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Asociación de bancos de méxico 67 convención bancaria hotel princess acapulco, gro., 19 De marzo de 2004 pane L


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ASOCIACIÓN DE BANCOS DE MÉXICO

67 CONVENCIÓN BANCARIA

HOTEL PRINCESS ACAPULCO, GRO., 19 DE MARZO DE 2004

P A N E L

RETOS DE LA NUEVA ETAPA DE LA BANCA EN MÉXICO”



INTERVENCIÓN: Si me permiten, les voy a presentar a los integrantes de este panel.
Los integrantes son, el ingeniero José Luis Barraza González, Presidente de COPARMEX; el licenciado Federico Reyes Heroles, Escritor y comentarista político; el ingeniero Marcos Martínez Gavica, Director General de Santander Serfin y Primer Vicepresidente de la Asociación, y el licenciado Enrique Castillo Sánchez Mejorada, Presidente del Consejo de IXE Banco y Vicepresidente de la Asociación, bajo la moderación del Vicegobernador del Banco de México, el licenciado Everardo Elizondo.
El Panel: “Los retos de la nueva etapa de la Banca en México”
Con ustedes el licenciado Everardo Elizondo.

LIC. EVERARDO ELIZONDO ALMAGUER, Moderador: Muchas gracias y muy buenos días a todos ustedes.
Bienvenidos a este panel que tengo el privilegio de moderar, aunque estoy seguro que los panelistas prácticamente no necesitan moderación, son moderados de principio los cuatro.
Comentaba hace un rato con uno de mis compañeros del Banco Central, que este seguramente es el mejor panel de la Convención, por la calidad de los participantes, básicamente. Me corrigió, porque así es, diciendo que también es el único, pero seguramente es con ganas de demeritar este evento. (Risas)
Cada uno de los cuatro panelistas, cuyo currículo ustedes tienen en el Programa y que yo no voy a repetir, porque ya estamos un poco colgados de tiempo, y además porque son lo suficientemente conocidos, justamente reconocidos, va a tener 15 minutos para su exposición que son continúas, una inmediatamente después de la otra.
Como ya se dijo, al final vamos a tener una sesión de preguntas y respuestas o de preguntas y evasivas, en caso de que las preguntas estén muy difíciles, preguntas que les pedimos que ustedes escriban, que se las den a las señoritas edecanes para que nos la pasen a nosotros, y poder también hacer más ágil el proceso.
Sin más, le dejo la palabra a nuestro primer expositor, que es el ingeniero Marcos Martínez, que es actualmente Vicepresidente de la Asociación y Director General del Grupo Financiero Santander Serfin.

Adelante, Marcos.



