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Vrancken de Donnet, Rosa
POR LAS VÍAS DEL PROGRESO



ASOCIACION AMIGOS DEL ARCHIVO GENERAL DE LA PROVINCIA

ESPERANZA - SANTA FE – REPUBLICA ARGENTINA
2005

1- INTRODUCCIÓN

Atendiendo al criterio desarrollado por Aróstegui (1995) de que el devenir histórico se produce por la sucesión de estados sociohistóricos en los que se generan determinadas estructuras económicas, sociales, políticas y culturales en las que las formas de poder generan una configuración espacial propia de cada época histórica, y atendiendo además al criterio de que dentro de la transformación de los estados está la de los individuos y la de las situaciones de los individuos, el presente trabajo se propone considerar los cinco primeros años de las actuaciones del Concejo Municipal, a partir de la creación de la mencionada institución, en el año 1861.

La elección del tema responde a la convicción de que el Concejo Municipal de la Colonia Esperanza, el tercero que se constituye en la provincia de Santa Fe, permite ilustrar las mejoras logradas por los inmigrantes, quienes aprovechan la oportunidad de participación comunal que les proporcionan las instituciones republicanas.

La fuente que se procesa es el Libro Nº l de Actas manuscritas del Concejo Municipal de la Colonia Esperanza. Las Actas se encuentran escritas en francés, desde el 26 de mayo de 1861 al 15 de mayo de 1864 y desde el 5 de junio de 1864 en adelante, en castellano. La traducción que se trabaja es la traducción directa (sin publicar) del original realizada por la traductora en francés, Graciela Russi, y por quien escribe el presente trabajo, Rosa V. de Donnet, ambas profesoras en la especialidad Historia.

Se comunican los hechos en un marco explicativo y la línea de investigación que se adopta es la que pretende recuperar la historia política: la formación de la esfera pública, el funcionamiento del poder municipal y de sus cuerpos administrativos y la articulación del sistema político con la sociedad.

2-MARCO TEÓRICO

2. 1. EL CONTEXTO IDEOLÓGICO.

En el año 1837 se produce el histórico encuentro de la generación argentina llamada a desempeñar un papel renovador. En esta joven generación “la sensibilidad romántica prendió rápidamente… porque satisfacía su disconformismo y rebeldía… que implicaba emancipación de inflexibles normas tradicionales, desborde de lirismo, una vuelta a la espontaneidad en la captación de la naturaleza y en la expresión de los sentimientos, exaltación de lo nacional y fe ilimitada en el progreso de los pueblos…” (1)

Cuando Esteban Echeverría regresa de Francia al Río de la Plata, en 1830, encuentra al país en retroceso; inicia e impone el Romanticismo en Buenos Aires.

Al formarse el Salón Literario por iniciativa de Marcos Sastre, Juan Bautista Alberdi, Juan María Gutiérrez, Esteban Echeverría, Vicente Fidel López, José Mármol, entre otros, están allí, leyendo y comentando obras de política, religión, filosofía.

Posteriormente, las quince “palabras simbólicas” propuestas y explicadas por Echeverría, son publicadas en 1846 en el “Dogma Socialista”, precedidas de una extensa Hojeada retrospectiva sobre el movimiento intelectual del Río de la Plata.

“La palabra progreso no se había explicado entre nosotros. (2) Pocos sospechaban que el progreso es la ley de desarrollo y el fin necesario de toda sociedad libre;… Mayo fue la primera grandiosa manifestación que la sociedad argentina quería entrar en las vías del progreso… El fundamento, pues, de nuestra doctrina resultaba de la condición peculiar de ser impuesta al pueblo argentino por la Revolución de Mayo; el principio de unidad de nuestra teoría social del pensamiento de Mayo, la Democracia.”

“Queríamos entonces como ahora la Democracia como tradición, como principio, como institución. (3)

Conocido es que, también en 1846, Esteban Echeverría envía a Urquiza un ejemplar del Dogma Socialista con una carta en la cual lo saluda como “primer gran hombre de la República Argentina si llega a ponerse al frente de un partido nacional, a equidistancia de unitarios y federales”. (4)

Por otra parte, Juan Bautista Alberdi, considera que su libro Bases es una obra de acción escrita rápidamente para que sea tomada como punto de partida de la organización política del gobierno. ¿Cómo, en qué forma, vendrá el espíritu vivificante de la civilización europea a nuestro suelo?- se pregunta Alberdi y se contesta: - “Como vino en todas: la Europa nos traerá su espíritu nuevo, sus hábitos de industria, sus prácticas de civilización, en las inmigraciones que nos envíe… (5) Este es el medio único de que la América, hoy un desierto, llegue a ser un mundo opulento en poco tiempo”. Para este joven de la Generación del 37, el país necesita población y la vida económica del país necesita también protagonistas dispuestos de antemano a guiar su conducta en los modos que la nueva economía exige.

Todas estas ideas ejercen una gran influencia en los constituyentes de 1853, especialmente en la Comisión Redactora, encargada de elaborar una constitución respondiendo a este interrogante: “¿cómo hacer que un país desgarrado por una guerra social (concepto de esta generación) pudiese elaborar una fórmula de conciliación, aceptando la realidad?”(6)
2.2. LA ORGANIZACIÓN NACIONAL.

Después de Caseros se inician variadas transformaciones que tienden a una modernización general sobre la base del proyecto nacional del nuevo grupo generacional de 1837, que es adoptado por los sectores que asumen el poder después de l852. Para edificar un estado moderno los esfuerzos se orientan a imponer el mejor de los proyectos posibles, centrándose la preocupación política en la estabilidad del poder del gobierno nacional y en la preparación del ciudadano para el ejercicio pleno de las libertades políticas que, sostienen, proviene de la educación, de la industria, de la riqueza material de los pueblos.

Para Tulio Halperín Donghi, esta etapa argentina se da en un “contexto internacional caracterizado por la expansión del centro capitalista hacia la periferia que los definidores de este proyecto se proponían acelerar y utilizar.” En Argentina, “los temas dominantes que impone la creación de una nueva realidad son dos: construcción de una nueva nación: construcción de un Estado.” (7)

Separada Buenos Aires, y reunido el Congreso Constituyente en Santa Fe, el lº de mayo de 1853, la Confederación Argentina adopta la Constitución Nacional que establece un gobierno representativo, republicano y federal.

Para Natalio Botana “el criterio defendido a rajatabla por quienes la redactan es el criterio que se resume en: todo dentro de la Constitución, nada fuera de la Constitución”. Considera este constitucionalista que esta lección es imperecedera: “el orden constitucional permite la transformación social, si nos apartamos, cualquier programa está destinado al fracaso, porque en última instancia será origen de males mayores”. (8)

Sobre la base de la Constitución Nacional se estructura formalmente el gobierno de la Confederación que tiene por sede la ciudad de Paraná.

En Santa Fe, el gobernador Domingo Crespo, decreta en mayo de 1854 la organización de una división expedicionaria sobre los indios del norte de la provincia, formada por setecientos hombres. Es lógico pensar que su preocupación por el “problema indígena haya contribuido a su aceptación del proyecto colonizador de Aarón Castellanos, como un medio más eficaz para su realización como en realidad lo fue.” (9)

Respecto del territorio santafesino, el historiador Ezequiel Gallo reconoce que gran parte escapó al control de las autoridades. “En 1819, por ejemplo, de los 132.500 km2 que componen el actual territorio de Santa Fe, tan sólo 12.000 se hallaban efectivamente incorporados al dominio provincial, el resto seguía, como antes de la dominación española, en manos de las tribus indias que lo habían habitado por centurias. Esta situación comenzó a cambiar con la expedición del gobernador Fraga, en 1858, que conquistó para la provincia 12.000 km2 de tierras vírgenes”. (10)

En el litoral, las guerras civiles dejan sus secuelas de despoblación y planteles arrasados. El paisaje de la provincia de Santa Fe es un paisaje de tierras vacías, con ocasionales y precarias explotaciones extensivas del vacuno. “Sin embargo, y por la misma presión de sus aspectos negativos, desembocará en un cambio de estructuras… De este modo comienza a lo largo de la década la radicación rural de los primeros inmigrantes, origen de la futura expansión agrícola provincial…” (11)

Entre las medidas adoptadas por el gobierno de la Confederación Argentina están las relacionadas con la idea de favorecer la introducción de extranjeros expertos en la agricultura, de ahí que apoya los proyectos de colonización agrícola que luego se concretan mediante contratos entre los gobiernos de las provincias de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos, por una parte, y empresarios particulares por otra.

