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Antonio Elizalde


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Sociedad Civil, Tercer Sector, inclusión y exclusión.

Fragmentos y retazos de un modelo para armar

Antonio Elizalde



Algunas distinciones conceptuales.


Sociedad Civil

En su acepción actual el concepto, obviamente polisémico (es decir con muchas escuchas posibles), hace referencia a una idea o noción que viene a sustituir las nociones bastante desgastadas de revolución y toma del Estado. Es un concepto recuperado por diversos autores tales como Castoriadis, Bobbio, Touraine, Habermas, Kolakowski, O´Donnell, Weffort y Cardoso, entre muchos otros, como una crítica al marxismo estructural de los setenta y buscando salir de la crisis en que se encontró abruptamente el pensamiento progresista.


El concepto de sociedad civil… se funda en la idea de que existe una tercera esfera de la sociedad, además del mercado y el Estado, en la cual puede fincarse la democracia a través de la libre asociación y sobre la base sociológica de la interacción social. La democratización consistiría entonces en el fortalecimiento de la organización de los actores sociales y el control progresivo sobre el Estado y el mercado por parte de la sociedad.
Desde esta perspectiva, la sociedad civil tendría dos componentes principales: por un lado, el oonjunto de instituciones que definen y defienden los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos y que propician su libre aociación, la posibilidad de defenderse de la acción estratégica del poder y del mercado, y la viabilidad de la intervención ciudadana en la operación misma del sistema;… Por otra parte, estaría el conjunto de movimientos sociales que continuamente plantean nuevos principios y valores, nuevas demandas sociales, así como vigilan la aplicación efectiva de los derechos ya otorgados. Así la sociedad civil contendría un elemento institucional definido básicamente por la estructura de derechos de los estados de bienestar contemporáneos, y un elemento activo, transformador, constituido por los nuevos movimientos sociales. (Olvera, 1999: 20-21)

Tercer Sector


Según Jorge Osorio en su presentación hecha en la Clase Magistral inicial del II Encuentro de la Red Latinamericana y del Caribe de la Sociedad Internacional de Investigación del Tercer Sector. (1999: 22-23), el Tercer Sector es un actor que en las últimas tres décadas ha ido desarrollando procesos de afirmación y constitución como actor social y que actualmente:


  • Emite juicios globales.

  • Fiscaliza los gobiernos.

  • Crea opinión pública.

  • Moviliza recursos.

  • Genera redes de información.

  • Sistematiza sus prácticas.

  • Administra sistemas de gestión y producción de conocimientos.

  • Socializa sistemas de apreciación ética que movilizan a jóvenes y personas adultas.

  • Promueve el asociativismo ciudadano voluntario.

  • Profesionaliza cuadros directivos claves.

  • Es capaz de poner en el debate político el llamado “argumento de la sociedad civil”.

  • Seculariza su ideología y la transforma en un conjunto de estimativas éticas plurales sujetas a los valores de la solidaridad.

Todo ello gracias a la existencia de un marco contextual caracterizado por:







  • La participación en procesos de empoderamiento a partir del enfoque de creación de capacidades y derechos en los sujetos sociales y de generación de capital social y cultural en las comunidades.




  • El desarrollo de un nuevo discurso de responsabilidad social que incluye a las empresas y a las instituciones privadas, convocando a redefiniciones de política social y al establecimiento de nuevas alianzas con el Estado para refundar el sentido de lo público en las democracias existentes.




  • El desarrollo de estrategias de fortalecimiento de poderes ciudadanos locales asociadas a estrategias de defensa y promoción de los derechos humanos en todas sus generaciones.




  • La valoración de los derechos a la diversidad y la lucha contra toda discriminación por razones étnicas o de género.




  • El desarrollo de redes de cooperación y emprendimientos económicos basados en la mutualidad, la reciprocidad y los beneficios sociales.



A via de ejercicio, algunos datos y preguntas para cuestionarnos y complicarnos.

