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Aproximaciones a Rayuela Configuración semiótica de la Maga dany rodas bazán la magia de la Maga


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Aproximaciones a Rayuela

Configuración semiótica de la Maga

DANY RODAS BAZÁN
La magia de la Maga

¿Quién es este personaje al que Carlos Fuentes califica como ligeramente cándida, ligeramente perversa, continuamente recordada y prevista en un tiempo presente de la literatura1?

Definirla con el des-orden en que se presenta la novela que la alberga es complicado; por ello abstraeremos su esencia semántica como ente narrativo a partir de categorías prestadas de la semiótica y del psicoanálisis.

La Maga es un actor, el Otro a quien se dirige Horacio Oliveira, aquella que es distinta y debiera ser complemento, según los cánones de la tradición del amor en Occidente, mas se presenta sin reglas, opuesta totalmente a lo que ordena el sistema.


Este personaje es creado por dos tipos de narradores en la novela: el que habla en tercera persona, quien se refiere, en un lenguaje mayormente sobrio, a la Maga como un personaje relacionado con Oliveira. Desde esta perspectiva se intenta analizar a ambos amantes, se trata de explicar esta extraña y difícil relación
Se llegó así a saber que la Maga esperaba verdaderamente que Horacio la matara, y que esa muerte debía ser de fénix…” (Cap. 5)
El otro narrador es aquel que cuenta los hechos en primera persona, Horacio Oliveira, quien se refiere, casi siempre, en forma poética a su enunciatario. Desde este punto de vista, Horacio habla directamente a su amada, con una pasión que oscila entre los extremos del amarla y el asesinarla; pero siempre líricamente, con un aire de admiración y repugnancia.
Y si nos mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella…” (Cap. 7)
La percepción de la Maga por ambos tipos de narradores son similares; los calificativos desdeñosos o demasiado elogiosos, pero en especial de parte del enunciador Oliveira.

Horacio y el Otro
Dado que la Maga es construida mayormente desde una perspectiva del yo, es necesario abordarla en una relación con Horacio Oliveira. De esta manera debemos responder las preguntas ¿quién y cómo es Horacio?; ¿quién y cómo es la Maga?; ¿qué tipo de relación los une?
Horacio
Para ser lo más objetivo posibles, definiremos a Horacio a partir de lo que se dice de él en la obra; para efectos del presente estudio, solamente en su relación con la Maga.
El cuadro que se muestra a continuación presentará dos ejes: estructura superficial y estructura profunda, ligadas a los niveles figurativo y temático. De esta manera, podremos obtener las características que lo definen en su significación más interior.



Estructura superficial

(nivel figurativo)

Estructura profunda

(nivel temático)

Yo con mi cultura… y vos, pobrecita, no entendías absolutamente nada… (cap. 1 )
Fabricaba… máquinas inútiles (cap. 2)
Admiraban enormemente mis conocimientos de literatura y jazz cool. (cap. 2)
Piloto vertiginoso que cortaba el agua del tiempo y lo negaba… (cap. 2)
Lo único cierto era… la sospecha… de que casi nunca había andado bien… (cap. 3)
Era clase media, porteño, de colegio nacional, y esas cosas no se arreglan así nomás. (cap. 3)
La especie no podía fiarse de tipos como Oliveira (cap. 3)
Si la lucidez desembocara en la inacción, ¿no se volvería sospechosa…? (cap. 3)
Vos pensás demasiado antes de hacer nada [palabras de la Maga] (cap. 3)
Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza Ibid. (cap. 3)
La única posibilidad de encuentro estaba en que Horacio la matara en el amor donde ella podía conseguir encontrarse con él, en el cielo de los cuartos de hotel (cap. 5)
Hablaba de… una raza de lectores a fulltime, de bibliotecas pululantes, de marisabidillas infieles al sol y al amor, de casas donde el olor a tinta de imprenta acababa con la alegría del ajo (cap. 6)
Empezando por ti [ser un refrito] (Etienne) cap. 13
Todo le duele [palabras de la Maga] (cap. 17)
Es patológicamente sensible a la imposición de lo que lo rodea [ Gregorovius] (Cap. 17)
Vos querés decir que todo se junte en tu vida para que puedas verlo al mismo tiempo… (cap. 19)
En esos días andaba caviloso, y la mala costumbre de rumiar largo cada cosa se le hacía cuesta arriba pero inevitable (cap. 90)

