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Arquitectura


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  1. ARQUITECTURA

A

rte o la ciencia de proyectar y construir edificios perdurables. Sigue determinadas reglas, con objeto de crear obras adecuadas a su propósito, agradables a la vista y capaces de provocar un placer estético. El tratadista romano Vitrubio fijó en el siglo I a.C. las tres condiciones básicas de la arquitectura: “Firmitas, utilitas, venustas (resistencia, funcionalidad y belleza)”. La arquitectura se ha materializado según diferentes estilos a lo largo de la historia: gótico, barroco y neoclásico, entre otros. También se puede clasificar de acuerdo a un estilo más o menos homogéneo, asociado a una cultura o periodo histórico determinado: arquitectura griega, romana, egipcia. El estilo arquitectónico refleja unos determinados valores o necesidades sociales, independientemente de la obra que se construya (casas, fábricas, hoteles, aeropuertos o iglesias). En cualquier caso, la arquitectura no depende sólo del gusto o de los cánones estéticos, sino que tiene en cuenta una serie de cuestiones prácticas, estrechamente relacionadas entre sí: la elección de los materiales y su puesta en obra, la disposición estructural de las cargas y el precepto fundamental del uso al que esté destinado el edificio.

La arquitectura vernácula, de la que no trata este artículo, se caracteriza por no seguir ningún estilo específico, ni estar proyectada por un especialista, sino que se construye directamente por los artesanos y normalmente utiliza los materiales disponibles en la zona.

    1. Como Surge la Arquitectura

 Los orígenes de la arquitectura se pierden junto con los del ser humano y sólo se conocen por las escasas huellas que resisten el paso del tiempo. Sin embargo, es indudable que en la prehistoria el hombre empleó las artes constructivas no sólo con fines funcionales, sino también simbólicos. Prueba de ello son los numerosos restos de monumentos funerarios, cavernas artificiales o recintos conmemorativos. Utilizando de nuevo el paralelismo con la historia de la humanidad, se podría considerar que la historia de la arquitectura se remonta a los restos conservados del lenguaje arquitectónico, es decir, compositivo. Así, se puede datar su inicio asociado al desarrollo de las primeras ciudades mesopotámicas.

Para comprender mejor el curso histórico de la arquitectura se ha dividido su estudio en tres áreas cuya evolución ha sido relativamente independiente. Se trata de la arquitectura oriental, la americana prehispánica y la occidental. Al margen de este estudio se queda la arquitectura vernácula, que a menudo ha sido una fuente donde ha bebido la arquitectura culta, pero cuyo desarrollo histórico es bastante restringido.
ARQUITECTURA ORIENTAL

 
El concepto de arquitectura oriental es confuso y típicamente occidental. Sin embargo, resulta bastante apropiado para englobar la arquitectura de una enorme zona geográfica que comprende la India, Indochina, Indonesia, China y Japón. Durante mucho tiempo, las religiones y culturas de esta parte del mundo se interrelacionan fuertemente, y con ellas van evolucionando las arquitecturas que les son propias. Este periodo concluye con la colonización occidental (incluso en Japón, donde la colonización fue tan sólo cultural), coincidiendo con la Revolución Industrial.


ARQUITECTURA PRECOLOMBINA

El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón pisaba las tierras de América y se iniciaba así una política de conquistas que destruyó gran cantidad de culturas autóctonas. Todas estas culturas —colonizadas por España, Portugal e Inglaterra, principalmente— se conocen con el nombre de precolombinas, y se puede decir que desaparecieron casi totalmente bajo el poder de los imperios europeos. Las dos grandes áreas donde se desarrollaron las culturas más fértiles de América fueron Mesoamérica —México, Honduras, Guatemala, Belice y El Salvador— y el centro de los Andes —Perú, Bolivia y Ecuador. Por otra parte, las tribus nómadas del norte de América no llegaron a realizar construcciones permanentes, aunque algunas civilizaciones más cercanas a los focos culturales mesoamericanos, como los indios mokis o pueblo de Sonora, Arizona y Nuevo México, construyeron con piedra y adobe. Estos pueblos indígenas americanos iniciaron su declive hacia el año 1300 pero aún se conservan restos de sus arquitecturas rupestres y de algunos poblados.