ING. MARCOS MARTÍNEZ GAVICA: Gracias.
A mí me toca hacer una presentación, que lo que intenta es qué es lo que pensamos nosotros que está sucediendo con el financiamiento al sector privado, si prestamos o no, qué tan bien lo estamos haciendo, especialmente en el caso de las empresas que parece ser el segmento más controversial.
En la primera lámina, lo que vemos es cómo ha crecido el financiamiento al sector privado. En el 2003 el financiamiento creció en 100 mil millones de pesos al sector privado, esto incluye a las familias y a las empresas; fue un 12 por ciento en términos reales, y esto fue independientemente de que las condiciones de crecimiento económico no fueron las ideales.
¿Por qué se pudo hacer? Primero, por la estabilidad macroeconómica. No cabe duda que en el México en que vivimos la actividad de crédito tiene posibilidades mucho más amplias que las que tenía en el pasado; segundo, por las adecuaciones que se han hecho a los marcos legales. Este era un impedimento, cada vez lo es menos, lo vamos a ver durante la presentación; y tercero, porque la fortaleza de la Banca es definitivamente uno de los factores clave que han desarrollado una competencia que lo que permite es un mayor crecimiento y mejores productos y mejores condiciones a los acreditados a nuestros clientes.
Esta es la primera vez, desde la crisis de 1994 en que hay un crecimiento en todos los segmentos, hablando en esta lámina, del financiamiento que llegó vía los créditos bancarios, pero también vía las emisiones de valores de las empresas.
Si vemos el consumo –lo comentó el Gobernador del Banco Central--, es un crecimiento importantísimo ya por dos años, estamos hablando de un 43 por ciento; la muy buena noticia que hemos comentado en estos dos días de que el hipotecario ahora está creciendo, un crecimiento del 11 por ciento; la noticia de la cual tenemos que hablar, empresas, si quitamos la emisiones de las empresas al mercado, hay un decrecimiento del 2 por ciento.
Las cifras del Banco Central se muestran más débiles, y esto es porque incluyen las reestructuras de las empresas en los programas de apoyo de 1995 y 1996, cuyos vencimientos son en estos períodos de tiempo.
Si vemos ahora, esta es la fuente complementaria de financiamiento a las empresas, son las emisiones de las empresas al mercado directamente con la asesoría de las Casas de Bolsa, Casas de Bolsa que en su mayoría forman parte de nuestros grupos financieros, y de ahí la importancia de vernos, no como Bancos, sino grupos financieros que con varios brazos apoyamos a nuestros clientes a que acceden al financiamiento.
El saldo en este momento son 175 mil millones de pesos.
Aquí lo que les mostramos es el crecimiento de crédito al consumo. Este 25 por ciento, 23 por ciento, que principalmente está relacionado con el crédito de las tarjetas de crédito, pero que ahora tiene adicionalmente al crédito hipotecario como un reforzamiento y como un crecimiento después de muchos años.
¿Por qué fue posible esto?
Porque los Bancos están más sólidos, porque hay una competencia mucho más intensa en el mercado, porque las personas han recuperado su capacidad de endeudamiento y porque hay mejores productos y mucho mejores condiciones de las que había en el pasado.
Importantísimo también las mejoras al marco legal. Vamos a ver unas láminas de por qué son fundamentales en este comportamiento de crédito.
Y una mucha mejor información del Buró de Crédito que nos permita tomar riesgos nacionales, con buena información.
Aquí mostramos, en la línea roja, el comportamiento de la inversión de las empresas Nueva. Como ven, hay una desinversión importante o hay una baja en su inversión importante.
Y la línea amarilla es el crecimiento del crédito, que aunque se ve tomando distancia, no es más que un crecimiento bastante pobre; es un crecimiento menor y el contraste con las personas físicas realmente es algo preocupante y es algo de lo que ojalá y hoy podamos hablar y tomar algunas conclusiones y emprender algunas otras acciones.
¿Por qué es este crecimiento pobre?
Hay algunas razones que son exógenas a nosotros: porque el crecimiento de la economía internacional y la del país ha sido muy baja, porque por esta razón las empresas no han crecido en sus ventas y, por lo tanto, sus necesidades de capital de trabajo incremental no se han dado; porque su planta productiva está sobrada en este momento. Entonces, no han tenido momentos de inversión.
Pero eso es sólo algunas de las explicaciones. La otra es: porque nosotros tenemos crédito y decimos que tenemos crédito; y nuestros interlocutores, nuestros clientes piensan que no queremos dar crédito, que no es el momento.
Y esto sí es mucho más grave porque ya no tiene qué ver con condiciones como las que aquí mencionamos, porque independientemente si crecemos o no como país, la intermediación, el papel que juega la Banca financiado a las empresas, es muchísimo más modesto de lo que era hace una década.
Perdimos el peso que teníamos como porcentaje de financiamiento a las empresas y ahora, el recuperarlo es un reto para nosotros y ahí está, independientemente de que haya crecimiento en ventas o no.
Sustituir alguna parte de los proveedores o de los medios alternos que han tenido las empresas para financiarse, parece un reto que nos corresponde y en el cual tendríamos que ser más efectivos de lo que hemos sido hasta este momento.
Por eso la importancia de que los líderes empresariales se encuentren aquí, con nosotros.
Ayer nos decía alguno de ellos -CONCAMIN, Leo Halkin- decía: “los proveedores no financian, está en el precio”, pero son una alternativa más cara para las empresas que los créditos que hoy estamos otorgando los Bancos que -como ustedes bien conocen, dadas las circunstancias macroeconómicas y la competencia- son muchísimo más bajos de lo que era en el pasado y una opción, en términos generales, más barata que los proveedores.
Y sin embargo, no encontramos una forma efectiva de acercarnos los dos y detonar el crédito empresarial y que esta curva se convierta en algo similar al de las personas físicas.
Con las PYMES es la primera vez que la Banca se está acercando en un esfuerzo serio. Es una primera vez en que sí estamos siendo efectivos la Secretaría de Economía, NAFIN y algunos de los Bancos.
El crecimiento es impresionante y sin embargo, el monto es francamente todavía muy pequeño.
Y aquí nos encontramos otra vez con lo mismo: a lo mejor tenemos un problema, seguramente tenemos un problema de difusión; habrá que trabajar mucho y bien en ello.
Parece que hay algún problema de dificultad de acceso a nuestro crédito, de dificultad de acceso por las condiciones y por la cantidad de información que requerimos de los clientes.
La Comisión Nacional Bancaria está por entregarnos un proyecto en el que modificaría qué es lo que necesitamos pedirle a los clientes, de tal forma que tengamos la información necesaria para conocer al cliente, para asegurarnos de que el riesgo que estamos tomando es un riesgo razonable. Pero que sea mucho más sencilla, de tal forma que las empresas nos la puedan entregar y sea una información veraz, pero sencilla.
En el caso de las PYMES, donde bien sabemos que la mayor parte de ellas, aunque nos den información, no necesariamente es válida para poder hacer nuestros análisis de crédito, estamos buscando métodos alternativos más paramétricos, más cualitativos.
Y uno muy claro: estamos pidiéndole la declaración de impuestos. Y es increíble, pero esto nos reduce nuestro mercado potencial en una forma importantísima.
Y la verdad es que aquí, para ser más efectivos en el mercado, no debemos dejar de pedirla. Más bien hay que hacer un esfuerzo en común porque más empresas entren a la formalidad.
Le hemos pedido a la Secretaría de Hacienda si podemos desarrollar algunos incentivos que muestren a las empresas, a las PYMES que hoy están pagando impuestos, que les den un beneficio; que se enteren esas PYMES que por ser cumplidas, por estar dentro de la formalidad, tendrían acceso, tienen acceso o tendrán acceso al Sistema Financiero Mexicano, a los Bancos prestándoles.
En fin, a los señores de las Cámaras, los señores legisladores: sí estamos preocupados. Sí tenemos dinero pero no sólo basta decirlo, sino sí queremos dar crédito. De hecho nos hace falta dar crédito.
La baja de las tasas que tuvo impactos importantísimos en los ingresos de los Bancos llevaba esa mala noticia. Pero la buena noticia: que con tasas bajas se detonaría el crédito.
Dejemos esa transición, aparte de que la economía ha estado un poco parada internacional y nacionalmente, pero no se está detonando y no estamos -entonces- teniendo negocios tan sanos como debía de ser, con sus ingresos más diversificados entre la captación, los servicios y el crédito.
Nosotros no dejaremos de insistir y acercarnos con ustedes, con las Cámaras Empresariales y de buscar una forma más efectiva de hacerlo y ojalá sólo sea cuestión de tiempo.
Hablando de la importancia de la adecuación y la modernidad del marco legal, si vemos la siguiente lámina, lo que les estamos mostrando es cómo en el momento en que se aprobó la Ley de Concursos Mercantiles, una cartera vencida que era altísima -era de cerca de 35 por ciento y que se había mantenido, como lo ven hacia el lado izquierdo de la lámina, en todo momento estática- comienza a bajar y cómo ya representa menos de la mi8tad porcentualmente. Y lo más importante: una tendencia que se ve continua de mejora.
Otro ejemplo es la Miscelánea de Garantías. Ahí está la fecha que nos muestra dónde estaba el crecimiento de los créditos hipotecarios; o sea, el decrecimiento de los créditos hipotecarios y cómo a raíz de esta Miscelánea de garantías y un esfuerzo muy agresivo y decidido de la Banca por otorgar crédito hipotecario, hemos logrado revertir esta tendencia y ya estamos creciendo al 11 por ciento y otra vez la tendencia es importante; hoy es el 11 pero se ve que claramente irá en un aumento constante.
Otra de las acciones de modernidad, la Ley de Transparencia, que CONDUSEF impulsa con mucha efectividad, ¿en qué va a influir? Va a influir en que el costo de nuestros servicios sea cada vez mejor para nuestros clientes.
En síntesis, un mejor marco legal lo que nos permite a nosotros es dar más crédito, dar un crédito de mejor calidad, o sea, de menos riesgos, y como hay menos riesgo, menos necesidad de crear provisiones para quebrantos y al final créditos en mayor número y más baratos.
En esta última lámina que vamos a ver, lo que estamos tratando de ejemplificar es cómo trae beneficios una Banca fuerte y competitiva. El tener a los mejores Bancos del mundo en nuestro país y Bancos sólidos en su capital y dispuestos a prestar, tienen estos resultados.
El hipotecario en el que apenas hemos logrado dar 15 mil créditos en el segmento al que estamos enfocados, hace 3 años, ahora 15 mil por año, ahora serán 30 mil, no son suficientes para hacer rentable la operación de un solo Banco, mucho menos del sistema.
Pero el esfuerzo es importante para generar el mercado. Todavía no hay mercado y sin embargo las condiciones están, como pueden observar, las tasas a la mitad de lo que estaban hace 3 años, los plazos ya se fueron al doble, y el pago mensual también está ya a la mitad.
¿Qué conclusiones dejaríamos sobre la Mesa? La primera es que la estabilidad macroeconómica y la solidez del sistema, junto con un mejor y más adecuado marco legal, fortalecen sin duda nuestra actividad y se está notando.
Otra es que las acciones del Ejecutivo de los legisladores y las nuestras, ya se reflejan en un incremento importante en el financiamiento, pendiente de las empresas, pero el resto de los mercados creciendo en forma muy importante.
Y el tercero es que tenemos que encontrar una forma de resolver conjuntamente entre los empresarios, las cámaras y nosotros, cómo podemos hacer una realidad de que el crédito se vuelva también un crecimiento importante dentro del segmento empresarial medio y pequeño.
Muchas gracias. Es todo lo que tengo que decir.