No me quedo por solidaridad ni por lástima ni porque ha que darle mamadera a Rocamadour y mucho menos porque vos y yo tengamos todavía algo en común (cap. 20)


Vos no sabés llorar, Horacio [palabras de la Maga] (cap. 20)
Te tengo tanta lástima, Horacio [palabras de la Maga] (cap. 20)
También hay ríos metafísicos, Horacio. Vos te vas a tirar en uno de esos ríos ( cap. 20)
Dolés en la piel –recordando a la Maga-… Cada vez que respiro es como si el vacío me entrara en el pecho donde no estás (cap. 21)
Estás loco, estupendamente loco [Etienne] (cap. 31)
Maga, el molde hueco era yo (cap. 34)
Fue a buscar el agua… No era de tirarse… (cap. 36)

/culto/ /pedante/
/absurdo/
/narcisista/
- negador del orden
/inseguro/
/clase media/ /capitalino/

- pertenece al centro


/diferente/ /negativo/

- duda de la lucidez por sí misma

/ineficaz/ /inactivo/

- más abstracto que concreto

- abstraído de su entorno
- incapaz de amar

- apasionado por la lectura y el conocimiento

- negador de lo cotidiano
- /imitador/ de lo occidental

/sensible/


- sensible a todo lo real

- aspiración a la unidad


- se complicaba la vida
/insensible en el amor/

- daña con las palabras


/frígido/ /inhumano/


/endeble/ /frágil/
- tentativa al suicidio

- incapaz de vivir la realidad

- incapaz de suicidarse

- ama, pero no lo muestra

- tendencia a la pulsión de muerte

/muy extraño/

/solitario/ /frágil/
/cobarde/


De este modo, Horacio Oliveira se muestra en el texto como un sujeto inseguro, incapaz de vivir la vida, pero también de salir de ella mediante el honorable suicidio: cobarde y frágil, dañino con las palabras; negado para el amor, ahogado en sus ríos metafísicos.