Así, en el compartido objetivo de renovar las formas de administrar el Estado y las formas de hacer la política, surge la Colonia Esperanza, a partir del contrato de colonización firmado entre don Domingo Crespo, gobernador de la provincia de Santa Fe y el colonizador don Aarón Castellanos, el 15 de junio de 1853; en caso de que el gobierno de Santa Fe no cumpliera en la parte en que estaba obligado, era el gobierno nacional, cuya dirección provisoria ejercía el General Justo José de Urquiza, el responsable de su cumplimiento.

Efectivamente, el 2 de junio de 1856, Esperanza deja de ser colonia de la que eran responsables Castellanos y el gobierno provincial y pasa a depender del gobierno nacional. (12)

Transcurridos los primeros años de vida en la Colonia Esperanza, hacia 1860, la situación interna de la provincia de Santa Fe no es tranquila en el orden político, ya que la lucha y la rivalidad creciente de los grupos políticos que responden al presidente Derqui, a Urquiza y al gobierno de Buenos Aires tiene por escenario a Santa Fe.

Lina Beck Bernard describe las luchas entre Santa Fe y Buenos Aires hacia l861 y el impacto de esas luchas en la vida cotidiana, Así, comenta que unas pequeñas partidas llegan a San Carlos y que en su casa, en la ciudad de Santa Fe, se tomaban medidas de defensa. “…Entretanto, el ejército de Mitre avanzaba por cortas jornadas, sin que fuera permitido el pillaje y la devastación… Los soldados hacían muchas compras pagando lo que consumían, de esta manera volvió a circular el dinero y se dejó sentir el bienestar, la seguridad, la actividad comercial”. (13)

Cuando se establece el Concejo Municipal de la Colonia Esperanza, el 26 de mayo de 1861, el gobierno de la Confederación Argentina y el gobierno del Estado de Buenos Aires se encuentran en pleno proceso de una crisis que culmina en 1862 con el nuevo gobierno nacional establecido en Buenos Aires.
2.3. ESTABLECIMIENTO DEL CONCEJO MUNICIPAL DE LA COLONIA ESPERANZA.

2.3.1. Disposiciones legales en la provincia de Santa Fe.

El régimen municipal queda dispuesto en la constitución provincial sancionada en 1856, de acuerdo con lo instituido en el artículo 5 de la Constitución Nacional de 1853. Efectivamente, el artículo 60 de la Constitución de la provincia de Santa Fe establece “a la mayor brevedad posible en todos los departamentos de la Provincia, la institución de las Municipalidades, cuyo régimen será materia de una ley orgánica donde se determinarán sus atribuciones y objetos”. (14)

Poco a poco se organiza el régimen municipal en territorio santafesino. El primer Concejo Municipal que se instala es el de Rosario, el 12 de febrero de 1860 y se rige por la Ley Orgánica del 25 de diciembre de 1858. Para el segundo Concejo Municipal, el de la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia, la Asamblea legislativa provincial adopta la Ley de Municipalidad que rige en el Rosario, “con la diferencia que el Presidente nato de la corporación será el Ministro General de Gobierno”. (Art. 1)(15).

Estas dos leyes se completan el 16 de octubre de 1860 con la Ley de Municipalidades para los departamentos de la provincia que en su Art. 1º establece: “El régimen económico y administrativo de cada una de las secciones de campaña, estará a cargo de una Municipalidad, compuesta del Juez de Paz, cuatro propietarios vecinos del distrito y dos suplentes”.

2.3.2. Antecedentes en la Colonia Esperanza.

El historiador Gastón Gori sostiene que Aarón Castellanos en sus cartas que envía desde París piensa en el desarrollo venidero de la colonia y que para ello considera indispensable obtener del gobierno “dejar un terreno en el centro de la colonia sobre el río, cinco cuadras de frente y cuatro de fondo. Este terreno es de absoluta necesidad para formar un Pueblo,… donde los colonos tendrán todo lo que necesitan para el cuerpo y para el alma” (16). Para este historiador esperancino, “todo estaba comprendido en el término colonia decir pueblo a las manzanas que rodeaban a la plaza era referirse más que a una realidad, a una implantación topográfica, al germen de atracción social que llevaría a los pobladores hacia el sitio de dominio público en la medida que los intereses generales hallaran allí el asiento de instituciones, y los intereses privados tuvieran ocasión de prosperar.”

Ricardo Foster, en su plano borrador y Augusto Reant sobre el terreno, dejan un espacio más amplio que el sugerido por Aarón Castellanos y libran la faja de tierra de cuatro cuadras de frente por todo el fondo de la colonia. El agrimensor Demetrio Isola es comisionado para delinear y amojonar 96 manzanas y cuatro más destinadas a la plaza. Gastón Gori continúa afirmando que éste “es el nacimiento topográfico de la ciudad…El pueblo tomará un carácter singular y marcará el rumbo de concebir la colonia. En su vasta generalidad de ranchos y tierra labrada, nacía un núcleo en torno al cual convergerían nuevos aportes de familias y capitales, trabajo e industrias”.

Aarón Castellanos trae desde Buenos Aires un vasco, Genaro de Yañis, y un francés, Adolfo Gabarret, para que se hagan cargo de la administración de la Colonia. Poco antes, el 20 de junio de 1856, la Asamblea Constituyente de la provincia sanciona una ley creando un Juzgado de Paz en Esperanza, cargo para el que es designado provisoriamente, a propuesta de los administradores, el colono suizo, Federico Luis Carrel. Para cada mitad lingüística de la colonia correspondía un suplente, siendo designado Luis Maret para los franceses y Adolfo Kees para los alemanes. (17)

El 10 de noviembre de 1856 se presenta a las autoridades provinciales un proyecto de Reglamento Orgánico (o de Policía) de la Colonia Esperanza redactado en francés; lo firman el Juez de Paz, Federico Luis Carrel y el escribano Gustavo Perret. El Art. 1 establece que “la Colonia es un distrito que depende de la provincia de Santa Fe” y, de acuerdo con el Art. 2 “la gestión de los negocios civiles y judiciales de la Colonia es administrada: a) por un Juez de Paz y un escribano; b) cuatro comisarios de policía; c) cuatro vigilantes, estos últimos se hallan bajo las órdenes inmediatas de la justicia de paz” (18)

En el ejercicio de las funciones de Juez de Paz, suceden a Carrel, Federico Bosch, Adolfo Kees, Rodolfo Mayer y, desde junio de 1858, Adolfo Gabarret.

2.3.3. Institución del Concejo Municipal

Cinco años después de la fundación de la Colonia Esperanza, ésta consolida su existencia legal con la creación de la Municipalidad. Alcides Greca habla de ciudadanía local en estos términos: “En los municipios argentinos en virtud de la gran cantidad de extranjeros radicados en el país, y conforme al espíritu liberal que ha presidido la organización de nuestras instituciones políticas, se ha implantado una especie de ciudadanía local, por la que se concede a éstos el derecho de intervenir”; en relación al propósito que tiene esta medida, dice: “este derecho tiende a incorporarlo espiritualmente a la vida cívica del país, obligándolo a interesarse, en primer término, por los problemas de la ciudad donde ha fijado su domicilio” (19)

El historiador Pedro Grenón reproduce en su obra el decreto de convocatoria a los vecinos de la Colonia Esperanza para el domingo 12 de mayo para elegir “diez individuos de ella, en propiedad, para componer el Cuerpo Municipal”. (20) Así, la institución política del municipio nace directamente de la voluntad popular

El gobierno provincial aprueba las elecciones efectuadas el día 12 y ordena proceder a la instalación del Concejo Municipal el domingo 26 de mayo de 1861. Adolfo Gabarret quien, “en su condición de Juez de Paz era Presidente nato de la Corporación” pronuncia, en francés, el discurso inaugural.