MODERADOR: Muchas gracias a Marcos, muy amable.

MODERADOR: El siguiente expositor es Federico Reyes Heroles, que tampoco, como Marcos, necesita de mayor presentación, pero me llama la atención que entre –como dice su currículo—sus libros más recientes, está uno con el título: “Conocer y decidir”, que no es una mala secuencia para los tiempos que corren.
Adelante, Federico.

LIC. FEDERICO REYES HEROLES: Agradezco la invitación a la nueva Asociación de Bancos de México. Festejo el ánimo abierto que inspira esta reunión.
¿Cuáles son las principales críticas, por qué no decir los enojos, las rabias, prejuicios y también falsedades y errores de un ciudadano común y su relación con la Banca? Tal es el tema que se me ha asignado, es un honor y un privilegio desarrollarlo para ustedes.
Hablar descarnadamente de los muros que dividen, de los malentendidos y tratar de tender puentes. Los organizadores lanzan la provocación, que acepto gustoso.
El entendimiento entre ambos mundos es, no sólo un buen negocio, sino algo mucho más relevante, es condición para el desarrollo. No busquemos entonces ni víctimas ni victimarios, ese es el principio.
Primer malentendido: los dueños. Ante los ojos de los mexicanos la Banca pertenece a un grupo pequeñísimo de individuos malvados, siempre son gordos, no sé por qué, usan sombrero de copa y traen un diamante en la nariz.
Abel Quezada dice: “El ciudadano común tiene mala impresión, ahí están los cifras de los banqueros y mejor, aunque no excelente de la Banca. Banqueros perversos y Banca buena; por fin, ¿en qué quedamos?”
Supongamos que el popular estereotipo haya tenido razón de ser, no lo discutamos. Lo que parece preocupante es nuestra incapacidad para explicar que hoy los dueños últimos de la Banca son los ahorradores. Alrededor del 85 por ciento, ustedes lo saben, que los activos les pertenecen.
Curiosamente ellos no lo saben, eso demuestran las cifras y eso sí es grave. ¿Qué hemos hecho para lograr esta incomprensión? Y ahí quizá la retahíla de malos entendidos; lo que ocurra con la Banca no me incumbe sólida o débil da lo mismo. Por mí que quiebren, la Banca se socializó sin que la sociedad se enterara. Eso sí es locura pura.
De ahí también parte la monstruosa cultura del no pago. En México, un 62 por ciento de la población considera que pagar tarde es su mejor opción. Los acompaña un intrépido grupo de abusadillos alrededor de un 8 por ciento que siempre busca un resquicio para no pagar. Entonces, sólo 3 de cada 10 mexicanos asumen a cabalidad sus compromisos.
Algo que hay que hacer. Pero sería absurdo concluir que el problema se centra en el ciudadano, en el cliente, y de alguna manera en el socio. Recordemos el posible origen del malentendido, la confusión sobre los dueños.
En esa falsa visión, el que incumple o tranza a un Banco, es un potencial Robin Hood; le quita dinero a los ricos para dárselo a los pobres. Muy diferente sería la lectura de esos abusadillos si explicásemos que atentan contra miles, decenas de miles, millones de mexicanos, atentan incluso contra sí mismos.
¿Cuánto más podría crecer el crédito y por ende la economía, si el lastre litigioso no fuese tan pesado?
Segundo mal entendido, sus negocios no son los míos. Ese grupo odioso, los banqueros, lucra con nuestros ahorros. Se les mide entonces como viviendo en otro planeta, a los mexicanos, incluso los jóvenes todavía no conciben a la Banca, al sistema bancario como el tejido que une las piezas de la economía.
Explicaciones hay muchas, insisto. Esta sociedad era agraria y rural hace apenas unos minutos en la historia. Hoy somos urbanos y la mayoría de los empleos están en los servicios. Son muchos cambios.
Quizá por eso la tradición de ahorro en instituciones es todavía débil. Sólo 3 de cada 10 mexicanos entre los 15 y 65 años utilizan una cuenta bancaria.
Para los iletrados -que todavía son muchos en nuestro país- o para aquellos inseguros en sus letras, que son todavía más, una sucursal bancaria -que a veces parecen mausoleos, hay que admitirlo- es un sitio lleno de misterios y complicaciones. “Mejor el colchón”.
De ahí el éxito de poner un Banco detrás de una tienda. La actitud del empleado bancario frente al ciudadano con bajo nivel educativo, un empleado bancario consciente del tránsito, del difícil tránsito en la vida de millones de mexicanos es central para romper ese nudo.
Un dato a manera de provocación:
En cualquier sociedad los maestros son agentes de cambio, deben serlo. Anuncian el futuro, están encargados del semillero. En la nuestra, el 40 por ciento de los maestros declara no tener ahorros en el Banco, casi 60 por ciento piensa que la riqueza de los empresarios proviene de abusos. Sólo uno de cada cinco cree que el trabajo tuvo algo qué ver en esa riqueza y uno de cada tres preferiría hacer una Fiesta de Quince Años a ahorrar su dinero.
Si la riqueza existente es mal habida, ¿por qué no hacerse justicia por propia mano? ¿No es eso exactamente lo que propone toda revolución justiciera que se respete?
Justicia social y revolución son conceptos que desangran a la riqueza como creación humana. Ahí México arrastra un problema cultural muy profundo.
Hoy más que nunca la riqueza no nace, se hace. Pero ojo: contradicción de contradicciones:
¿Qué actividad desean los maestros en el futuro para sus hijos?
Respuesta: Que sean empresarios.
Explicar el valor del ahorro y de la Banca es un reto educativo mayor central. La Banca es cultura, cultura cotidiana. En ese sentido, resulta muy alentador el fantástico crecimiento del crédito a los hogares y el papel de la mujer no digo como sujeto de crédito -es una expresión muy fría- sino como educadora de un nuevo ciudadano que concibe a la Banca como una pieza necesaria para lograr prosperidad, concepto que en ocasiones pareciera prohibido.
Del bueno mal devenir de los negocios de la Banca depende que la próxima generación pueda conseguir un crédito hipotecario o apalancarse para fincar un establecimiento; o que se lance el proyecto de ampliación de la planta en la que se trabaja.
Hoy es necesario explicar el por qué de las condiciones de los nuevos servicios, precisamente para que no haya malos entendidos. Los buenos negocios de la Banca hacen nuestra vida cotidiana.
Tercer malentendido: Para prosperar, da igual con o sin Banco.
Hernando de Soto ha planteado brillantemente el complejo misterio de la creación del capital. Los pobres en el mundo ahorran y ahorran mucho: Egipto, Perú, México -entre otros- son ejemplo de ello.
Varillas que se lanzan al cielo con la esperanza de convertirse en un segundo nivel, ladrillos que se acumulan poco a poco en una esquina, autos viejos y baratos que son reparados sin cansancio para salir a trabajar, frágiles palapas, mesas y sillas de madera que vienen y van para poder servir un pescado frito, millonarias remesas que se envían sistemáticamente y que se disuelven.
El problema de esos ahorros multimillonarios de los pobres de este país es que se esterilizan. El pantano de la ilegalidad se los traga, los devora.
De Soto calcula ese ahorro acumulado perdido de México, en alrededor de 315 mil millones de dólares. Es decir, 7 veces los activos de PEMEX o 62 veces las ventas anuales de CEMEX.
