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Apiterapia hoy En Argentina y Cuba


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Apiterapia hoy


En Argentina y Cuba




Dr. Julio Cesar Díaz

Argentina

M. Sc. Teresa Giral Rivera – M. Sc.Adolfo Pérez Piñeiro

Cuba

Estación Experimental Apícola


Abril 2001



In memorian:
Román Eloy Follonier

Médico, Maestro

Homeópata,

Pero sobre todo: AMIGO



Dedicado a

Enrique “Gallego” Cortina

(él sabe porqué)

Queda hecho el Depósito de Ley 11.723

Exp. No. 119511

2001
Manual de Instrucciones


Leer un libro de apiterapia nunca fue fácil. ¿Por qué?. Vaya uno a saber; quizás por muy técnicos, con demasiadas palabras raras o con mucho irse por las ramas. Bueno, éste libro de apiterapia no va a ser la excepción. Al fin y al cabo es buena excusa.-

Cuando de material biológico se trata, siempre los resultados son dispares. En Apiterapia se ha utilizado el método científico para establecer parámetros y no para publicar partes de resultados de investigaciones que sólo convienen a unos pocos; quizás por ello es que los resultados son menos dispares.-

Una de las disparidades más grandes se dá entre los resultados “in vitro” e “in vivo”; lo que nos dice que los productos de la colmena trabajan junto al organismo y no son extraños a él. De cualquier manera, y a fin de evitar discrepancias para el lector se ha tratado de no plantear una polémica entre páginas, pese a lo cual, si se lee detenidamente se podrán encontrar aparentes contradicciones (que en la realidad no lo son).-

O sea que, si el lector cree que encontró un error, ya se está equivocando: el autor le comentó previamente que es ex profeso.-

También encontrará repeticiones; y algunas de estas si fueron ex profeso. Así como se comenta partes de trabajos científicos en líneas generales; no hay nada más genuino que repetir esto, pero de mano del autor del trabajo. En este caso los amigos cubanos.-

Es dable destacar que desde el principio al fin de este libro, el avance de Cuba en la Apiterapia lo marca sin lugar a dudas, casi como si fuera un libro cubano. Desde la experiencia clínica hasta la autoría de las investigaciones son mayoritariamente cubanas. Ello no pasa por una cuestión de simpatías ni de política. Pasa porque se optó por lo mejor y más serio, y ello viene del Caribe.-

Quizás, la esperanza sea que también Argentina siga el camino de Cuba, y al menos en salud se destaque como algo más que una boca de expendio de las multinacionales. Esto, si se logra será de abajo hacia arriba. No esperemos que los gobiernos nos den la mano.-

Es esperable solamente si surge como propuesta individual y con información correcta. Al mejor estilo de los apicultores, que haciendo cada uno lo suyo –silenciosamente- sin darse cuenta llevaron a Argentina al primer lugar como productor-exportador de miel. Ni se pidió ni se esperó (mucho menos recibir) algo del/os gobierno/s.-

Habrá quien todavía los defienda, y a fuerza de ser sinceros hay que reconocerles su mérito, somos uno de los países más endeudados, con mayor índice de corrupción, o cuartos en tráfico de especies silvestres, por ejemplo. Pero ahí todavía no estamos primeros. Los gobiernos deberán esforzarse más.-

Hasta la victoria siempre y hasta las próximas páginas...

Anoche cuando dormía

Soñé ¡bendita ilusión!

Que una colmena tenía

Dentro de mi corazón;

Y las doradas abejas

Iban fabricando en él

Con las amarguras viejas

Blanca cera y dulce miel

Antonio Machado

Prólogo 1

“La mitad del hechizo de escalar montañas, ha nacido en visiones previas a esta práctica. Visiones de algo misterioso, remoto, inaccesible, y en todos los demás planos de nuestra vida, en esta ansia de explorar, se realiza la visión de aventurarse lejos y llegar un poco más allá.-

Lo único que justifica la esperanza del hombre de gozar la vida en toda su plenitud; esto es: Desplegar y colmar las facultades de su alma. Este espíritu emprendedor, no debe permitirse que muera, si el verdadero camino y fin del hombre no ha de verse traicionado por un general aletargamiento de la voluntad y privación de objetivos.-

Y si el precio que debemos pagar para mantener vivo en el mundo ese dinámico espíritu de aventura tiene que ser, a veces, la pérdida de nuestra vida corporal, ¿qué importa?. Será una pérdida para buen fin.-

A los que nos sucedan legamos el testamento de nuestra libre voluntad.-
W .M. Murray