Según el esquema narrativo canónico, todo héroe tiene un objetivo el cual es otorgado a alguien o a sí mismo, para luego recibir una sanción (castigo o reconocimiento); y a partir de allí lograr su realización plena como sujeto.
Horacio es un héroe extraño: duda de la realidad, su objeto (el amor, el conocimiento, la individualidad) es inaccesible; lo cubre parcialmente con la Maga, objeto al cual rechaza y se desprende. Para finalmente ser sancionado por la dama, quien lo deja en el más absoluto vacío, más absurdo que al principio, cuando buscaba a su amada (?) en un puente o en el lugar más insólito, bajo el auspicio del azar.
Horacio no entiende, entonces cuál es su objetivo; obtiene a la dama, pero no sabe conservarla; luego sigue su camino y entiende que no puede con la vida –el gran oponente-; decide entonces suicidarse, pero es tan cobarde e indeciso para hacerlo: Oliveira es un triste héroe sin la suerte del héroe medieval ni la disciplina honorable de un samurai japonés. Su gran enemigo es la conciencia, aquella que le complica todo, aquella que provoca las constantes crisis en torno a lo que otros simplemente no toman en cuenta.
El caso de Oliveira es igual al de de otros tantos personajes: Meursault (El extranjero), Juan Pablo Castel (El túnel), Rodión Raskolnikov (Crimen y casstigo)… todos ellos imposibilitados para amar de la manera más “normal”, con psicologías complejas y extremas. Cuando aman lo hacen agresivamente, provocan daño a su objeto de deseo; lo agraden, envidian en esas damas, el Otro, la simpleza de vivir, su sensualidad, su capacidad de no complicarse mucho las cosas, su felicidad.
Son, sobre todo, productos de la modernidad atormentante, la cual decepciona y pone en constante zozobra a seres pensantes e inteligentes como los protagonistas en cuestión y les provocan neurosis, haciéndose preguntas sobre su propia existencia2; o a la psicosis3, como es el caso del protagonista de Crimen y Castigo.
En el siglo XX fue cuando se asentó más la presencia de estos seres frustrados, que no lograban completar su recorrido narrativo: no lograban su objeto, ni mucho menos el reconocimiento. Las viejas zagas en que el héroe mataba al dragón y se casaba con la princesa quedaron en la fantasía de la Edad Media. La modernidad atormentó tanto al intelectual que modificó su estructura mental y afectiva, haciendo que sus protagonistas se alejen de la figura del héroe tradicional y se limiten a una existencia angustiosa, patológica, anárquica o subversiva.
La herencia dejada por Kafka, los existencialistas y la filosofía Zen se aprecian claramente en Horacio Oliveira, quien se ve miserable, vacío sin el complemento, aquel con quien aspiraba a la unidad, pulsión de vida (Eros); pero que por su carácter existencial rechazaba y era incapaz de comprender que el Otro sea justamente otro ser, distinto en sus forma de pensar y de vivir. Esto provocaba que rechace a la Maga, que la trate de mediocre, que aleje de sí al complemento de su ser. De esta forma, Horacio se autodestruía; la pulsión de muerte (Thanatos) predominaba -como en tantos personajes y personas del mundo de la posmodernidad- sobre el eros, la pulsión de vida, de la unión.
Julio Cortázar mira con ligera ternura a este personaje, y se identifica con él:
En realidad, Oliveira se me parece mucho en el plano personal. Es un tipo sumamente tierno, que disimula su ternura, tierno y necesitado de ternura, lo que pasa es que no la va a aceptar jamás si viene mezclada con un poco de compasión o sea, si es una ternura fácil. Lo que él quiere son cosas absolutas”4.
Horacio Oliveira es uno de los tantos héroes de la posmodernidad, aquel atiborrado de conocimientos de los cuales duda con justa razón; de esta forma se convierte en un subversivo de la razón; ya que el poder tuvo como meta imponer su racionalidad, e intentó hacer coincidir racionalidad y emocionalidad5; esta es la trampa existencial en la que cayó Horacio, de quien no se tiene un fin definido, ya que la novela deja carta abierta al lector para que decida su futuro; aunque, como ya lo dijimos, no tenía el valor para suicidarse. A propósito, el mismo Cortázar expresa: “de acuerdo con usted: yo nunca he creído que Oliveira se matara”6.
La Maga
¿Por qué Lucía, una muchachita montevideana, de clase media, sin futuro cierto, violada a los 13 años, soltera, con un hijo, habría de ser el complemento de Horacio (otro proveniente de familia disfuncional)? ¿Por qué llamarla Maga y buscar en ella la “felicidad”? El método anterior también nos será útil al momento de describirla con más énfasis, pues es el objetivo de la presente investigación.
Habremos de mencionar primero que todo el texto gira en torno al azar. Rayuela es una novela en la que Horacio y la Maga andan en el constante desorden, en la entropía continua, saltando –como los capítulos- sin reglas aparentes (a no ser las del destino), dominados por la incertidumbre, en un juego constante como el amor mismo.
El amor que une a los protagonistas es adolescente. Al analizar Rayuela, nos damos cuenta de que la vida –en la concepción cortazariana- es como el juego en mención, dominada por el sino, el cual puede llevar a ganar o perder; ir del microcosmos terrenal al macrocosmos celestial; de la tristeza real (disforia) a la fantasía divina (euforia). Esto Oliveira lo conseguía mediante el amor de la Maga, un amor infantil como el juego mismo.
Deteniéndose en las placitas confidenciales para besarse en los bancos o mirar las rayuelas, los ritos infantiles del guijarro y el salto sobre un pie para entrar en el cielo” cap. 4
Veamos a continuación las estructuras que nos mostrarán las cualidades de la Maga, a partir de las cuales podremos comparar a los amantes y formarnos una objetiva imagen de este personaje, el cual es descrito siempre desde la voz de los narradores, y escasamente desde su propia voz.