El gran ahorro nacional está ahí, de lograr que se inserte y circule en el Sistema Bancario, que se institucionalice y sirva de peldaño depende -en buena parte- el nacimiento de un nuevo México y no es exagerado decirlo.
La que vivimos no es una situación novedosa ni extraordinaria. No nos agobiemos, actuemos.
Estados Unidos era igual a principios del Siglo XIX. La ilegalidad era enorme, las legislaciones locales generaban caos.
¿Cuál fue la salida?
En primer lugar, garantizar contra viento y marea los derechos patrimoniales.
Segundo lugar: ponerlo por escrito: negro sobre blanco; “papelito habla”, decimos en México. Por eso el Estado invirtió en el equivalente a los registros públicos de la propiedad una inversión estratégica.
Se multiplicaron exponencialmente los sujetos de crédito, se dio entonces un crecimiento fantástico sostenido y prolongado de muchas décadas.
Como en pocos momentos de la historia de ese país, se creó riqueza. Pero hay una pieza clave sin la cual eso no hubiera ocurrido: la Banca.
Nada de apariciones mágicas de riqueza, todos participaron. Fue riqueza socializada e institucionalizada a través de la Banca. No se duda de su origen.
El sendero seguido está claro. Primer paso: el ahorro de la vivienda; segundo paso: con el papel en la mano un crédito para establecer un negocio; tercer paso: la prosperidad como sistema.
En medio, larga masa imprescindible: la Banca. Ese México lleno de energía, trabajador, recio, está ahí, esperando que le tiendan la mano.
Lancémonos al futuro, lo cual también se me pidió.
Dentro de 25 años, para cuando los nietos de algunos de los presentes estén dejando la universidad, México tendrá alrededor de unos 135 millones de habitantes.
Si hacemos las cosas bien, como es nuestro deseo, México podría ser una potencia media con un TIF per cápita digamos 2 y media veces el actual. El mundo será otro.
De seguir las tendencias, las principales economías del mundo serán las de Estados Unidos, China, India, Japón, Rusia; Brasil, con unos 250 millones de habitantes, peleará su lugar.
De los cien principales centros de decisión económica del mundo, alrededor de 75 serán grandes empresas supranacionales. Si hacemos las cosas bien, México será un país urbano casi en su totalidad, de clases de ingresos medios, con un nivel de escolaridad de casi 14 años.
El promedio de sus socios comerciales será para entonces, sin embargo, muy superior; habrá focos de pobreza extrema en las entidades del sur con población indígena, que será una proporción muy pequeña; digamos, el 5 por ciento del total. Miseria explicable -en parte- por las altas tasas de crecimiento demográfico de las zonas serranas y por la marginación.
La gran mayoría de los ciudadanos mexicanos vivirá de ingresos provenientes de una extraña expresión, ya para entonces en desuso: iniciativa privada.
Raro será el que no viva de su propia iniciativa, ya sea en una empresa de otros o en una propia.
Las actividades económicas del Estado serán centralmente regulatorias y no propietarias. La regulación de los mercados, sin embargo, requiere del Estado. Luego, más mercados y más Estados.
Las operaciones en efectivo serán excepcionales en la vida cotidiana y, en todo caso, de montos pequeños. Las operaciones mayores en efectivo generarán sospecha y recordarán la terrible época en la que el narco era capaz de controlar y comprar elecciones. Y por ahí, países enteros.
La moneda será un referente cada día más virtual; el dólar, el yuan, el euro y el yen se pelearán los ahorros internacionales.
Las monedas nacionales eran cada vez más escasas; la moneda de uso más común será la electrónica, sustentada en identificaciones personales con 20 controles desde la antiquísima tarjeta de crédito para los consumidores tradicionales, hasta el chip interno o externo. Eso será optativo.
La gran mayoría de las operaciones, tanto empresariales como personales, serán también vía electrónica; individuos y empresas seleccionarán sus servicios de nómina, de control, contable y auditoría, de pago fiscal y administración de pensiones a través de instituciones financieras integradas por grupos multinacionales.
Muchos de los sistemas de pagos estarán garantizados por instituciones financieras globales. Las irregularidades o debilidades serán detectadas en paneles regionales, monitoreados internacionalmente; será cuestión de minutos. Las sucursales bancarias serán cada vez más escasas y estarán vacías la mayor parte del día. Pero la vida cotidiana estará abrazada totalmente de relaciones con la Banca. Se confirmará una vez más el papel de agente civilizatorio de la misma.
La confidencialidad de las operaciones será excepcional, debido a la integración de los mercados y a un severo acoso de las corruptelas. La corrupción será vista como un asunto de desarrollo, en tanto que los capitales huirán al instante de la opacidad.
La productividad de las empresas tendrá también de reducir la corrupción.
En ese mundo, en ese país, lo que menos importará será la propiedad de los Bancos, estará disuelta en el mundo. La competitividad mandará por arriba de los nacionalismos convertidos en buena medida en agencias de servicios.
Los antiguos Bancos competirán rudamente con los nuevos Bancos surgidos de los servidores electrónicos.
En ese país, México, la eficiencia bancaria será la clave para empresas e individuos, vigilar la solidez de las instituciones será una labor nacional e internacional. Las reglas de prudencia como las llama Jack Chattaleau, serán mundiales.
En ese país, que veo próspero, aunque habrá llegado tarde a su cita con la modernidad, incidida en el no pago, será de alto riesgo, pues el crédito personal o empresarial, estará incorporado como opción cotidiana, obligada para lograr éxito en las actividades económicas.
Ser un buen pagador no será optativo, pues las vías judiciales, mercantiles y los controles patrimoniales de cuentas y operaciones, todos electrónicos, serán altamente eficientes y temidos. En ese país, los riesgos crediticios de los Bancos serán mucho menores en los inicios del siglo 21. Estarán, sin embargo, un poco por arriba de los niveles internacionales.
Los créditos hipotecarios de largo plazo y de tasas bajas, créditos reiniciados un cuarto de siglo antes, serán muy comunes y apalancarán en buena parte a los 35 millones de hogares existentes.
En ese país, México, las viejas consignas de Benjamín Franklin, serán un credo popular. Desconfía del que despilfarra porque no conoce el valor del dinero; desconfía del que lleva mucho efectivo, porque no está invirtiendo; desconfía del que no paga, porque algún día podría ser tu socio.
En ese país, la Banca con muy distintas denominaciones será parte indiferenciable de la sociedad. En ese país todos vigilarán su buen funcionamiento; lo harán por conveniencia.
En ese país, el Centro Nacional de la Cultura del Ahorro y del crédito, dependiente de la Asociación de Bancos de México, nacida en el remoto 2004, publicará un amplio estudio titulado de los raros tiempos de la incomprensión.
En ese país próspero y cada vez con menos pobres, se mirará con tristeza esa etapa convulsa, en que no se comprendía que todos estaban a bordo del mismo Banco.
Desde entonces se clama por un mejor México, nunca más incomprensión.
Muchas gracias.