La Conquista del Everest (*)


Y si, parece que lo define todo. Teniendo en cuenta que el individuo antes mencionado estuvo en la expedición que hizo cumbre por primera vez en la montaña más alta del planeta, se puede considerar que tiene en que afirmarse.-

Sin embargo, se trata de una actividad que no define nada y lo peor aún, que no da rédito económico, pero, que importa eso si coincidimos en gozar la vida en toda su plenitud. Es muy actual, pese a haberse escrito al promediar el siglo XX.-

Cuanto hay de quijotesco en ello, cuando se habla de despreciar la propia vida y se puede poner sobre la mesa la libre voluntad.-

No, nadie puede dejar de coincidir totalmente con ello. Esas palabras hablan de lo más supremo: La vida y la libre voluntad. Ambas deben ir de la mano. Una vida sin libre voluntad no merece ser vivida. Y para acceder a la libre voluntad el hombre debe estar en condiciones para poder “cumplir con los más altos fines” como decía Hanneman hace dos siglos: Esto es, un estado de equilibrio con si mismo, con la sociedad y el medio ambiente. O si se quiere, para los que gustan de las definiciones o de las palabras justas: Con salud.-

Sólo en estado de salud –o con lo más parecido a ella que se pueda- el hombre puede ser libre; o luchar por su libertad.-

Sólo en ese estado se puede gozar de la vida en toda su plenitud. Quien así lo considere, adelante. En las próximas páginas encontrará herramientas para hacer ese trabajo diario –que solo acaba con la pérdida de nuestra vida corporal- y que es el vivir bien, en salud.-

Pero, recalco que son las herramientas, o incluso algo de material, y que la maravillosa obra debe surgir de las manos y la conciencia de cada uno.-

No hay recetas ni soluciones mágicas. No al menos en este libro. Están nada más ni nada menos que las bases para conseguir lo que casi todos deseamos fuera de lo económico.-

Quien desee recibir este testamento de libre voluntad y legarlo a su vez, sólo tiene que pasar las páginas comprendiéndolas.-
(*) La primera expedición que hizo cumbre en el monte Everest –el más alto del planeta- fue inglesa, conducida por Sir J. Hunt. Los dos integrantes que llegaron a la cumbre fueron el nepalés Tensing y el inglés Edmund Hillary; éste utilizó la miel como alimento en toda la expedición y obviamente cuando ascendió hasta la cumbre del “techo del mundo”.-

Prólogo 2
Así como antes se hablaba de algo que aparentemente no tiene conexión con la Apiterapia; ahora, aparentemente podemos hablar de cosas que si la tienen.-

¿Porqué tantos “aparentemente”?. Porque a veces es con juegos de palabras que llegamos a algunas verdades. La conexión entre el montañismo o cualquier disciplina que cultive el cuerpo y la mente sin la vana competencia, y la Apiterapia y/o cualquier disciplina y/o ciencia que nos aproxime a cumplir los más altos fines de la existencia; ya no necesita explicación. El hombre pleno: Sano y feliz, en concordancia con su medio y sus semejantes es lo que se busca. Pero, a su vez ello no es tan importante como fin, sino como camino.-

Así como para el montañista son imborrables e impagables los momentos vividos desde la decisión de ir a tal o cual montaña; y superan incluso a aquellos momentos pasados en la cima, donde ni siquiera Dios es más grande que él; para quien vive sanamente y obrando por ello cada minuto de su vida, esto es más importante que llegar a su cima; ya que ello significaría la pérdida de la vida corporal en un momento que no es previsible aún. Pero se es consciente que el momento de la pérdida será de acuerdo a los momentos previos (toda la vida). Es decir, quien ha llevado una vida armónica y sana llegará a su momento final con pleno uso de sus facultades y sabiendo que todo el camino ha sido recorrido; y si ya no hay más camino, tampoco hay nada que lamentar. Será un paso natural.-

Por otro lado, aquel que se deje encandilar por los falsos espejismos de la modernidad (y de la antigüedad); como el brillo del oro, el oropel del poder y la vana y efímera trascendencia de los momentos aparentes, quizás llegue a su final esperando quedarse un poco más porque aún le falta cumplir con las tareas más importantes de su existencia. No podrá retroceder.-