1. La esperanza de vida al nacer en el año 1995, variaba según el Informe de Desarrollo Humano del PNUD para el año 1998 (1998), en el mundo entre 34,7 años en Sierra Leona (Africa) y 79,9 años en Japón. En el mismo año nuestros países alcanzaban los siguientes guarismos: Argentina alcanzaba 72,6 años; Bolivia tenía 60,5; Brasil 66,6; Chile tenía 75,1; Paraguay 69,1 y Uruguay 72,7 años. Esto significa que en años de vida un ser humano en Japón o incluso en Chile puede esperar vivir más que el doble de lo que vive quien nace en Sierra Leona. ¿No ocurre lo mismo en nuestros paises condicionado por el haber nacido en un hogar rico o en un hogar pobre? ¿Cuáles son las diferencias entre las regiones de cada país y entre municipios o comunas pobres y comunas ricas en términos de esperanza de vida al nacer? ¿Qué enormes diferencias no se dan también al interior de las propias grandes ciudades de nuestros países?


2. Según el mismo Informe de Desarrollo Humano ya mencionado a partir de estimaciones de la Revista Fortune, los ultra ricos en el mundo en el año 1997 eran 225, su patrimonio combinado era igual al ingreso anual del 47% de la población mundial, De ellos varios son latinoamericanos y en el caso de Chile, existen 5 ultra ricos cuyo patrimonio combinado es superior al ingreso anual del 33% de los hogares más pobres en los cuales vive más del 40% de la población chilena. ¿Cuánto Desarrollo Humano suma o resta una concentración del ingreso de tal magnitud? ¿Cuánta exclusión significan tales niveles de concentración de la riqueza?
¿Cuál es el peso ecológico o entrópico del 10% de los hogares más ricos que habitan el 7,1% de la población, cuando el nivel de ingresos de los hogares más ricos es en términos per capita superior a 36 veces el de los hogares más pobres?
Podemos hacernos preguntas tales como: ¿cuánto pesa el consumo de agua o de energía de una vivienda de 300 o 400 metros cuadrados, con mil o 2 mil metros de jardines (césped) para un solo grupo familiar y con un vehículo per cápita en un grupo familiar conformado por cinco o seis personas?
Si hacemos uso del concepto acuñado por Manfred Max-Neef de "ecoson", que es el peso peso o carga ambiental de un consumidor en función de su nivel de consumo, podríamos estimar que en Chile el decil más rico conformado por poco más de un millón de personas es equivalente en términos de ecosones, a más de 36 millones de habitantes que consuman al nivel del decil más pobre de la población.
Es posible que históricamente esto haya sido posible debido al importante déficit de integración que caracterizó en el pasado reciente a nuestros paises, amplios sectores de población que estaban marginados parcial o absolutamente del consumo.
Creo importante acotar al respecto otro dato, sólo recién en el año 1967, es decir hace un poco más de 30 años atrás, se aprobó en Chile la Ley de Sindicalización Campesina. que estableció la obligatoriedad de la remuneración en metálico de los trabajadores agrícolas, hasta ese momento se les pagaba la mayor parte de su salario con especies (galleta, harina, frejoles, ropa, etc.)
3. Saúl Franco (1999) haciendo un estudio sobre la epidemiología de la violencia en Colombia comprobó, mediante un análisis territorial de la distribución de las muertes producidas por la violencia que sacude hace ya varias décadas a ese país, que la violencia tiene que ver más que con la pobreza con la inequidad en la distribución de la riqueza. Quiero recordar aquí que Josué de Castro afirmaba que en Brasil, país con similares problemas de inequidad en la distribución del ingreso, la mitad de la población no dormía porque se acostaba con hambre y la otra mitad no dormía por temor a los que tenían hambre. ¿Cuánto de nuestra propia violencia e inseguridad no es explicable por la enorme inequidad en las oportunidades y en la distribución del ingreso?
4. En un análisis realizado por el Centro de Análisis de Políticas Públicas de la Universidad de Chile en un seminario sobre equidad en la educación superior chilena, de un trabajo de tabulados especiales de la Prueba de Aptitud Académica 1997, (que es la prueba de carácter nacional que se aplica como instrumento para seleccionar a los postulantes a la educación superior) Los datos obtenidos muestran diferencias impresionantes en los resultados obtenidos dependiendo del tipo de colegio del cual se proviene. El promedio obtenido por los estudiantes cuyo origen es un colegio particular pagado es de 576 puntos, mientras que el puntaje promedio que obtienen los que provienen de colegios particulares gratuitos subvencionados por el Estado es de 476 puntos y el de colegios municipales gratuitos es de sólo 475 puntos. Todo ello con un instrumento cuyos rangos oscilan entre 350 puntos y 800 y un poco más. ¿No es entonces el propio sistema educativo, más que un ampliador de las oportunidades para todos, uno de los principales mecanismos reproductores de la inequidad?
5. Pese a que el ingreso nacional ha crecido significativamente en Chile en la última década y media y se ha más que duplicado en este período. En 1997 el PIB per cápita de Chile alcanzó la cantidad de US$ 5.271,6. Sin embargo la distribución del ingreso en Chile continua siendo una de las más malas del continente y del mundo.
De acuerdo a la Encuesta Suplementaria de Ingresos efectuada por el INE en el último trimestre de 1996, el quintil más pobre de los hogares (20%) recibe el 5,3 del ingreso mientras que el quintil más rico de los hogares percibe el 54,6 del ingreso total.
Sin embargo, en término per cápita, la regresividad en la distribución del ingreso es muy superior a la referida a los hogares, en razón de la apreciable diferencia en el número de componentes entre hogares pobres y hogares ricos (4,89 en el decil de menores ingresos y sólo 2,73 en el último decil). Si se analiza la distribución del ingreso en esos términos, el 7,1 por ciento de las personas que componen el decil más rico de los hogares percibe el 40,7% del ingreso total, monto superior al captado por más del 70% de hogares más pobres que constituyen casi un 80 por ciento de la población.
Distribución del Ingreso por Hogares en deciles en términos per cápita (1996)