MODERADOR: Iba a comentar que se trató de una ponencia muy brillante, pero evidentemente el aplauso de ustedes es muchísimo mejor comentario que el mío.
Felicidades, Federico.

MODERADOR: Tenemos enseguida a José Luis Barraza González, que es el Presidente Nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana, y en ese carácter por supuesto que es vocero perfectamente calificado de los usuarios de la Banca. Y estamos encantados de tenerlo entre nosotros y de escuchar sus puntos de vista.
Tienes la palabra, José Luis.

ING. JOSÉ LUIS BARRAZA GONZÁLEZ: Con mucho gusto, Everardo.
Buenos días. En primer término, agradezco a la Asociación de Bancos de México, particularmente a su Presidente, don Manuel Medina Mora, por su invitación a participar en esta convención Bancaria.
En la última década los temas que han denominado en la relación del empresario con la Banca Mexicana, han sido sin lugar a dudas, los relacionados con los problemas derivados del crédito.
Partiendo de aquellos originados por la grave crisis financiera que vivimos en 1995, y que a su vez dio lugar a una crisis de insolvencia, que además de los efectos tan agudos que tuvo para la economía nacional en su conjunto, también transformó instituciones fundamentales, como la relación y la confianza mutua entre empresarios y la Banca.
Más recientemente la atención la ocupa el principal efecto que dejó esa crisis y que desde entonces se volvió en una constante para las empresas mexicanas: la falta de crédito.
En los últimos años, el problema se ha ido atenuando. Sin embargo, hoy el acceso al financiamiento sigue siendo un tema prioritario en la agenda empresarial, pues para el empresario son indispensables las instituciones que contribuyan a una movilización eficiente de los recursos financieros nacionales y de inversión extranjera, para que a través del financiamiento de proyectos productivos, podamos contribuir con nuestra función de generar empleos, crear riqueza y distribuir su producto de forma equitativa, aportando así en la tarea de reducir la pobreza que padece el país.
El financiamiento pues es una palanca indispensable para el desarrollo.
Precisamente dentro del conjunto de factores necesarios para que una economía crezca, los empresarios necesitamos recursos para invertir.
Evidentemente los recursos han sido insuficientes para potenciar mayores niveles de crecimiento. El acceso a financiamiento eficiente y efectivo es, por tanto, un factor clave, también para asegurar que aquellas empresas con potencial de crecimiento, puedan expandirse y ser más competitivas.
Es evidente que en todos estos años, dichos recursos no han estado suficientemente accesibles. En consecuencia, ha sido necesario buscar fuentes alternativas de financiamiento, siendo nuestros proveedores la principalmente actualmente.
Es decir, los empresarios que mutuamente -siguiendo una lógica de subsistencia- contribuimos a financiar y a financiarnos, al menos, el capital de trabajo.
Ello quizá explique que el aparato productivo continúe funcionando en ausencia del crédito. Sin embargo, también puede explicar la poca inversión en innovación, tecnologías y desarrollo de mercados, para lo que sí es indispensable una fuente de financiamiento tradicional.
La escasez del crédito ha sido -así- factor limitante de la expansión de la producción, de las inversiones y -al final- del producto nacional.
Ahora tenemos que reconocer los esfuerzos del Sistema Bancario por reactivar el crédito de las empresas. Sin embargo, aún hay mucho qué hacer para revertir las tendencias de años, durante los cuales los proveedores se han consolidado como fuente de financiamiento preferida.
La siguiente gráfica nos muestra que desde 1998 los empresarios recurrimos con mayor frecuencia a esta posibilidad, visiblemente en sustitución del crédito bancario.
¿Podría significar todo esto que las crisis financieras, su afectación en la insolvencia y su efecto en las empresas han modificado permanentemente la cultura del crédito en nuestro país?
Esta pregunta la planteo en un contexto en el que paulatinamente un buen número de Bancos han comenzado a instrumentar esquemas de financiamiento a las empresas, algunos de ellos con una marcada segmentación hacia las pequeñas y medianas empresas.
Pareciera ser que los empresarios nos hemos acostumbrado a vivir sin tan vital instrumento de crecimiento, tanto para nuestras empresas como para la economía del país en general.
Pareciera evidente que el empresariado ha olvidado la forma racional y rentable de utilizar el crédito, considerándolo ya no como una palanca de crecimiento y desarrollo, sino como la última alternativa posible en caso de contingencias que en ocasiones son debidas a deudas contraídas con anterioridad, muchas veces fuera del Sistema Financiero.
Es como si el crédito se considerara no como un recurso para la operación y la expansión de las empresas, sino como un recurso de rescate.
Al respecto, los empresarios reconocemos que en el acceso al financiamiento existen barreras y condiciones que tradicionalmente han rebasado la voluntad de las instituciones financieras o la mera disponibilidad de recursos.
Actualmente podemos observar, por el lado de la oferta, que las instituciones financieras suelen enfrentar regulaciones que dificultan la calificación de las empresas como sujeto de crédito por varios años. Tal ha sido el caso de las restricciones impuestas por el Buró de Crédito, mismas que recientemente hemos comenzado a superar. Pero también continúan existiendo otras restricciones como la dificultad para ejercer garantías.
Hace unas semanas, unos meses, iniciamos una labor conjunta con la Asociación de Bancos de México -todos los organismos empresariales- para ir depurando esos registros en el Buró de Crédito y que cada vez más empresas puedan tener acceso a la disponibilidad de crédito que existe actualmente en México.
Por el lado de la demanda, la falta de información para evaluar con certeza la viabilidad del financiamiento de un proyecto y la falta de instrumentos para mejorar las garantías, encarece también los costos del procesamiento.
Hoy, otras de las razones tradicionalmente citadas por las que el empresario no se acercaba al crédito -como es el caso de las tasas de interés, o la renuencia de la Banca- parecen seguir una tendencia decreciente, como lo podemos observar en la siguiente lámina.
Las dificultades de acceso al crédito no se refieren simplemente al hecho de que algunas empresas no pueden obtener recursos a través del Sistema Financiero.
De hecho cabría esperar que si esto se solucionara, no todos los proyectos serían automáticamente financiados. Una distribución eficiente debería considerar sólo los proyectos viables.
Sin embargo -y sin abandonar la tesis de que se han modificado los patrones culturales con respecto al crédito- continúan existiendo restricciones, no necesariamente atribuibles a la Banca, pero que de igual manera limitan la posibilidad de que las empresas tengan acceso al crédito.
Al respecto, a pesar de que todas las empresas comparten esta problemática, las restricciones son más evidentes en las unidades económicas más pequeñas, lo que paradójicamente generaliza el problema a la inmensa mayoría de las empresas del país, nuestras pequeñas y medianas empresas.
Otras restricciones se ubican en la incertidumbre con respecto a la situación económica que percibimos los empresarios pues además de nuestra exposición a los desequilibrios económicos y financieros internacionales, no vislumbramos -en el corto plazo- acciones decididas que nos garanticen una estrategia apoyada desde el mercado interno o la consolidación de nuestra estabilidad macroeconómica; que no será sostenible sin la inmediata ejecución de las reformas estructurales en materia fiscal, laboral y energética, para mencionar las más citadas.
Por supuesto reconocemos que también existen otros factores atribuibles fundamentalmente al nivel de las empresas y muchas veces de nuestra entera responsabilidad.
En este sentido, la experiencia internacional nos ha enseñado que bajo todas sus vertientes, el financiamiento debe hacerse acompañar de programas complementarios de capacitación, asesoría y consultoría.
La relevancia de los servicios distintos de los financieros nos revela que el financiamiento no es siempre el instrumento único que contribuye a la competitividad empresarial. De igual manera, tampoco debe atribuírsele la capacidad de resolver todos nuestros problemas.
Finalmente, quisiera hacer notar que la Banca Mexicana deberá avanzar aún en la solución de las restricciones que estén a su alcance. Para tal efecto, la competencia es un facilitador de dicho proceso, que finalmente repercutirá en beneficio del usuario del crédito.
En este sentido, es necesario avanzar en la diversificación de los canales de financiamiento, pues a pesar del peso tradicional que se le asigna al crédito, éste no constituye la única vía de acceso al financiamiento para las empresas.
En los últimos años, un número creciente de esquemas novedosos, están ofreciendo la posibilidad de atender a un espectro igualmente diverso de perfiles, de empresas y empresarios.
Esta gama de esquemas incorpora desde los instrumentos a cargo de la Banca social, como las cajas de ahorro, cajas solidarias y microfinancieras; los fondos privados de capital de riesgo, las sociedades de inversión y la posibilidad de mecanismos bursátiles hasta los esquemas tradicionales de crédito y garantías operadas, tanto por la Banca comercial, como por la Banca de desarrollo.
Por nuestra parte los empresarios deberemos reaprender a tomar decisiones de financiamiento mejor razonadas y elegir sobre la base de las acciones que el mercado pueda ofrecer, de acuerdo a necesidades específicas y a las propias posibilidades de cada empresario.
Debemos recuperar al crédito como un factor de la producción. Coincido con Marcos que el financiamiento con proveedores es más caro, dadas las condiciones de tasas y plazos, así como la disponibilidad, actualmente de 100 mil millones de pesos en créditos para las empresas.
Trabajemos juntos para que la empresa califique como sujeto de crédito y tenga acceso al mismo. Es urgente restaurar la confianza mutua entre empresarios y la Banca. Debemos ser capaces de superar los efectos que en ambas instituciones heredamos de una muy lamentable crisis.
Con base en la confianza, cada quien deberá retomar su responsabilidad para contribuir al crecimiento económico que el país requiere.
Esta es otra de las múltiples formas de la responsabilidad social por la que nos pronunciamos permanentemente en el sector empresarial.
Muchas gracias.