Entre medio, la gran mayoría de seres humanos; obligados por la necesidad y la sociedad a subsistir en un mundo que no los satisface y de a poco los destruye. Un mundo donde todo progreso atenta contra el ser humano, donde las estadísticas y las cifras valen más que la vida. Ellos –nosotros- tenemos una alternativa si nos hemos dado cuenta de que estamos en el fondo de un pozo: intentar salir. Sacudir la mediocridad y optar por algo que ayude a armonizar nuestras vidas. Así como muchos buscan su descarga los domingos en el fútbol, otros optan por el yoga, por el naturismo, por comenzar a atender su salud (y luego su vida) con acupuntura, homeopatía y apiterapia. Sabiendo que tarde o temprano el supremo momento llegará, el ideal es pasarlo bien hasta ese momento.-

Aunque le duela a muchos fanáticos religiosos, la única diferencia entre el hombre y los animales, es que el primero sabe que se va a morir. En la mayoría esto no es una ventaja, ya que la ansiedad por lo desconocido y el saber de esa debilidad mortal, hacen que toda su vida sea un calvario, desperdiciándola y abreviando el pequeño instante que llamamos vida. Es paradojal pero forma parte de la esencia del hombre. Es como la vieja “contraproductividad específica” descripta por Iván Illich y que tanto me costaba aceptar en mis épocas de estudiante. Hoy la acepto porque la veo todos los días; no solo en el progreso sino en la conducta del ser humano.-

Recuerdo aquellos viejos 2 ejemplos: 1- A fin de agilizar las comunicaciones se crean nuevas frecuencias y ondas de radio; con lo que se consigue saturar el éter distorsionando e interfiriendo con las comunicaciones. 2- A fin de agilizar el transporte se crean nuevos, más rápidos y más baratos automóviles. Al saturar calles y carreteras se hacen embotellamientos y dificultades para estacionar que bloquean la agilidad de transportarse. El progreso –en forma paradójica- se vuelve contra lo que pretendió hacer. Hoy son más los ejemplos. La comunicación global y la saturación de la más grande red cibernética, por ejemplo. La multitud de fármacos que aliviando una dolencia (o un órgano) atentan inescrupulosamente contra el resto del organismo.-

Muchas de estas cosas –que son como una cinta de Moebius- han hecho que una gran parte de la humanidad comience a pensar de otra manera. Esta élite, que cada vez es más grande, se sacude la mediocridad para ser seres pensantes, autodeterminantes, que prescinden de la publicidad y que quieren algo mejor para sus hijos.-

El hecho de conformar un movimiento – aunque ellos no lo sepan- también ha hecho que la sociedad de consumo los tenga en cuenta y los absorva a su manera; esto es: si una gran parte de la probable cartera de clientes se vuelca por ejemplo a la onda “verde” o los vegetales; hagamos de la onda “verde” y de los vegetales un artículo de consumo. Así, quien pretendió tomar distancia se encuentra confundido, ya que las grandes empresas parecen ofrecerle desde su publicidad o desde su infraestructura (las más de las veces enlazadas con los gobiernos) lo que él necesita y más aún. Pero, a la larga las cosas caen por su propio peso; y aunque tarde, el consumidor desprecia a quien lo engañó. Esto lo hemos visto también en nuestro país con empresas de apiterápicos que tenían de todo menos productos genuinos.-

También se confunde en el discurso de los medios, ya que mientras por un lado se habla de que tal o cual cosa no es segura, o no está suficientemente estudiada; o es curanderismo; por otro lado se lo va incorporando en la farmacopea (o sea en el circuito comercial) mientras que el agente de difusión (generalmente el médico) denosta el producto natural para recetar el mismo producto manipulado por las multinacionales, por ejemplo: No al polen y si a los comprimidos con extracto “biológico” de polen. El mismo camino siguen muchos vegetales como la Valeriana, Passionaria incarnata, Hamammelis virgínica, Hydrocotile asiático, Panax ginseng, Gingko biloba, Baccharis articulata, Tilus, Matricaria chamomilla, etc, etc que “no se aconsejan” como vegetales, pero se recetan desde los vademécum.-

¿Porqué? Por la sencilla razón de que son efectivos y no se los puede soslayar; y si alguien tiene que manejar su mercado, son las multinacionales. No se los puede combatir. Es peligroso; los dueños del poder ya saben que todo lo que se combate se convierte en mártir, y que el espíritu transgresor de las masas hace buscar lo prohibido. Ya lo vieron con el sabotaje del propóleos en 1992, donde se consiguieron algunos objetivos en forma temporaria, que luego se invirtieron; tal fue el temor de la gente a consumirlo. Claro que otros objetivos conseguidos siguen vigentes; por ejemplo comprar por nada un producto que vale oro; perjudicando al productor y beneficiando a algunos inescrupulosos.-