Deciles % Población % Ingresos

1 12,7 2,0

2 12,2 3,3

3 11,8 4,2

4 11,1 5,1

5 10,3 5,9

6 9,5 6,7

7 8,9 8,0

8 8,5 10,2

9 7,8 13,9



10 7,1 40,7
(Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas)
Esto significa que: “... Para hacer comparables los datos con las cifras oficiales, es necesario decir que el 20 % más rico de la población de Chile concentra más del 60% de los ingresos, y el 80% de la población se reparte el 40% de los ingresos restantes. Estas cifras fueron avaladas por el Banco Mundial, que señaló que el 61% de los beneficios del crecimiento económico se quedaba en 1.4 millones de chilenos y otros 12,6 millones de personas de estratos medios y pobres se repartían el 39% de los ingresos.” Es importante constatar que la estructura distributiva del ingreso en Chile es profundamente discriminatoria y una de las más injustas a nivel mundial.” (Programa Chile Sustentable:1999)



Cuadro Nº 1. Distribución del Ingreso por Veintiles de Personas, 1996


Veintil Personas*

Ingreso Promedio Per Capita**

Ingreso Total Estrato***




(pesos)

($ millones)

(%)

1

8.602

6.089

0,42

2

15.760

11.156

0,76

3

19.562

13.848

0,95

4

24.137

17.086

1,17

5

27.884

19.739

1,35

6

31.917

22.594

1,54

7

35.929

25.434

1,74

8

40.496

28.667

1,96

9

45.335

32.092

2,19

10

50.786

35.951

2,46

11

56.920

40.293

2,75

12

63.833

45.187

3,09

13

71.953

50.935

3,48

14

82.702

58.544

4,00

15

97.055

68.704

4,70

16

115.269

81.598

5,58

17

141.932

100.472

6,87

18

181.715

128.634

8,79

19

265.461

187.917

12,84

20

689.387

488.010

33,36

Total

----------

1.462.950

100,00

(*): Población total divididos en 20 estratos iguales de 707.890 personas cada uno.

