de aquel pueblo. La zona costera será la que concentrará mayor movimiento, la que valorará mejor las parcelas, la que más rápidamente recibirá toda la acción industrial y complementaria del puerto. Esto hará que posteriormente, ya a principios del Siglo XX se construyera la Casa Comunal en un predio a orillas del río. Luego en el mismo lugar se emplazará el actual Edificio Municipal.

Esto por tanto, cambiará la conformación urbana acostumbrada en aquellos momentos en los distintos tramaos de los pueblos, donde todos los edificios públicos, por ejemplo, estarán -y están- en torno a la Plaza Central formando el Centro Religioso y cívico de la localidad. Situación que no ha variado en el tiempo y que será para nosotros además una nota distinta: Santo Tomé mostrará la dispersión de los emplazamientos de los principales organismos públicos que seguirá siendo una particularidad del lugar.



    1. La diversidad de la población.

Tendremos la posibilidad de evaluar la presencia de extranjeros dentro de la población del distrito de Santo Tomé. Efectivamente el Censo de 1887 registraba un total de habitantes en la amplitud que comprendía el entonces distrito de 1.598. De ellos 1.189 eran argentinos, 288 italianos, 40 suizos y 13 españoles. En cuánto a sexo se discriminaba así: población masculina, 897; femenina: 701.

Con los datos precedentes podemos afirmar que un poco más del 20% de la población son de procedencia extranjera en aquellos tiempos de fines de siglo. Por otro lado es una pequeña muestra de la inmigración que llamamos individual o grupal motivada por diversos intereses y no el aporte sustancial en la conformación de aquel pueblo naciente.


2.8. Otras señales de inmigración.

Podemos enumerar otros vestigios que han quedado en aquel primitivo pueblo y que en algunos casos han perdurado en el tiempo. Uno de ellos estará manifestado en los nombres que impusieran a las primeras calles al conformarse el trazado; allí se encontrarán nombradas las colonias nacientes: Esperanza, San Carlos, San Agustín, Las Tunas, Franck, Humboldt, Cavour, Santa María, San José. Solamente la primera de ellas se mantendrá en la definitiva nominación realizada en 1910, con motivo de celebrarse los actos del centenario de la Revolución de Mayo.

Otra de las manifestaciones relacionadas con este tema será la imposición del nombre de Humberto 1º a una de las arterias anteriores por un determinado espacio de tiempo; signo claro de la presencia inmigratoria en la zona al recordar los italianos a quien llevaban impreso en sus pasaportes como máxima autoridad de origen.

En otro orden de cosas quedará también incorporado en el lenguaje santotomesino el nombrar los “caminos a las colonias” uno por las actuales calles República de Chile y otro por San Martín como recordando aquellos carruajes que iban y venían de las colonias con destino al pueblo y a su puerto.

Asimismo convendrá aportar algunas anécdotas de vivencias de la sociedad ya en el Siglo XX y que pondrán de manifiesto también la incorporación y presencia de sangre inmigrante en la composición de esta sociedad.

Así cuentan que algunas familias acostumbrarán reunirse en las tardecitas, en distintos momentos del año, en las viejas y amplias casonas del ayer; allí recibirán a familias numerosas, amigos, parientes o conocidos para compartir unos momentos. El motivo del encuentro podía ser simplemente: leer, conversar, hacer música o pasar un rato ameno.

Entre los presentes siempre había alguien que interpretaba algún instrumento musical, de aquellos que alguna vez otros trajeran de tierras extranjeras. Dulces melodías recorrían los atardeceres de aquel puñado de casas del pueblo todavía incipiente en las primeras décadas del siglo veinte.

Ritmos de otras tierras surgían de hombres y mujeres, jóvenes y otros no tanto; ellos demostraban sus habilidades en la música; junto a ella confluían los recuerdos de otros parajes, las nostalgias y de esta manera el momento se hacía grato. La charla amena sobre actualidades y recuerdos, era tal vez acompañada de algún licor casero o quizás un té u otra bebida, hasta que la visita llegaba a su fin. Notas musicales de pianos, guitarras, quizás una cítara u otro instrumento parecen todavía resonar en algunas de aquellas calles.