Así podemos decir que llegamos al objetivo de este libro, el cual se reitera hasta el cansancio; que es informar a la mayor cantidad de gente posible a fin de que tenga una mayor claridad de elección y disminuyan sus posibilidades de ser engañada. No existía en nuestra país una literatura completa sobre la apiterapia. Algunos libros cubanos, como los de Moisés Asís, que circulan en forma de fotocopias, ya que sus originales, como verdaderos tesoros, están bien guardados. La obra de Mario Daniel Fernández es sólo sobre propóleos y su enfoque no es específico hacia la apiterapia. También fue pionero y hoy es imposible conseguir ese libro. El resto, más específicos en el tema de salud son intrascendentes, ya que sólo copiaban y no muy bien a Asís a la vez que mezclaban otras cosas que desviaban y desvalorizaban la Apiterapia y su interés, confundiendo al lector.-



Apiterapia
La Apiterapia es la ciencia que se ocupa del mantenimiento y/o restablecimiento de la salud mediante el uso de los productos de la colmena. A nivel de círculos científicos internacionales es reconocida como tal: Una ciencia. En Argentina aún no estamos a ese nivel y padecemos el título de “curanderos” quienes en la Apiterapia estamos.-

La simple definición de esta rama de la ciencia va más allá del concepto práctico de medicina diaria que manejan médicos y pacientes; ya que el concepto de prevención (en este caso mantenimiento de la salud) es manoseado hasta el cansancio pero nunca practicado. Es obvio que desde el punto de vista económico del médico, pensar que sus pacientes no se enfermen es perder clientela. El modelo práctico-económico de consulta que han propuesto en la práctica las multinacionales es tan funcional que el promedio de tiempo por paciente en Argentina baja de los seis minutos. No entran en esta práctica diaria los consejos más útiles que los fármacos; como una correcta dieta, una adecuada cantidad de actividad física, tiempo para esparcimiento, y aunque parezca risueño como limpiarse la nariz o la cola. No es tan risueño, dado que por ejemplo la mayor cantidad de sinusitis de la práctica diaria son por no saberse sonar la nariz. Las parasitosis vaginales en las niñas son por limpiarse mal la cola; y se podría seguir más, pero no hace a la esencia de este texto.-

Por otro lado (y a favor de los médicos) está la actitud del paciente, que entrega su maltratado cuerpo y su agotada psiquis como si fuera un paquete del cual no es responsable, para que, desde afuera (el médico) con su magia (los fármacos) le solucione hasta sus problemas económicos. Están fuera de cuestión cosas tales como los hábitos tóxicos, cigarrillo, café, mate, alcohol y varios más. Nadie quiere optar por una dieta que lo beneficie, se alega falta de tiempo para esparcimiento y actividad física. Sólo se demanda que la ciencia (para eso es ciencia) le de una solución mágica a su vida.-

Ello, hasta la fecha y de mi conocimiento, no existe. Tanto la solución como la creación de los problemas pasan por cada individuo, ayudados en muy pequeña medida por los factores externos.-

Si transamos en que hay factores externos inmodificables, con más razón aún debemos ser los autores de lo que sí está en nuestras manos modificar.-

Si aún así estamos en pérdida, no malgastemos nuestro tiempo, esfuerzo e ilusiones en vanas esperanzas y dediquémonos a gozar de lo poco que le quedaría a nuestras arruinadas vidas.-

La Apiterapia se ocupa también de la parte estética, teniendo una gran gama de productos cosmetológicos. Ello no es tan importante desde el punto de la salud, pero si lo es desde la actitud diaria que tenemos todos los seres humanos hacia nuestro aspecto. Nuestra piel es nuestra primera carta de presentación ante quien conocemos, y las pautas sociales actuales dan a esto un nivel principal. Equivocadamente la publicidad nos lleva por donde ellos quieren y debemos cumplir con el modelo pautado artificialmente. Quien no entra en él, no existe. Se discrimina a los obesos, a los calvos, a la gente de edad y muy sutilmente al enfermo que lo demuestra.-

Para lograr estos fines se publicitan un sinfín de productos que en gran parte de los casos son absolutamente ineficaces. Ello por varias causas: La primera y evidente es porque ofrecen milagros (cosa vedada a la ciencia y a la industria). La segunda porque se espera vender en base a productos y/o elementos ya conocidos atribuyéndoles virtudes que no poseen. Y la tercera (por hacerlo corto) es que en su formulación no intervienen los ingredientes de la etiqueta o estos son ineficaces por la vía usada para su administración.-

