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N° 16-2010

Sesión extraordinaria de Corte Plena celebrada a las catorce horas del veintisiete de mayo del dos mil diez, con la asistencia de los Magistrados Mora, Presidente; Rivas, Solís, León, González, Escoto, Aguirre, Villanueva, Varela, Camacho, Ramírez, Pereira, Chinchilla, Calzada, Armijo, Cruz, Castillo y los Suplentes Erick Gatgens Gómez, Doris Arias Madrigal y Aracelly Pacheco Salazar; la segunda en sustitución del Magistrado Jinesta, por vacaciones; el primero y la última, ocupando las plazas vacantes de la Salas Tercera y Constitucional.



ARTÍCULO ÚNICO

A continuación, se procede a recibir a la señora Presidenta de la República, máster Laura Chinchilla Miranda, a quien acompañan los señores Ministros Marco Vargas Díaz, de la Presidencia; Hernando París Rodríguez, de Justicia y Paz y José María Tijerino Pacheco, de Seguridad Pública; el Diputado Óscar Alfaro Zamora, Presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Asamblea Legislativa.

El Presidente, Magistrado Mora, manifiesta:

“Señora Presidenta de la República, le doy la bienvenida y le expreso la satisfacción de la Corte Suprema de Justicia por este encuentro, con usted y su comitiva. Es un encuentro sencillo, pero muy importante para la vida republicana costarricense, que tanto necesita, ahora más que nunca de canales de acercamiento entre quienes ejercemos la función de jerarquía en los Supremos Poderes.

Ha sido una sana costumbre, que al iniciar un gobierno, se abran las puertas del diálogo y el encuentro entre los Poderes de la República; es además una clara demostración de la madurez y cultura democrática que alcanza nuestra centenaria democracia. El hecho de que sea el Poder Ejecutivo el que tenga la iniciativa de tender puentes y buscar un acercamiento entre nosotros, es muy significativo, como lo es que haya escogido la casa de la justicia como su primera visita oficial. Sin duda es, un signo claro de respeto a la arraigada tradición de los costarricenses de colocar a la justicia como uno de los valores más supremos del estado costarricense. Lo decía don Eduardo Ortiz Ortiz, insigne jurista en su magistral escrito Costa Rica: estado social de derecho, señalaba que el costarricense tiene un apego especial a la ley y la justicia, incorporado a la sociología misma del pueblo.  En sus propias palabras: “no porque éste crea siempre justa la ley, sino porque detrás de ese amor al derecho y la legalidad, subyace un verdadero deseo de paz social, que de forma importante se ha confiado a la justicia, como encargada de resguardar el estado de derecho.”

Los Presidentes y gobiernos de distintos partidos políticos han sabido representar fielmente esa herencia cultural en materia de legalidad y justicia. Podemos encontrar, a través de la historia -a partir del propio Presidente don José Figueres Ferrer-, no sólo claros signos de apoyo y respeto a la administración de justicia, -concretamente en cuanto a su independencia y apoyo presupuestario-, sino disertaciones enteras dedicadas a exaltar la labor del Poder Judicial y el respeto a la ley, como parte del acervo cultural universal.

Para don Pepe, los países pequeños no seríamos los que clavaríamos la bandera en la Luna, pero sí los que podríamos hacer aportes a la cultura universal. Para él, ser conocidos como un país respetuoso de la ley, con un Poder Judicial fuerte e independiente, es uno de esos aportes dignos de exhibir ante las naciones del mundo. A este pensamiento añadió;

En la vida interna de la Nación, conviene tener presentes que somos una sociedad nueva, sin raíces, sin instituciones seculares. Somos como el árbol que lucha en la superficie de una roca; presidentes y diputados vienen y van. No tenemos, como los romanos un senado compuesto por hombres maduros, de nombramiento vitalicio. No tenemos, como las sociedades escandinavas y otras europeas una casa real como símbolo de unidad y permanencia. ¿A cuál institución seglar podrá recurrir el país, angustiado en una crisis que ojalá no se presente?, a la Corte Suprema de Justicia. Continúa señalando: Ese papel de último recurso, que en otros países de América desempeñan infortunadamente las instituciones armadas, que lo represente aquí la institución de la Toga. Cultivemos esta institución no solo como administración de litigios, sino como pivote del mecanismo social, como ancla del navío nacional en tiempos de azotes de tormenta…!”