ARQUITECTURA OCCIDENTAL
 La cultura que hoy conocemos como occidental tuvo su origen en una serie de pueblos de la zona oriental del mar Mediterráneo, que, con el devenir de la historia, fueron ampliando su influencia hasta abarcar toda la costa de este mar. Más tarde fueron los grandes imperios, como el romano o el macedónico, los encargados de extender su dominio por el mundo conocido. La invasión de los pueblos bárbaros no hizo sino afianzar la cultura heredada, que a partir de entonces se conoce como clásica, y se convierte en un canon o modelo a seguir. Los imperios coloniales han ido imponiendo sus criterios al resto de los pueblos hasta nuestros días; en la actualidad, la cultura occidental se extiende por todo el planeta, aunque en cada zona haya un cierto grado de mestizaje con las culturas autóctonas.

En la evolución del mundo occidental hay una gran cantidad de caminos paralelos en distintas zonas geográficas. Durante la edad media, tres imperios desarrollan simultáneamente lo que podríamos conocer como cultura clásica: el bizantino en el Mediterráneo oriental, el islámico (con diferentes centros de poder en Asia, África y el sur de Europa) y el carolingio en el centro de Europa. Por otra parte, dos de las religiones más extendidas del mundo comparten su pertenencia a esta cultura genérica: el cristianismo y el islam. Ambas tienen un origen común en la religión judía y comparten la necesidad de apostolado, lo cual ha favorecido su expansión colonial.


1.2 TIPOS DE ARQUITECTURA:


La arquitectura se divide en tres grandes etapas que han surgido atreves de los siglos, de estas se han desprendido más como es el arq. Moderna, Postmoderna, etc. Pero solo trataremos las tres más importantes que son Gótica, Barroca y Neoclásica:

1.2.1 ARQUITECTURA GÓTICA


La arquitectura es lo que mejor define al gótico, en rigor de ella es que nace el movimiento. La arquitectura gótica nació en Francia y Normandía a mediados del siglo XII y se expandió por toda Europa durante los siglos XIII y XIV en gran parte al movimiento de la reforma cisterciense, llevado a cavo por San Bernardo, en 1112, ya que surgen en toda Europa una serie de abadías, que hacen eco en las nuevas técnicas –mezcla entre el romántico y el gótico-, contribuyendo en uno de los principales medios de difusión. Es así, como a principios del siglo XIII, la arquitectura gótica dejó de ser patrimonio exclusivo de Francia para extenderse por toda Europa.

Dos son los elementos esencialmente característicos de la arquitectura gótica que determinan sus variantes regionales y que afectan a la contextura general del edificio: la bóveda de crucería y el arco ojival o apuntado; afectando la primera a la estructura, y el otro, más particularmente, a las formas exteriores.


La bóveda de crucería concentra los esfuerzos en un punto determinado, centralizando los empujes, lo que determina la desaparición de los muros macizos del románico, que son sustituidos por amplios ventanales con vidrieras. Los empujes son trasladados por medio de los arbotantes a los contrafuertes exteriores, que rematan en pináculos. La bóveda descansa sobre altísimos pilares, formados por un macizo central y columnas o baquetones adosados, a tenor de los nervios de la bóveda, verificándose la transición por un capitel, con temas vegetales, que paulatinamente van decreciendo en importancia hasta terminar siendo una simple faja decorativa.
A este concepto dinámico de la construcción, frente a la estática románica, se le añaden las formas agudas de los arcos, en que abren puertas y ventanas; éstas, como los rosetones, con tracería, formada por motivos geométricos, entre las que se colocan las vidrieras. La complicación de estas tracerías, la aparición de nuevos tipos de arcos (conopiales, escarzanos, carpaneles) y la complicación de bóvedas, que aumentan el número de nervios, con sus consiguientes consecuencias en las demás partes del edificio, señalan las características determinantes de las diversas fases en la evolución del estilo gótico.
En líneas generales pueden considerarse en la evolución de la arquitectura gótica en cuatro períodos, que presentan análogas características en los diversos países de Europa. Podemos considerar un primer período de transición, en el que se incluyen templos comenzados en estructura románica y acabados en gótico. Presentan gruesos pilares con columnas semicirculares adosadas en los frentes, y en los diagonales. Contrafuertes como sistema de contrarresto y nunca arbotantes.