Estructura superficial

(nivel figurativo)

Estructura profunda

(nivel temático)

Fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones (cap. 1)
Ibas allí [a una librería] a jugar con un gato (cap. 1)
Vos, pobrecita, no entendías absolutamente nada… (cap. 1)
Si no lo encuentra [algo rojo] seguirá así toda la noche, revolverá en los tachos de basura… convencida de que algo horrible le va a ocurrir si no encuentra esa prenda de rescate, la señal del perdón… (cap. 1)
Enamorada frente a la eternidad de su cuerpo (cap. 2)
Para ella no había desorden, lo supe en el mismo momento en que descubrí el contenido de su bolso (era un café de la rue Réamur…) - cap. 2
Mi testigo, mi espía
Una proa negra
Tiene su mundo
Me asombraba que la Maga hubiera podido llevar la fantasía al punto de llamar Rocamadour a su hijo
Anhelaba ser “una cantante de lieder” (cap. 2)
Imposible explicarte –decía Etienne- Esto es el Meccano número 7 y vos apenas estás en el 2 (cap. 4)
Absorta en la contemplación de un mono embalsamado
Una boca elegida entre todas (cap. 8)
Ahora esta va a decir una de sus burradas [Oliveira] (cap. 9)
No tuve infancia, además (cap. 12)
A mí todo lo que me ha sucedido, me sucedió ayer, anoche a más tardar. (cap. 15)
Papá estaba demasiado ocupado pegándome con el cinturón (cap. 15)

Le estoy contando cómo me violó el negro del Conventillo (cap. 15)


El glíglico lo inventé yo. Vos soltás cualquier cosa y te lucís, pero no es verdadero glíglico (cap. 20)
No te vayas [luego de que Horacio decidió dejarla y la insultó] (cap. 20)
Porque a lo mejor soy mala o estoy enfermao soy un poco idiota
Ella nuestro espejo… tan vegetal [Ronald]

Tonta [Etienne]


Lee “una edición infecta” (cap. 34)
La abnegación de la Maga samaritana (cap. 35)

/monótona/

- igual a Horacio

- Más sensual que racional

/inepta/
/supersticiosa/

- angustiada por lo que “normalmente” no hay que angustiarse.

/sensual/ /autoerótica/


- el desorden es su orden

/complemento/


- guía incierta
/única/ /extraña/
/diferente/ /irracional/

/ingenua/ /adolescente/


/marginada/

limitada académicamente


/absorta/ /ingenua/
- objeto del deseo
- considerada inferior
- baja autoestima
- importancia al presente
/maltratada/ /violada/

- infancia triste


/creativa/ /sensual/
/sincera/ /expresiva/

- sabe amar


- baja autoestima
/marginada/

/des-considerada/


/libre/ - sin prejuicios
/abnegada/

Los resultados del análisis son contundentes: la Maga es dibujada como un objeto diferente al orden racional de la modernidad, al conocimiento que tanto anhelaba Oliveira. Se opone y complementa a él, tiene ansia de saber, de conocer las cosas; pero elige un camino distinto, sin prejuicios como los que tenían Oliveira y el resto del Club de la Serpiente, quienes a fuerza de llamarla tantas veces tonta, el adjetivo-significante quedó sin significado y revelaba simplemente una envidia de los otros, quienes veían en ella la ingenuidad, la sinceridad y la extraña genialidad, que no tenían.