Nos une a ambos Poderes de la República un objetivo común: construir las bases y condiciones para que la ideología política contenida en la Constitución, pueda hacerse efectiva y se traduzca en paz y bienestar para los costarricenses. Nos une además la enorme responsabilidad de heredar a nuestros hijos y generaciones futuras, un estado social de derecho más fuerte y consolidado que el que forjaron nuestros antepasados.

Nos une también el destino, que nos ha puesto en este momento de la historia a compartir la responsabilidad de hacer efectivos los principios y valores contenidos en el pacto fundamental, cada uno de nosotros desde su ámbito de competencia.

Nuestros antepasados tuvieron la visión de entender que el valor justicia es central en el desarrollo y sostenimiento democrático del país.

Sería miope considerar el trabajo que aquí se hace, desde un punto de vista distinto, como si se tratara de papeles que van de un lado a otro sin sentido. Detrás de cada expediente, hay un ser humano que sufre, que necesita ser escuchado y que viene en busca de soluciones, sea una señora que busca alimento para sus hijos, o que busca justicia frente al puño de su agresor, o una víctima que procura que la pérdida de la vida de su hijo no quede sin consecuencia frente a un conductor borracho o un asesino; un obrero que espera le sean reconocidos sus derecho; un niño que quiere saber quién es su padre. Nos corresponde como Institución hacer cumplir la Constitución y la Ley, que son la columna vertebral del estado de derecho, y a su vez de la democracia, la cual precisamente tiene su sustento en una serie de valores y principios que el ordenamiento jurídico tutela por medio del derecho, y que corresponde a la administración de justicia -en sus distintas instancias-, hacer cumplir, para que la voluntad de la mayoría, expresada en la ley, por medio de sus representantes, sea respetada. Lo que aquí se hace es, parte esencial de un eslabón que sostiene a fin de cuentas la democracia misma. Es una forma muy digna de construir patria, de hacer la diferencia en la sociedad a favor de la dignidad humana y la paz social. En resumidas cuentas, no podría existir democracia sin respeto al estado de derecho, y es a nuestra institución la que le corresponde la delicada tarea de custodiar esos principios y valores en nombre de la sociedad costarricense.

La visión de desarrollo que tuvieron nuestros constituyentes, fue precisamente esa, la de no rebajar el valor justicia, a la satisfacción de meros indicadores macroeconómicos o de números. Por el contrario, su visión es la de quien sabe y entiende que no puede existir desarrollo, ni democracia de calidad, sin un sistema de administración de justicia eficiente y confiable.

Precisamente lo que distingue a este país, de otras naciones hermanas, es que hemos sabido invertir a lo largo del tiempo, en lo importante, en los valores esenciales del estado democrático, aún en tiempos de dificultad.

Señora Presidenta, habiéndose dedicado prácticamente durante toda su carrera profesional a la lucha y fortalecimiento del estado de derecho y de la administración de justicia, -incluso como miembra de la Comisión Nacional para el Mejoramiento de la Administración de Justicia- que tiene su sede aquí en el Poder Judicial, no podemos estar más honrados de tener como líder de este país, a una persona que comparte nuestros mismos valores, que ha sido nuestra aliada de tantos años en estos temas; a una persona consciente de que sin un Poder Judicial fuerte y confiable, no es sostenible la paz social ni el proyecto democrático.

Hemos estado trabajando muy duro en estas últimas décadas, por una gran transformación en la justicia que siguen con gran interés en Iberoamérica y el mundo. Cambiar un modelo de justicia que este año cumple su 184 aniversario, recargado en la escritura y centrado en el juez, hacia uno que tenga como eje central de actuación al ser humano, basado en la oralidad y en procesos más simples y céleres, altamente tecnificado, más inclusivo y transparente, ha sido un titánico esfuerzo.