Al siglo XIII, pilares de núcleo cilíndrico con columnillas correspondientes una a cada nervio de la bóveda, basas y capiteles individuales con decoración vegetal éstos. Bóveda de crucería de nervios finos y molduras. Ventanascon tracerías basándose en arcos apuntados y rosetones trifoliados y cuatrifoliados. Arbotantes.


En el siglo XIV comienza la subdivisión excesiva de columnillas, las bóvedas multiplican sus nervios. El arco apuntado equilátero. Se complica n las tracerías de los ventanales.

El último período corresponde al siglo XV; en él la decoración domina a las líneas arquitectónicas. Es la fase barroca del estilo gótico. Aparecen y se difunden, las formas del arco de tipo conopial, carpanel y escarzano; las tracerías adoptan formas curvilíneas, con tendencia a las formas, en S; se prodigan las bóvedas estrelladas, calándose a veces suplementaria, los capiteles desaparecen o adoptan la disposición de faja decorativa.

La catedral es el monumento característico de la arquitectura gótica, en la que se reúnen todas las características esenciales del estilo. Las catedrales góticas eran los monumentos más altos que se habían construido, y este hecho empezó un tipo de competencia en Europa. Su planta, en forma de cruz, es de tres o cinco naves, con crucero más corto que el de la arquitectura románica, y en la cabecera la girola o deambulatorio, en la que se abren las capillas poligonales, todas encerradas en un gran medio círculo. Son destacadas las altísimas naves laterales, las que sirven de campanario y en las que se abren los amplios ventanales.
Otro contraste a la simplicidad del estilo románico, es la abundancia de decoración que tiene el estilo gótico. La fachada de las catedrales están repletas con escultura que muchos describen como extravagante por su cuidado en los detalles. Las torres también tienen escultura detallada –un ejemplo de esto son las gárgolas- que no se puede apreciar porque no esta al alcance de los ojos

Otra novedad que ya presentaban algunos edificios románicos es la de los arcos y bóvedas ojivales. La principal ventaja es de tipo compositivo. Las bóvedas de diferentes curvaturas pueden cubrir crujías rectangulares e incluso trapezoidales, de modo que las divisiones de la nave central pueden corresponderse con las de las naves laterales, y las bóvedas pueden seguir utilizándose en el deambulatorio y en el ábside sin ninguna interrupción. Además, las naves con claristorio (es decir, con un anillo de ventanas de claraboya) pueden elevarse hasta la altura máxima de las bóvedas. Pronto estas claraboyas se convierten en grandes ventanales llamados vidrieras, estructuradas mediante tracerías y compuestas por piezas de vidrio coloreado. El espacio de la iglesia adquiere así una nueva luminosidad, que se ha convertido en una de las características más propias de la arquitectura gótica.


Gracias a todos estos avances técnicos los maestros constructores pudieron construir estructuras más esbeltas, altas y ligeras. Pero de cualquier forma las bóvedas ejercen una serie de empujes transversales que no pueden contener unos pilares excesivamente altos, de modo que se hacía necesario encontrar una solución constructiva que apeara estos empujes hacia el exterior. Esta solución la constituye el sistema de arbotante y estribo, equivalente a los antiguos contrafuertes adosados al muro, que tendrían que haber alcanzado proporciones gigantescas para aguantar los nuevos esfuerzos laterales. El arbotante es un segmento de arco que transmite en diagonal, lejos del pilar de apoyo, las tensiones que ejerce la bóveda, mientras que el estribo es un sólido pilar que actúa como un contrafuerte aislado, recibiendo el empuje del arbotante y descargándolo definitivamente en el suelo.