Al hacer la oposición de los núcleos sémicos de Horacio y la Maga tenemos los siguientes resultados:


Horacio

Maga

/varón/

/culto/


/pedante/

/egocéntrico/

/racional/

/indeciso/

/hetero-erótico/

/tendencia a lo abstracto/

/inexpresivo/

/dependiente/

/atormentado/

/frágil/


/cobarde/

/mujer/

/inculta/

/humilde/

/desprendida/

/sensual/

/decidida/

/autoerótica/

/tendencia a lo concreto/

/expresiva/

/autosuficiente/

/sin tormentos/

/fuerte/


/atrevida/

COINCIDENCIAS

/distintos/

/desordenados/

/apasionados/

/abstraídos/

/marginados/

/adolescentes/


Aunque parezca obvia, la primera oposición es elemental. Psicoanalíticamente, la mujer es un sujeto castrado, generalmente objeto de deseo. Lacan no tiene muchos elogios para la dama, la ve desde una perspectiva occidental, fría y posmoderna; de la época cuando –según Octavio Paz- murió el amor7.


La Maga es prefigurada por los demás, generalmente con calificativos desdeñosos; sin embargo, presenta grandes coincidencias con Horacio; sin ellas no se habrían juntado jamás. A diferencia de los demás miembros del Club de la Serpiente, la Maga es madre, una madre desordenada que le escribe una terrible carta a su hijo muerto, en la que le expresa que no podían seguir juntos. Es la Maga quien termina siendo más fuerte y atrevida, pues deja todo luego de la muerte de Rocamodour, no va en busca de Oliveira, quien sí se desespera por ella.
La Maga es un camaleón que se adapta constantemente a los cambios sin que ello le afecte tremendamente su estabilidad emocional. Es un ser altamente erótico, bastaba con que se tocase a sí misma, no dependía de otros, como Horacio, quien vacío por de más, necesito de Pola y luego volver a buscar a su complemento.
La gran diferencia entre Horacio y la Maga se resume en el siguiente párrafo:
Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualito que la golondrina”8.
De la metáfora anterior se desprende dos sujetos: el yo, quien ve, describe, mira desde un puente lejano; y el Otro, la Maga, quien se sumerge en el río, vuela, es libre. Hay una oposición muy marcada entre la /imposibilidad/, /impotencia/, de Oliveira y la /libertad/ y el /poder/ de la Maga. Ella resulta ser quien rompe las barreras, aquella que está del otro lado del puente, que barrió con lo racional desde una perspectiva distinta a la de Oliveira. Él quería atacar lo racional con más razón. Ella se desnudaba y, libremente, experimentaba con todo, sensualmente. De esta forma era libre, lo cual causaba la envidia y desasosiego de Oliveira; por ende, el castrado –al menos en este aspecto- es él.
La Maga inventó un idioma de meros significantes, en el que los significados son sensuales y comprendidos de acuerdo con el contexto y la situación. Generalmente usado en hechos amorosos, pero también de fractura con la realidad. El glíglico es el medio de trasgresión del lenguaje.

Uno: los dos
¿Cuál es la relación que une a Horacio y la Maga?; ¿cuál la cuerda que los liga? ¿Es el amor o el deseo?

Lacán sostiene que es al propio yo al que uno ama en el amor, el propio yo hecho real en el nivel imaginario; el amor es narcisista y autoerótico. Amar es esencialmente desear ser amado

Lo que suple la relación sexual es precisamente el amor.

Por otro lado, Paz9 se orienta a que el amor es la conjunción de dos individuos, una etapa superior a la sexualidad y el erotismo- en ese orden. El amor exige exclusividad y elección no se puede aceptar una imposición del ser amado, se elige a quien uno quiere amar; y como en el mito de Andrógino, los seres humanos buscamos a nuestra mitad para ser Uno.