Nosotros aspiramos a un modelo de justicia democrática, guiado por el respeto a la dignidad del hombre, no ciega a las diferencias odiosas. A una justicia que tenga claro que el ser humano es y debe ser el centro de todo lo que haga; que deje de ver en la forma el fondo y se ocupe de los verdaderos temas sustantivos. Una justicia imparcial para todos sin distingo de raza, sexo o condición, que ampare a los excluidos y que incorpore la dimensión ética y social en su función, y por supuesto, a una que sea pronta, cumplida y sin denegación para todos los que necesiten de ella.

No hemos llegado a cumplir ese ideal plenamente, pero no vamos a descansar hasta que así sea y esperamos tener en su administración el respaldo con que históricamente hemos contado de los distintos gobiernos en las últimas décadas, que han creído en nosotros y en esta silenciosa pero profunda revolución de nuestro estado de derecho.

Como mencioné es una responsabilidad histórica con un país que ha tenido a la justicia como uno de sus mayores tesoros. Pero en estos tiempos de dificultad, representa además, el anhelo de un país entero, que se ha volcado a buscar amparo en esta sede, en momentos en que el país vive momentos difíciles por el aumento de la conflictividad. Nos ha tocado llevar sobre nuestras espaldas esta avalancha de casos que se generan en las distintas jurisdicciones, especialmente en aquellas relacionadas con la materia social y siendo este el último bastión de la institucionalidad, no podemos darle la espalda a los ciudadanos que buscan amparo.

Señora Presidenta, el desarrollo humano que sé que tanto anhela para este país, es una aspiración y una responsabilidad compartida con este Poder de la República. Como integrantes de un Estado Unitario como el nuestro, debemos caminar juntos para hacer posible que la libertad y dignidad del ser humano sigan siendo el norte de nuestra sociedad.

Doña Laura, su visita nos honra y nos llena de mucho aliento. Muchas Gracias por habernos acompañado esta tarde.”

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Acto seguido la máster Laura Chinchilla Miranda, manifiesta: “Buenas tardes. Honorables miembros de la Corte Suprema de Justicia, señoras Magistradas y señores Magistrados. Muchas gracias señor Magistrado Presidente por habernos recibido de manera tan solemne, pero también de manera tan cariñosa y cálida. Me acompañan los señores Ministros de la Presidencia, de Justicia y Paz, de Seguridad y el señor Diputado Presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Asamblea Legislativa.

Para mí es un gran honor estar aquí compartiendo con ustedes, en señal fundamentalmente de algo que nos interesa dejar de manera muy clara y muy patente que es, reiterarles a ustedes la mejor de nuestras voluntades para que, en los próximos cuatro años podamos tener la mejor de las relaciones con respeto y armonía, en el marco ciertamente de las discrepancias que son razonables esperar entre Poderes del Estado, pero que también, de manera muy sabia nuestra Constitución Política ha sabido encausar por la vía institucional.

Quiero decirles que van a tener en nuestro Gobierno, un apoyo fundamental en todo lo que es el fortalecimiento de la institucionalidad de nuestra Administración de Justicia. Cuando aspiramos llegar a este cargo tan honroso, para el cual nos aprestamos a gobernar por los próximos cuatro años, le dijimos a Costa Rica que este es un país que verdaderamente vale la pena y quienes estamos sentados hoy aquí y muchas otras personas que ocupan cargos al frente de la administración del Estado, somos muy afortunados de tener la posibilidad de ponernos al frente de una de las naciones más hermosas del mundo. Costa Rica ha sido un país, en donde desde sus primeros años de vida independiente -como bien don Luis Paulino lo ha recogido en ese discurso tan elocuente de esta tarde- supimos entender que, si en algo consistía ese pacto social era en establecer reglas claras que rigieran las relaciones entre los seres humanos. Ese fue el punto de partida de nuestra Nación. Luego vinieron el conjunto de sabias decisiones, que nos fueron convirtiendo poco a poco en una de las democracias más sólidas del mundo, la más antigua de América Latina. A eso se sumaron sabias decisiones que también en materia social, entendiendo muy claramente que no era suficiente con el formalismo de leyes e instituciones que protegieran los derechos de todos y todas como derechos de iguales, sino que además, había que darles un contenido a esos derechos, y entonces, se sumaron un conjunto de decisiones que en material social hicieron de Costa Rica un país capaz de avanzar en algunos temas como seguridad, educación, acceso a la seguridad social y a la salud, mucho antes que muchas naciones desarrolladas del mundo. Es así como Costa Rica, además de venirse configurando como una de las democracias más sólidas, como una sociedad de libertad, paz y armonía, empezó también a aparecer como una de las sociedades con más altos niveles de desarrollo humano y seguimos avanzando por los anales de nuestra historia y empezamos a ver como también esta pequeña sociedad enclavada en la cintura de América Latina, en el marco de las sociedades más convulsionadas y más pobres de la región; no solamente con la convicción profunda de que la libertad, la paz y la democracia son sus principales valores; que el desarrollo humano es de alguna manera lo que va a permitirnos a nosotros convertirnos y dar el salto a una sociedad en desarrollo, porque ahí es donde está nuestra riqueza, en la inteligencia de su gente, decidimos seguir tomando decisiones tan trascendentales como fue la abolición del ejército, consolidando así precisamente toda una vocación, que desde el inicio de nuestra república ya se había empezado a sentar en este pequeño país.