Otro de los relatos podrá resultar interesante aportar como una mínima expresión, pero que es, al mismo tiempo, una manifestación más de aquellos sentimientos muy metidos en lo más profundo de cada uno. Es aquel que recuerda al boliche cercano al río atendido por un italiano donde se reunían los parroquianos compatriotas a apurar una copa; allí entre charlas y entretenimientos, en un determinado momento, el bolichero comenzaba a entonar los distintos ritmos de sus orígenes invitando a seguirlo y renovar los brindis por una y otra vez, saludando el encuentro 15.


3. LA INMIGRACION INDIVIDUAL O GRUPAL.

Ya hemos hecho referencia a este aporte que podremos distinguir como una circunstancia singular en la conformación de la población santotomesina. Esto lo verificaremos con distintos ejemplos de integrantes de aquel pequeño pueblo y en la evolución de las décadas siguientes.

Algunas de estas pequeñas muestras las encontraremos en la presencia de siriolibaneses, italianos, españoles, suizos, alemanes, argentinos u otros en las tiendas, en los Almacenes de Ramos Generales, en las fondas, en las industrias, en las instituciones, en los clubes, en los picnis campestres o en otras de las actividades propias de una sociedad. Todos se irán sumando poco a poco en la integración de Santo Tomé.

Son diversas las manifestaciones de la incorporación de extranjeros en la trama social de este pueblo pero convendrá enumerar algunas de sus posibilidades.





  • Algunos extranjeros ocuparán un espacio importante en esta localidad aunque no se verifique su residencia en el lugar, como es el caso del Primer Presidente Comunal, Tomás Lubary. Su origen será las Islas Canarias y lo encvontraremos instalado básicamente en San Carlos Centro, pero ocupará además diversos cargos y responsabilidades en distintas colonias y comunidades de la zona.

  • Otros radicados también en otras poblaciones y que llegado el momento se sentirán atraídos por la labor importante del Puerto de Santo Tomé, como por ejemplo Jorge Bieler Haas, de origen alemán, con una primera radicación en San Carlos Sur y la instalación posterior en el Paso de Santo Tomé con una fonda denominada “El ancla dorada” . Fermín Laprade, francés, fundador de San Carlos Norte instalará asimismo una casa de comercio y será miembro y presidente de la Comisión de Fomento en este lugar.

  • Otros apellidos de distinto origen se irán sumando que provendrán o de su país de origen o de otras localidades buscando nuevos destinos y una actividad. Ella podrá ser la pequeña explotación de la tierra o de quintas ya que el distrito no poseerá muchas para generar grandes emprendimientos agrícolas-ganaderas; asimismo serán gestores de distintas industrias que algunas de ellas desempeñarán un rol significativo en del lugar, como puede ser la Fábrica de aceites “Bonfanti Hnos.” -anteriormente a cargo de otros propietarios.-

  • El aporte permanente: recorriendo las páginas de la historia local podremos también observar la llegada de familias de otros países que vendrán a sumarse al trabajo productivo de la comundiad santotomesina. El Siglo XX tendrá muchos ejemplos de esas llegadas en las distintas décadas de su historia hasta en las más cercanas, pero generalmente con carácter familiar.




  1. ALGUNAS FAMILIAS TRADICIONALES.

Nombraremos, a título de ejemplo, algunas de las familias -registradas hasta el momento con cierta genealogía- que se fueron incorporando a la vida del pueblo en sus distintas etapas y con actividades diversas.

BARTOLOME GIORIA - ANGELA SACHI

Matrimonio italiano que llegara a estas tierras santafesinas en 1886 radicándose en la localidad de Videla.

En 1894 vienen a SANTO TOME arrendando un campo a tres kilómetros al norte del pueblo, hoy Club de Campo El Paso.

