Página principal

Antonio carrizo


Descargar 19.95 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño19.95 Kb.
Nuestro Círculo

Año 15 Nº 699 Semanario de Ajedrez 9 de enero de 2016




ANTONIO CARRIZO

1926 – 2016

“Buen día, maestro”…“No, no me digas maestro porque fui a la escuela sólo hasta 6° grado”. Así fue el comienzo de mi primera charla con Antonio Carrizo, en el salón del bar del hotel Quintana, en la Provincia de San Luis, en septiembre de 2005. Compartimos juntos varias jornadas del Mundial de Ajedrez que se disputó ese año en Potrero de los Funes y que ganó Veselin Topalov. Antonio, Tony o El flaco -como lo llamaban sus colegas, amigos o familiares-, emblemático periodista y locutor, figura descollante en la época dorada de la radiofonía argentina y que a mediados de los años setenta ocupó el cargo de Presidente de la Federación Argentina de Ajedrez (FADA) -el milenario juego era uno de sus grandes hobbies- falleció anteayer, 1 de enero en la Clínica porteña



De la Trinidad; a los 89 años. Antes, en 2008 sufrió un ataque cerebro vascular (ACV) del que nunca logró reponerse, y su salud en jaque y endeble se volvió senil. La muerte de Antonio Carrizo, uno de los más famosos aficionados argentino que tuvo esta actividad acompaña una serie de pérdidas, de desapariciones físicas de entrañables figuras del ajedrez vernáculo e internacional durante 2015: el Pato Giardelli, Jorge Szmetan, Alejandro Iglesias, Jorge Espósito, Carlos Gómez y Luis Rentero, entre otros más y de los que nos hemos ocupado en esteBlog. Durante aquellos días en San Luis, contar con la posibilidad de hablar de ajedrez y periodismo con Antonio Carrizo, acaso, se trató de una de las mayores satisfacciones que me dio la profesión; disfrutar de su relato, de su tono de voz, aún firme y apasionado que embelesaba a todo aquel que deambulaba por el salón del bar. - ¿Cómo fue su presidencia de la FADA? – La verdad que no hay mucho para contar; me pidieron que me hiciera cargo del ajedrez porque estaban todos peleados con todos, y dada mi popularidad con el juego por aquellos años, después del paso del Fischer por Buenos Aires, tomé la decisión de aceptar la propuesta. ¿Y? -¿Y?, duré sólo seis meses; más o menos entre octubre de 1975 y marzo de 1976, me fui volando porque aquello era una bolsa de gatos… (risas). Hice lo que pude, poquito. Se organizó un lindo campeonato argentino Juvenil (el N°22) en FOETRA, en febrero del 76 que lo ganó un joven de San Nicolás llamado Daniel Cámpora, y en mi presidencia en la FADA, tal vez el mayor gesto que haya conseguido fue que por primera vez un equipo femenino de ajedrecistas argentinas, jugaran una olimpíada. El equipo lo integraron Julia Arias, Edith Soppe, Matilde Cazón y Alejandra Tadei. Eso fue en la Olimpíada Haifa 1976. En verdad, más allá de su enamoramiento con el ajedrez que denota Antonio Carrizo, en cada una de sus las palabras, lo que él en verdad tenía era una gran admiración por la figura de ese joven llamado Bobby Fischer; el maestro Miguel A. Quinteros se lo presentó un día en su casa en Ingeniero Maschwitz. “¿Sabes cómo era Fischer?”, me dijo con una mueca de complicidad, una media sonrisa altanera porque sabía que sólo él era capaz de describirlo con tamaña puntillosidad. Y agregó: “Bobby era como el pequeño Abner, un personaje de una famosa historieta norteamericana; un grandote robusto, bonachón y con poca cultura que habitaba una ciudad imaginaria; alguien que se movía como un elefante en un bazar y rompía las cosas. Fischer tenía mucho de eso, era enorme, patón, buena pinta. Lo llevé a la Sastrería de Trimarchi, una de las más caras de Buenos Aires. Allí se hizo 4 o 5 trajes y los pagó taca-taca; él había cobrado un buen dinero por el match con Petrosian 1971 y por algunas simultáneas que dio en el país. Me acuerdo que se probó los trajes y el 5° y último dijo, “bueno a este me lo llevo puesto. Y cargó los bolsillos con crónicas de diarios de ajedrez”. Los dueños me miraban y no podían creer cómo alguien podía arruinarles semejante pilcha (risas)”. Recuerdo que en esas charlas sanluiseñas con Antonio Carrizo, en el que Fischer siempre estaba presente me sirvieron, además, para incorporar una anécdota a mi primer libro “Jugadas de la Memoria”. Una vez editada la obra le llevé un ejemplar dedicado a Radio Rivadavia donde en un programa nocturno que conducía, no sólo me agradeció el gesto, sino que leyó la breve historia para toda su audiencia. Este es el recuerdo que me contó. “Cuando Bobby se volvió muy popular en Buenos Aires prácticamente no podía salir a la calle, la gente lo paraba para una foto, para un autógrafo, para besarlo, felicitarlo, e incluso los periodistas hacían fila para entrevistarlo. Pero él se fastidiaba mucho y optaba por salir corriendo cuando se sentía acorralado por los fans. ¡Un día se metió en un taxi y cómo lo seguían por la avenida abrió la otra puerta trasera y se bajó por el otro lado para seguir corriendo por la calle!. Él me decía que perdía mucho tiempo en firmar autógrafos, así que le dije, Bobby porque no te compras un sello de goma con tú nombre. A cada uno que te pida un autógrafo le estampas el sello en papel y listo. En verdad yo se lo dije en broma y me fui para mi casa, pero al día siguiente él me pidió que lo acompañara a una imprenta; se encargó un sello. Después me olvidé del asunto hasta que un día fui a esperarlo a la salida del Teatro San Martín y un montón lo estaba rodeando a Fischer mientras resultaba gracioso escuchar el ruido del golpe seco ¡Tac, tac, tac!, de la goma contra la almohadilla entintada y la estridente risotada de Bobby diciendo: “Esto es fantásticouuuu” Hace unos años, en enero de 2008, la Revista Gente lo entrevistó a Antonio Carrizo al conocerse la muerte de su gran amigo, Robert James Fischer. Él, como siempre, aprovechó la ocasión para sacar otro recuerdo del arcón de la memoria. “Después de su visita a la Argentina en 1971 no fue casual que en las tapas de las revistas lo hayan llamado ‘Matador’. Tampoco que al match contra Petrosian lo bautizaran ‘La batalla del Río de la Plata’. Porque Bobby era eso: un guerrero. Jugaba a matar o morir. Había jugado simultáneas en el Club Argentino de Ajedrez y ganado 500 dólares -plata fresca-, entonces vino a jugar a casa contra Miguel Quinteros. Yo tenía una mesa japonesa de vidrio quemado. Quinteritos empezó a ganarle, y Bobby, enfurecido, a golpear la mesa, a pedir ‘¡for money, for money!’, y puso los 500 dólares. Entonces dije: ‘Quinteritos, andá a menos, porque este hijo de puta me va a romper la mesa’. Bobby era un muchacho lindo, inocente; un gigante con alma de niño. Jugaba como nunca vi a nadie: un segundo de distracción, ¡y te pintaba la cara! Tenía mucho sentido del humor, de la ironía. Vos hacías una jugada, y él decía: ‘Hourible…hourible…(sic). Un día jugaba con Quinteros, que estaba distraído, entonces, en la mitad de la partida me miraba y me decía: ‘Che, ¿qué pasa con Quinteros, que no vino?’. Se volvía loco con la ropa y con el dinero. Un día le preguntó a Najdorf cuántos trajes tenía. Miguel, en broma, le dijo ‘Veinticinco’. Al tiempo, ambos se cruzaron en Polonia. Cuando Bobby lo vio salió corriendo para decirle: ‘¡Te gané! ¡Ahora yo tengo treinta trajes!’. Siempre lo vi como el típico héroe norteamericano, ese joven muchacho del tractor del que hablaba Pablo Neruda…No sé en qué momento empezó a desbarrancarse hacia su final. Pero ya en sus días de Buenos Aires odiaba a los comunistas, a los judíos, al gobierno norteamericano, y abrazó una extraña secta cristiana. Cuando ganó el campeonato del mundo, el presidente Nixon le mandó un telegrama de felicitación. Su único comentario fue: ‘¡Ahora se acuerdan de mí!’, y me preguntó si podía vender ese telegrama. Le dije que esperara a que muriera Nixon, porque entonces valdría más. Respuesta: ‘No vale por Nixon. Vale porque me lo mandó a mí’. Hace dos años, en su ciudad natal, General Villegas, un punto en la geografía bonaerense de la Argentina, se realizó un torneo de ajedrez en homenaje a Antonio Carrizo; una fantástica idea de la Secretaria de Cultura para mantener viva la memoria de uno de los más enfervorizados aficionados de esta actividad. Acá el comentario. Murió Antonio Carrizo, un enorme maestro del periodismo y la vida; un famoso aficionado argentino de ajedrez. Su nuevo paso lo volverá a acercar con su gran amigo Bobby Fischer; juntos recrearán nuevas partidas. Se oyen ruidos de trebejos. 