(**): Ingreso total estrato dividido por 707.890 personas.



Fuente: Programa Chile Sustentable en base a trabajo de Jacobo Schatan.
“El distanciamiento económico social es cada vez mayor a medida que pasan los años. Entre 1990 y 1996, por cada peso de incremento de los ingresos del 10% más pobre del país, el 10% más rico lo hizo en 40 pesos. Aún si comparamos el medio millón de habitantes más rico con el medio millón más pobre, tenemos que en 1994 una persona del estrato más rico obtenía ingresos 77 veces mayor que una persona del estrato más pobre, pero en 1996, la diferencia había crecido a 100 veces. En efecto, mientras el ingreso por persona en el estrato más pobre era de ocho mil pesos, en el estrato más rico era de 800 mil pesos.
Si tomamos la Canasta Alimentaria Básica (CAB), indicador usado para medir la pobreza en Chile, esta refleja el requerimiento nutricional mínimo de subsistencia. La línea de pobreza se traza en el valor de dos Canastas Alimentarias Básicas. Si una familia tiene un ingreso inferior al valor de una canasta básica, es indigente. Pues bien, 1,7 millones de chilenos se encontraban en 1996 en condición de indigencia. En el otro extremo 550 mil personas ricas disfrutaban de un ingreso cercano a 50 canastas y otro medio millón lo hacía con ingresos equivalentes a 20 canastas. Pero la pobreza en Chile no consiste sólo en un ingreso que no permite satisfacer necesidades básicas esenciales; es también la negación de oportunidades para salir de esa situación.” (Programa Chile Sustentable: 1998)
6. En nuestros paises, al igual que en muchas partes, periódicamente se inician campañas de tipo benéfico o filantrópico por medio de los medios de comunicación al estilo de la campaña de la Teletón. Para ello se hace uso de un niño símbolo, con el propósito de conmover la conciencia y generosidad de la población. ¿Por qué la emoción que nos generan esos niños no la podemos hacer extensiva a otros seres también humanos, pero pobres: ancianos, borrachos, mendigos, vagos: todos ellos sucios, miserables, desheredados? ¿Qué nos bloquea la compasión y la ternura hacia ellos? ¿No será como lo señala Adela Cortina, que… aunque las Naciones Unidas carguen las tintas en el racismo y la xenofobia como obstáculos ante la concienca de la igualdad, el mayor obstáculo sigue siendo la aporofobia, el desprecio al pobre y al débil, al anciano y al descapacitado. (Cortina, 1998:238)

Algunos datos e informaciones para hacernos creer que se puede cambiar lo anterior: Compartiendo sueños y construcciones colectivas.

Gracias al profesor Roberto Gutierrez de la Universidad de los Andes, puedo compartir con uds. la información siguente compartida en el Encuentro del Tercer Sector efectuado este año en Cartagena de Indias:



Fragmento de la relatoría elaborada por Germán Rey de la Fundación Social
"Al construir mi mapa (que solo es una versión de lo que ocurrió en este V Encuentro) me encontré con dos grandes regiones: la región de las grandes tendencias en que se expande el Tercer Sector y la región, más específica y concreta, de su perfil como sector social que busca su propia identidad y demuestra sus propios límites.
Detecté por lo menos 8 grandes tendencias:

La primera, la afirmación de viejas y de nuevas exclusiones así como la necesidad de inclusiones en una sociedad en que amplios sectores sociales están quedando desenganchados de los circuitos económicos, del trabajo o de la información.

La segunda, el fortalecimiento de institucionalidades muchas veces resquebrajadas, precarias que deben ser fortalecidas, la imperiosa necesidad de profundizar la política (en ese recuperable sentido de que hablara H. Arendt de lexis y de praxis, es decir de discurso y de acción) y de aportar a la gobernabilidad.

La tercera, es la reconstrucción de un tejido social que se ha deshecho por las inequidades, las violencias o la discriminación junto a la emergencia de nuevos actores y sobre todo la aparición de otros estilos de acción política que no reproduzcan los enfoques verticalistas, patriarcales y autoritarios.

La cuarta, es la constatación de una tensión que enmarca de otro modo la acción de nuestras organizaciones: me refiero a la tensión entre las conexiones globales y las identidades locales.

La quinta alude a la convergencia entre legitimidad, representación y participación social. No cabe duda que las organizaciones del tercer sector están en medio de la crisis de representación que las cobija a ellas mismas. Porque es prudente preguntarse sobre los orígenes y la naturaleza de su representatividad social, de dónde emerge su capacidad de representar a los ciudadanos y cuáles son las oportunidades reales de participación dentro de sus propios funcionamientos como instituciones sociales.

La sexta es la unión entre los proyectos de sociedad y la existencia de principios generales ordenadores, lo que significa preguntarnos, como se ha hecho en repetidas ocasiones en este Encuentro si es posible y sugestivo arriesgarse a proponer diseños colectivos de futuros en épocas que parecen haber cedido los proyectos de largo plazo, en que la cohesión social es una tarea aparentemente imposible y el obrar por finalidades es puesta en cuestión.

El séptimo momento de este mapa de tendencias en que se ubica y participa el tercer sector es la modificación, en algunos casos dramática pero siempre exigente de las relaciones entre el ámbito privado y el interés público.

Y finalmente, la octava tendencia es el resaltamiento, el protagonismo de la comunicación, la tecnología y las transformaciones culturales que le están dando matices diferentes a lo público."

Acotando la reflexión y la propuesta. ¿Qué, cómo y dónde podríamos hacer algo posible y necesario?

Para profundizar en lo que deseo compartir con uds, quiero partir desde una distinción introducida por José Luis Aranguren, entre una ética de máximos y una ética de mínimos. Esta última es el tipo de ética propia de sociedades caracterizadas por el pluralismo, es decir por la coexistencia de distintas visiones filosóficas y religiosas, y por tanto por concepciones diferentes respecto a la forma de interpretar la realidad y el sentido de la vida y de lo humano. La ética mínima o de mínimos dice relación con aquellos consensos básicos construidos en sociedades plurales, pero que son imprescindibles para perseguir colectivamente la felicidad humana, los cuales han sido queridos por los afectados, tras un diálogo celebrado en condiciones de simetría.


El siglo que recién dejamos se caracterizó por la violencia con la cual se buscó imponer formas de organización social y económica destinadas a alcanzar la sociedad perfecta: Fueron millones las personas que murieron como producto de decisiones adoptadas por unos pocos a nombre de “muchos” que ni siquiera tuvieron la posibilidad de decidir por sí mismos. En otros casos, también unos pocos pretendieron asumir la representación de los intereses de las “mayorías” explotadas, discriminadas y excluidas, buscando conquistar el poder para ellas, mediante formas de lucha, de las ellas no participaron; pero que les hicieron perder incluso lo poco que habían obtenido en sus largas luchas (sus organizaciones, legislaciones favorables, dirigentes sociales, capacidad de movilización, etc.) debido a la represión desencadenada.
Hoy, sin embargo, por el contrario vivimos en una absolutización del mercado: el cual es visto no sólo como un medio y método sino que también como un fin en sí mismo. El eje fundamental del mal llamado progreso, modernización e incluso desarrollo es la mercantilización del mundo; el mercado es la matriz del mundo del futuro
Esto está implicando una radical transformación del sentido de la vida humana.
Hay aquí presentes tres profundos sesgos valóricos:


  1. La priorización del capital que se desatiende de las necesidades de las personas.




  1. Nuestros países, nosotros mismos, en cuanto identidades culturales, vistos como obstáculos al desarrollo, al crecimiento, al avance y progreso, vale decir como rezagos a la modernización




  1. La insensibilidad al pobre, más aún la aporofobia (odio al pobre), ya que el pobre no tiene nada que hacer en el mercado, es alguien que sobra, más aún es y puede llegar a ser una amenaza. Olvidando que por otro lado los pobres son una parte sustantiva (al menos demográficamente) de nuestra realidad.

Es imprescindible, por tanto, clarificar el modelo social al que aspiramos.


En tal sentido propongo tres criterios mínimos:
1. una sociedad donde nadie quede excluído (deber de participación)

2. una sociedad solidaria con los más débiles (deber de solidaridad)



3. una sociedad donde cada cual aporte lo suyo (deber de responsabilidad)
Por otra parte, es fundamental, un profundo cambio de naturaleza moral para poner fin a la discrecionalidad del uso del poder político, pero principalmente a la arbitrariedad del poder económico y del poder cultural.
Para lograr lo anterior hay que avanzar a construir una ética pública, pero, ¿cómo construirla a partir de éticas privadas disímiles?
En el III Congreso de Bioética de América Latina y El Caribe realizado recientemente en Panamá, Adela Cortina nos ha presentado algunas ideas para avanzar en la constitución de esa nueva ética: una nueva ética mundial. Ellas apuntan a resolver la actual tensión casi esquizofrénica entre globalización económica y globalización política y cultural.
1. La globalización cultural en la actualidad está siendo una colonización cultural tipo “Mac World”. Pero debemos dejar de lado la visión de que “nos invaden, nos colonizan”, la cultura del fatalismo de dominado; hay que dejar de creer en la maldición de Malinche; ya que somos ciudadanos, somos protagonistas, somos responsables de nuestro futuro. Hay que recordar que cuando se produjeron los grandes cataclismos geológicos, no sobrevivieron los enormes animales, las bestias más poderosas, tales como los dinosaurios, sino que los pequeños animalitos del campo, los eslabones finales de la cadena trófica: aquellos a quienes todos se comían.
2. Es imprescidible recuperar la cultura de la palabra, del concepto, del debate de las ideas, y no dejar sólo a la cultura de la imagen. Hay que disputarle el espacio en el manejo del imaginario colectivo. Debemos recordar que una imagen vale más que mil palabras pero sólo y únicamente si va acompañada de palabra. Aristóteles afirmó que los animales al igual que los humanos tienen voz, pero los seres humanos además tienen palabra porque pueden deliberar sobre lo justo y lo injusto. Las normas tienen que ser debatidas y aceptadas por todos los afectados por ellas.
3. Vivimos tiempos de ética intersubjetiva, pero con una pérdida de la ética intrasubjetiva. Nos hemos acostumbrado a vivir en la exterioridad porque estamos siempre referidos a la exterioridad. Nadie tiene un segundo para reflexionar consigo mismo. Es necesaria una conversión del corazón. Hay que recuperar la dimensión de la interioridad. Hay que ensimismarse para poder criticar.
4. Debemos tener cuidado con las creencias falsas. Debemos distinguir entre las ideas y las creencias. Las ideas son cosas que elaboramos, en las creencias se está. ¿Qué nos llevó a creer que el poseer mercancías es alcanzar la felicidad? No pongamos la confianza en los que no nos da la felicidad. No nos olvidemos nunca de los 1000 pares de zapatos de Imelda Marcos o de las 20 casas de Julio Iglesias.
5. Es necesario cambiar las actuales formas de consumo porque son formas de vida insustentables. Para vivir formas de vida sustentables se debe introducir el principio de la universalización negativa: “no consumas nunca productos cuyo consumo no se puede universalizar sin producir daño a las personas o al medio ambiente.” Hay que avanzar hacia una cultura de la sobriedad, de un cierto ascetismo voluntario. Hay que optar por formas de vida que sean universalizables, que permitan la inclusión y la participación de todos.
6. No podemos olvidar que los bienes de la tierra son por esencia y naturaleza bienes sociales y los bienes sociales tienen que ser distribuidos. Los bienes de justicia deben ser entregados a todos los seres humanos. Los Derechos Humanos de primera, segunda y tercera generación, son todos imprescindibles para alcanzar la dignidad humana. Pero recordemos también que hay bienes de gratuidad, lo que se da diáfana y transparentemente a quienes son carne de la misma carne, a quienes amamos. Podemos compartir la abundancia del corazón. Para ello es necesario superar el discurso del contrato, propio ya no sólo del mercado sino que también extendido al ámbito de la política, para avanzar hacia el discurso de la alianza, de la humanidad, de nuestra común naturaleza humana.
Richard Rorty (1998) en un magnífico artículo analiza muy agudamente el tema planteado por Adela Cortina señalando el dilema moral subyacente preguntándose si es que hay que contraer el círculo de los beneficiarios del desarrollo económico por lealtad (riesgo de que no alcance para todos en un nivel digno) o expandirlo por justicia hacia todos los seres humanos.
Para superar esta aparente paradoja moral y en la línea de los sugerido por Adela Cortina considero imprescindibles realizar tres grandes tareas a nivel individual y colectivo:
1. la producción de significados y resignificaciones nuevas que sustituyan el actual vaciamiento de sentido de la existencia humana;
2. la organización de la esperanza en un mundo mejor, más amable y querible para todos; y
3. la transformación del deseo en voluntad, esto es asumir una mentalidad proactiva; hacer que las cosas sean como soñamos nos requiere hacer, actuar, cambiar, dar algo de nosotros, para así revolucionar nuestras conductas y valores.
Las propuestas antes expresadas nos permitirían avanzar en el mundo que nos tocará vivir a los seres humanos en este nuevo milenio que se avecina. hacia la creencia colectiva en la deseabilidad, posibilidad, viabilidad y factibilidad de una sociedad incluyente, donde todos los humanos tengamos cabida y donde la vida en todas sus expresiones sea profundamente reverenciada y respetada.