Seguimos avanzando a lo largo de nuestra historia y empezamos a ver cómo también, aún cuando el mundo ni siquiera intuía temas que ahora nos parecen tan normales y tan imperativos como el de la sostenibilidad de nuestro desarrollo global. Costa Rica muy tempranamente decide proteger 25% de su territorio y Costa Rica no solamente asienta su vocación de democracia, su vocación a favor del desarrollo humano, sino que además también, se empieza a adentrar como una nación pionera en materia de desarrollo sostenible. Gracias a ese conjunto de buenas y sabias decisiones, Costa Rica es hoy –como les indicaba- la democracia más sólida y más antigua de América Latina. Costa Rica es hoy el país que ostenta los más altos niveles de desarrollo humano de América Latina y está entre las primeras de las naciones desarrolladas. Costa Rica es hoy una potencia ambiental, la tercera que mejor protege el medio ambiente y Costa Rica además, algo que verdaderamente resultaba impensable quizás en los años 70 y 80, es un país que en medio de la pequeñez de su población y lo poco sofisticado de su mercado, se atrevió también en los años 80 a hacer una gran apuesta que fue la apertura unilateral al mundo. Y cuando se tomó esta decisión de abrirnos al mundo y poner a competir a nuestros productores y lanzarlos a los mejores y más exigentes mercados del mundo, lo hicimos en el pleno convencimiento de que íbamos a ganar esa partida, porque una vez más, lo que hicimos fue apostar al mayor valor que ha hecho de Costa Rica el país que es, que era precisamente al valor de su gente. Costa Rica es hoy, en consecuencia, una de las economías más abiertas, la que más ha logrado diversificar exportaciones, mercados, riesgos y que también fue capaz de duplicar el producto interno bruto per cápita en tan solo dos décadas, gracias a esa modernización económica. Hemos sabido en el fondo ir avanzando en el marco de una sociedad muy balanceada, en donde entendemos que si bien es importante crecer, también es importante distribuir. Si bien es importante el desarrollo y el crecimiento económico, también es importante dar garantía de sostenibilidad y en donde por sobretodo, hemos logrado entender que en una democracia no se trata de un asunto de fines, sino por sobretodo de un asunto de medios. Que en democracia y a diferencia de otros regímenes de facto, los medios verdaderamente cuentan. Y aquí es donde ustedes se convierten en ese bastión tan fundamental y esencial de nuestra democracia y de nuestro desarrollo institucional.

Ustedes, señores Magistrados y señoras Magistradas son los que velan porque podamos seguir haciendo todo lo que queremos hacer, lo que hemos venido haciendo y lo que queremos seguir haciendo, en materia de desarrollo económico, de desarrollo social, de sostenibilidad ambiental, todo ello siempre observando las reglas del juego en la que hemos definido vamos a seguir trabajando.