En el amor el sujeto ve al Otro como complemento y como sujeto, no lo ve como objeto. Quien cosifica al otro es el que desea goce de sí mismo, es aquel que desea que el Otro lo ame. Para Paz, el amor implica también un darse al Otro, un pequeño sacrificio voluntario.

El amor, según Paz, fue liquidado por la modernidad, quien con su afán de automatización y cosificación de los individuos también cosificó sus espíritus. De esta manera, la sexualidad que daba paso al erotismo y este al amor fueron negociados como objetos de mercadería. La sexualidad y el erotismo degeneraron en pornografía y el amor se limitó a un único día con el fin de ofertar determinados productos: el amor ha muerto:


En occidente se repitió el fenómeno de la primera posteguerra: triunfo y se extendió una nueva y más libre moral erótica… Ganancia y pérdida: se conquista la legitimidad pero desaparece la otra dimensión, la pasional y espiritual…”10
La relación entre Horacio y la Maga es ambigua, en especial desde el punto de vista de Horacio. Este la desea, desea que ella lo desee; pero aborrece a Rocamadour y cuando se muda junto a la Maga, pues simplemente no acepta su desorden. Es decir, que se muestra como un ser incapaz de darse, de compartirse, de sacrificarse por el Otro. Entonces no la ama.
Sin embargo, luego de la ausencia la recuerda. La llama, su significante queda como un fantasma perenne, un nombre endiosado11.
Lo que realmente me exasperaba era saber que nunca volvería a estar tan cerca de mi libertad como en esos días en que me sentía acorralado por el mundo Maga, y que la ansiedad por liberarme era una admisión de derrota12
Ya desde el primer capítulo pregunta ¿Encontraría a la Maga? El personaje presentado como objetivo de búsqueda, como el sentido de su andar, de su ser. Desde esta perspectiva, la reminiscencia del Uno, según Lacan: el amor se basa en un fantasma de unidad con el amado13 sí la ama.
Entonces la relación entre ambos se debate entre una atracción y repulsión como se expresa en el siguiente fragmento:
nos queríamos en una dialéctica de imán y limadura de ataque y defensa, de pelota y pared.14
Tal como el libro, esta relación intenta romper con los cánones de la modernidad que, a decir de Britto García15, son:


  1. Un pensamiento lógico unilateral

  2. Una ordenación autoritaria de la sexualidad tendiente a conservar un orden familiar

  3. Una despersonalización y uníformación de los individuos

Tales puntos son enteramente negados por la pareja en cuestión. En primer término, ninguno de los dos obedecía al pensamiento lógico unilateral impuesto por el maquinismo de la modernidad; ambos eran seres únicos, con sus propios complejos y aberraciones, rompiendo así el punto 3. Por último, no constituyen una familia; es más la Maga debió estar casada con el padre de Rocamadour, llamado así también.

Oliveira no tiende a formar una familia con su dama; cuando se muda junto con ella, la aborrece aún más. Los otros miembros del Club de la Serpiente tampoco llevan un orden. Tanto en la forma como en el contenido, esta novela tiende a romper los cánones del sistema, la gran máquina.

El caso de la Maga es un tanto distinto. Ella interviene poco, pero acertadamente. Cuando Oliveira le recrimina que le ha sido infiel y que no lo amaba, ella le responde que no, que él no sabe. Luego lloraría, expresando su dolor por la afrenta verbal de Horacio. Allí se apreciaba claramente el amor otorgado por ella. Al desprenderse, al sufrir, al pedirle que no se vaya, al soportar sus insultos estaba sacrificándose, amándolo.