(Nota deCarlos Ilardo,LA NACIÖN)


CULTOR DEL AJEDREZ

AntonionCarrizo que además de ser un célebre periodista, locutor y animador, fue un cultor y dirigente del ajedrez argentino, presidió la Federación Argentina en la década del ´70 y estuvo vinculado, entre otros grandes exponentes, al ex campeón mundial Robert "Bobby" Fischer.
El ajedrez ha sido una de las pasiones de este maestro de la radio y la televisión, nacido en General Villegas bajo el apellido Carrozi, y siempre el juego-ciencia estuvo presente a través de los distintos medios en los que trabajó.
"Tony" fue uno de los periodistas que más cerca estuvo de Fischer en ocasión de su visita a la Argentina para disputar la semifinal del Campeonato del Mundo de ajedrez ante el armenio Tigran Petrosian, en 1971, match que tuvo lugar en la Sala Coronado del Teatro San Martín.
En un reportaje de la revista "'Gente' , de la época, Carrizo recuerda que "Fischer tenia alma de niño, comía mucho, le gustaban mucho las pizzas de la calle Corrientes y mientras comía analizaba las partidas en un tablerito de bolsillo,ndencuero".
"Una noche Bobby había jugado sesión de simultáneas en el Club Argentino ganando 500 dólares y vino a jugar a mi casa con Miguel Quinteros, un gran jugador de partidas rápidas. Puso el dinero arriba del tablero y golpeando la mesa dijo "for money", entonces le dije Miguel andá al menos porque este me va a romper la mesa", evocaba Carrizo.
En su programa de Radio Rivadavia por las tardes pasaba todas las jugadas del histórico match por el cetro máximo entre Fischer y el ruso Boris Spassky, que se realizó en Reikyavick, Islandia, en 1972, y que consagró al norteamericano como nuevo monarca universal.
Por la emisora también desfilaron en extensos reportajes famosas figuras de los trebejos nacionales, como los grandes maestros Miguel Najdorf y Oscar Panno, y ex campeones mundiales como VassilydSmyslov.
En 1974 concretó la primera experiencia radial en el Río de La Plata, realizando una competencia internacional entre Radio Rivadavia y CX30 de Montevideo poniendo en juego el Trofeo "Hermandad Rioplatense", con el auspicio de la embajada argentina y con los comentarios de destacados maestros de ajedrez enncadanorilla.
En 2005, Antonio Carrizo, hincha fervoroso de Boca Juniors, nacido el 15 de septiembre de 1926, fue el conductor de la ceremonia inaugural en el Campeonato Mundial de Ajedrez que se disputó en Potrero de Funes, San Luis, e inauguró la "Caja de los Trebejos" donde se desarrolló el sorteo del magno certamen, ganado por el gran maestro búlgaro Veselin Topalov.
El juego del ajedrez siempre tuvo un papel destacado en su vida, llegando a ser uno de los más importantes coleccionistas de libros especializados, piezas y tableros artesanales de todo el mundo.
NUESTRO CÍRCULO

Director : Arqto. Roberto Pagura

arquitectopagura@gmail.com

(54 -11) 4958-5808 Yatay 120 8ºD



1184. Buenos Aires – Argentina





La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje