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Antropologia introduccion


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ANTROPOLOGIA

INTRODUCCION

Es importante antes de adentrarnos en el estudio de la materia, que hagamos una breve definición de la materia que nos ocupa. Sin olvidar que el estudio lo trataremos como una parte de introducción general para los hermanos que se preparan en la escuela de ministerios laicales y del diaconado permanente de la Diócesis.



DEFINICIÓN DEL TÉRMINO1

La antropología es la ciencia que estudia al hombre en el pasado y en el presente de cualquier cultura2.

La Teología, aunque como su nombre indica, es el estudio de Dios, no puede prescindir del estudio del hombre. Porque el Dios, que se revela, es el que se pone en comunicación de un tu, a quien dirige su palabra. El hombre como receptor de esa palabra queda profundamente iluminado por el misterio de la salvación. La Teología, al estudiar ese diálogo de Dios con el hombre, aporta conocimientos abundantes para responder a la pregunta inquietante "qué es el hombre".

La Antropología teológica entonces, es el estudio del hombre desde la fe. Se divide en dos partes: La Antropología teológica3 trata de explicar la naturaleza del hombre como creatura de Dios, con un destino trascendente y una herida profunda en su naturaleza, que es el pecado original. La Antropología teológica II analiza la dimensión cristiana del hombre redimido en Cristo.

La Antropología teológica comprende dos unidades didácticas. La primera se fija en el hombre como creatura, relacionado con el cosmos, del cual forma parte. La segunda es una exposición del destino del hombre y su respuesta negativa a la invitación de Dios, con las consecuencias que esa respuesta acarrea al hombre de todos los tiempos.

Como nos hemos dado cuenta, el tema central es el estudio del hombre creado a imagen y semejanza de Dios. La materia que nos ocupa, es demasiado amplia, aquí solamente trataremos la parte introductoria del estudio. Para que los alumnos se ocupen de investigar y profundizar en la materia. Primeramente nos vamos a referir a la creación, al cosmos. Porque el hombre es parte de ese mundo y en él ha de realizar su existencia. Al hablar de la creación del universo trazaremos las coordenadas fundamentales del hombre como creatura. El hombre es una creatura excepcional en el cosmos. Su puesto relevante lo hace objeto de una creación especial.

Enseguida trataremos sobre la naturaleza del hombre, su estado original en el proyecto de Dios y la respuesta negativa del hombre.

Por la importancia de nuestro estudio y la brevedad del tiempo del mismo, vamos a prescindir de seguir el esquema formal de la materia. Y nos centraremos solamente en aspectos que nos ayuden a entender la naturaleza del ser humano.

Aparecida nos invita a contemplar la realidad que nos circunda a la luz de la Providencia divina, a juzgarla desde el Evangelio de Padre, Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, y actuar desde la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo y Sacramento universal de salvación4. Es decir, nos invita a ubicarnos en el mundo con los ojos amorosos de Dios nuestro Padre, como hombres y mujeres de fe, que contemplan la realidad con los ojos de un creyente, que se dejan interpelar por ella y que proponen criterios de fe, primeramente para asumirlas y desde la luz del evangelio transformarla.

El discípulo y misionero de Jesús debe tomar clara conciencia de la situación, visión y misión en el contexto actual, local y global para responder de manera coherente y eficaz a los retos o desafíos que se le presentan en el fiel cumplimiento de su vocación. Por eso, debe ver la realidad eclesial y social con una mirada profética; es decir, como campo misión para la Iglesia, de modo que pueda descubrir y oír los hechos más relevantes de la realidad, las interpelaciones de Dios que le llama a descubrir la historia humana como historia de salvación.



Vivimos hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente nuestras vidas. Estos cambios, a diferencia de los ocurridos en el pasado, es que tienen un alcance global que, con diferencias y matices, afectan al mundo entero. En este nuevo contexto social, que vivimos, la realidad se ha vuelto para el ser humano cada vez más opaca y compleja. Y por lo tanto, más exigente en la información y la formación de los discípulos del Señor.
Una de las más vistosas debilidades de este cambio de época está en una inadecuada visión del hombre. Paradójicamente esta época es en la que más se ha escrito y hablado sobre el hombre, la época de los humanismos y del antropocentrismo. Sin embargo, es también la época de las más hondas angustias del hombre respecto de su identidad y destino, del rebajamiento del hombre a niveles antes insospechados, época de valores humanos conculcados como jamás lo fueron antes5. Frente a tantos humanismos, frecuentemente cerrados en una visión del hombre estrictamente económica, biológica o psíquica, los discípulos del Señor tenemos el derecho y el deber de proclamar la verdad sobre el hombre con claridad y sin ambigüedades.
La Evangelización en el presente y en el futuro de la Diócesis exige que tengamos una visión clara sobre la dignidad del hombre. Por eso se hace necesario que tengamos presente en nuestro estudio las diferentes visiones inadecuadas que se propagan en nuestro continente6, de las cuales, unas atentan contra la identidad y la genuina libertad; otras impiden la comunión; otras no promueve la participación con Dios y con los hombres.
Tema 1

VISIONES INADECUADAS SOBRE EL HOMBRE
1.- Visión determinista
“No se puede desconocer en América Latina la erupción del alma religiosa primitiva a la que se liga una visión de la persona como prisionera de las formas mágicas de ver el mundo y actuar sobre él. El hombre no es dueño de sí mismo, sino víctima de fuerzas ocultas. En esta visión determinista, no le cabe otra actitud sino colaborar con esas fuerzas o anonadarse ante ellas . Se agrega a veces la creencia en la reencarnación por parte de los adeptos de varias formas de espiritismo y de religiones orientales. No pocos cristianos, al ignorar la autonomía propia de la naturaleza y de la historia, continúan creyendo que todo lo que acontece es determinado e impuesto por Dios”. “Una variante de esta visión determinista, pero más de tipo fatalista y social, se apoya en la idea errónea de que los hombres no son fundamentalmente iguales. Semejante diferencia articula en las relaciones humanas muchas discriminaciones y marginaciones incompatibles con la dignidad del hombre. Más que en teoría, esa falta de respeto a la persona se manifiesta en expresiones y actitudes de quienes se juzgan superiores a otros. De aquí, con frecuencia, la situación de desigualdad en que viven obreros, campesinos, indígenas, empleadas domésticas y tantos otros sectores”.
2.- Visión psicologista
“Restringida hasta ahora a ciertos sectores de la sociedad latinoamericana, cobra cada vez más importancia la idea de que la persona humana se reduce en última instancia a su psiquismo. En la visión psicologista del hombre, según su expresión más radical, se nos presenta la persona como víctima del instinto fundamental erótico o como un simple mecanismo de respuesta a estímulos, carente de libertad. Cerrada a Dios y a los hombres, ya que la religión, como la cultura y la propia historia serían apenas sublimaciones del instinto sensual, la negación de la propia responsabilidad conduce no pocas veces al pansexualismo y justifica el machismo latinoamericano”.
3.- Visiones economicistas
“Bajo el signo de lo económico, se pueden señalar en América Latina tres visiones del hombre que, aunque distintas, tienen una raíz común. De las tres, quizás la menos consciente y, con todo, la más generalizada es la visión consumista. La persona humana está como lanzada en el engranaje de la máquina de la producción industrial; se la ve apenas como instrumento de producción y objeto de consumo. Todo se fabrica y se vende en nombre de los valores del tener, del poder y del placer como si fueran sinónimos de la felicidad humana. Impidiendo así el acceso a los valores espirituales, se promueve, en razón del lucro, una aparente y muy onerosa «participación» en el bien común”

“Al servicio de la sociedad del consumo, pero proyectándose más allá de la misma, el liberalismo económico, de praxis materialista, nos presenta una visión individualista del hombre. Según ella, la dignidad de la persona consiste en la eficacia económica y en la libertad individual. Encerrada en sí misma y aferrada frecuentemente a un concepto religioso de salvación individual, se ciega a las exigencias de la justicia social y se coloca al servicio del imperialismo internacional del dinero, al cual se asocian muchos gobiernos que olvidan sus obligaciones en relación al bien común”.

“Opuesto al liberalismo económico en su forma clásica y en lucha permanente contra sus injustas consecuencias, el marxismo clásico sustituye la visión individualista del hombre por una visión colectivista, casi mesiánica, del mismo. La meta de la existencia humana se pone en el desarrollo de las fuerzas materiales de producción. La persona no es originalmente su conciencia; está más bien constituida por su existencia social. Despojada del arbitrio interno que le puede señalar el camino para su realización personal, recibe sus normas de comportamiento únicamente de quienes son responsables del cambio de las estructuras socio-político-económicas. Por eso, desconoce los derechos del hombre, especialmente el derecho a la libertad religiosa, que está a la base de todas las libertades”

De esta forma, la dimensión religiosa cuyo origen estaría en los conflictos de la infraestructura económica, se orienta hacia una fraternidad mesiánica sin relación a Dios. Materialista y ateo, el humanismo marxista reduce el ser humano en última instancia a las estructuras exteriores.



4.- Visión estatista
“Menos conocida pero actuante en la organización de no pocos gobiernos latinoamericanos, la visión que podríamos llamar estatista del hombre tiene su base en la teoría de la Seguridad Nacional. Pone al individuo al servicio ilimitado de la supuesta guerra total contra los conflictos culturales, sociales, políticos y económicos y, mediante ellos, contra la amenaza del comunismo. Frente a este peligro permanente, real o posible, se limitan, como en toda situación de emergencia, las libertades individuales y la voluntad del estado se confunde con la voluntad de la nación. El desarrollo económico y el potencial bélico se superponen a las necesidades de las masas abandonadas. Aunque necesaria a toda organización política, la Seguridad Nacional vista bajo este ángulo se presenta como un absoluto sobre las personas; en nombre de ella se institucionaliza la inseguridad de los individuos”.
5.- Visión cientista
“La organización técnico-científica de ciertos países está engendrando una visión cientista del hombre, cuya vocación es la conquista del universo. En esta visión, sólo se reconoce como verdad lo que la ciencia puede demostrar; el mismo hombre se reduce a su definición científica. En nombre de la ciencia todo se justifica, incluso lo que constituye una afrenta a la dignidad humana. Al mismo tiempo se someten las comunidades nacionales a decisiones de un nuevo poder, la tecnocracia. Una especie de ingeniería social puede controlar los espacios de libertad de individuos e instituciones, con el riesgo de reducirlos a meros elementos de cálculo”.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todavía? ¿Qué valor tienen las victorias logradas a tan caro precio? ¿Qué puede dar el hombre a la sociedad? ¿Qué puede esperar de ella? ¿Qué hay después de esta vida temporal? Siendo estas las interrogantes más profundas del ser humano.
Ahora bien, para cumplir la misión de proclamar la verdad sobre el hombre, sin reduccionismos, el discípulo misionero del Señor necesita cimentar su fe, en una solida formación, humana y cristiana para poder dar “razón de lo que cree “y llegar a la madurez de la misma. No puede darse el lujo, de despreciar los espacios formativos que la Iglesia le presenta para que pueda cumplir su “señorío” y “vocación” sobre la realidad.
Este es el fin del siguiente estudio: proclamar y anunciar la verdad sobre el hombre, desde una genuina y sana antropología.
El Concilio Vaticano II, en la Gaudium Et Spes, bajo la luz de Cristo, imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, habla a todos para esclarecer el misterio del hombre y para cooperar en el hallazgo de soluciones que respondan a los principales problemas de nuestra época.

El hombre se ha colocado a sí mismo en el centro de la vida. La pregunta "qué es el hombre" sigue sin encontrar una respuesta totalmente clarificadora. Las ciencias antropológicas se desarrollan con profusión y son objeto de preferencia por parte de muchos.

En los Nos. del 305 al 306 el Documento de Puebla dice: “En el misterio de Cristo, Dios baja hasta el abismo del ser humano para restaurar desde dentro su dignidad. La fe en Cristo nos ofrece, así, los criterios fundamentales para obtener una visión integral del hombre que, a su vez, ilumina y completa la imagen concebida por la filosofía y los aportes de las demás ciencias humanas, respecto al ser del hombre y a su realización histórica”. “Por su parte, la Iglesia tiene el derecho y el deber de anunciar a todos los pueblos la visión cristiana de la persona humana, pues sabe que la necesita para iluminar su propia identidad y el sentido de la vida y porque profesa que todo atropello a la dignidad del hombre es atropello al mismo Dios, de quien es imagen”.

Tema 2

LA CREACIÓN DE TODAS LAS COSAS

INTRODUCCION

Los hombres de todos los tiempos y de todas las culturas están generalmente de acuerdo en este punto: todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos.

Pero, ¿qué es el hombre? Muchas son las opiniones que el hombre se ha dado y se da sobre sí mismo. Diversas e incluso contradictorias. Exaltándose a sí mismo como regla absoluta o hundiéndose hasta la desesperación. La duda y la ansiedad se siguen en consecuencia. La Iglesia siente profundamente estas dificultades, y, aleccionada por la Revelación divina, puede darles la respuesta que perfile la verdadera situación del hombre, dé explicación a sus enfermedades y permita conocer simultáneamente y con acierto la dignidad y la vocación propias del hombre.

La Biblia nos enseña que el hombre ha sido creado "a imagen de Dios", con capacidad para conocer y amar a su Creador, y que por Dios ha sido constituido señor de la entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios. ¿Qué es el hombre para que tú te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre para que te cuides de él? Apenas lo has hecho inferior a los ángeles al coronarlo de gloria y esplendor. Tú lo pusiste sobre la obra de tus manos. Todo fue puesto por ti debajo de sus pies7.

Pero Dios no creó al hombre en solitario. Desde el principio los hizo hombre y mujer (Gen l,27). Esta sociedad de hombre y mujer es la expresión primera de la comunión de personas humanas. El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás.

El hombre es una creatura y como tal pertenece al mundo que le rodea. Por eso la consideración de esta característica fundamental implica el estudio de la creación de todas las creaturas, antes de estudiar al hombre. Estudiar el cosmos es ya un estudio del ser humano en su condición de creatura.



EL MUNDO

I.- LA CREACION EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS

El pueblo de Israel conoce a Dios en su propia historia y con esa fe ilumina los sucesos anteriores y posteriores. Yahvé es el Dios de la historia. Un Dios nacional, que escoge al pueblo y establece con él una alianza para siempre. Por eso el CREDO de Israel comprende los hechos salvadores desde los patriarcas hasta el establecimiento del pueblo en la tierra prometida8.

Con esta fe en el Dios liberador coincide desde el principio la creencia en el Dios creador como lo dan a entender textos primitivos. Implícitamente aparece esta fe en los poemas más antiguos donde se presenta a Yahvé como dueño absoluto de la naturaleza9

Esta experiencia de Dios la interpreta el pueblo en el esquema de la alianza y desde esta experiencia, a su vez, reflexiona sobre toda su historia incluso los orígenes del mundo a la luz de la teología de la alianza. El Dios que se muestra todopoderoso en la liberación de Egipto es el creador de todo. Por lo tanto, la creación es el fundamento externo la alianza, a su vez la alianza es el fundamento interno de la creación. Dios crea para establecer una alianza con los hombres y comunicárseles. Pero la alianza requiere la creación10.

Creación y alianza son dos manifestaciones del amor de Dios hacia los hombres. Pueden asociarse, porque en las dos Dios manifiesta su fuerza y amor a los hombres. Una y otra revelan los designios salvíficos de Dios. Creación y alianza son dos nociones, aunque distintas, que expresan la acción de Dios. Ya en la creación comienza la relación amorosa de Dios con el mundo, que se perfecciona en la alianza.

2.- EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

El Génesis se abre con dos narraciones11, muy distintas entre sí, que nos cuentan a su modo el comienzo del mundo. La primera abarca Gen 1,1 a 2, 4a y pertenece al códice sacerdotal, cuya sigla es P – Priestercodex. Cuya redacción se fija en tiempos del destierro12, en la que se recogen tradiciones anteriores. La segunda comprende el capítulo 2 y tercero del mismo libro. Su fuente es la Yahvista. Sigla J13. No son relatos estrictamente históricos. Su intención teológica es manifiesta. Cada uno a su estilo y en su ambiente reflexiona sobre los acontecimientos de los orígenes, para reafirmar como pórtico de toda la Historia de la salvación la fe en el Dios creador. Su género literario no es fácil de determinar. Las opiniones diversas de los especialistas evidencian esa dificultad. Frecuentemente se habla de una "etiología14 histórica", que consiste en descubrir un hecho anterior como origen de un estado o acontecimiento perteneciente al ámbito humano. El autor sagrado, llevado por el Espíritu, ha descubierto en las leyes que regulan la Historia de la salvación, los acontecimientos fundamentales, que recoge en esas narraciones. Suelen señalarse como datos históricos, que hay que mantener: creación, creación especial del hombre, igualdad de razas, unidad del género humano, en el sentido de que todos entran en el mismo proyecto creador y salvífico de Dios; el estado del paraíso y el pecado original del hombre. Ahora bien, abordemos estos dos relatos.

1.- Génesis 1,1-2,4a.

El autor de la narración del códice sacerdotal ha dejado su huella muy marcada en descripción. Existe en el relato una armonía perfecta desde el primero y último versículo. La semana creadora le prestó el marco perfecto para encajar ordenadamente la obra de Dios y consagrar el día del Señor. La visión cosmológica en que se apoya el autor sagrado para la narración es la propia de la época. La simetría del relato es perfecta. La narración no ha sido fruto del acaso, sino de un estudio serio. Las ideas que se resaltan en el relato:

2.- Dios creador de todo

En el comienzo de la narración hay cuatro expresiones que nos permiten adentrarnos en la idea que tenía el autor sagrado de la creación.

a).- Bará: verbo que indica acciones exclusivamente divinas, cuyo efecto es algo totalmente nuevo y sin materia alguna precedente a la acción de Dios.

b).- Los cielos y la tierra: expresión que designa el universo, la totalidad de las cosas creadas.

c).- El caos inicial: expresión que quiere indicar que el Dios de Israel no tiene su origen en el caos. Lo precede y lo domina. El caos es más un supuesto lógico, que un principio real de donde el creador extrae las creaturas. Es una representación plástica de la nada absoluta. La idea es recalcar que todas las cosas provienen de Dios.

d).- Al principio: expresión que admite dos traducciones: en el principio absoluto o en el principio relativo. Hay que puntualizar que es imposible creer que el autor inspirado pensase en una materia eterna, sino lo que pretende indicar es que antes de la creación no existía nada, sino Dios y recalcar el comienzo de la estructuración actual del mundo y que Dios es independiente en el ser y el obrar, de todas las cosas. Existe antes que todo y su voluntad omnipotente es la única razón de ser de todo lo creado. Ahora veamos los puntos más relevantes sobre la conciencia de Dios creador:

3.- Creación por la palabra

La palabra es un atributo de la persona. El autor sagrado intenta recalcar que el Dios que crea con su palabra es un ser personal, espiritual, distinto del mundo. Esta forma de crear por la palabra indica, por lo tanto, una ausencia de toda coacción interior y exterior en el creador. Yahvé es libre en todas sus acciones. La palabra brota libremente del ser inteligente que la profiere.

La palabra brota de la inteligencia y de todo ser inteligente planea las obras que realiza. La Escritura reconoce que todo lo hizo conforme a un plan. Por eso, hay que tener en cuenta, que el esquema piramidal del P está indicando que el orden de la creación responde a un plan preconcebido. El autor sagrado recalca la relación existente entre la alianza y la creación en la misma descripción del acto creador y la conciencia del pueblo de Israel, que son fruto de la palabra creadora de Dios y ha constituido mediante la palabra la alianza. Por eso, esa misma palabra, que rige la historia, es la que crea el mundo.

4.- Creación estructurada

El escritor sagrado resalta en el texto como las creaturas se van escalonando de menos a más en el proceso creador. Y en esa escala coloca al hombre en lo más alto como fruto de un esfuerzo especial de Dios, a quien le confía el dominio de la tierra.

5.- la bondad de lo creado

Por otra parte, se resalta la bondad de lo creado, en cuanto, que los Israelitas creen que el mundo en su comienzo responde plenamente a los planes de Dios. Eso significa el estribillo de cada día: “Y vio Dios que era bueno”. Así tenía que ser, porque Dios ha hecho todo lo que ha querido y como ha querido. Nada se ha resistido al poder de su palabra.

6.- significación del descanso sabático

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, no hay un acuerdo generalizado de los especialistas en la explicación del descanso sabático. Porque no es un tema original en la cultura del pueblo de Israel. El descanso de los dioses es concepto de la mitología oriental. Para nuestro estudio tomaremos dos posturas que parecen ser las más acertadas:

a).- El descanso sabático indica que el mundo ya está terminado y Dios le confía al hombre la obra que ha salido de sus manos.

b).- Que el pueblo vive un momento en que se está inculcando la santificación del sábado a la vuelta del destierro y que el autor sagrado se vale de este descanso de Dios para invitar a la santificación o consagración del descanso semanal15.

7.- Génesis 2,4b-25



1.- Esquema de alianza

Son numerosos los comentaristas que encuentran en la narración del yahvista, la estructura de un relato de alianza. La alianza con Yahvé se concibió en el esquema de los antiguos pactos internacionales de vasallaje, cuyos elementos son los siguientes: 1) autopresentación del rey con sus títulos; 2) recuento de los hechos en favor del vasallo; 3) obligaciones; 4) amenazas con la invocación de los dioses.

Ex 19, 4-6 parece una aplicación concreta. El esquema se sigue con toda claridad en el capitulo 24 del libro de Josué. Este esquema se encuentra a veces englobado en uno mayor, que recoge las vicisitudes de la alianza: alianza, pecado, castigo, esperanza para el futuro. El pueblo de Israel fue sacado de Egipto y conducido a la tierra prometida. Sobre él pesaban una serie de obligaciones que dimanaban de la alianza, en cuyo cumplimiento estaba su felicidad. Adán creado fuera del paraíso, es colocado en él por la mano de Yahvé. También sobre él pesan unas obligaciones en cuyo cumplimiento está su felicidad. De lo contrario vendrán los castigos. Comerás de todo menos del árbol de la vida y si quebrantas este mandamiento morirás (cf. Gen 2, 16). Este paralelismo da pie a pensar que el yahvista interpreta la creación en categorías de alianza.

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