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Ana María Cecchini de Dallo La evolución edilicia de la ciudad de Santa Fe


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Ana María Cecchini de Dallo



La evolución edilicia de la ciudad de Santa Fe

1860 – 1875/76

ASOCIACION AMIGOS DEL ARCHIVO GENERAL DE LA PROVINCIA

ESPERANZA - SANTA FE – REPUBLICA ARGENTINA
2005

La evolución edilicia de la ciudad de Santa Fe

1860 – 1875/76

Ana María Cecchini de Dallo


Resumen: Sobre los Registros de la Contribución Directa de la ciudad de Santa Fe correspondientes a los años 1860 y 1875/6 se realizó un análisis y descripción de la evoluciones de las edificaciones urbanas en el período.
Introducción

Conocer el paisaje urbano santafesino en el largo tiempo de existencia de la ciudad, previo a la difusión de la fotografía, es decir, anterior a los años ´70 del siglo XIX es una tarea muy difícil dada la casi total ausencia de imágenes pictóricas – una excepción es la obra de Leonie Mathisse que recrea la plaza y su entorno. La escasa existencia de descripciones escritas y la poca información de las conocidas - John Parish Robertson1, Lina Beck Bernard2, Vicente Quesada en Memorias de un viejo3 y Estanislao Zeballos4-, probablemente esta escasez es atribuible a que la imagen visual de la ciudad, en especial de sus casas y calles no constituían una preocupación para estos cronistas.

Se conoce la fuerte identidad de la ciudad colonial con sus casas bajas de muros de tapia y techos de teja a dos aguas, particularidades constructivas característicos de la tradición española andaluza, ensamblada con las modalidades propias de su localización geográfica con altas temperaturas, un fuerte sol en verano, que les incorpora las galerías incluso en alguna a modo de recova hacia la calle, todo ello unido a una larga existencia sometida a los altibajos de la economía portuaria y comercial.

En la tercera década del siglo XIX fue incorporada la casa de azotea que habrá de imponerse en el diseño futuro de la ciudad. Primero llega con una presencia señorial promovida por un impulso estilístico que asume las formas italianizantes (Casas de Domingo Crespo y Estanislao López). Más tarde, cuando se populariza la casa de azotea propia de los inmigrantes – propietarios y constructores-, le da al antiguo villorrio en el cual la teja y la vista exterior de las huertas ponían color, una impronta de absoluta planicie, casa de techos planos en la llanura plena de la geografía santafesina.

Estas valoraciones generalizadoras respecto de la arquitectura son vulgarmente conocidas si bien sin precisiones, conviene entonces preguntarse: qué más se sabe del proceso acontecido en la ciudad capital a partir de la llegada de los primeros colonos en 1856 – fundación de Esperanza-, y el consecuente proceso continuo de ocupación del espacio rural aledaño a la ciudad.; en especial cómo impactó en su evolución urbana.

Existen cifras sobre el crecimiento poblacional. Los habitantes de la ciudad evolucionaron a partir de 6102, que era el número sostenido desde 1822 hasta 1858, en éste último año comienza un crecimiento que llevará el valor total de habitantes a 10.324 en 1869 – 1er. Censo Nacional-, y 14.206 en 1887.

Se ha registrado un aumento de las propiedades –bienes raíces y edificaciones-, destinadas a alojar éste excedente de población que se genera año a año con los nuevos habitantes, éste cambio fue divulgado, y tuvo la exclusividad hasta el presente, mediante las cifras publicadas por Gabriel Carrasco en el Primer Censo de la Provincia de Santa Fe efectuado en 1887.

Carrasco estimó el crecimiento para toda la provincia en 12 veces el número de casas para el período 1857-1887 y entre 1869-1887 calcula que se multiplicaron por tres.5 Según sostiene en 1858 las casas de azotea de dos cuerpos eran 18, las de un cuerpo 157, las de teja de dos cuerpos 1 y de un cuerpo 215, las de techos de paja 623 y 299 respectivamente. El total era de 1313 viviendas.6

No ha sido establecido, ni siquiera intentado, una aproximación al impacto en la ciudad, después de tres siglos de estancamiento, de la duplicación en pocos años de sus habitantes y edificaciones para alojarlos.

Otro aporte que hace Carrasco es el de precisar en 1887 la aparición del zinc en la construcción, señalando el dato como una curiosidad ya que se presenta su uso sobre todo en casas de teja y zinc, dando idea de que se utilizó para reformas de las viejas casas coloniales.

Otra estimación útil de Carrasco es la que dice que para 1858 deben considerarse 1120 personas habitando en 100 casas, para 1869 habla de 590 y 1887 de 484.7

Los Planos de la ciudad existentes: el de Marcos Sastre y el de José Germán Niklison aportan información de interés. El primero individualiza las edificaciones existentes caracterizándolas por su modalidad constructiva: teja, azotea y paja. El segundo nos da a conocer la nomenclatura urbana de la segunda mitad del siglo XIX y las Divisiones de la ciudad en Cuarteles (1ª. Y 2ª.).