Estos sucesos también se dan con los productos “naturales”. No hay seguridad alguna de que quien procesa o elabora productos de la “onda verde” o de apiterapia no esté pecando de fraudulento o de ignorante. ¿Cómo saberlo? Casi para esta pregunta no hay respuesta. Siempre nos equivocamos y aprendemos del error. Se puede minimizar este. En el caso de la Apiterapia, y salvo raras excepciones hay respuesta rápida a todos los productos. De no existir esta, sabremos que el producto no es genuino.-

Es importante tener en cuenta que si bien la mayoría de los productos usados en apiterapia tienen aplicaciones múltiples, éstas son específicas; y el uso empírico fuera de ellas no asegura más que un efecto placebo. O lo que nosotros queremos ver, aún cuando el espejo de la realidad diga otra cosa.-

En el futuro desarrollo de los temas se tendrá en cuenta solamente aquello que ha sido demostrado a nivel científico y corroborado a nivel clínico.-

Sobre Apiterapia y los productos de la colmena existe suficiente investigación como para llenar varios libros.-

En este pequeño tramo transcurrido, ya se ha leído varias veces la palabra salud; que nunca la podemos despegar del otro vocablo: Enfermedad.-

¿Qué es salud? ¿Qué entendemos por enfermedad? Simplemente, esto es algo que no nos planteamos casi nunca. Creemos que si no tenemos síntomas de nada, estamos sanos. Y por contraposición, si alguna dolencia nos afecta, estamos enfermos. Casi siempre creemos que salud es no estar enfermo. Si bien es cierto que las definiciones no son muy agradables al oído humano; hay veces que es necesario definir algo para que sea más tangible, intentar conocerlo y por ende poder interactuar (transformar) ese algo. Hasta ahora mucha gente que pasa sus días intentando gloriosas definiciones de algo para pasar a la historia, no pudieron dar una definición completa de salud. Ya no se puede hablar sólo de ausencia de enfermedad.-



Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), “La salud es el completo estado de bienestar físico, psíquico y social, y no solamente la ausencia de enfermedad”. Bueno, la entidad madre mundial la definió así, quizás para no complicarse la vida con un tema que no era práctico. Pero, de acuerdo a esta definición, por ejemplo una persona con inestabilidad laboral (o desocupado) ya es enferma. Quien esté libre de problemas económicos, sin síntomas y con dolor de cabeza de tanto gritar de alegría, también estaría enfermo. Una persona con frío o con calor, o con una piedrita en su zapato, también sería un enfermo. Parece difícil el tema, pero aún lo puede ser más.-

Decía Iván Illich en su Némesis Médica “Toda enfermedad es una realidad creada socialmente. Su significado y la reacción que evoca tienen una historia. El estudio de esa historia puede permitirnos entender el grado en el que somos prisioneros de la ideología médica en que fuimos formados”. O sea que; para hacerla corta, estamos o no enfermos (o sanos) de acuerdo al médico que nos atiende y su formación ideológica. Si se lo piensa un quinto de segundo, esto es cierto.-

Quizás lo más completo que he encontrado y copiado sea útil a fin de conocer más sobre nosotros mismos. Insisto; no es perfecto pero es lo mejor que hallé. Viene de un viejo curso de Salud Mental (quizás la disciplina que más se aproxima al hombre) donde la filosofía y la sociología, junto con la antropología y el psicoanálisis eran más mencionadas que cualquier fármaco.-



“La salud es una cualidad positiva del vivir que se manifiesta como una capacidad básica de desarrollo y perfeccionamiento psico-fisio-físico, personal y con ello el desarrollo y perfeccionamiento de la sociedad en que vive (el individuo) . Resulta de la permanente interacción modificadora, entre el sistema genético de la población, el sistema ecológico que ella integra y el sistema social que ella crea, sostiene y modifica”.-

Respirar hondo y comenzar a desgranar esto que no es el alimento con el que nos habían acostumbrado. De entrada nomás se la menciona como cualidad, o sea que es intangible. Por definición no puede entonces haber vendedores de salud y nadie de afuera nos puede decir a simple vista de que estamos enfermos (o sanos). ¿O si?, vaya embrollo. Si a mi me duele la cabeza, para la medicina oficial estoy enfermo. Pero, al ser una cualidad puedo restarle importancia y cumplir con la segunda parte (el desarrollo y perfeccionamiento). Entonces, salvo que haya una gran pérdida de masa encefálica o deba cambiar mis hábitos de vida; sólo yo estoy capacitado para saber si estoy sano (por ahora).-