MODERADOR: Al contrario, José Luis, muchas gracias a ti. Fue una presentación muy completa, muy balanceada, muy iluminante.
Estas tres presentaciones, excelentes todas. Le dejan una buena tarea a Enrique para cerrar este ciclo.
MODERADOR: Enrique es también --como Marcos-- Vicepresidente de la Asociación, como ustedes saben, y Presidente del Consejo de Administración de Ixe.
Es tuyo el micrófono, Enrique, por favor.

LIC. ENRIQUE CASTILLO SÁNCHEZ MEJORADA: Gracias, Everardo. Seré muy breve, en primer lugar porque vamos un poco atrasados, y en segundo lugar, después de las previas presentaciones de los oradores, efectivamente entre más rápido me vaya, creo que va a ser mejor.
Finalmente a mí me toca hablar sobre el ahorro financiero. Si bien el gobernador del Banco de México y nuestro Presidente, Manuel Medina Mora, ha hecho referencias a que hemos llegado a los niveles de ahorro mayores en la historia reciente del país, vale la pena ser persistente, consistente en algunos y profundizar en algunos de los temas que creo que han sido factor clave para que se pueda llegar a estos niveles de ahorro.
Una pequeña gráfica muy representativa nos ubica el ahorro financiero que ha rebasado el 50 por ciento del Producto Interno Bruto. Esto es resultado de varios factores.
En primer lugar, como también ya se ha multicitado, la certidumbre que nos da la estabilidad macroeconómica, esta certidumbre que nos da esta estabilidad, ha profundizado el ahorro en México, ha limitado el flujo de capitales que se daba en épocas anteriores y poco vemos el día de hoy de ahorro saliendo del extranjero.
También es importante resaltar el que tenemos un mejor sistema financiero, más capitalizado. La crisis profunda de hace tan sólo 10 años, ha incidido profundamente en la forma en que la sociedad interactúa con las instituciones financieras.
Sin embargo, creo que está superado lo que hemos vivido en estos últimos 10 años: finanzas públicas sanas, responsable manejo de las cuentas fiscales, y asimismo –por qué no mencionarlo--, favorables tendencias en los mercados internacionales del precio del petróleo han contribuido a que el país vaya consolidando esta certidumbre que hemos comentado.
A lo largo de estos últimos años, hemos visto crecimientos importantes del Producto Interno Bruto, con el año 2000 cerca del 7 por ciento y economías débiles, o la economía débil particularmente en los últimos 3 años, producto de lo que está sucediendo con nuestros principales socios comerciales.
La baja de interés también obedece a las condiciones internacionales que han prevalecido en los últimos años y nos ha llevado, como también se ha comentado, a las tasas de interés más bajas, producto de las inflaciones también más bajas de los últimos 35 años.
Por qué no resaltar una vez más los avances legislativos. Tendemos a magnificar los no avances y tendemos a no darles la importancia a los avances que se están dando en materia de avances que nos dan certidumbre a la actividad financiera de este país.
Si bien es claro que todavía estamos lejos de los niveles de ahorro que tienen los países con los que son nuestros principales socios comerciales; sin embargo las tendencias son muy favorables.
Sin embargo en este proceso ha habido cambios interesantes. Hace tan sólo 8 años, en 1996, el 76 por ciento de los recursos de ahorro financiero, estaban depositados en instituciones de crédito.
El mosaico ha cambiado radicalmente. El día de hoy de este 76 por ciento representa únicamente el 43 por ciento, de cada peso de ahorro de la sociedad, más del 50 por ciento no está administrado por los propios Bancos; sí está administrado por instituciones a fines a los grupos financieros, pero vale la pena detenernos un momento y ver cómo ha evolucionado.
Por un lado, las Sociedades de Inversión, que tan sólo representaban un 3 por ciento en los años 1996. Hoy representan cerca del 9 por ciento. Y esto obedece a que hay nuevos competidores, hay nuevos instrumentos, las Sociedades de Inversión ofrecen una cantidad y variedad de plazos, de riesgos, de monedas que han ampliado la oferta de instrumentos de ahorro en todo el sistema.
Creo que ha sido un ingrediente de competencia adicional por el ahorro, que ha fortalecido la intermediación, creando con esta competencia mejores productos y mejores servicios hacia nuestros ahorradores.
Vale la pena también detenernos un segundo en lo que ha sido el desarrollo de lo que son valores y reportos.
Parecería mentira que si hubiéramos tenido esta discusión hace 10 años, tengamos hoy títulos a 10 años y títulos a 20 años. Muchos de aquí recordaremos que hubo títulos a siete días; títulos gubernamentales a un plazo de 7 días, reflejando la incertidumbre que existían en esos momentos.
Hoy en día el mercado de 10 años es seguramente un mercado más líquido que hoy podemos encontrar en los mercados financieros. Y también es importante la participación de emisiones privadas dentro de lo que son valores y reportos, de tal manera que el ingrediente de títulos gubernamentales a largo plazo, el ingrediente de valores privados -que antes no existía- ha fomentado un crecimiento del doble en tan sólo 8 años.
Es importante seguir avanzando en la liquidez de los mercados privados y no únicamente que sean los títulos gubernamentales los que se lleven la parte importante del ahorro que se destina a lo que son valores y reportos.
Las compañías de seguros, con una menor participación, pero vale la pena resaltar que han duplicado su participación en ahorro en los últimos 8 años, al pasar del 2 por ciento al 4 por ciento.
Especial interés revierte lo que ha sido el Sistema para el Ahorro y el Retiro.
Las reformas estructurales que se dieron hace algunos años han sido exitosas y bien perfeccionables y no cabe la menor duda que cuando se construye algo bien construido, los efectos que tiene sobre la economía son muy relevantes.
No nada más porque ha venido a resolver parcialmente -o mitigado- las contingencias de mediano plazo correspondiente a los trabajadores que laboran en el sector privado, sino que también fue el catalizador para desarrollar un mercado de capitales prácticamente inexistente.
El ahorro en este país -sin antes de lo que son los AFORES- estaba prácticamente concentrado en los cortos plazos; salvo las compañías de Seguros y los Fondos de Pensiones privados, no existía ahorro a largo plazo y ese era un inhibidor del desarrollo del mercado de capitales de deuda.
Hoy tenemos un mercado de capitales de deuda muy exitoso, creciente, pujante, que viene desarrollándose y complementando las actividades de financiamiento al sector privado de manera importante.
Sin embargo, aquí también vale la pena detenerse sobre las contingencias que seguimos arrastrando a mediano y largo plazo en materia de pensiones.