Fue Presidente de la Comisión de Fomento en el período 1916-1917 y vicepresidente en el período 1928-1929.

Tuvieron 12 hijos: LEONILDA -LUISA - VIRGINIA - CATALINA - JACOBA -ANTONIO - FIORAVANTI - BENITO - CLEMENTE - PEDRO - LUIS - BERNABE

Estos formaron sus familias en el lugar y en 1936 festejaron las BODAS DE ORO DE SUS PADRES reuniendo 102 personas entre los hijos, nietos, bisnietos.

En octubre del año 1994 se festejó el PRIMER REENCUENTRO de esta GRAN FAMILIA. En esta oportunidad ya sumaron 386, faltando a la cita solamente 78.

FAMILIA BEDETTI.
"En el año 1890 instalóse en Santo Tomé PEDRO BEDETTI, inmigrante italiano, llegado al país en 1887. Como muchos otros extranjeros supo desde el primer momento volcar todos sus esfuerzos y esperanzas en la tierra que le acogiera brindándole cuanto de sí traía de su patria vieja. Sus actividades se iniciaron como maestro albañil en la construcción de la Iglesia Inmaculada Concepción, obra de Mons. José María Gelabert y Crespo y uno de los hitos en la historia lugareña. Un deseo de independencia lo movió a iniciarse en la apicultura y desde 1890 hasta nuestros días la hoy firma Aroldo R. Bedetti ha ido cimentando su prestigio hasta convertirse en una de las más importantes del país...”. Palabras de uno de sys hijos en una entrevista del Diario El Litoral “16.
PEDRO BENETTI

Casado con NATALIA MONTAGNA (hija mayor de Luis Angel Montagna); 2do. matrimonio en el registro Civil de Santa Fe. Originario de Mantua; estudió medicina pero no terminó. Con sus padres partió a Manaos (Brasil); allí a los obrajes donde se cortaba madera; un árbol lo mata al padre. La madre de Pedro Benetti se casa nuevamente y entre los hijos algunos a Hernandarias (E.R.).Forma una Empresa constructora a su cargo y pasó a Santo Tomé; se encuentra con Natalia en el atrio de la Iglesia y se casa. Empresa constructora que construyó muchos edificios, escuela en Santa Fe y su casa en calle San Martín casi Castelli de nuestra Ciudad (hoy Asención). Era una persona culta, le gustaba tocar la guitarra, constructor, gentil, no católico, caritativo (los sábados en su casa atendía a los pobres y les daba unas monedas. Arregló la Iglesia con Temporelli, el espigón sur del Templo Luego por una debacle económica perdió la empresa.

Puso entonces un aserradero en el puerto de Santa Fe, donde se cortaba los adoquines de madera. Luego instaló una empresa pesquera; posteriormente criaba hacienda en la isla. Era una persona muy hospitalaria; uno de los personajes importantes del Pueblo de Santo Tomé. Poseía una casa con caballerizas; una casa con frescos.

Sus hijos: PETRONA (muerta a los 21 años), PURA casada con Italo Durand- cartógrafo, colectivero-, CONTARDO, NATALIA casada con Luis Wider, PASCUAL CLARO (en Mercedes, Corrientes), MAFALDA casada con Roberto Wider, MARCELA JOSEFA casda con Bautista A. Creus Monti, PEDRO (muerto a los 21 años, soltero).


Familia M A L E T T I

Maletti y Maletto, dos apellidos casi iguales, tienen un mismo origen; sólo que hubo un error en alguna anotación en la Aduana. No es el único caso: hay muchas otras familias de inmigrantes que fueron mal anotadas y el error no se ratificó.

En el año 1881, desde el Piamonte, llegaron a playas argentinas ALEJANDRO MALETTI y su esposa Rosa Turinetto, con sus hijos José, Pedro, Fernando, Paula, César, Angel y Juan. El primero de los nombrados falleció el 12 de agosto de 1926 y su esposa, el 7 de julio de 1914. Tenían, respectivamente 80 y 70 años.