Existe una serie de documentos que, aunque limitados a sus propios requerimientos, brindan algunos elementos básicos como para recuperar la visual urbana entre 1860 y 1876 que son las fechas topes correspondientes a los que se han localizado.

Se trata de las planillas en las cuales fue consignado el Registro de los contribuyentes que debían aportar al impuesto de la Contribución directa. Esta imposición se abonaba sobre el capital invertido en propiedades privadas urbanas y en las rurales: terrenos y ganado existente y el avalúo era encargado a una comisión de vecinos constituida al efecto. La primera ley se sancionó durante el gobierno de José María Cullen en 1855.8

El monto del impuesto varió en el tiempo pasando de dos pesos cada mil para 18639 a cuatro cada mil en 187110 y 1874.11. E n la ley de 1863 se exceptuaba del pago del impuesto aquellas propiedades valuadas en sólo $500 que fueran la única de ese propietario y que la utilizara para vivir. En la legislación de 1871 y 1874 la excepción reúne iguales características y lleva el monto a $1000. Este cambio puede resultar de alguna variación en el valor de la moneda.

Los datos elementales que se reflejan en el Registro son la calle que se releva, el nombre del propietario, la caracterización de la casa (azotea, teja y paja, azotea y teja, azotea y paja) y el avalúo, estos datos se repiten en los diferentes registros localizados a los fines del presente trabajo que son los correspondientes a la ciudad de Santa Fe en los años 186012; 186513; 187514;187615

En estos Registros constan también las tierras explotadas en los Distritos que rodean a la ciudad dentro del Departamento La Capital. En 1860 son: Los Ceibos, Guadalupe, Ascochingas, Piquete, Arroyo Aguiar, Narvaja, Paso de Mihura, Monte de Freyre, Santo Tomé y Monte de los Padres y para 1875/76 los Distritos o quintas mencionan: Ceibos, Chacarita, Ascochingas, Guadalupe, Piquete, Ombúes de García, Noguera, Suburbios, Puentecito, Estanzuela – refiere a la de Pascual Echagüe- actualmente GADA 121 en Guadalupe. En todos ellos figura el ganado que se explota, el número de cabezas y el propietario del campo.

La propuesta de este estudio de fuentes no exploradas tiene como objeto describir cuál fue la evolución urbana de Santa Fe en los 15 años posteriores a la ocupación de la región circundante: 1860-1875/76, dado que en su transcurso se asentaron la mayor parte de las Colonias Agrícolas. Se busca responder al interrogante de: - qué incidencia tuvieron en el ámbito urbano el proceso de asentamiento humano inmigratorio y el consecuente desarrollo de una economía productora de cereales con buenos rindes, considerando que en ese período Santa Fe recuperó su antiguo perfil de encrucijada receptora de productos y dispersora de inmigrantes y productos para abastecer a las colonias.

Los registros permiten establecer los cambios en la tipología de las casas, la progresiva ocupación de terrenos y el consecuente desplazamiento de la ciudad hacia el norte, este y oeste generándose nuevas calles y el corrimiento de sus límites. También la revalorización de la tierra vacante. Todo ello nos dará una imagen de la ciudad de Santa Fe probablemente coherente con la vulgarmente conocida por efecto de la tradición, pero ahora ratificada con números, así como la posibilidad de conocer el número creciente de contribuyentes preguntando sobre su origen.

A ello se suman algunos datos curiosos que hacen más a la memoria de las relaciones de aquella pequeña sociedad ciudadana al detectar información en cuanto a ciertas propiedades y sus dueños.

Los tres Registros analizados para ésta presentación 1860, 1875 y 1876 se presentan con sus valores a modo de resumen. A ellos se acompaña una lectura de los nombre propios que ofrecen para extraer algunos datos atinentes a la memoria pequeña de Santa Fe.

La tendencia actual a la re-escritura de la historia a partir de la bibliografía puede ser desacertada para el siglo XIX santafesino si consideramos que las historias consagradas han sido producidas por contemporáneos a los acontecimiento ( Manuel Cervera, Juan Álvarez, entre otros), que para el siglo XIX son observadores directos y no abordan el período a partir de un trabajo heurístico, lo que sí ocurre –sobre todo para Cervera- en los siglos anteriores. Esta re-escritura desconociendo un riquísimo bagaje documental, no explorado, prácticamente virgen y cargado de información puede llevar a interpretaciones livianas, insubstanciales.

Se efectuóun abordaje microhistorico, asumiéndolo tanto desde lo cuantitativo como desde lo cualitativo en busca de una explicación al período 1860-1875 de la historia local con un abordaje efectuado lo más completo posible en función de la extensión requerida para el presente trabajo.