Aunque la mejor arquitectura gótica fue religiosa, también se construyeron magníficos edificios civiles y militares. Uno de los más impresionantes es el Krak de los Caballeros (1131) en Jordania, una fortaleza construida por la Orden de los Caballeros Hospitalarios en la época de las cruzadas. La arquitectura militar fue una respuesta defensiva contra los avances en la tecnología militar; en todo caso, una de las estrategias más importantes seguía siendo resistir un asedio. Muchas ciudades se resguardaban dentro de una muralla fortificada y así se han conservado hasta nuestros días recintos como el de la ciudad de Ávila, en España, Aigues-Mortes y Carcasona en Francia, Chester en Inglaterra o Visby en Suecia.


Alemania, Holanda, Dinamarca y España, donde numerosos alarifes musulmanes permanecieron en el territorio reconquistado por los reinos cristianos, dando lugar a la que se conoce como arquitectura mudéjar. Estos constructores trasmitieron a la arquitectura cristiana toda la sabiduría árabe en materia de construcción de ladrillo, con toda su variedad de arcos y los característicos aparejos empleados para componer muros ornamentales.


1.2.2. ARQUITECTURA BARROCA



Manierismo y Barroco en Europa



El fenómeno cultural más importante de todo este tiempo fue el llamado barroco. Es en referencia a é1 que se da con frecuencia el nombre de período barroco al comprendido entre mediados del siglo XVI y principios del XVIII. Frente al Renacimiento, el barroco es el producto de una sensibilidad y una actitud cultural distintas. Los orígenes del barroco hay que buscarlos, como los del Renacimiento, en Italia. Ya durante el siglo XV, los maestros y artistas italianos, aunque mantuvieron los cánones de los maestros renacentistas como un ideal artístico indiscutible, habían ido, a la vez, tomándose la libertad de reordenar los elementos y los temas para dar así a la obra. una mayor personalidad y una expresión más propia dentro de los considerados cánones de la escuela, o manera. La tensión artística a que llevó, de una gran artificiosiclad sobre la base de una serenidad clásica, con líneas 1ógicas y geométricas muy definidas, recibió el nombre de manierismo, que es la característica más importante de todo el arte a lo largo del siglo XVI.

Como un desarrollo y, al mismo tiempo, en oposición al manierismo se desarrolló en Roma, durante la segunda mitad del siglo XVI, el estilo barroco, término que, aunque aplicable primeramente a las artes visuales, arquitectura, escultura y pintura, se usa con frecuencia también con referencia a las artes literarias y a la música. Con abandono completo de la serenidad típicamente renacentista, el barroco deriva hacia una agitación, tanto intelectual como sensual, que pretende dar cauce a todos los sentimientos. Esta agitación se manifiesta en una inclinación hacia la exageración de lo suntuoso y recargado, que es característica fundamental de este movimiento. Con su afán de reinterpretar los temas renacentistas, el barroco abandona las reglas y la circunspección buscando sobre todo la intensificación, la exaltación de la realidad. Por ello se mezclan en é1 elementos realistas con otros claramente idealizantes.