El historiador Juan Schobinger interpreta que el discurso de Gabarret es una sabia lección de democracia municipal que refleja la formación republicana de su autor, así como, en cierto modo, la de aquellos a quienes va dirigido. Efectivamente, en las palabras de Adolfo Gabarret se descubre el pensamiento humano que lo inspira, pensamiento que incluye acción y emoción. Sostiene que este acto “abre la vía de las mejoras locales”, porque después de duras pruebas se ha dado un cambio favorable en la Colonia que permite “hacerla participar de los beneficios de la Institución Municipal”. A continuación agrega que esta “Corporación posee el privilegio de reunir los elementos más eficaces para encaminar esta localidad por las vías de progreso y dotarla de una organización que contribuye al bienestar de todos sus habitantes.

En este sentido es interesante destacar que el pensamiento del Presidente del Concejo Municipal se acerca, al pensamiento de la Generación del 37. Así como Mayo es “la primera manifestación de que la sociedad argentina quiere entrar por las vías del progreso”, la Institución Municipal posee “los elementos más eficaces para encaminar una localidad por las vías del progreso”

Al hablar de una organización que contribuye al bienestar de todos los habitantes, el Juez de Paz se refiere a que la mayoría de los electores tuvo el “buen sentido” de no dejarse dominar por exclusivismos y que, en consecuencia, ”los elementos diversos de la Colonia, en las relaciones religiosas y de la otra nacionalidad, como en otros aspectos, se hallan fielmente representados en el seno del Concejo Municipal”, y que por lo tanto, cada uno está “movido solamente por el deseo de ser útil a la comunidad” y que tratará de favorecer “el desarrollo moral y material de la Colonia.”

El Presidente del Concejo también reconoce que todas las medidas justas y posibles encontrarán el más firme apoyo de las autoridades, “en igual medida que el Gobierno contribuye a nuestro afincamiento”.

Adolfo Gabarret imprime emoción a sus palabras al exhortar a los representantes del distrito municipal, es decir, a los Concejales Municipales de la Colonia Esperanza, que “el interés general sea vuestra sola guía” para tener el mérito y la satisfacción de “haber intentado hacer el bien según la inspiración de vuestra conciencia, cumpliendo con celo y lealtad el honorable mandato que se os ha confiado”.

A continuación del discurso, los Concejales Municipales Jorge Dayer, Juan Jacob, José Maurer, Luis Vanstratt, Santiago Weidmann, Eduardo Mahieu, Federico Luis Carrel, Luis Perret, Federico Adolfo Kees, Francisco Schürer, prestan juramento en forma legal y el Juez de Paz, Adolfo Gabarret, declara “instalado definitivamente el Concejo Municipal de la Colonia con todos los privilegios que determina la ley de la materia.”

El mismo día, 26 de mayo, el Concejo designa a Mauricio Jost como secretario intérprete de la Institución. La función del secretario intérprete es muy importante habida cuenta de que en el seno del Concejo, en el desarrollo de las sesiones, debían salvarse las fronteras lingüísticas representadas por las lenguas habladas en la Colonia, la francesa y la alemana y, seguramente, otras fronteras dialectales y por la lengua oficial de los gobernantes. El idioma elegido en los primeros años para redactar el Libro de Actas del Concejo es el francés.


2.4. LA FORMACIÓN DEL ORDEN MUNICIPAL

En la sesión inaugural del 1 de junio de 1861, el Presidente propone la elección de un Vicepresidente del Concejo. En escrutinio secreto resulta electo el Sr. Federico Adolfo Kees.

El día 29 del mismo mes el Presidente da a conocer un despacho de Gobierno que invita al Concejo a redactar un reglamento interno y a fijar la cotización a percibir de los colonos “para satisfacer las reformas locales, así como el sostenimiento del sacerdote y del culto”.

El 17 de agosto los señores Schürer, Weidmann, Vanstratt y Dayer comunican su trabajo, concerniente al Reglamento Interno de la Municipalidad, que luego de una ligera corrección es adoptado. (Ver apéndice documental)

Este Reglamento establece que la Municipalidad de la Colonia se compone de diez miembros titulares y dos suplentes, uno de la parte francesa y otro de la alemana, elegidos directamente por la asamblea colonial.

Es de destacar, por una parte, que durante esta época el Concejo cumple funciones ejecutivas y deliberativas y que, por otra parte, se mantiene el criterio de la elección de un número igual de concejales para la parte de habla francesa, la Sección Este y para la parte de habla alemana, es decir, la Sección Oeste.

Otras disposiciones importantes son las referidas a la división de la Municipalidad en tres comisiones: Seguridad, Higiene y Educación; Trabajos Públicos y Finanzas. (Art. 3); a la designación con el nombre de Ordenanzas a las resoluciones, con la atestación: “La Municipalidad ha decidido lo que sigue” (Art. 5); a las funciones del Presidente y del Vicepresidente; a la apertura de las sesiones y a la forma en que se han de discutir los proyectos. Respecto de los empleados, enumera las obligaciones del Secretario y del Tesorero y determina el nombramiento de un Síndico Procurador “encargado de representar a la Municipalidad en los asuntos contenciosos que la afecten como demandante o demandada”.

El 20 de enero de 1862 el Concejo Municipal observa que el Reglamento Orgánico (o de Policía del 10 de noviembre de 1856) no es explícito en lo relacionado con la composición del servicio de la Colonia y “unánimemente” resuelve:

“1º que los Señores Cura y Ministro no son autoridades.

2º que la absoluta autoridad reconocida es el Concejo Municipal y la Justicia de Paz.

3º que el Señor Cura y el Ministro son subalternos de la autoridad Municipal.

4º se hará una revisión del Reglamento Colonial.”

A pesar de esta resolución, el 20 de febrero el Concejo aprueba el anteproyecto del Reglamento de Policía que en el artículo 1º establece: “el servicio de la Colonia está compuesto como sigue: a) Un Concejo Municipal integrado por el Juez de Paz como Presidente, diez titulares, cinco por sección y dos suplentes, o sea, uno por sección; b) de un cura católico conociendo alemán y francés; c) un ministro protestante con el conocimiento de ambas lenguas.”

La cuestión queda resuelta por el gobierno provincial que al sancionar el 1 de agosto de 1862 dicho Reglamento, lo hace con algunas modificaciones, entre ellas al artículo 1º que queda definitivamente así: “El Concejo se compondrá de diez titulares y dos suplentes bajo la presidencia del Juez de Paz.” El artículo 2 aclara que “los miembros serán electos según la Ley de Municipalidad de la Capital, en la forma siguiente: cinco y un suplente para la sección francesa y otro tanto para la alemana.” El gobierno provincial no considera dentro del servicio a la Colonia al Cura y al Ministro Protestante.

Además, el Gobierno provincial suprime el artículo 5: “Los domingos y días festivos serán estrictamente observados y respetados…” y la posibilidad de pedir la modificación del reglamento “a pedido de seis personas”. (Art. 25)

En la sesión del día 12 de octubre de 1865 el Concejo Municipal de la Colonia Esperanza modifica el Reglamento Policial que establece en el Art. 1: “El Concejo Municipal de la Colonia Esperanza se compondrá de diez miembros en propiedad, y dos suplentes, y el Presidente sea electo por el pueblo”. Esta modificación, remitida a la aprobación del gobierno provincial está seguramente influenciada por la Ley provincial del 21 de noviembre de 1861 que dispone que las municipalidades de Rosario y de Santa Fe sean “presididas por uno de los municipales, elegidos de su seno” (21) Esto implica un cambio muy importante: el Juez de Paz deja de ser el “Presidente nato” del Concejo y el Presidente pasa a ser un representante elegido directamente por el pueblo y por sus compañeros concejales.

Otra modificación importante al mencionado Reglamento Orgánico o de Policía de 1865 es la que se realiza al Art. 6: “el Departamento de Policía está bajo las inmediatas órdenes del Juez de Paz, a quien se considera en este caso como agente del Concejo Municipal”.