Referencias Bibliográficas




Aranguren, José Luis (1986) Prólogo al libro de Adela Cortina, Ética Mínima. Introducción a la filosofía práctica, Tecnos, Madrid.

Cortina, Adela (1998) Ciudadanos del mundo. Hacia una teoría de la ciudadanía. Alianza Editorial, Madrid.


Osorio, Jorge (1999) La deriva de la democracia. Afirmaciones y dilemas del Tercer Sector y una propuesta de agenda común en América Latina en Memoria del II Encuentro de la Red Latinamericana y del Caribe de la Sociedad Internacional de Investigación del Tercer Sector. PROHUMANA Universidad Bolivariana, Santiago.
Olvera, Alberto J. (1999) Introducción en La Sociedad Civil. De la Teoría a la Realidad. El Colegio de México, México D.F.
PNUD (1998). Informe sobre Desarrollo Humano 1998. Ediciones Mundi-Prensa, Madrid.
Programa Chile Sustentable (1998) Chile: Sustentabilidad Social y Redistribución del Ingreso (Documento preliminar en base a trabajos de Jacobo Scahtan, Junio 1998, Biblioteca virtual del Programa Chile Sustentable.
Programa Chile Sustentable (1999). Por un Chile Sustentable. Propuesta ciudadana para el cambio. Santiago.
Richar Rorty (1998) Pragmatismo y política. Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona.

Exposición en II Segundo Seminario Internacional de Prolides “Democracia y Gobernabilidad. Políticas públicas alternativas en busca de la sustentabilidad”. Sao Paulo, Brasil, 24 de julio de 2000.



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