Ahora bien, ¿cuál es el ideal de sociedad que yo tengo que desarrollar y perfeccionar?. ¿La que tenemos y aceptamos porque no podemos cambiar en un tris? O ¿la que deseamos pero es utópica?. Aquí estamos todos enfermos. Si aceptamos nuestra actual sociedad y modo de vida, estamos completamente locos. Si no la aceptamos somos enfermos a plazo fijo que rumiamos nuestra decepción y resentimiento durante las 24 horas del día.-

La sociedad actual no permite un desarrollo y perfeccionamiento psico-fisio-físico y personal (salvo raras excepciones). Si lo permitiera en forma masiva no duraría la sociedad actual.-

La segunda parte de la maldita definición nos mete en algo dinámico: La salud no está quieta; como no lo está ni la sociedad ni el medio ambiente. Lo único quieto es el sistema genético que cada uno trae desde la cuna; pero éste sólo se va a hacer notar para mal. Nadie que se considere sano piensa que es por su genética superior; y espero que esto no se vuelva a pensar como en el pasado.-

Hasta aquí sólo se puede inferir que no hay nadie sano; y el que así lo crea es candidato al manicomio. Pero, atención, que si individualmente podemos optar por un desarrollo y perfeccionamiento (aquello que en 1790 Hanneman definió como “cumplir los más altos fines de la existencia”) podemos considerar que estamos sanos; aún cuando los últimos párrafos le hayan aumentado el dolor de cabeza.-

Generalmente vemos que se divide a la salud en pública o privada. O hay salud o no hay; pero es una sola. Salud pública es sinónimo de deficiencia, de bajos recursos y a veces de mala atención; cuando salud pública debería ser una frase que solo se refiera a las políticas de salud. Estas políticas no dependen del médico, del farnacéutico, del bioquímico, del odontólogo o del radiólogo. Dependen de los status de poder, se llamen gobernantes, multinacionales o intereses de cualquier tipo, pero que nunca coinciden con los del interesado (la gente).-

Piense usted que antes de que termine de ler este libro (si aguanta y lo hace rápido), 8 personas habrán muerto en accidentes de tránsito, más de 20 se habrán contagiado de chagas, más de 3000 niños habrán muerto por causas evitables. Piense que con lo que se gasta en el mundo en armas en un minuto, habría para alimentar a la población pobre (más del 40% de 6000 millones) durante un año.-

Existe –no es novedad- una pésima distribución de los recursos en salud (a nivel estatal) básicamente –si prescindimos de las intenciones- porque no se sabe que es ni hay conciencia de salud. Se mide la morbimortalidad y se dan tasas. Los estresados, los subalimentados, los desocupados, no integran las tasas de salud ni los indicadores; pese a que son los enfermos del mañana. Eso si; como a tales se los cuida y se hace lo imposible para que permanezcan así. Si los accidentes de tránsito son en su mayoría por imprudencia y/o negligencia; y si en nuestro país es normal la transgresión y el ser hijos del rigor; pregunto ¿los accidentes en ruta –la mayor cantidad- no disminuirían ostensiblemente si hubiera patrullas camineras? Esto lo vemos como norma en la televisión que nos muestra aquellos paises que admiramos y envidiamos, pero no imitamos, al menos en las cosas buenas. Si el chagas es perfectamente controlable a través de su vector (la vinchuca); ¿porqué no se implementan los planes de erradicación que llevan varias décadas dormidos en el cajón de algún burócrata?.-

Claro, si se hiciera lo correcto se saldría de una medicina asistencialista y mucha gente y empresas perderían lo que a través de los años han ganado con el sudor y el sufrimiento de otros. Se permite el rebrote de la patología. Se la espera cuando ya actuó, no se la sale a buscar.-

¿Dónde quedó el protocolo de Alma Ata que Argentina firmó en 1978 comprometiéndose a trabajar en atención primaria?. Sólo lo pusieron en práctica algunas provincias aisladas y con muy buenos resultados.-

Es obvio que entonces, si se pretende redondear el criterio de salud para la mayoría de la población (aquí ya dejamos de lado la individual) se debe realizar un trabajo conjunto. Aquí se vuelve al discurso; pero es inevitable: Por un lado políticas de salud desde el estado con eficiente administración de recursos y adecuadas a la realidad; sobre todo de cada zona o región en especial. Para ello hace falta que tengamos funcionarios capaces y no charlatanes e ignorantes declarados y asumidos como el ex ministro de salud, Araoz (recordar sus declaraciones con el sabotaje del propóleos en 1992. No las reproduzco porque a mi me da vergüenza).-