Cuando en las actas del Concejo municipal se hace referencia a la elección de concejales que se realiza para renovar parte del Concejo, se habla de una Asamblea general de colonos o de vecinos (Ver Apéndice documental) En cuanto a la forma de hacerlo se acuerda que “las dos secciones en que se halla dividida esta Colonia, votarán por separado según la práctica establecida ya, nombrando cada una dos Municipales en atención a que divididas por la diferencia de idiomas, los vecinos de la una permanecen casi desconocidos a los vecinos de la otra” (Sesión del 15 de junio de 1862)



2.4.1. Finanzas

El Reglamento Interno de la Municipalidad establece en el Art. 31: “se nombrará un Tesorero, tomado del seno o fuera del Concejo, cuyas obligaciones son las de llevar un Libro donde anotará fielmente las recaudaciones y gastos, no pudiendo hacer ningún pago sino por orden escrita del Presidente”. A su vez el Art. 32 expresa: “el Tesorero está obligado a enviar al Concejo cada tres meses, un balance de gastos y recaudaciones, tanto de multas como por otros conceptos”

En lo que hace a Presupuesto, en la sesión del 6 de julio de 1861, la comisión integrada por José Maurer, Jorge Dayer y Luis Perret, encargada de preparar un proyecto, presenta el detalle que asciende a $105. El mismo será cubierto con el pago mensual de una contribución de seis reales por concesión y del pago de 2$4 reales también por concesión para la construcción de la casa comunal.

Dicho presupuesto se aprueba por Ordenanza del 18 de julio de 1861 y posteriormente por el Gobierno de la provincia, así como “todas las medidas que el Concejo tomará en provecho y mejoramiento de la Colonia”

En agosto del mismo año, el Concejo modifica el presupuesto aprobado anteriormente porque “muchos católicos se niegan a pagar lo determinado por concesión”, estableciendo que cada concesión pagará tres reales por mes en lugar de seis, suprimiendo, además, el mantenimiento del culto católico y protestante y reduciendo el sueldo de los guardias rurales.

Esta decisión es modificada por orden del ministro Simón de Iriondo, la que es informada por el Presidente del Concejo en la sesión del 4 de octubre de 1861. Determina cobrar a los colonos lo establecido el 18 de julio último, es decir, “cada concesión está obligada a pagar seis reales a la Caja Municipal”

Luego, de acuerdo con una proposición del Consejo de Fábrica de la Iglesia Católica, se separan los fondos y se forman tres: uno católico, uno protestante, uno municipal. Por lo tanto, cada credo deberá pagar sus empleados, pero dentro del Presupuesto Municipal. Taxativamente establece: “pero esto siempre, a través del mantenimiento de la Municipalidad después de la redacción del Presupuesto”

Se suscitan posteriormente diversas opiniones acerca del modo de cobrar las contribuciones, unos solicitan se haga por concesiones; otros por familia y otros por cabeza “visto que hay matrimonios mixtos”. (Es decir, entre católicos y protestantes)

Con motivo de estar próxima la ocasión de conceder el Gobierno de la Provincia los títulos de propiedad a los colonos, el 21 de agosto de 1862 el Concejo resuelve fijar un nuevo tributo de tres piastras, destinadas a ser repartidas como sigue:

1º una piastra a la persona encargada de redactar esos títulos

2º cuatro reales para el papel sellado y

3º doce reales a la Caja municipal.

Se adicionan luego otros ingresos a la Caja Municipal: el 2% del producto de las ventas públicas y loterías y de las multas cobradas de acuerdo al tipo de contravenciones cometidas, las que son detalladas en el Reglamento de Policía. (Ver Apéndice documental)

A su vez, dentro de las Rentas Municipales se establece el derecho de corrales o de abasto: “el corral municipal situado en el centro de la Colonia es destinado al servicio público y las personas que hacen uso del mismo deben abonar dicho derecho a la Caja municipal.”

En relación a la tierra fiscal, el 6 de enero de 1863 se procede a rematar en pública subasta, ante el Juzgado de Paz, treinta y dos áreas de tierra fiscal. El dinero así obtenido será destinado a los edificios públicos que han de formar la ciudad en la Colonia Esperanza. (Ver Apéndice documental)

En sesión del 12 de octubre de 1865 el Concejo resuelve vender los terrenos cedidos por el Superior Gobierno el 28 de setiembre de ese año, y efectuar un nuevo remate público, en este caso, de las cincuenta áreas situadas en el centro de la Colonia, “los terrenos se rematarán por cuartas cuadras, cuarenta y seis varas cuadradas, numeradas de uno a cincuenta (según enseña el croquis hecho por el Departamento Topográfico)

Según consta en el Acta del Remate realizado el día 22 de octubre de 1865, “siendo tantos interesados” se han puesto seis terrenos más, linderos al norte siendo, por lo tanto, cincuenta y seis las áreas rematadas. La suma obtenida es de mil cuatrocientos cuarenta y dos pesos con cuatro reales.

A través de las rendiciones de cuenta que debe hacer el Tesorero se nota que hay dificultades para el cobro de los impuestos y que muchas multas no están pagas. Así, por ejemplo, en la sesión del 9 de octubre de 1863 el Concejo decide, para reducir los gastos, “reunirse cada quince días en casa del Sr. Presidente; la primera reunión deberá tener lugar el domingo 25 del corriente a las once horas, después de los oficios religiosos”

El procedimiento que se sigue con la rendición de las cuentas de la Municipalidad, es que primero deben ser aprobadas por el Concejo, luego deben ser publicadas, para el conocimiento de los vecinos y elevadas al Gobierno Provincial para su aprobación. Así, el 18 de mayo de 1865 el Concejo de la Colonia Esperanza dirige una nota al Superior Gobierno dándole cuenta detallada de los deberes, antiguos y nuevos, y de los haberes de la Municipalidad.

2.4.2. Obras públicas

En este ámbito de actuación, el Concejo Municipal se contrae a la reparación del techo de la Iglesia Católica, destruido por una tormenta, según consta en la sesión del 6 de febrero de 1862. Esta decisión se toma porque cuando esté construida la nueva iglesia, este edificio “servirá para escuela y casa comunal”. Posteriormente se resuelve reparar también el interior y exterior de los muros y delimitar con estacas el patio de la capilla.

El Concejo también aprueba, sin modificaciones, el plano realizado por el señor Sieber, maestro carpintero de este lugar, para la construcción de la Iglesia Católica Colonial. Para evitar confusión en la inversión de los fondos destinados a la construcción de la nueva iglesia católica el presbítero Mauricio Aimé propone un Consejo de Fábrica para el Culto Católico. Esta moción es aceptada por el Concejo Municipal, “a condición de que esté bajo las órdenes inmediatas de la Municipalidad” y que después de su nombramiento dicho Consejo de Fábrica presente un reglamento para su servicio interior; que deberá ser aprobado por el mencionado Concejo.

Por este motivo en el Libro de Actas figuran:


  1. la copia de las condiciones de licitación y la licitación de los trabajos de la Iglesia Católica, que se realiza, en sesión del Consejo de Fábrica, el 7 de diciembre de 1862 en la casa del Cura Aurelio Luizzi.

  2. la adjudicación, que es otorgada al constructor José Borla y

  3. el convenio hecho entre el Consejo de Fábrica de la Iglesia Católica de la Colonia Esperanza y el maestro de obra anteriormente nombrado.

Concierne a la Municipalidad la atención de los dos cementerios, el católico y el protestante y, por lo tanto, nombra el Concejo a Baloer Dreis, sepulturero de éstos, determinando en cinco pies la profundidad de todas las fosas.

En relación al cuidado de la plaza el Concejo decide que se hará pagar una multa de un peso boliviano a todo individuo que la cruce con un carro; una multa de cuatro reales, si lo hace a caballo, lo ata a un árbol o lo deja suelto. El 20 de noviembre de 1864 se avisa al público que se arrendará la plaza para conservar los árboles y alambrado por la temporada de cinco o seis años. El 4 de mayo de 1865, la Comisión Revisora encuentra que los trabajos de la plaza, consistentes en la colocación de postes y alambres, estaban bien hechos.

A la llegada de los primeros inmigrantes europeos, había solamente una senda que se dirigía desde Santa Fe hacia el fortín Iriondo, junto al cual surgiría la Colonia Esperanza (22) y el cruce del río Salado se convertía en un obstáculo. Poco a poco se producen los cambios que son explicados al hablar de las relaciones de la Colonia con el Gobierno provincial.