LA ARQUITECTURA. La arquitectura barroca prevalece sobre toda otra manifestación artística, usando las demás, escultura, pintura, como elementos constitutivos del efecto plástico que quiere conseguir. La finalidad de la arquitectura barroca es la expresión del espacio. Para ello se abandonan las líneas definidas y rectas del Renacimiento, para dar preferencia a la línea curva por ser más dinámica. El conjunto arquitectónico está generalmente concebido en función del lugar, plaza o calle, a que se destina. Las fachadas adquieren gran importancia, a veces, casi independencia del resto de la obra; mientras que en los interiores, las Líneas constructivas desaparecen bajo una abundante ornamentación con exuberancia de flora y fauna, sobre numerosas cornisas y columnas griegas y romanas. De éstas, las retorcidas, Llamadas salomónicas, son las más comunes. También las plantas constructivas cambian, manifestándose preferencia por las circulares, elípticas o mixtilíneas. Por otra parte, dado el predominio de los elementos decorativos sobre los constructivos, se puede afirmar que el estilo barroco más que un estilo de arquitectura es una forma de decoración arquitectural.

De especial interés es la arquitectura. barroca de Francia, que Ilega a su apogeo con Luis XIV, el Rey Sol, en el famoso palacio de Versalles. El barroco francés, aunque de origen italiano es, a ]a vez, una reacción contra el exceso ornamental italiano y así se mantiene más clasicista, guardando Iíneas estructurales y decorativas más en consonancia con la tradición renacentista.

En España el estilo barroco fue introducido como una transformación decorativa de obras ya iniciadas o concebidas según líneas herrerianas, renacentistas e incluso góticas.

El primer período del barroco español, correspondiente a la mayor parte del siglo XVII, se caracteriza todavía por una sobriedad, debida a las formas herrerianas en que se basa y, también, a la influencia italiana que mantiene. A principios de siglo trabajaba en Castilla Juan Gómez de Mora, a quien se debe el monasterio de la Encarnación, el Ayuntamiento de Madrid y el Colegio de Jesuitas de Salamanca, La Clerecía, que es, sin duda, su mejor obra. Su patio interior es uno de los más hermosos del barroco español. En Toledo, el hijo de El Greco, Jorge Manuel Theotocópulos dirigía las obras del Ayuntamiento, una de las obras que mejor expresan la elegante línea del barroco español. Otras obras importantes son El Panteón de El Escorial, del italiano Crescenzi y el Palacio del Buen Retiro con sus magníficos jardines, en cuya construcción intervino Alonso Carbonell.


En Andalucía, ya hacia fines del siglo, el pintor y escultor, Alonso Cano, inició la tendencia hacia un mayor esplendor ornamental que caracteriza el segundo período del barroco español. A Alonso Cano se deben, además de numerosos retablos, la fachada de la catedral de Granada.

Hacia fines del siglo XVII se percibe ya claramente la tendencia hacia una ornamentación más abundante y recargada. Obras importantes de fines de este siglo son la basilica del Pilar de Zaragoza, obra de Francisco de Herrera, y la iglesia de San Cayetano, de Francisco Villanueva en la misma ciudad, y la esbelta torre de la iglesia de Santa Catalina obra de J. B. Viñes, en Valencia



1.2.3. ARQUITECTURA NEOCLÁSICA



En esencia, la arquitectura neoclásica reproduce las formas generadas por los griegos y los romanos, mas no tarda en suprimir toda referencia a las medidas del cuerpo, prefiriendo el nuevo sistema metrico adoptado por los franceses y favoreciendo la monumentalidad.
Coincidiendo con la efervescencia cultural de la Francia prerrevolucionaria, una serie de teóricos, como el abad jesuita Marc-Antoine Laugier (Essai sur l’architecture, 1753) preconizaron como reacción frente a los excesos del rococó una vuelta a los modelos clásicos, más racionales y humanistas. Por otra parte, gracias a los descubrimientos de la incipiente arqueología, volvió a ponerse de manifiesto la excelencia de la arquitectura griega y romana, que defendían los escritos y grabados de Piranesi (defensor de los modelos romanos), o de James Stuart y Nicholas Revett (defensores del dórico griego en su libro The Antiquities of Athens, 1762).