Por casualidad, ¿sabe algún funcionario que la respuesta en relación a los fondos gastados tiene un techo en salud?. O sea, si yo pongo dinero y más dinero para arreglar mi casa, con cada aporte estará mejor. Si esto lo hago para capacitar a un atleta o para salud, llegará un momento que por más que gaste no habrá mejoras. Resumiendo: No sirve con aumentar los fondos (aunque no vendría mal); sino con usarlos correctamente.-

Por otro lado –y retomando la globalización de la salud- también el estado debe proveer y/o asegurar las necesidades básicas, tal como vivienda digna, trabajo, educación, esparcimiento. Obvio que controlar y cuidar el medio ambiente. Si, esto también es responsabilidad compartida del estado y de cada uno. Hace varias décadas los funcionarios ignoraron las advertencias del impacto ambiental de las grandes represas (Yaciretá, Itaypú, Apipé, Salto Grande). Hoy, mucho antes de lo previsto ya hemos visto que gracias a ellas y en su camino bajó el cólera y luego el dengue ¿y mañana?.-

Luego del estado, a nivel institucional, siguen los medios de difusión. Si desde allí se encarara la tarea de prevención, el trabajo sería bastante fácil. Pero esto es mucho decir, ya que gran parte de los anunciantes son transnacionales del rubro de la salud (¿o enfermedad?) que hacen su mayor negocio en base a la ignorancia de la mayoría. Pero si no trabajan a favor, al menos que no lo hagan en contra. La publicidad de medicamentos debería ser prohibida (o a lo mejor lo está, pero no se cumple). Deberían desaparecer todos los productos milagrosos para obesidad, calvicie, várices, etc, etc. que no sólo mienten a la gente ofreciendo milagros y lucrando con sus esperanzas, sino que también crean (o ayudan a crear) a los parias y discriminados por su aspecto o tamaño. Ni hablar de la publicidad encubierta bajo forma de programas o entrevistas a médicos “estrellas” que aconsejan como colocar el talco en la colita del bebé. Por norma, y sobre todo a nivel gráfico (revistuelas de cuarta) nunca crea lo que lee en cuanto a la salud ni a los nuevos tratamientos ni descubrimientos; ni viejos remedios caseros ni dietas ni tratamientos alternativos. Solo se trata de rellenar un espacio o tener una publicidad encubierta. Cambiaré de opinión cuando lea una nota que no lleve por mal camino al desprevenido lector.-

Finalmente, en nuestra sociedad ideal donde el estado es eficiente y los medios colaboran con él y la población, sólo falta el aporte individual. La noción y conciencia de salud de cada uno, el trabajo, el aporte diario para nuestra salud y la de las próximas generaciones son tan importantes como el estado y los medios de comunicación.-

Otra cuestión que no siempre se toma con seriedad son los métodos diagnósticos. Se dice que la medicina avanzó mucho porque ahora uno tiene el nombre y las cifras de lo que lo matará. Se avanzó en diagnósticos mucho más que en tratamientos; y a la vez –con esto- se perdió más de vista al ser humano.-

Existe un amplio porcentaje de la población que se resiste a pasar por algún método diagnóstico. Parte porque no desean (o temen) que se les diga que tienen algo malo y parte porque descreen de ellos. Ahora bien, si consideramos al otro grupo; tanto los que si creen como el de los médicos que los solicitamos y creemos ciegamente en ellos, debemos tener claro o saber al menos cual es su fiabilidad. Aquí debemos entrar en el área de los números y de la estadística. Hay que partir de una base “normal”. Pero quién o qué determina cual cifra es o no normal para cada individuo. Esto es imposible. Entonces se recurre a la estadística y a una curva gausiana que determina que del medio de los valores hallados con más frecuencia, hacia los lados (en más y en menos) un 95% son normales. Queda en cada extremo estadístico un 2,5%. Este 5% de gente que realiza un análisis de colesterol, por ejemplo, puede quedar como enfermo sin serlo (falso positivo) o como sano sin estarlo (falso negativo). Es bueno aclarar que este error obedece al parámetro tomado como normal y no a error de los análisis, del bioquímico o de los aparatos; pese a que también los hay pero no son el tema. Ya que por ejemplo, el 50% de los análisis de laboratorio siguen otras curvas que no son gausianas, oblicuas, por ejemplo.-

Con un análisis realizado, el médico y el paciente tienen un 5% de error de ser etiquetados mal.-