La falta de reformas en el Seguro Social, la falta de reformas en los empleados públicos, en universidades, estados y municipios, siguen siendo un riesgo que no podemos y no debemos recorrer.
No debemos de dejar a las siguientes generaciones lo que representaría el tener que financiar estas contingencias que día a día crecen.
También no cabe la menor duda que dentro del ahorro que se concentra el día de hoy en el Sistema de Ahorro para el Retiro, valdría la pena reflexionar sobre el desarrollo que pudiera también incidir sobre el mercado de capitales de acciones.
Ya vimos lo que pasó con el mercado de deuda, sentimos que las probabilidades de que esto desarrolle un mercado de capitales mucho más incluyente, mucho más exitoso; y que sobre todo, participe en el desarrollo económico del país porque no vamos a depender nada más de la parte de deuda como producto del ahorro, sino también tenemos que cambiar la orientación que le estamos dando -a la fecha- al mercado de capital.
Por otro lado, valdría la pena también repasar y transparentar de una mejor forma los recursos que se destinan a la vivienda, producto del Sistema de Ahorro para el Retiro.
Si bien es cierto ha habido mejoras importantes en los últimos años respecto a la transparencia de dichos recursos, sentimos indispensable la capacidad de potencializar estos recursos, que representan poco menos del 50 por ciento de lo que hoy se ahorra a través de este Sistema.
Sorprendente también -como decimos en los últimos anuncios de la ABM- ha sido el comportamiento y la evolución de los Depósitos a la Vista.
La bancarización, las tarjetas de débito, las tarjetas de nómina han incidido de manera significativa en el repunte de los Depósitos a la Vista.
Anteriormente, muchas de las nóminas se pagaban en efectivo. Actualmente, una inmensa mayoría ya se paga electrónicamente y esto ha incidido en la tecnificación -insisto: en la bancarización- del país. En los últimos 3 años ha crecido 50 por ciento lo de Cuotas a la Vista.
Por otro lado -y complementando lo que habíamos mencionado anteriormente- los depósitos a plazo han bajado 15 por ciento en estos tres años, reflejando una mayor competencia y otros intermediarios.
Vale la pena también resaltar cómo la evolución en la cultura financiera de este país es una realidad.
En los últimos años hemos visto cómo el crecimiento de Sociedades de Inversión ha venido acompañado de una baja significativa en las tasas de interés. Pero también ha sido muy elástico el comportamiento de los ahorradores. En la medida en que las tasas de interés modifican sus tendencias, en esta medida se modifican las tendencias de crecimiento en las diferentes opciones de ahorro, dando como resultado -insisto- mayor competencia, mayor transparencia; y sobre todo, mejores opciones para los ahorradores.
Como ya se ha comentado aquí, en otras ocasiones durante la Convención, los intermediarios financieros afiliados a la ABM juegan también un rol importante en algunos de los vehículos que han estado creciendo en los últimos años.
Vale la pena resaltar, desde luego los Bancos siguen siendo 100 por ciento administradores de los recursos que se depositan en ellos. Sin embargo, el crecimiento en sociedades de inversión está siendo administrado el 81 por ciento de los recursos por intermediarios afiliados, lo mismo en el tema de los fondos para el retiro, y en menor proporción, pero de forma creciente, los recursos que se administran a través de las compañías de seguros que forman parte de intermediarios dentro de la ABM.
Finalmente, la última gráfica que queríamos compartir con ustedes, tiene que ver con lo que también ya se ha mencionado.
El año pasado todavía tuvimos crecimientos mayores en la canalización de los recursos y ahorros al sector público. Más del 60 por ciento del ahorro s sigue canalizando a empresas públicas y alrededor del 40 por ciento se canaliza a empresas privadas.
Esta es una tendencia que debiera de cambiar. Sería muy sano tener finanzas públicas más sanas que hagan que el Gobierno Federal recurran menos a los mercados para financiar sus déficits, dejando mayor oportunidad y mayor cantidad de recursos destinados al sector privado.
Esto, sin lugar a dudas, sería un ingrediente adicional, una oferta adicional de recursos que tendería a bajar las tasas de interés y a seguir financiando con mayor profundidad el desarrollo del sector privado.
Finalmente, algunas conclusiones en materia de ahorro financiero y sus repercusiones que tienen, sobre todo en la economía. Las tendencias, como hemos visto, son favorables.
Creo que debemos fomentar el ahorro a vivienda, no nada más a través de los esquemas que ya se han mencionado en esta Convención, en relación al desarrollo hipotecario, sino porque constituyen una fuente de ahorro importante para las familias en cualquier país desarrollado.
En México sigue siendo muy incipiente el ahorro en vivienda y podemos complementar el ahorro financiero, incrementándolo con el ahorro a través de una caja.
Asimismo, insistir en un mercado de capital excepcional más fuerte, más sólido, más incluyente que permita abaratar el costo de capital y darle a las empresas y a los emprendedores acceso, no nada más a la parte de deuda, sino sobre todo también insistir en la parte de capital.
La deuda va a acompañar los proyectos, no va a ser la única fuente de financiamiento para los proyectos.
Como ha insistido Manuel, quisiéramos volver a repetirlo: vamos bien, podríamos ir mucho mejor, particularmente si podemos avanzar en las reformas pendientes, reformas que en nuestro caso afecta mucho el tema de pensiones, pero también afecta mucho a la sociedad de las reformas pendientes en materia energética, en materia laboral, en materia fiscal.
El efecto de estas reformas sobre el sector financiero sería muy importante, pero mucho más importante y va mucho más allá que el efecto sobre nosotros, es el efecto que tiene sobre la sociedad en su conjunto.
Esto está afectando desgraciadamente a las clases más desprotegidas.
Las reformas pendientes generan que los rezagos sociales en donde estamos hoy inmersos vayan siendo más lentos, la velocidad en los que lo estemos combatiendo. Estos rezagos sociales, como todos sabemos, generan conflictos, lastiman, genera informabilidad.
La informalidad y la economía informal crea, sin lugar a dudas, ingobernabilidad. Entre mayor economía informal, mayor ingobernabilidad vamos a sufrir; violentan al estado de derecho, lastiman a toda la sociedad. Tenemos que combatirlos, no tenemos que bajar la guardia, tenemos que seguir avanzando en estas reformas pendientes como un catalizador que contribuya de manera definitiva a corregir los rezagos sociales que tanto lastiman.
Muchas gracias.

