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Análisis de dos fragmentos de Los ríos profundos de José María Arguedas


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Análisis de dos fragmentos de Los ríos profundos de José María Arguedas

Los ríos profundos es una obra marcada por la complejidad entre lo andino tradicional y la inserción de elementos occidentales. Angel Rama, lector ideal de esta obra, anota la coexistencia de esos universos distintos que pueden entrelazarse a través del lenguaje. Teniendo en cuenta esta marcada característica, el objetivo de este artículo es mostrar cómo se crea la configuración del sujeto en una obra en la que, por un lado está construyendo el mundo de los ríos profundos, y por el otro, está siendo construido a partir de la empresa discursiva.


La obra de Arguedas trata dos puntos fundamentales :

  • La supervivencia de la formas tradicionales de la organización social Quechua.

  • Migración del campo a la ciudad.

Para que estos dos puntos puedan ser plasmados en la obra, se requiere la construcción de un nuevo sujeto. Arguedas construye dicha identidad desde su propia experiencia, una experiencia que en sus propias palabras puede definirse como un “trauma feliz” de la niñez, donde el autor tuvo la oportunidad e vivir entre indios y aprender su vasta cultura, pero al mismo tiempo tuvo que compartir la miseria que desde la conquista española ha acosado a estos pueblos.


Este pasado gozoso y sufriente al mismo tiempo, es reforzado traumáticamente por la partida de Arguedas de la montaña hacia la ciudad. Esta situación genera un desarraigo profundo, pero que paradójicamente permite preservar en la memoria del autor los tiempos y espacios dejados atrás. Se combina de esta forma el “ayer” y el “allá”, con el “aquí” y el ”ahora”, generando por lo menos dos “locus” desde los cuales el narrador habla, y da paso a la configuración de un sujeto plural.
En este punto se pude analizar el fragmento de la obra en el que Ernesto escribe una carta para su peor enemigo Markaska. En este segmento, es importante resaltar la aparición del tema de la escritura para los que no saben leer, que en este caso específico se refleja en la carta escrita en Quechua para quienes sólo hablan español. Esta misma tensión se siente a lo largo de toda la novela, que puede verse como un instrumento moderno y urbano par expresar una referencia completamente contraria. Esta tensión se refleja en la producción necesaria de un sujeto heterogéneo como respuesta.
El desplazamiento producido se puede ver en este segmento en la creación de una autoimagen de Ernesto, quien claramente es consciente de su pasado, y llega al punto del convencimiento. Sin embargo, a pesar de creerse indio, Ernesto escribe para señoritas, pero por otra parte, siendo educado y culto, escribe para muchachas indígenas analfabetas.
La identidad del sujeto entonces, se extravía en la lucha entre dos mundos opuestos, y que en la novela se reflejan en lo oral frente a lo escrito, lo moderno frente a lo antiguo, lo urbano frente a lo campesino y lo español frente a lo quechua.
Otro ejemplo importante se encuentra en el capitulo inicial de la novela, aunque a un nivel más complejo. En este capítulo Ernesto está descubriendo el Cuzco, y la subjetividad vuelve a cobrar importancia a través de la canción como elemento capaz de mostrar el mundo con un bilingüismo evidente. Nuevamente la construcción de un sujeto plural asume experiencia de tiempos completamente discontinuos y remite a la evocación de culturas diversas.
En este fragmento no es claro quien es exactamente el que habla, porque en el texto se presenta un contradicción que sin embargo es admitida gracias a la construcción del sujeto, que al igual que el fragmento se construye con base en varios elementos, que van de la solidez de la roca, comparada con la fluidez del agua, hasta la transformación del agua en sangre. Se pasa de un símbolo de vida a un símbolo de agresión, violencia y muerte. Una explicación para esto es que la piedra denota lo andino, en la sangre se muestra la destrucción de este mundo y en el hervor de esta sangre, la evanescencia de ese tiempo de sufrimiento por el que pasó el pueblo indígena.
La novela debe leerse entonces en términos de una pluralidad, en vez que como una síntesis, porque es a través de la pluralidad que se permite el bilingüismo, o se da la posibilidad que se habiten varios mundos y tiempos diferentes. Finalmente, no se trata de buscar en la novela un modelo lingüístico capaz de homogeneizar el sujeto mediante la creación de una sociedad nueva, sino por el contrario, de la construcción de una novela heterogénea con sujetos y discursos múltiples y descentrados.


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