Si son dos los análisis solicitados, encontramos que estadísticamente la posibilidad de que el paciente sea considerado normal es de un 90% (0.95 X 0.95= 0.9025).-

Con tres estudios solicitados, la posibilidad baja al 86% (0.95 X 0.95 X 0.95= 0.857).-

Si el pedido de análisis incluye seis determinaciones; hemograma y orina completa ya superan esta cifra, y falta glucemia, colesterolemia y eritrosedimentación (sin pedir mucho); encontramos que ya el margen quedó en 73.5%. O sea que en el más sencillo pedido de análisis, el paciente tiene más de la cuarta parte de posibilidades de ser declarado enfermo sin serlo y viceversa. No pensemos en que cuando una cifra de laboratorio está mal, el reflejo del médico (y lo que espera el paciente) son más análisis. Esto aumenta las posibilidades de error.-

No se reniega de los métodos de diagnóstico; sino que se los ubica en su real lugar. Antiguamente el médico de familia; ante un mal resultado daba una dieta, control rigurosos de la forma de vida y repetir luego lo que había salido mal. Esto era un sistema que minimizaba el error. Hoy casi no existe.-

Una manera de evitar (o minimizar) el error estadístico, son los percentilos; que tienen una aproximación más verídica a la realidad, pero que en Argentina sólo se los ve en pediatría.-

También los estudios específicos para cada tema son más determinantes; en principio por su especificidad (claro que casi siempre son más caros o invasivos) y secundariamente porque al solicitarse como únicos vuelven a tener una fiabilidad del 95% estadístico.-

Lo anterior debe ser algo que conozca el médico en general y no sólo el sanitarista o quien está en Atención Primaria de la Salud. También porque debemos respeto a nuestros compañeros de trabajo los bioquímicos; y sabemos que muchas veces se cambia de laboratorio para corroborar una cifra que no gusta y la estadística hace quedar mal al bioquímico anterior. Claro que el nuevo (estadísticamente) tendrá otro error y el siguiente y el siguiente y el siguiente...

En la universidad (cualquiera de ellas) aprendimos que sólo debíamos pedir un estudio ante la presunción diagnóstica; y no esperar que los análisis nos dieran el diagnóstico. Nos cansamos de escuchar aquello de que “el que no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra”.-

La Asociación Médica Argentina (AMA) en su curso de Medicina Familiar y Atención Primaria (Módulo 1), da una serie de pautas que deberían ser tomadas en cuenta y que son:


  1. Antes de solicitar un estudio se debe determinar groseramente la posibilidad de que la enfermedad esté o no presente.-

  2. Cuando es muy difícil que exista una enfermedad, un resultado positivo será generalmente un falso positivo.-

  3. Cuando es muy probable que exista una enfermedad, un resultado negativo es generalmente un falso negativo.-

  4. Para descartar una enfermedad es necesario un resultado negativo de la prueba con alta sensibilidad. Se debe también hacer uso de los valores predictivos negativos.-

  5. El confirmar una enfermedad requiere un resultado positivo de la prueba con alta especificidad (pocos falsos positivos). Se deben también usar los valores predictivos positivos.-

  6. Todo médico debe preguntarse si el resultado del test a solicitar modifica su diagnóstico, pronóstico o tratamiento. Si no es así, no se debe solicitar la prueba.-

  7. Para minimizar el riesgo de los resultados falsos negativos, se debe limitar el uso de las pruebas de rastreo a las personas con factores de riesgo u otro dato que aumente las posibilidades de padecer la enfermedad.-

  8. Para las enfermedades desconocidas se debe limitar el rastreo o las pruebas a las siguientes situaciones:

    • La enfermedad es importante o no debe ser pasada por alto.-

    • Existe tratamiento para la mencionada enfermedad.-

    • La prueba a realizar tiene alta sensibilidad y especificidad.-

    • Existen medios prácticos para separar los verdaderos positivos de los falsos positivos.-

  9. Cuando la evaluación sugiera nuevas pruebas diagnósticas, hágase las siguientes preguntas:

    • ¿Cuál es la sensibilidad de la prueba en los individuos presintomáticos u oligosintomáticos?

    • -¿Cuál es la tasa de falsos positivos en enfermedades estrechamente relacionadas con la que sospechamos?..-

Resumiendo, si antes no tenía claro de que se trataba la salud; ahora menos. O ya se enfermó. Pero esta es la realidad y no una opinión. Entenderla y aceptarla forma parte del camino a la salud, entendiendo también que la salud es la resultante de cómo vivimos y no de tal o cual fármaco, ni siquiera de los apiterápicos.-


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