SESIÓN DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS

MODERADOR: Como era de esperarse, con un buen remate, un buen broche de oro a estas 4 presentaciones.
Tenemos muchísimas preguntas, pero por la influencia de factores exógenos, no vamos a poder llevar a cabo por completo, porque me han pedido que la suprima, la sesión de preguntas y respuestas. Pero tenemos aproximadamente 5 minutos para esta etapa del panel y muchas preguntas, porque las presentaciones han sido evidentemente muy provocativas, y ustedes han sido un auditorio muy participativo.
Le voy a dar una a Federico, primero, los invitados de la Asociación; una a Federico, otra a José Luis y una tercera, todas muy breves en sus respuestas, para cualquiera de los dos Vicepresidentes.
Federico, si me haces favor.

LIC. FEDERICO REYES HEROLES: La pregunta es: ¿cuál es la condición necesaria más importante para alcanzar el México que dibujó: Estado de Derecho, reforma económica fiscal, educación, otra?
Creo que ha llegado el momento de ponerle cifras al Estado de Derecho, porque normalmente nos referimos a eso como algo laxo. De Soto habla de una cifra impresionante. Creo que hay que revisarla, estamos hablando de 300 y tantos mil millones de dólares que se están perdiendo por no estar en la legalidad.
A Guillermo Ortiz, Gobernador del Banco de México, lo he escuchado en alguna presentación pública, por eso me atrevo a repetirlo, que si el esquema fiscal vigente fuera aplicado a tabla rasa, la recaudación se podría incrementar en 50 por ciento. La impunidad, ¿cuáles son los costos de la impunidad sobre las empresas y los costos de seguridad de las mismas? No lo hemos ponderado, pero ahí hay otro efecto brutal.
La inversión en el agro mexicano está paralizada, entre otras cuestiones por la inseguridad jurídica. Tenemos un potencial bruto en el agro mexicano y sin embargo las inversiones no fluyen, porque el Tribunal es de pleno derecho, porque hay tribunales de pleno derecho, porque al fin y al cabo la inseguridad está reinando.
Price WaterHouse Coopers desarrolló este índice de opacidad. El índice de opacidad, como ustedes saben, la consecuencia final es ¿por qué invierte un inversionista en un país opaco? Porque se le da una tasa premio. En el año en que se hizo el estudio, era el equivalente al 3 por ciento, según WaterHose Coopers.
Francisco Barrio, invocando un estudio del Banco Mundial que yo no he visto, decía que la corrupción en México podría llegar a niveles del 9 por ciento del PIB. Se me hace una cifra altísima, supongamos que fuese la mitad, de todas maneras, 4.5 por ciento del PIB es lo que gastamos en educación todo el país. Entonces, imagínense la proporción.
El Banco Mundial ha hecho una encuesta entre empresarios internacionales para saber cuál es el motivo. El obstáculo para no invertir en México, el primer obstáculo es la ilegalidad: ¿cuánto nos está dejando de entrar por ese aspecto?
Bueno, insisto: yo creo que pondría el Estado de Derecho porque el Estado de Derecho es un proyecto educativo y civilizatorio, del cual depende todo lo demás.

MODERADOR: Muchas gracias, Erick. José Luis.

ING. JOSÉ LUIS BARRAZA GONZÁLEZ: Cómo no, Everardo. La pregunta es: ¿Qué es lo que propone para aumentar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas? Es decir, ¿qué acciones propone y toma el sector privado?
Bueno, creo que -en primer término- necesitamos tener competitividad en el entorno y eso está en el sector público: está en el Ejecutivo, en las acciones inmediatas de corto plazo y en el Legislativo, con las reformas estructurales que hemos venido promoviendo.
Yo creo que además de los “N” programas que existen actualmente en todas las Secretarías y en muchos organismos, creo que hay tres avenidas muy importantes para darles competitividad a las pequeñas y medianas empresas: que tengan acceso a crédito, que tengan acceso a mercado y que tengan acceso a capacitación.
Si aterrizamos acciones concretas en esos tres grandes rubros, creo que nuestras pequeñas y medianas empresas tendrán mucho más posibilidad de estar compitiendo e insertándose inteligentemente en este proceso de globalización.

MODERADOR: Muchas gracias, José Luis.
Finalmente, una intervención de Marcos Martínez.

ING. MARCOS MARTÍNEZ GAVICA: La pregunta dice: “¿En qué medida influirá en el crecimiento, el financiamiento hipotecario, la implantación de nueva normatividad del Buró de Crédito en beneficio de miles de usuarios crediticios?”
La verdad es que los esfuerzos que estamos haciendo por depurar y que el Buró de Crédito nos revele la realidad, la información que nos conviene.
¿Qué información?
La de los clientes que no cumplieron porque no quisieron.
La depuración ha sido constante. Estamos tratando de rescatar a aquellas personas que en algún momento estuvieron en el Buró de Crédito, pero que fue porque los rebasaron sus posibilidades económicas, porque fueron consecuencias de las crisis.
En la medida en que lo logremos hacer, evidentemente estaremos recuperando un mercado potencial muy grande, un mercado de clientes que merecen ser atendidos por la Banca y evidentemente se detonará especialmente el crédito hipotecario, que es en el que estamos poniendo -como gremio- nuestra mayor atención.

MODERADOR: ¡Excelente! Muchas gracias, Marco.
Quedaron, como ustedes saben, muchas preguntas sin contestar. Los señores panelistas me han pedido que por este conducto les ofrezca a ustedes que se acerquen con ellos para obtener alguna respuesta a su inquietud y espero que no los abrumen. Simplemente se acerquen con ellos.
Con eso terminamos este Panel que -como dije yo desde el principio, y en esa predicción sí le atiné- es el mejor de la Convención.
Muchas gracias, muy amables.
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