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Anuncio a la nación iniciativa yasuní itt quito, 15 de agosto de 2013


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ANUNCIO A LA NACIÓN
INICIATIVA YASUNÍ ITT


Quito, 15 de agosto de 2013


Queridas y queridos ecuatorianas y ecuatorianos, y muy especialmente los jóvenes de mi Patria y de la Patria Grande:

Hace ya más de seis años, con la mayor alegría, entusiasmo, y tal vez, con no poca ingenuidad, presentamos al mundo la Iniciativa Yasuní-ITT, proponiendo al planeta mantener indefinidamente inexplotadas las reservas petroleras del Bloque Ishpingo–Tiputini–Tambococha (más conocido como ITT), reservas estimadas en alrededor de 920 millones de barriles, que corresponden al 20% de reservas comprobadas del país. Con ello se evitaría enviar a la atmósfera más de 400 millones de toneladas de CO2, colaborando así con la lucha contra el calentamiento global.

Para este fin, la comunidad internacional debía contribuir con al menos 3.600 millones de dólares, que representaban en ese entonces, cerca del 50% de lo que percibiría el Estado si explotaba el ITT.



No era caridad lo que pedíamos, era CORRESPONSABILIDAD en la lucha contra el cambio climático, siendo el principal contribuyente el pueblo ecuatoriano, puesto que Ecuador es un contaminador marginal, y sin embargo con la propuesta sacrificaba 3.600 millones de dólares en renta petrolera.

La compensación exigida tenía una perfecta lógica ambiental y económica: constituía un justo pago por la generación de bienes ambientales. Sin la selva amazónica, principal pulmón del mundo, probablemente la vida en el planeta desaparecería. No obstante aquello, los países amazónicos no recibimos nada a cambio por ese fundamental bien para la vida.

La propuesta pretendió despertar las conciencias del mundo y generar una nueva realidad: bajar de la retórica a los hechos, exigiendo la corresponsabilidad de la comunidad internacional en la lucha contra el calentamiento global.

Sin buscar ninguna clase de réditos (yo creo que el país me conoce), pero tan solo por precisiones ante la historia, quien ideó y propuso la iniciativa en reunión de Directorio de Petroecuador en junio de 2007, fue el propio Presidente de la República.

Lamentablemente, tenemos que decir que el mundo nos ha fallado.

Hasta el momento solo existen 13,3 millones en fondos disponibles depositados en los fideicomisos Yasuní-ITT, esto es, apenas el 0,37% de lo esperado. Existen compromisos no directamente vinculados a la Iniciativa por otros 116 millones de dólares.

¿Por qué este fracaso? Seguramente hemos cometido errores, por lo innovador de la propuesta, pero les aseguro que de ninguna manera esos errores han sido decisivos.

Pienso que la iniciativa se adelantó a los tiempos, y no pudo o no quiso ser comprendida por los responsables del cambio climático.

También hemos tenido mala fortuna, ya que el lanzamiento de la iniciativa coincidió con la peor crisis económica global de los últimos 80 años.

Pero que nadie se engañe, el factor fundamental del fracaso es que el mundo es una gran hipocresía, y la lógica que prevalece no es la de la justicia, sino la lógica del poder.

Es tan simple como duro, queridos jóvenes: los países contaminadores también son los más ricos y fuertes, y si los bienes ambientales, generados por otros, son de libre acceso, ¿por qué habrían de pagar algo?

Imagínense por un instante si la situación fuera lo contrario: si los países pobres fuéramos los contaminadores y los países ricos los que tuvieran la selva amazónica generadora de aire puro. ¿Es que ya no nos hubieran hasta invadido para obligarnos a pagarles por dichos bienes?



Esa es la gran lucha, queridos jóvenes: un mundo donde reine la justicia y no solo la conveniencia del más fuerte.

Mientras tanto, tenemos que vencer la pobreza, tenemos que construir hospitales, adecuadas escuelas, vivienda, energía, lograr que cada territorio tenga los servicios públicos indispensables. Para este fin, el Ecuador ha aprobado su Plan Nacional para el Buen Vivir que contiene un programa de inversiones de todo el Estado, incluidos los Gobiernos Autónomos Descentralizados, plan de cerca de 70 mil millones de dólares para tener en cada rincón de la Patria las UPCs, subcentros, escuelas, lo necesario desde el punto de vista se servicios del Estado.

Hemos vivido acostumbrados (ya no nos sorprende, por costumbre), hemos vivido acostumbrados a enfermedades como dengue, cólera, gastroenteritis, que son patologías de la miseria, pues no debieran existir y no existen en países con adecuados servicios sanitarios –agua potable, alcantarillado, rellenos sanitarios- de los cuales, en pleno siglo XXI, sólo goza la mitad de la población ecuatoriana. Escúchenme jóvenes de la Patria, solo la mitad de ecuatorianos tienen adecuados servicios sanitarios: agua potable, alcantarillado, relleno sanitario. Muy difícilmente podremos lograr en el 2015 el objetivo del milenio en cuanto a desnutrición, precisamente por la ausencia de esos servicios sanitarios.

Nuestra agua dulce se está destruyendo, no por la minería, como dicen ciertos falsarios, sino por la falta de sistemas de aguas servidas en nuestras ciudades.

La selva también se está destruyendo, pero por la expansión de la frontera agrícola y pecuaria, especialmente en la Amazonía, y para evitar lo cual se requieren fuentes alternativas de empleo e ingreso.

Nuestros pueblos ancestrales y minorías étnicas viven en la pobreza, y algunos pretenden mantenerlos en esa situación en nombre de la “preservación de sus culturas”, como que si la miseria, el mayor insulto a la dignidad humana, fuera parte del folklore.

Por todo lo anterior, conciudadanas, conciudadanos, jóvenes de la Patria y de la Patria Grande, con profunda tristeza, pero también con absoluta responsabilidad con nuestro pueblo y con la historia, he tenido que tomar una de las decisiones más difíciles de todo mi Gobierno. El día de hoy he firmado el Decreto Ejecutivo para la liquidación de los fideicomisos Yasuní-ITT, y con ello, poner fin a la Iniciativa. De igual manera, en el referido decreto ordeno la elaboración de informes técnicos, económicos y jurídicos para, de acuerdo con el Art. 407 de la Constitución, solicitar a la Asamblea Nacional la declaratoria de Interés Nacional al aprovechamiento del petróleo en el Yasuní, utilización que afectará, escúchenme bien pueblo ecuatoriano y, en especial, jóvenes queridos, escúchenme bien: aprovechamiento que afectará menos del uno por mil del Parque Yasuní.

Ustedes pueden ver en sus pantallas el Parque que tiene más de un millón de hectáreas, la explotación petrolera con adecuadas técnicas afectará menos del uno por mil del Parque.



Este compromiso lo estoy incluyendo en el mismo decreto, y personalmente lo supervisaré (el pueblo ecuatoriano ya me conoce, sabe que si digo “personalmente” ahí estaré).

Cito el Decreto No. 74 del 15 de agosto, 2013:

Artículo 5.- En caso que la Asamblea Nacional autorice la actividad extractiva, ésta no podrá desarrollarse en un área superior al uno por mil (1‰) del Parque Nacional Yasuní.”

Podemos para ello crear una veeduría ciudadana, pero de gente honesta, no de los fundamentalistas con insensatas agendas anti todo que alcanzaron apenas el 3% de apoyo popular en las últimas elecciones.

Es una grosera e irresponsable mentira lo que han posicionado los grupos de siempre, engaño en el que caen muchos jóvenes de buen corazón: Yasuní o petróleo. Esto NO ES VERDAD, queridos jóvenes. Jamás permitiría que el Yasuní desapareciera.

Nos han engañado con un falso dilema: el todo o nada; explotar el ITT o la supervivencia del Yasuní. Ese falso dilema, es parte de un falso dilema aún mayor: naturaleza o extractivismo. Noruega es un país petrolero, y es uno de los que mejor cuida su naturaleza (además de ser el campeón en desarrollo humano). Canadá es minero, y tiene las mayores reservas de agua dulce del planeta.

Lo que ha dicho esa gente es falso, queridos jóvenes.

En la actualidad, en función de la tecnología disponible para la recuperación petrolera y sobre la base de los precios del petróleo, el aprovechamiento de las reservas del ITT arrojaría un valor presente neto de 18.292 MILLONES DE DÓLARES, más de 11 mil millones adicionales a lo que originalmente se estimó.