Esa familia dio origen a otras, que se fueron esparciendo por distintos lugares del país17.



GASPAROTTI O GASPAROTTO, Juan Bautista.

Llegaron de Udine, Italia, Juan Bautista y Fernando Gasparotto; se instaló Juan B. en Santo Tomé en 1880. El otro hermano partió hacia otros lugares. En nuestra localidad puso una chacra en los campos de Wider, Candioti, Mai, Escobar, Comas. A diferencia de los otros a éste se lo conoce como Gasparotti. En 1888: llegan sus padres y tres hijos más pero se instalaron en Córdoba.

Juan Bautista se casa con una italiana residente en Santa Fe, de apellido Pesile.



GERONIMO PECILE
Nacido en 1829, en Fegagna, provincia de Udine, Italia, falleció en 1908, en las Cuatro Bocas de Santo Tomé.Tuvo tres hijas mujeres, Anita, Judith, Luisa y dos varolnes: Juan y Luis.

Anita casada con Juan Gasparotti : nacieron nueve hijos: Luis, Luisa, Europina, Velia, Egidio, Sofía, Vico, Gildo y Elisa.

Judith con Chiavetti: tres hijos, una mujer, María y dos varones: Luis y Aquiles; éste tenía siete meses cuando falleció la madre.

Luisa con Félix Ermácora: Ocho hijos: cuatro varones y 4 mujeres:

Luis c/María Driuzi, sin hijos.

¿En trabajó Luis Pecile? Una quinta de unas 50 hectáreas, propiedad de Manuel Irigoyen, en las Cuatro Bocas de Santo Tomé. Tenía 12 sus herramientas de labranza, una mochila para pulverizar con sulfato de cobre, que era uno de los pocos insecticidas, que había a principios de siglo.

En su quinta tenía una variedad enorme de cultivos, verduras, legumbres, hortalizas, frutas, flores, etc. En cuanto a animales, había varios yeguarizos, mulas, cerdos, gallinas, patos y los perros.
CAFARO HNOS.

Una familia que provendrá en la década del 30 con Constantino Cafaro procedente de otra localidad santafesina e instalan aquí una herrería y carpintería que arreglar carruajes en general. Luego con el tiempo y hasta la actualidad se transformó en la Fábrica de acoplados con la misma denominación.


A estos apellidos se le sumarán muchos otros de origen italianos, franceses, alemanes, siriolibaneses, etc. que en grupos familiares se radicaron aquí en distinto fomento de la conformación del pueblo, entrelazándose sus lazos familiares, sus costumbres y actividades.

A MODO DE CONCLUSION:


  • La inmigración, una necesidad de un momento de nuestra Argentina. Responderá a una política de una etapa de nuestro país.

  • Una inversión para unos, un negocio para algunos... un destino para otros.

  • La inmigración: una realidad dura a asumir para muchos de ellos y que significará un trabajo y una dedicación en condiciones a veces muy precarias.

  • Santo Tomé: aunque no será un destintario directo, se constituirá en un partícipe importante de este acontecimiento ya que la llegada de inmigrantes y el posterior regreso para el embarque de productos significará un aporte económico, demográfico y social para la localidad.

  • Santo Tomé: se irá integrando también en su historia de pueblo y Ciudad con otros aportes inmigratorios más individuales, familiares o grupales que se sumarán al quehacer de la comunidad en distintos tiempos.

De esta manera dejamos esta aproximación a una temática tan relacionada con esta población y que significó un aporte diverso y distinto a su formación como comunidad santafesina. Una temática que generará segurmante muchas alternativas de análisis para arribar a una `posible caracterización de su identidad tan particular.

Concluiremos con las palabras de alguien que ha estudiado hace mucho la realidad inicial de la primera colonia agrícola, Esperanza. El expresará precisamente que la labor mancomunada de trabajo e inteligencia harán crecer a una sociedad en el esfuerzo permanente de todos con una pequeña observación de todo lo que hicieron quienes nos precedieran integrados en una pluralidad de orígenes.