2.4.3. Seguridad, Higiene y Educación

El Reglamento de Policía del 20 de febrero de 1862 dice en el artículo 4: “La Policía es competencia directa del Juzgado de Paz; a tal fin el Concejo pondrá a su servicio los dos Comisarios, cada uno en su sección”. Son funciones de estos Comisarios: no permitir la venta de bebidas ni de otras mercaderías en las casas de comercio durante los oficios religiosos de los domingos; hacer rondas en las pulperías; informar al Juez de Paz o al Concejo los delitos o infracciones cometidas; hacer conocer las ordenanzas y publicaciones del Concejo; citar los miembros del Concejo a las sesiones; controlar que todo propietario mantenga en buen estado los caminos que circundan su terreno; que los pozos sean cubiertos; que los animales sean cuidados para que no ocasionen daños y que no se lleve cuchillo sin autorización. También son responsables los Comisarios del aseo y mejoramiento del corral municipal y del matadero.

Corresponde al Concejo ejercer una especie de patronato sobre la Colonia; nombrando tutores a los menores de edad cuando, por ejemplo, el padre “no puede administrar los bienes como verdadero hombre de familia en lo económico”; este tutor deberá rendir cuentas todas las veces que se lo requiera. También puede negar a los hermanos mayores ser tutores de su hermano menor cuando considera que nos son aptos para cumplir este cargo. Otro caso de tutela es cuando una hija por malos tratos no quiere quedar más en la casa; el tutor “deberá ubicarla en casa de personas con las cuales pueda aprender alguna cosa”

En sesión del 13 de julio de 1861, el Presidente del Concejo, Adolfo Gabarret, propone nombrar maestros y que se les asigne salarios; luego de ofrecer diversas observaciones y un debate bastante prolongado, la mayoría decide que habrá un maestro para la sección este y otro maestro para la sección oeste y que la Caja comunal les abonará mensualmente diez piastras a cada uno. A su vez, cada alumno pagará a su maestro una retribución de un real por mes. La instrucción religiosa deberá darse separadamente.

El 28 de marzo de 1862 el Sr. José Antonio Gay presenta al Concejo al Sr. Carlos Barlathey, y solicita que sea admitido como maestro católico para la sección francesa. El Concejo, para evitar todo celo de parte de la sección oeste, para la cual no hay maestro, “autoriza a Barlathey a tener una escuela en la sección este donde lo juzgue más conveniente, pero no cobrará ningún honorario.”

En la sesión siguiente, el 21 de mayo, el Presidente Eduardo Mahieu habla al señor Santiago Hipp para que se ocupe de la escuela para niños católicos alemanes; éste acepta provisoriamente, si se lo autoriza como al señor Carlos Barlathey. El Concejo acepta unánimemente.

El 9 de julio de 1862 el Sr. Gaspar Helbling se presenta personalmente al Concejo para responder a la nota que le enviara el Presidente y explica a la corporación que no puede aceptar el empleo de maestro por el sueldo de veinte pesos por mes, los dos meses de ensayo que debía hacer antes de ser admitido como maestro municipal, y solicita que se le asignen cuarenta pesos por mes. El Concejo reconoce que es difícil para una persona enseñar las tres lenguas: alemán, francés y castellano y le asigna treinta pesos por mes, por los dos meses de ensayo. El Concejo destina para el funcionamiento de la primera escuela municipal el rancho destinado al este de la capilla católica, que se deberá “reparar, revocar entero, agrandar por lo menos tres varas, poner dos ventanas y rehacer el techo.” La apertura se fija para el 1 de agosto del mismo año; podrán asistir los niños de ocho a catorce años y pagarán dos reales por mes. Antes, la apertura de la escuela deberá ser publicada dos veces y dada a conocer el segundo domingo después de los oficios religiosos.

El 3 de octubre de 1862 Eduardo Mahieu somete al Concejo el informe de la comisión encargada de visitar la escuela que, “constata un poco de progreso en los escolares”.

Ante el requerimiento del Presidente, el Concejo el 5 de noviembre de 1862 trata el modo de procurar fondos a la Caja Municipal, entre otras cosas, para el pago del maestro. Algunos concejales proponen recurrir al gobierno provincial, Gaspar Sager observa que “sería una vergüenza para la Colonia y para los colonos no reunir una suma para satisfacer el salario de un maestro y propone convocar a una asamblea general de vecinos. El Concejo se mantiene en la primera decisión, la de solicitar la ratificación de los veinticinco pesos que el gobierno de la provincia ha asignado verbalmente al maestro.

Por su parte, el Sr. Helbling propone a la Municipalidad que si no puede pagarle, lo autorice a convertir la escuela municipal en particular. El 24 de junio presenta su renuncia, motivada en que los niños no frecuentan la escuela y en que el Concejo no le paga lo convenido. El Concejo decide no dejar ir al maestro municipal y encarga al Presidente dirigirse al gobierno para solicitarle que encuentre un medio para obligar a los padres de familia a enviar a sus hijos a la escuela desde los ocho años. Además, le abre al maestro un crédito en lo del Sr. Maurer porque considera que “es imposible dejarlo en la forma en que se encuentra”

Como respuesta, el gobernador Patricio Cullen informa el 7 de julio de 1863 que no se puede obligar a los niños a concurrir a la escuela, que ellos son libres de hacerlo o no.

Finalmente, el 26 de julio el maestro Helbling presenta su renuncia, dándosele las gracias “por el celo que mostró durante su desempeño”

El 4 de diciembre de 1864 el Concejo Municipal decide hacer un aviso público respecto de la escuela que debe abrirse el 1 de enero de 1865, y del maestro Félix Coblentz para que la aprovechen los niños, obligando a los padres de familia a mandar a sus hijos a la escuela desde los ocho hasta los trece años cumplidos.

En la audiencia del 29 de diciembre se resuelve que “el idioma que se deberá enseñar en la escuela pública será el castellano, el que quiera hacer enseñar a sus hijos francés o alemán, lo hará a su costo” Enseguida son nombrados para visitar la segunda escuela pública que se abre en la Colonia los concejales Carlos Henry y Jorge Dayer para hacer una visita dentro de los primeros catorce días de cada mes y Wendel Gietz y Juan Jacob, una visita en los últimos días. El informe presentado por Henry y Dayer da cuenta que el día 20 de enero han hecho la primera inspección y “han encontrado al maestro con mucho celo. Los alumnos eran siete, sentados uno detrás de otro”. Ruegan a los señores Concejales hacer todos los esfuerzos para que los padres hagan instruir a sus niños y agregan: “esta Colonia no debe quedar en desventaja de otras para la instrucción”

El gobernador Nicasio Oroño nombra por decreto del 24 de marzo de 1865 preceptor de la escuela de varones de la Colonia Esperanza a Félix Coblentz, con la antigüedad al 1 de enero del año corriente y le asigna veinticinco pesos de sueldo nacional (23).

2.4.4. Relaciones con el Gobierno provincial

A través de la lectura de las Actas del Concejo Municipal se nota interés por parte de la institución local de cumplir con las disposiciones legales vigentes. Así, somete y/ o comunica al Superior Gobierno el Presupuesto municipal, las Actas de elecciones, la instalación del Concejo renovado, el Reglamento Interno, el Reglamento de Policía y acepta las modificaciones prescriptas.

Por otra parte, también se observa que el Concejo es la institución que defiende los derechos de los colonos al reclamar el cumplimiento del Contrato de Colonización, especialmente en lo relacionado con las siguientes cuestiones:

l- los títulos de propiedad para cada familia establecida en la Colonia.

2- el área intermedia que puede ser vendida a los que quieran edificarla con el fin de aumentar la población colonial, “quedando convenido que la mitad del producto de las ventas pertenezcan al erario de la Provincia, y la otra mitad a la Caja comunal.” (Art. 8)

3- el terreno comunal. (Art.9) En este sentido, el 28 de marzo de 1862 el concejal Dayer propone reclamar al gobierno la seguridad del goce de las cuatro leguas cuadradas acordadas al pastoreo comunal porque “muchos hijos del país construyen sobre el borde de la Colonia y mantienen animales”

El 28 de diciembre de 1865 se presenta el pueblo de la Colonia Esperanza ante el Concejo para que los concejales los acompañen hasta la frontera de la Colonia, “a fin de impedir que empiecen a edificar en los terrenos comunales”. Ante este requerimiento el Concejo acepta que cuatro miembros lo hagan, “dando la orden que ninguno lleve armas.”