El hecho de sentirse uno profundamente inspirado por el país que nos corresponde representar, no quiere decir que no sepamos observar, distinguir, los retos que tenemos por delante. Que no seamos capaces tampoco de ver hacia los rezagos que aún de alguna manera se observan en el desarrollo nacional, porque no hay un desarrollo por más exitoso que suceda que sea 100% armonioso. Siempre habrá algunos que se quedan más rezagados con otros. Siempre habrá algunos que pierden en función de las decisiones que se toman a favor de otros, y entonces tenemos también una serie de retos que tendremos ser capaces de enfrentar los próximos años. Yo también le dije a Costa Rica que sabíamos que teníamos esos retos. Retos en materia de equidad, sostenibilidad, seguridad, competitividad y de gobernabilidad. En todas estas áreas tenemos la obligación de seguir trabajando de manera muy intensa y de manera muy conciente y con mucha seriedad. Para todos ellos, sin embargo, con independencia de cuáles sean nuestras prioridades, lo que sí es cierto es que para abordar todos esos retos, no hay manera de que podamos salir bien librados, sino concurrimos las distintas fuerzas institucionales, políticas y sociales de este país. Necesitamos de alguna manera volver a ponernos de acuerdo en cuál es esa visión compartida de país que queremos y pasa eso, yo siempre he dicho que nada más fácil que recorrer nuestra historia, recoger lo mejor de nuestros valores y sobre eso hacer la formulación de cómo queremos seguir avanzando.

En los últimos años hemos observado con gran preocupación, cómo se ha venido asentando en nuestro país, la desconfianza mutua. Cada vez que se resuelve algo o se toma una decisión, alguien se pregunta se estará resolviendo en términos del interés común, o es que, hay algún sector detrás de esa decisión que está haciendo valer los intereses particulares. De alguna manera, frente a cada uno de estos grandes retos que tenemos, vamos a tener que ser capaces por sobretodo, de garantizarle todos los días a los costarricenses que vamos a hacer valer el interés común en nuestras decisiones. De eso se trata en el fondo, y en ese sentido, yo sé que vamos a encontrar en el Poder Judicial, un gran aliado de las grandes decisiones que nos corresponderá tomar y resolver en los próximos años. De la administración de justicia el país sigue esperando muchísimo y yo como ciudadana que soy sigo confiando en el trabajo sesudo, comprometido que ustedes van a seguir realizando. Sin embargo, sé que tenemos retos importantes, algunos de los cuales nos van a involucrar como Poder Ejecutivo, algunos otros que vamos a requerir la coordinación con el Poder Legislativo, pero lo importante es seguir avanzando, para poder enfrentar esos retos. Tenemos temas que resolver como discusiones que no hemos podido todavía avanzarlas con el ímpetu que quisiéramos, como algunas discusiones que desde hace 15 años yo recuerdo en materia de reforma a la jurisdicción constitucional. Una de las jurisdicciones de la que más orgullosa nos sentimos los costarricenses, pero que sus mismos integrantes ya a estas alturas acumulan muchas lecciones que serían valiosas, a efecto de promover las reformas legales que permitan, no disminuir derechos, no disminuir accesos a la jurisdicción constitucional, pero sí, hacerla mucho más conteste con las demandas de la ciudadanía. Tenemos también reformas pendientes en materia laboral. Uno de los temas que de alguna manera va a poner a prueba el diálogo social en el país, porque si hay en algo donde la suspicacia ha venido creciendo, es precisamente en el tema de las reformas laborales. Nos hemos comprometido con los sectores empresariales y sociales a reestablecer la figura del Consejo Superior de Trabajo, y poder encausar a través de este Consejo, lo que será un diálogo que nos permita avanzar en todo lo que es el tema de las reformas laborales. Confiamos en que desde la Asamblea Legislativa se recoja este diálogo y los resultados del mismo, como para poder también impactar favorablemente en las reformas al código, que hace ya varios años está esperando en la sede Legislativa.

Tenemos reformas que yo sé que ustedes han venido contemplando con mucho cuidado y análisis y en el marco de mucha discusión interna que tienen que ver con la organización del Poder Judicial. Nada me encantaría a mí más que darles la mano a ustedes y poder en conjunto con la Asamblea Legislativa abonar a lo que es la modernización de la organización del Poder Judicial.