El P. Pedro Grenon, S.J. nos dirá:


“Un grupo de hombres, bajo la inspiración de patriotas esclarecidos, emprendieron aquí la labor agrícola, sin más armas que su coraje, su laboriosidad y su fe en el éxito de la empresa. Así fueron haciendo su propia experiencia aplicando en un medio nuevo los conocimientos que trajeron de su patria, mejorando los métodos y la técnica rudimentarias de la época. A estos esforzados trabajadores se sumaron bien pronto otros, que mediante el estudio y la investigación, colabroaron intensamente en el progreso agrícola.

Y así, unidos en el esfuerzo común...han consolidado la iniciativa que homenajeamos, la han hecho grande y la han colocado sobre un pie de mejoramiento, con proyecciones imprevisibles para un futuro próximo” 18


BIBLIOGRAFIA.


  • ROVERANO, Andrés. Santo Tomé. El paso Histórico de Santa Fe de la Vera Cruz, 2ª. Edición Municipal, Santo Tomé, 1975.

  • GORI, Gastón, Colonización suiza en la Argentina.

  • GORI, Gastón. El indio, el criollo, el gringo en las colonias del eoste santafesino. Revista Boletín del Dpto. de Estudios Etnográficos y coloniales, añ II, nº 2, agosto de 1947, Santa Fe.

  • GRENON, P. Pedro, S.J. Historia de Esperanza, Tomos I al III. Córdoba 1947.

  • Familias santotomesinas. Archivo histórico del Museo Histórico Andrés Roverano. Santo Tomé.

SANTO TOME

Y LA INMIGRACION.

Prof. Ernesto Grenon

Santo Tomé.
Congreso Argentino de inmigracion

IV congreso de historia de los pueblos de la provincia de santa fe - Esperanza, 2005




1 Pedroni, José. Nueva Patria de la obra “Monsieur Jaquin”, Obra poética T.2, Edit. Biblioteca, 1969, p.98

2 Gori, Gastón: El indio, el criollo, el gringo en las colonias del oeste santafesino. Revista Boletín del Dpto. de Estudios etnográficos y coloniales, año II, nº 2, agosto de 1947, Santa Fe, p.87-108.

3 Del relato de Hutchinson, 1866, citado por el P. Pedro Grenon S.J. en “La Ciudad de Esperanza. Historia documentada e ilustrada. T. III, Córdoba, 1947, p. 50.

4 ROVERANO, Andrés. Santo Tomé. El Paso histórico de Santa fe de la Vera Cruz, Edic.Municipal, Santo Tomé, 1975, cap. El puerto, p.71-6.

5 Roverano, A. o.c.p.72.

6 Citado por Roverano, Andrés, o.c. p. 73.

7 Diario La Prensa de Buenos Aires, 1879, citado por A. Roverano, o.c.p.75

8 Roverano A. o.c. p.73/74.

9 Citado por A.Roverano, o.c, p.74

10 Peyret Alejo. Una visita a las colonias de la República Argentina, 1889. Citado por Andrés Roverano, o,.c.p.76

11 GORI, Gastón, Colonización suiza en la argentina, p.29.

12 Idem anterior.

13 Gori, Gastón, o.c. p.35

14 Gori, Gastón, o.c.pags.38/9.

15 Testimonios recogidos en entrevistas a personas de edad, en el Museo histórico “Andrés Roverano” de la Ciudad de Santo Tomé.

16 Suplemento Centenario de Santo Tomé. Diario El Litoral -escrito por su corresponsal Oscar Garramuño Candioti - 11 de setiembre de 1972, p.2


17


 Diario El Litoral. [¿1977?]; Recorte donado por Felicita Maletti de Ardito al museo Histórico Andrés Roverano.

18 Grenon, P.Pedro, S.J., La Ciudad de Esperanza. Historia documentada e ilustrada, T.II, Córdoba, l945, p.30.



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