Otro propósito de las autoridades locales es el de facilitar las comunicaciones para integrar efectivamente el espacio colonial al territorio provincial; para esto solicita en distintas ocasiones la construcción de un camino real con Santa Fe, un servicio de diligencia, un puente sobre el río Salado.

El 21 de junio de 1862 el Concejo trata la solicitud que hace Bernardo Wagner de una asignación mensual por el servicio postal regular que ha establecido entre la Colonia Esperanza y viceversa. El Concejo rechaza otorgar una asignación mensual pero “le asigna un real por oficio que traiga a la Municipalidad, sea de la Colonia a Santa Fe, sea de Santa Fe a la Colonia y le autoriza tomar todas las cartas que estén en el correo en Santa Fe para la Colonia y recibir un real por carta que traiga”

El testimonio de Tomás Hutchinson de 1863 da cuenta de que en el Paso de Mihura, para cruzar el río Salado, había “dos chatas destinadas a pasajeros y carretas; y además, un cobrador de peaje” (24)

El 12 de julio de 1863 el Concejo aprueba la moción de Carlos Nusbaum de “solicitar ante el Gobierno de Santa Fe una ruta o camino real, siendo que la ruta que se sigue está muy a menudo cortada por personas que se establecen sobre sus terrenos”.

El 27 de mayo de 1864 el Gobernador Oroño, a través de un decreto, ordena al DepartamentoTopográfico “hacer la delineación de un camino carril entre la Capital y la Colonia Esperanza, de cuarenta varas de ancho y tendrá un arranque en la Plaza del Mercado, que se denominará 9 de julio, tomando en dirección a la Colonia por el Paso de Mihura” (25)

El 9 de agosto de 1864 la Cámara Legislativa aprueba el contrato celebrado entre el Ejecutivo y Carlos Henry para el establecimiento de un servicio de diligencia entre Santa Fe y Esperanza. (26)

En agosto de 1865, también por decreto, se fijan dos correos semanales entre Santa Fe, Esperanza, San Jerónimo y San Carlos. Los correos saldrán de Santa Fe los miércoles y sábados a las tres de tarde en la diligencia que irá hasta Esperanza. Los jueves y domingos saldrá de esta Colonia a las seis de la mañana; pasará por San Jerónimo y San Carlos, volviendo el mismo día a Esperanza, a las tres de la tarde, con la correspondencia que reciba. Los miércoles y sábados a las seis de la mañana saldrá la correspondencia desde la Colonia Esperanza hacia la Capital, a la que llegará entre las nueve y diez de la mañana. Las administraciones para recibir y distribuir la correspondencia son: en la Colonia Esperanza, la casa de Carlos Henry; en San Jerónimo, la de Lamberto Gietz; en San Carlos, la de Santiago Denner. El encargado de conducir la correspondencia y entregarla es Carlos Henry. (27)



2.4.5. La articulación del sistema político con la sociedad colonial

Es interesante recordar que a su llegada las veintiocho familias francesas, seis belgas-luxemburguesas, cincuenta y cuatro alemanas y ciento dos suizas fueron dispuestas con la intención de crear las condiciones que favorezcan una coexistencia pacífica; así, por sorteo, a los franceses les corresponde la Sección Este de la Colonia y a los alemanes la Sección Oeste. Otras situaciones tenidas en cuenta en la distribución general son las de juntar las esquinas pobladas de cada cuatro concesiones, para ayudarse en las necesidades del momento; lazos de parentesco; religión.

Esta estructura social dispuesta a partir de diversidades reales en la Colonia se conserva en el Concejo Municipal, lo cual le confiere a esta institución una nota distintiva: cinco concejales y un suplente representan la Sección de habla francesa y cinco concejales y un suplente representan la Sección de habla alemana. Como la libertad de cultos es una de las condiciones establecidas al fundarse la Colonia, el Concejo se ocupa, entre otras cosas, del sostenimiento del culto católico y del culto protestante.

Lentamente, y en especial a partir de 1863, puede observarse en las decisiones del Concejo Municipal un interés en tomar medidas tendientes a dar una nueva configuración a la Colonia Esperanza. Esas decisiones son las referidas a:

l- La Fiesta Patronal.

El 25 de diciembre de 1863, debiendo ponerse la Colonia bajo el patronazgo de un Santo, el Concejo Municipal decide, por voto secreto, “nombrar por Patrona de la Colonia a la Muy Santa Virgen María, o sea, el día de su nacimiento que es el 8 de setiembre de cada año. Así pues este día será reconocido como fiesta patronal de la Colonia, lo que será puesto en conocimiento público de este lugar”.

Hasta entonces, el aniversario se celebraba en distintas fechas, teniendo en cuenta la llegada de los contingentes de colonos o la designación de autoridades. Algunas de ellas se continuaron recordando; así, en la sesión del 24 de febrero de 1896 “se da lectura al Acta levantada en la reunión tenida con varios vecinos de la localidad para festejar el cuarenta aniversario de la venida de los colonos a esta Ciudad que tendrá lugar el 11 de marzo próximo” (28) En el año 1906 el Intendente Municipal decreta: “Nómbrase una Comisión para que organice los festejos con los que se ha de conmemorar el 26 de marzo próximo el cincuenta aniversario de la constitución de las autoridades municipales” (29)

Puede extrañar la elección de la fecha, en especial si se tiene en cuenta la existencia de católicos y protestantes en la Colonia; sin embargo, por una parte, es una costumbre arraigada la de colocar la ciudad bajo la advocación de un ícono santo y, por otra parte, resulta necesario encontrar para la Colonia una fecha que no suscite recelos entre las distintas nacionalidades.

El 5 de setiembre de 1864 el Concejo resuelve pasar “una media arroba de pólvora para la Fiesta Patronal del 8 de setiembre del presente año”

2- El cambio de lengua “oficial”

Para Hobsbawm la lengua es uno de los elementos que hoy en día se asocia estrechamente con la definición de nación, “¿acaso no es la esencia misma que distingue a un pueblo de otro?, ¿a “nosotros” de “ellos”?(30). Las personas que colonizan Esperanza hablan lenguas mutuamente incomprensibles para algunos, otros tienen más fluidez en la práctica simultánea de dos lenguas, suposición ésta que se puede hacer, especialmente si se tiene en cuenta el lugar de procedencia de los colonos. Probablemente por varios motivos, entre los cuales figurarían que el Juez de Paz conoce el francés y que la mayoría se identifica como hablante de este idioma, desde la creación del Concejo, las Actas se redactan en francés.

Sin embargo, con el correr del tiempo cambia la lengua “oficial” utilizada en la administración pública y a partir del 5 de junio de 1864 las Actas se redactan en castellano. En algunas ocasiones se escribe en otra lengua; por ejemplo, en alemán gótico la dimisión del concejal Pedro Kästler por avanzada edad, en francés el informe de quienes inspeccionan la escuela pública. Esto demuestra las dificultades reales existentes.

3-El idioma a enseñar en la “escuela pública”.

Cuando se abre la primera escuela pública, la municipal, el maestro Gaspar Helbling debe enseñar las tres lenguas: alemán, francés y castellano. En cambio, el Concejo decide que en la escuela que se abrirá el 1 de enero de 1865 el idioma que se deberá enseñar es el castellano. De esta forma coincide la lengua administrativa con la que se enseña mediante la educación pública.

4- La Bandera Nacional.

El 12 de octubre de 1865 el Concejo notifica las modificaciones efectuadas al Reglamento de Policía. Entre las modificaciones está la que establece el Art. 27: “En los mismos aniversarios o días de fiesta cívica, se enarbolará en todos los edificios públicos la Bandera Nacional, y en las particulares la misma o de cualquier otra nacionalidad.” Este artículo es una transcripción textual del artículo 57 del Reglamento de Policía urbano y rural, sancionado por la Legislatura de la Provincia en agosto de 1863. El 24 de octubre el Concejo eleva las modificaciones efectuadas al Reglamento de Policía al Gobierno de la Provincia, para su aprobación.



3- CONCLUSIÓN

La Colonia Esperanza cumple con la finalidad del Gobierno de la Provincia de Santa Fe, que es la de formar colonias agrícolas que signifiquen un avance gradual y eficaz de la frontera interna del país hacia el desierto.

Sin embargo todavía en 1861 existe una enorme distancia entre la meta del progreso y el estado real de la Colonia. Por esta razón el orden es una cuestión dominante; los grupos dirigentes consideran que una vez resuelto el problema del orden podrán enfrentar con mayor dedicación y recursos los cambios que demanda el progreso.

Hay que tener en cuenta dos aspectos dominantes y relacionados entre sí: el municipio es el único espacio de participación y de representación ciudadana que tienen los extranjeros y esta institución política, la del Municipio, aparece unida a uno de los elementos fundamentales de la modernidad, la vida urbana.

Son muchas las transformaciones que se logran a partir de las actuaciones del Concejo Municipal. El sentido que tienen todas estas transformaciones es el de lograr un sistema más unificado bajo la gestión estatal.

Los derechos, las responsabilidades y las obligaciones de los vecinos y las normas básicas para la convivencia social están prescriptas en el Reglamento Interno y en el Reglamento de Policía, este último sujeto a sucesivas reformas.

A partir de distintos remates, con exigencias a cumplir como las de construir en el término de un año, respetar la línea de edificación, utilizar ladrillos cocidos en la construcción, va surgiendo la organización del espacio urbano alrededor de la plaza. En torno a ésta, surgen otras actividades relacionadas con el asiento de las instituciones: la administración pública y los servicios religiosos y con la prosperidad de los intereses privados: la fabricación de ladrillos, la construcción, el abastecimiento de productos de consumo, las comunicaciones.

El propósito de traer inmigrantes para elevar el nivel cultural no coincide con la realidad social expresada en los pocos deseos de los padres de educar a sus hijos, quienes, con la excusa de que enseñan sólo en castellano prefieren, en cambio, que realicen las tareas rurales. Esta realidad que necesita ser transformada es la que determina al Concejo Municipal a tomar la decisión de la obligatoriedad escolar, antes que en el orden provincial y nacional.



El Concejo advierte además que el proceso social y cultural de una población diversa no puede abandonarse a su movimiento espontáneo y en este sentido tiende a una homogeneización, aceptando su subordinación a un conjunto colectivo mayor: la nacionalidad, a través del establecimiento de la celebración patronal, del cambio de lengua oficial en la administración pública, la enseñanza obligatoria en idioma castellano en la escuela pública, el uso de la Bandera Nacional; reservan, en cambio, más libertad y respeto hacia los elementos diversos, en el espacio socio cultural de la comunidad colonial.

4- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

  1. Weinberg, Félix (1974) La Asociación de Mayo y el Dogma Socialista. En Historia Integral Argentina. T. 2: 123. Buenos Aires: C.E.A.L.

  2. Echeverría, Esteban (s. f.: 23) Dogma Socialista. Buenos Aires: Jackson.

  3. ----------------------op. cit.: 25

  4. Bosch, Beatriz (1974) Urquiza o la Constitución, en Historia Integral Argentina. T. 2.: 181. Buenos Aires: C.E.A.L.

  5. Alberdi, Juan Bautista (1946: 76) Bases. Buenos Aires: Estrada.

  6. Botana, Natalio (25 de setiembre de 2003) La formación del orden constitucional argentino. Santa Fe: Conferencia Paraninfo U.N.L.

  7. Halperín Donghi, Tulio (1999: 9) Proyecto y construcción de una nación. 1846-1880. Buenos Aires: Ariel.

  8. Botana, Natalio. op. cit.

  9. Schobinger, Juan (s.f.: 77) Inmigración y colonización suizas en la República Argentina en el siglo XIX”. Buenos Aires: Instituto de Cultura Suizo-Argentino.

  10. Gallo, Ezequiel (1984: 34) La Pampa gringa. Buenos Aires. Sudamericana.

  11. Halperín Donghi, Tulio (1995: 455-456) Historia Argentina. T. II. Buenos Aires: Paidós.

  12. Gori, Gastón (1969: 42) Esperanza Madre de Colonias. Santa Fe: Colmegna.

  13. Beck Bernard, Lina (1991: 76) Cinco años en la Confederación Argentina. 1857-1862. Santa Fe: Imprenta Legislativa.

  14. Comisión Redactora (1967: 161) Historia de las Instituciones de la Provincia de Santa Fe”. T. II. Santa Fe: Imprenta Oficial.

  15. Comisión Redactora op. cit. T. VII: 27.

  16. Gori, Gastón. op. cit. P: 92 y 97.

  17. Grenón, Pedro S.J. (1939) Esperanza. T I: 154.

  18. Digesto Municipal (1955) T I: 11-12. Santa Fe: Editorial Belgrano.

  19. Greca, Alcides (1943) Derecho y ciencia de la administración municipal. T. II: 82. Santa Fe: Imprenta de la Universidad.

  20. Grenón, Pedro S.J. op. cit: 184.

  21. Comisión Redactora (1970) Historia de las Instituciones de la provincia de Santa Fe. T III: 143. Santa Fe: Imprenta Oficial.

  22. Oggier, Gabriel, S.V.D. (1987-1991: 239) Correos y telégrafos. Una contribución a la investigación de San Jerónimo Norte. (Separata) Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe: Nº LVII.

  23. Grenón, Pedro S.J. op. cit.: 212

  24. Oggier, op. cit.: 240

  25. Registro Oficial de la Provincia de Santa Fe (1889) T. IV: 148-149. Santa Fe: Tipografía de la Revolución.

  26. --------------------op. cit.: 195

  27. -------------------- op. cit.: 395.

  28. Digesto Municipal. op. cit.: 115-116.

  29. ----------------------- op. cit.: 138.

  30. Hobsbawm, E.J. (1991: 60) Naciones y nacionalismo desde 1780. Barcelona: Crítica.

5-BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Alberdi, Juan Bautista (1946) Bases. Buenos Aires. Estrada.

Beck Bernard, Lina (1991) Cinco años en la Confederación Argentina: 1857-1862. Santa Fe: Imprenta Oficial.

Bosch, Beatriz (1974) Urquiza o la Constitución en Historia Integral Argentina. T II. Buenos Aires: C.E.A.L.

Botana, Natalio (23 de setiembre de 2003) La formación del orden constitucional argentino. Santa Fe: U.N.L.

Cervera, Manuel (1946) Boceto Histórico. Esperanza.

Comisión Redactora (1967) Historia de las Instituciones de la Provincia de Santa Fe. T II. Santa Fe: Imprenta Oficial.

Comisión Redactora (1970) op. cit. T VII.

---------------------------------op. cit T III

Digesto Municipal (1955) Digesto Municipal. Santa Fe: Editorial Belgrano.

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Weinberg, Félix (1974) La Asociación de Mayo y el Dogma Socialista en Historia Integral Argentina. T II. Buenos Aires: C.E.A.L.

Fuente: Libro de Sesiones del Concejo Municipal de Esperanza. Archivo del Concejo Municipal de Esperanza.



6- ANEXO DOCUMENTAL
REGLAMENTO INTERNO DE LA MUNICIPALIDAD DE LA COLONIA ESPERANZA. SESIÓN DEL 17 DE AGOSTO DE 1861.

REGLAMENTO INTERNO DE LA MUNICIPALIDAD DE LA COLONIA ESPERANZA.

De la Corporación

Art. 1. La Municipalidad de la Colonia se compone de diez miembros titulares y dos suplentes, uno de la parte francesa y otro de la alemana, elegidos directamente por la Asamblea Colonial.

Art. 2. Los miembros suplentes sesionarán sólo en los casos de ausencia u omisión de los titulares.

Art. 3. La Municipalidad se dividirá en tres comisiones, que son: 1º Seguridad, Higiene y Educación. 2º Trabajos públicos, 3º Finanzas.

Art. 4. Las comisiones serán nombradas por la Asamblea municipal.

Art. 5. Las resoluciones tomadas por la Municipalidad se denominarán ORDENANZAS, con la siguiente atestación: La Municipalidad ha decidido lo que sigue.

Art. 6. La reunión de seis miembros formará Concejo, excepto en las cuestiones graves, declaradas tales en el futuro, en cuyo caso será necesario el concurso de ocho miembros.

Art. 7. Todo miembro está obligado a asistir a las Sesiones a partir del día de la recepción.

Art. 8. Ningún miembro podrá excusarse sin prevenir al Presidente.

Art. 9. Cuando un miembro faltare en forma continua, el Presidente pedirá al Concejo una resolución especial y en caso de inasistencia de la mayoría que interrumpa visiblemente las deliberaciones, la minoría podrá compelerlos y en casos graves, el Presidente podrá reunir al Concejo bajo juramento.

Art. 10. El Concejo Municipal presentará anualmente el presupuesto de gastos y recursos a la Asamblea Colonial.

Capítulo II- De las Comisiones.

Art. 11. Cada una de las Comisiones ejecutivas se compondrá de dos miembros, agregándosele un tercero en caso de discordia.

Art. 12. Las Comisiones se renovarán cada año al mismo tiempo que la Municipalidad renovará cuatro miembros salientes, designados por sorteo, y podrán ser reelectos.

Art. 13. Cuando una Comisión haya terminado el trabajo encomendado lo pondrá en conocimiento del Presidente para que convoque al Concejo.

Art. 14. Las Comisiones remisas serán prevenidas por el Presidente.

Capítulo III- Del Presidente y Vicepresidente.

Art. 15. Las funciones del Presidente consistirán en hacer cumplir el reglamento que el Concejo apruebe.

Art. 16. Como jefe de la Corporación también le corresponde convocar al Concejo, presidir las Sesiones, firmar las actas y decisiones.

Art. 17. El Presidente no podrá obrar en nombre del Concejo si previamente no ha sido autorizado.

Art. 18. Para los casos de enfermedad o ausencia del Presidente se nombrará un Vicepresidente.

Art. 19. En los casos en que el Presidente y el Vicepresidente faltaren a la Sesión o haya que deliberar sobre un asunto grave, se nombrará un Presidente ad-hoc con la presencia del decano en edad, para ocupar la presidencia.



Capítulo IV. De la discusión.

Art. 20. El Presidente abrirá la Sesión diciendo. LA SESIÓN ESTÁ ABIERTA.

Art. 21. Todo proyecto será puesto en discusión, primeramente en general, y nadie podrá tomar la palabra más de una vez, a excepción del autor del proyecto que podrá contestar todas las objeciones.

Art. 22. Terminada esta discusión se tratará en particular, en la que nadie podrá hablar más de dos veces, salvo el que sostenga el debate.

Art. 23. Ningún miembro podrá hacer uso de la palabra antes de dar lectura al acta anterior y sin autorización del Presidente.

Art. 24. El miembro que haya obtenido la palabra no podrá ser interrumpido a menos que se salga de la cuestión o que se extralimite en la conveniencia o moderación.

Art. 25. El Presidente podrá hacer volver a la cuestión al miembro que salga, pero el Concejo podrá volver a llamar al orden en caso de mociones apoyadas.

Art. 26. El Presidente tiene voz deliberativa pero no votará sino en los casos de división o empate, ni tomará parte en las discusiones sin abandonar su puesto, haciéndose reemplazar por el Vicepresidente.

Art. 27. Todas las mociones para ser tomadas en cuenta han de ser apoyadas por dos miembros.

Art. 28. Las Sesiones podrán ser suspendidas por el Presidente, durante un cuarto de hora.

Art. 29. Las Sesiones tendrán lugar siempre que la necesidad lo exija, salvo los casos en que el Concejo se convoque extraordinariamente a pedido de dos miembros.

Capítulo V. De los empleados.

Art. 30. El servicio de secretariado se compondrá de un Secretario que podrá ser nombrado fuera del Concejo y de un Secretario ad-interinem escogido entre los miembros, siendo sus obligaciones: 1º) asistir a todas las Sesiones del Concejo. 2º) redactar las Actas de las Sesiones en un libro destinado al efecto; 3º) refrendar las deliberaciones, actas, comunicaciones y órdenes emanadas del Concejo o del Presidente; 4º) conservar y tener en buen orden los archivos, mencionar en actas los miembros presentes de cada Sesión y los que hayan faltado con aviso o sin él; 5º) redactar y dar lectura de las actas de las Sesiones en un cuaderno con reconocimiento de las enmiendas e intercalaciones, todo lo cual corregirá después que el Concejo lo apruebe y firmará con el Presidente; 6º) pondrá honestidad en el libro de protocolo que será firmado por el Presidente y él; 7º) traducirá del alemán al francés y viceversa.

Art. 31. Se designará un Tesorero tomado del seno del Concejo o fuera de él, cuyas obligaciones son: llevar un Libro adonde anotará fielmente las recaudaciones y gastos; no podrá hacer ningún pago sin mediar orden escrita del Presidente.

Art. 32. El Tesorero estará obligado a enviar al Concejo, cada tres meses, un balance de gastos y recaudaciones tanto de multas como por otros conceptos.

Art. 33. Se nombrará un Síndico procurador tomado dentro del Concejo o fuera de él, encargado de representar a la Municipalidad en los asuntos contenciosos que la afecten como demandante o demandada.

ASAMBLEA GENERAL DE COLONOS DEL 15 DE JUNIO DE 1862

Asamblea del Concejo Municipal bajo la Presidencia del Sr. Eduardo Mahieu, Juez de Paz.

Presentes (sic).

Del 15 de junio de 1862

Asamblea General de colonos para la designación de cuatro Concejales municipales bajo la Presidencia del Sr. Eduardo Mahieu, Juez de Paz.

Acta de Votación (En español)

En la Colonia Esperanza, a quince de Junio de mil ochocientos sesenta y dos, a las diez de la mañana, yo, el infrascripto Juez de Paz de la misma Colonia, después de haber invitado con anticipación a los habitantes de esta Colonia para concurrir al nombramiento de cuatro individuos que deben entrar en el Concejo Municipal para reemplazar a los cuatro miembros que han tenido la suerte de salir y esto según el art. 6 de la Ley de Municipalidad del 25 de diciembre de 1858.

Invitados los electores presentes a elegir de entre ellos a pluralidad de sufragios un Secretario y los cuatro escrutadores que deben formar la mesa electoral bajo la presidencia del infrascripto han resultado electos los individuos siguientes, a saber:

Para Secretario: Dn. Gustavo Perret

Para escrutadores: Dn. Juan Chapuis

Dn. Carlos Henry

Dn. José Favre

Dn. Jorge Dayer

Instalada la mesa, se ha acordado que las dos Secciones en que se halla dividida esta Colonia votarían por separado según la práctica establecida ya, nombrando cada una dos Municipales en atención a que divididas por la diferencia de idiomas, los vecinos de la una permanecen aún casi desconocidos a los vecinos de la otra. Acto continuo se ha proveído (sic) a la elección de cuatro municipales de la forma prescripta.

Ver escrito de la elección del 15 de junio de 1862 (sic).

No habiendo ya quien votase a las tres de la tarde, hasta cuyo momento se fueron presentando sufragantes sin interrupción, el Presidente declara cerrada la votación y hecho inmediatamente el escrutinio sin que haya aparecido ninguna diferencia en el cotejo de los dos registros, la elección ha dado los resultados siguientes:



Resultado Sección Este:

Dn

Luis Vanstratt

obtuvo

60

votos




Carlos Henry




55







Pedro Trombert




13







José María Buffet




6







José Maurer




4







Alejo Gribaldy




4







Andrés Fleuret




3







Arturo Grunenwald




2







Juan Pedro Racine




2







Bautista Lamy




2







Luis Maret




1







Martín Schaffer




1







José Favre




1







Juan J. Sephey




1







Antonio Miedan




1




Resultado Sección Oeste

Dn

Santiago Sieber

obtuvo

46

votos




Pablo Rohrmann




37







Gaspar Sager




9



De lo que se sigue que han sido nombrados miembros del Concejo Municipal:

Para la Sección Este, Dn. Luis Vanstratt y Dn. Carlos Henry

Para la Sección Oeste, Dn. Santiago Sieber y Dn. Pablo Rohrmann

Concluida esta operación se han dado por terminados los trabajos de la mesa electoral cuyos miembros han firmado la presente acta para la debida constancia.

Esperanza, junio 15 de 1862.

Firmado: Gustavo Perret, Secretario

Eduardo Mahieu, Presidente

Juan Chapuis

Carlos Henry

José Favre

Jorge Dayer

Es copia

Esperanza, 15 de junio 1862

Gustavo Perret

  1   2


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