Este personaje es la sensualidad, el cariño expresivo sin límites, el objeto de experimentación erótica, incondicional; pero sin tormentos que la persigan. De este modo recordaba casi desinteresadamente el hecho de su violación. Se entiende que luego de la muerte de Rocamadour, se iría a Montevideo o a Lucca sin una razón demasiado especial, y sin que los recuerdos la destruyan.
La magia de la Maga consistió en prestarle un poco de su mundo, el mundo Maga, un tanto irracional, sensual, sin prejuicios, etc., al héroe atormentado moderno. Al igual que Lolita le dio unos minutos de su vida a Humbert Humbert, Lucía le dio cierta felicidad, cierta magia –hoy asesinada por el discurso de la razón- . He allí su magia, su mundo de hechos inverosímiles, extraños, del otro lado del puente, aquel al que siempre quiso cruzar Oliveira, pero no tuvo el valor para hacerlo. Solo la miraba, a la distancia, ella era inasible; como golondrina, tenía que volar sin preguntarse por el mañana o el ayer. Él tendría que seguir viviendo con sus preguntas angustiantes, solo con el recuerdo, el significante de la Maga, como un paraíso perdido, una luz al final del túnel, parecida a la niña de la lámpara azul de Eguren: seductora, mágica, bella, que guía hacia los mágicos y celestes caminos16.

BIBLIOGRAFÍA

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SEMIÓTICO. Univ. de Lima. Lima, Perú.

BRITTO GRACÍA, Luis (1991): El imperio contracultural. Ed. Nueva Sociedad. Caracas

CORTÁZAR, Julio (1995) Rayuela. Edit. Sudamericana.. España

CORTÁZAR, Julio (2005) Rayuela. Edit. Cátedra. 18ª edic. España

COURTÉS, Joseph (1991) ANÁLISIS SEMIÓTICO DEL DISCURSO. Edit. Gredos. Madrid, España.

DYLAN, Evans (1997) Diccionario de Psicoanálisis. Edit. Paidos. Barcelona.

EGUREN, José María (1974) OBRA COMPLETA. Edit. Milla Batres. Lima

FUENTES, Carlos: La nueva novela hispanoamericana

GONZALEZ BERMEJO, Ernesto (1978) Conversaciones con Cortazar. Ed. Edhasa, España

LACÁN, Jacques (1979) Escritos I. Siglo XXI edit. España.

LACÁN, Jacques (1981) AUN Libro 20. Paidos ediciones. Barcelona- España.

LACÁN, Jacques (1984) Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Paidos edic. Barcelona - España

PAZ, Octavio (1993): La llama doble. México. Ed. Biblioteca Breve.

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VANIER, Alain (1999): Lacan. Alianza Editorial. Madrid- España

LASTRA, Pedro [editor] (1981) : Julio Cortázar. Ed. Taurus. Madrid – España.





1 FUENTES, Carlos: La nueva novela hispanoamericana

2 Véase Diccionario Lacaniano (Dylan Evans)

3 Ibid.

4 GONZALEZ BERMEJO, Ernesto (1978) Conversaciones con Cortazar. Ed. Edhasa, España p. 69

5 Ver BRITTO GRACÍA, Luis (1991): El imperio contracultural. Ed. Nueva Sociedad. Caracas

6 GONZALEZ BERMEJO, Ernesto. Op. cit. P. 76

7 Ver: PAZ, Octavio (1993): La llama doble. México. Ed. Biblioteca Breve.

8 Rayuela, cap. 21

9 Paz Octavio. Op. cit.

10 Ibid. P. 157

11 Recuérdese que Lacán le daba prioridad al significante sobre el significado. El significante es el nombre y este se aloja en el inconsciente generando luego un pensamiento. Ver el libro AUN, donde se recopilan sus disertaciones de 1972 y 1973.

12 Rayuela, cap. 26

13 Dylan, Evans (1997) Diccionario de Psicoanálisis. Edit. Paidos. Barcelona. P. 36

14 Rayuela, cap. 25

15 García Britto. Op. cit.

16 Eguren, José María (1974) OBRA COMPLETA. Edit. Milla Batres. Lima





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