En consecuencia el verdadero dilema es:

100% del Yasuní y nada de recursos para satisfacer las necesidades urgentes de nuestra gente, ó;

99,9% del Yasuní intacto y cerca de 18.000 millones para vencer la miseria, especialmente en la Amazonia, paradójicamente la región con mayor incidencia de pobreza.

Insisto, en su verdadero contexto, sin engaños, sin falsos dilemas, sin mentiras, la elección es 100% del Yasuní y nada de recursos para combatir la miseria, ó 99,9% del Yasuní –al menos 99% de un Yasuní intacto- y cerca de 18.000 millones de dólares para combatir la miseria, para dar a nuestra población los servicios que merece y que por tanto tiempo se le han negado.



Creo que es demasiado clara la elección.

De estos recursos, los Gobiernos Autónomos Descentralizados Amazónicos por la Ley 010 recibirían cerca de 258 millones de dólares, y por la repartición del 12% de excedentes petrolero, alrededor de 1.882 millones de dólares. Con ello, la Amazonía podrá con holgura salir de su retraso histórico. Todo esto en adición a cerca de 1.568 millones de dólares que recibirían todos los gobiernos autónomos descentralizados del país por su participación por ley en la renta petrolera.

Vendrán los charlatanes de siempre a decir que esta decisión es fruto del excesivo gasto público, como si fuera un delito invertir en salud, educación, bienestar de nuestro pueblo.

La verdad es que estos recursos ni siquiera son para nuestro gobierno, sino para el futuro. Ustedes, ecuatorianos, pueden ver el gráfico, ahí están las curvas de producción estimadas de los campos Tiputini y Tambococha, donde solo una pequeñita parte se recibiría en nuestro gobierno, es decir, hasta el año 2017.



La gran parte de producción y, en consecuencia, de ingresos petroleros es para después de nuestro gobierno. Actuamos no para las próximas elecciones, actuamos para las próximas generaciones, para el futuro de nuestra Patria.

Les pido a nuestros compañeros y a la misma oposición responsable –que la hay- en la Asamblea Nacional, apoyo en esta dura pero necesaria decisión.

El Yasuní seguirá viviendo, pero la pobreza disminuirá, y con suerte y adecuadas decisiones, la venceremos definitivamente.

Los trabajos en el campo Tiputini se empezarán en las próximas semanas, una vez terminada la consulta previa y [obtenidos] los permisos ambientales respectivos, ya que el 80% de este campo está fuera del Parque, y era parte de la Iniciativa porque, como siempre se dijo, el mayor problema no es la extracción del petróleo, que técnicamente realizada tiene un mínimo impacto, sino las emisiones de CO2 cuando se utilice, se queme ese crudo pesado.

Los trabajos estarán a cargo de la empresa estatal PETROAMAZONAS. A manera de ejemplo, el campo Pañacocha de PETROAMAZONAS, desarrollado totalmente en nuestro Gobierno, ha sido premiado internacionalmente por el cumplimiento en exceso de los parámetros ambientales, y ha sacado de la miseria a las comunidades amazónicas de Playas de Cuyabeno y Pañacocha. Pronto inauguraremos las comunidades del milenio de Pañacocha y Playas de Cuyabeno, algo extraordinario que rompe esquemas.

Probablemente el país no lo conoce, pero actualmente operan cuatro explotaciones petroleras en el parque YASUNI, siendo ejemplos de explotación amigable con el medio ambiente.

En los próximos días, ecuatorianas y ecuatorianos, se hará una campaña comunicacional para explicar detalladamente al país las técnicas de extracción de última generación a emplearse.

Jóvenes queridos: que no nos engañen con simplismos del todo o nada, y de buenos contra malos. Así no funciona el mundo. Aquí hay gente de buen corazón, como ustedes, que queremos conservar la naturaleza, pero también queremos acabar con la miseria.

En nombre de la Patria agradezco profundamente a Ivonne Baki, quien se entregó toda entera como responsable directa de la iniciativa Yasuní-ITT. Lo hizo con profundo cariño, con patriotismo, con convicción, con sacrificio, con pasión. Pese a aquello y a su inmensa capacidad, no se lograron los objetivos por los motivos antes expuestos.

Quiero también agradecer a todas las personas que pusieron el corazón entero durante estos años por el éxito de la iniciativa. En particular, a Lenín Moreno, ex Vicepresidente de la República, hijo del Yasuní, nacido en Nuevo Rocafuerte, quien también puso toda su alma en esta utopía.

Nuestra eterna gratitud al apoyo y los aportes de los ciudadanos conscientes del mundo, instituciones, desde gobiernos de países amigos hasta sencillas escuelas rurales, y, en particular, agradecer a nuestros propios conciudadanos, que siempre apoyaron en una inmensa mayoría esta iniciativa revolucionaria. Hemos contado también con el invalorable respaldo de la comunidad científica y académica, que reconocieron precisamente ese carácter revolucionario de la Iniciativa Yasuní ITT.

Queridos jóvenes:

Durante seis años hicimos lo que pudimos. Que no les quede la menor duda. Ojalá que entiendan que esa demora significó millones de ecuatorianos sin agua potable, niños muriendo o mal creciendo por causas perfectamente evitables, centenas de miles de jóvenes sin infraestructura educativa adecuada, personas sin acceso a la salud.

En estos días he recibido miles de twitters, mensajes, plantones de jóvenes, defendiendo el Yasuní. Me siento muy orgulloso de ustedes, nuevas generaciones que están creciendo con una gran conciencia ecológica, en gran parte gracias a los esfuerzos de la Revolución Ciudadana.

Ustedes aman la vida, yo también amo la vida, Ecuador ama la vida, pero se están produciendo muertes, que son verdaderos crímenes en el siglo XXI: por dengue, por amebiasis, por desnutrición, insisto, patologías de la miseria.

A ustedes no les gusta el petróleo. Les aseguro que a mí tampoco me gusta, pero a todos nos debería disgustar aún más la miseria. Y que nadie se engañe: necesitamos nuestros recursos naturales para superar lo más rápidamente la pobreza, y para un desarrollo soberano. El que les diga lo contrario les está mintiendo.

El mayor atentado a los Derechos Humanos es la miseria, y el mayor error es subordinar esos Derechos Humanos a supuestos derechos de la naturaleza: no importa que haya hambre, falta de servicios… ¡lo importante es el conservacionismo a ultranza!

Esto también es un falso dilema, ya que el ser humano es parte de la naturaleza, y la pobreza también atenta contra la Pachamama, con la sobre explotación de suelos, la tala indiscriminada de bosques, la contaminación de nuestros ríos por falta de servicios adecuados.



Queridas ecuatorianas, queridos ecuatorianos, jóvenes de la Patria:

Podemos tener la conciencia tranquila: Yasuní-ITT ha sido la propuesta más seria y concreta en la lucha contra el cambio climático de toda la historia de la humanidad. No lo decimos nosotros, lo dice Miguel de Escoto, ex Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, pero tenemos que velar por nuestro pueblo, por nuestra gente, sobre todo por los más pobres.

Esta decisión nos desilusiona a todos, pero es necesaria. Ya no podemos hacer más, sin grave perjuicio al bienestar de nuestra gente. La historia nos juzgará.

Los charlatanes de siempre pueden decir lo que quieran. Ustedes, queridos jóvenes, tengan la seguridad que nadie defiende más al Yasuní y a nadie le duele más esta decisión que al propio compañero Presidente.

En lo inmediato, tratarán de politizarlo los oportunistas de siempre, tratarán de desestabilizarnos. Confíen en su gobierno, y no caigan en esos juegos, peor aún en la violencia que ciertos grupos tratarán de generar en base a una vacía “resistencia”.

Mi cargo siempre estará a disposición de ustedes, jóvenes, y del pueblo ecuatoriano.

Les hago un llamado a la confianza: podemos equivocarnos, pero jamás de mala fe. No caigan en las falsedades de los oportunistas de siempre.

Recuerden cuando se inventaron un “holocausto tiburonero”, ¡que cambiábamos votos por aletas dijeron! Todo fue mentira. Hoy somos felicitados e imitados por tener uno de los mejores sistemas de control de pesca del tiburón de toda la región.



Nunca renunciaremos a la utopía. A lo largo de estos años, hemos demostrado nuestro amor por el Yasuní, y reiteramos nuestra promesa de velar porque su integridad y su maravilla perduren para siempre, pero también aprovechando responsablemente los recursos de su subsuelo para el servicio de las ecuatorianas y los ecuatorianos, con sumo cuidado, con infinito amor.

¡Nada para nosotros, todo por la Patria!

¡Hasta la victoria siempre!

Rafael Correa Delgado

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR



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