En Inglaterra, la ausencia de barroco pleno permitió a la arquitectura mantener ciertos tintes clasicistas durante el siglo XVIII, como muestra el palacio de Blenheim (1705), obra de John Vanbrugh. Sin embargo, las ideas continentales cristalizaron rápidamente en las obras de numerosos arquitectos ingleses, como Richard Burlington, William Kent o John Wood, que retomaron con interés la obra de Palladio y de su sucesor Inigo Jones. Más tarde, esta arquitectura neopalladiana evolucionó hacia un estilo típicamente inglés llamado estilo georgiano. En el declive del clasicismo aparece en Londres la figura de John Soane, un arquitecto enormemente imaginativo cuya obra fundamental, el Banco de Inglaterra (1788-1808), se ha perdido casi por entero. El estilo neoclásico se transmitió a las colonias norteamericanas, donde además se hizo notar la influencia revolucionaria francesa. Entre las figuras más destacadas están Samuel MacIntire (que posteriormente desarrolló el estilo federal como expresión de la independencia de Estados Unidos) y los neopalladianos Thomas Jefferson y Benjamin Henry Latrobe.

Una de las primeras grandes obras neoclasicistas francesas es la iglesia de Sainte Geneviève (llamada también el Panteón, comenzada en 1757) en París, obra de Jacques-Germain Soufflot, que combina la elegancia de los órdenes griegos con la audacia constructiva de los edificios góticos. En la época cercana a la Revolución aparecen en Francia una serie de arquitectos neoclasicistas, como Claude-Nicolas Ledoux y Étienne-Louis Boullée, conocidos como ‘los arquitectos visionarios’, cuyos numerosos proyectos no ejecutados servirán de germen para la arquitectura contemporánea. Su arquitectura es moralizante, defensora de la abstracción más estricta, y se basa en la combinación de elementos geométricos puros.

En España, el reinado de Carlos III trajo las ideas de la Ilustración, y con ellas la arquitectura clasicista. Entre los arquitectos más destacados de lo que se llamó en España ‘la arquitectura de la razón’ cabe citar a Ventura Rodríguez, autor de la fachada de la catedral de Pamplona (1783), y a Juan de Villanueva, que además de utilizar con rigor los lenguajes clásicos fue capaz de concebir una arquitectura original, basada en la complejidad de los espacios, de la que su mejor ejemplo es el Museo del Prado (1785) en Madrid.

BIBLIOGRAFIA


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Arte Barroco

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LA ARQUITECTURA DEL MUNDO





  1. ¿Qué es la Arquitectura?




    1. ¿Cómo surge la Arquitectura?




    1. Principales Tipos de Arquitectura

      1. Gótico

      2. Barroco

      3. Neoclásico



  1. Italia y su Arquitectura

    1. El Coliseo de Roma

    2. La torre de Pisa



  1. Francia y su Arquitectura

    1. Arco del Triunfo

    2. Palacio de Versalles

    3. Torre Eiffel




  1. México y su Arquitectura

4.1 Monumento a la Revolución

4.2 Obras de Luis Barragán



INTRODUCCION
En este trabajo hablaremos de lo que es la Arquitectura y como se da la arquitectura a nivel mundial, las principales corrientes en las que se divide la arquitectura mundial, analizaremos cada una facilitando la comprensión de ellas así como veremos imágenes de cada corriente para comprender el estilo y su características que los diferencian cada uno de ellos.
Trataremos también tres grandes países del mundo a nivel Arquitectónico como son Italia, Francia y México, en ellos analizaremos sus principales obras, ya que son de las más significativas a nivel mundial, por su grandeza y belleza analizaremos el estilo de cada uno si es gótico, barroco o neoclásico, el autor de la obra ya que es muy importante quien fue el gran diseñador de la obra.
En el caso de México analizaremos el Monumento a la Revolución porque me parece que es una gran obra, que tiene buen estilo y además es muy grande, también veremos un poco de Luis Barragán porque ha sido el arquitecto más grande de México y me parece que debemos hablar un poco de él.


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