La gente en Costa Rica no tiene la menor duda de que la justicia de nuestro país es accesible, pero la gente está impaciente y reclama más oportunidad en la forma en que resolvemos. La gente no tiene la menor duda, de la plena voluntad de la justicia de cubrir a toda la población, pero hay zonas que sienten que todavía no les llega la administración de justicia. Así que, para resolver muchos de estos temas, también nosotros estamos a las órdenes. Y tenemos por sobretodo –diría yo- el enorme reto, que es por donde siempre he advertido se puede romper nuestro pacto social, que es enfrentar de manera seria, balanceada, sopesadamente, el tema de la seguridad ciudadana y de la violencia.

Quiero agradecerles el hecho de que, durante el cuatrienio anterior se constituyeran distintas comisiones, que nos permitieron avanzar en legislación importante de cara a ir cerrando espacios y vacíos que hemos encontrado en este tema. Así lo hicimos con la Ley de Protección a Víctimas y Testigos, con la Ley Contra la Criminalidad Organizada. Así lo hicimos y esto lo digo cuando yo estaba en el gobierno, cuando el Poder Judicial nos solicitó la creación de los Tribunales de Flagrancia y así también lo hicimos cuando hubo necesidad de arrimar algunos recursos, para poder garantizar que algunas de estas reformas tuviesen su contenido económico y material. Así también, estamos dispuestos a hacerlo en los próximos años. Si bien estamos muy claros de que las causas profundas de los problemas de violencia que hoy estamos experimentando, no son causas asociadas a la administración de justicia, sino a fenómenos económicos y sociales, que han venido deteriorando las relaciones sociales e individuales entre los costarricenses, también sabemos que mucho se puede hacer desde la administración de justicia, para poder combatir un problema frente al cual tenemos todavía mucho espacio de acción, como es el combate a la impunidad. Así que, este será un tema en donde también nosotros esperamos y confiamos sigamos teniendo un diálogo franco y abierto. Hemos anunciado un proceso de consulta ciudadana, en lo que debería constituirse en una política nacional de estado en este tema, como para que ya no perdamos el tiempo en debatirnos, ¿cuánto prevenimos?, ¿cuánto reprimimos?, ¿cuál es esa balanza ideal?, sino que podamos plasmar esa visión compartida en una política de estado, y a partir de ahí, establecer una visión de largo plazo en esta materia y esperamos que ustedes nos acompañen en la Comisión de Alto Nivel que se va a constituir, para poder recabar la opinión de muchos sectores de la sociedad y poder finalmente lograr un acuerdo, en primer término entre los Poderes del Estado y en segundo término con la sociedad en su conjunto, en cuanto a las prioridades en esta materia.

Termino diciéndoles que asumimos este reto que hemos asumido desde el 8 de mayo, con una enorme ilusión, con una enorme certeza de que Costa Rica solamente tiene un norte y ese norte es garantizar ser el primer país desarrollado de nuestra región, eso no implica más, que garantizarle a los costarricenses mayores niveles de bienestar, ojalá en el plazo de una o dos generaciones y que parte precisamente de la certeza que tenemos de que esto será posible, no solamente radica en la constatación de que esta pequeña razón tiene todo para dar ese gran salto a mayores niveles de bienestar, sino que por sobretodo, contamos con garantes de nuestra institucionalidad como son todas y todos ustedes desde nuestro Poder Judicial. Muchísimas gracias.”

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Prosigue el Presidente, Magistrado Mora: “Señora Presidenta, mucho nos satisface que varios de los señores Ministros de su gabinete hayan sido compañeros de trabajo en este Poder Judicial y eso también constituye un estímulo para mantener y mejorar la relación entre Poderes para con el gobierno que usted preside. Quiero en nombre de mis compañeras y mis compañeros de la Corte Suprema de Justicia, entregarle un sencillo recuerdo de su visita, una placa que señala que hoy, 27 de mayo, le hemos recibido a usted, y estamos muy satisfechos de esta visita y estamos seguros de que servirá para una primera relación que se fortalecerá durante toda su administración.”

El Presidente, Magistrado Mora, da por concluida la sesión.



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A las 14, 35 horas finalizó la sesión.


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