Un antecedente interesante

Se trata del plano dibujado en 1824 por Marcos Sastre16 en él obtenemos una primera imagen de la ciudad gracias a la preocupación del autor por darnos a conocer cómo se daba la ocupación del espacio en cada manzana y cuál era la característica de la edificación: de azotea, teja o paja17.

A partir de su observación se percibe lo que en realidad era casi un caserío más que una ciudad, y se detecta que, sobre el río, la calle que bordea su orilla cuenta sólo con construcciones pajizas.

La calle del Parque de Artillería18- posteriormente 25 de mayo-, con 1319 manzanas de extensión, en el dibujo muestra un número considerable de construcciones de tejas y algunas pajizas.

La misma traza y extensión evidencian la Calle de la Merced ( o de la Compañía, según los tiempos)- posteriormente Comercio y actual San Martín-,, la de Santo Domingo – hoy San Jerónimo-, y la de los antiguos Mercedarios – actual 9 de julio-, la más oeste de las calles que corren de sur a norte es la actual 1° de mayo que presenta aún una traza irregular.

En sentido Este-Oeste se inicia la planta con la calle del Hospital – relativamente coincidente con la actual Presidente Arturo Illia, que bordea el lago del Parque del sur – diseñado posteriormente alterarndo el curso del Arroyo Fray Atanasio-, esta calle se desplaza en sentido suroeste por la llamada calle de la Ronda.

Las siguientes dos calles que corren de E a O carecen de un nombre simbólico- actuales Uruguay y Entre Ríos-,, recién la cuarta cuenta con la iglesia y convento de San Francisco para darle nombre. Esta muestra cierta ocupación con construcciones de tejas. Algo similar sucede con la calle del Cabildo- hoy 3 de febrero-,la calle de la Matriz (actual Gral. Estanislao López) es la que presenta la mayor ocupación en su largo con construcciones de tejas y algunas de azotes.

La paralela hacia el norte – hoy Monseñor Zazpe-, también presenta un considerable número de viviendas de teja. Desde la siguiente calle de Este a Oeste comienza a mermar la ocupación y se va llegando al borde norte de la ciudad, en ésta zona, al igual que en el borde sur, se ubican las casa pajizas.



Al promediar el siglo XIX

En 1853 se introdujo la primera nomenclatura urbana y se dividió a la ciudad en cuarteles. No se ha producido un desplazamiento notable de los límites urbanos, se delinean en el Plano de 1855 levantado por José Germán Niklison, durante el gobierno de Domingo Crespo20, 18 manzanas de Sur a Norte, pero como se verá no estaban plenamente ocupadas, aunque si supone que los límites urbanos se han corrido.

Para detectar algunas normas regulatorias de la vida en la ciudad hay que comenzar en 1860 con la creación del Municipio. Hasta esa fecha perduraron como uso y costumbre las que impusiera el Cabildo desaparecido en 1830, ya que durante los 30 años restantes la ciudad careció de un gobierno propio y compartió el gobierno provincial del cual era sede.

En 1866 se tomaron medidas con los terrenos baldíos para que no quedaran abiertos y fueran así focos de suciedades, se dispone que sean tapiados o cercados con palos. (Ordenanza del 23 de diciembre de 1865).

En 1873 la Municipalidad interviene en la construcción de veredas, en 1875 se preservan las calles San Luis y Jujuy – actuales San Luis y Rivadavia-, de la construcción de ranchos mandando además que las casas que se refaccionen se pongan en línea, en 1888 también establece la obligación de los dueños de ranchos en tapera de destruirlos, iniciándose con ello una serie de normas relativas al funcionamiento de la ciudad.21

La ciudad en estos años había logrado progresos, sabemos que se empedró la calle del Puerto allá por 193822, con adoquines de madera

Tenía un sistema de iluminación del cual nos consta en 1860 el costo por vecino23 que se abonaba a la Policía que era la encargada de su mantenimiento.

Registro de 1860


Este registro resulta especialmente interesante puesto que se plasma en él la primera etapa de progreso urbano luego de asentadas en la región circundante las primeras colonias.

También es oportuna la existencia del plano de la ciudad considerado arriba, levantado en 1855 realizado por J.G. Niklison puesto que permite efectuar la localización de las calles que menciona el registro..

Este registro muestra un dato que no era común, el de consignar la cota a la cual se encontraba la casa. Es perfectamente explicable esta preocupación si atendemos a la referencia de que en febrero de 1859 se temía que la muralla protectora fuera vencida debido a la fuerte creciente del río24 Una importante medida que lamentablemente en la ciudad no se hizo hábito.

Sobre la calle 25 de mayo había 19 contribuyentes con una construcción relativamente equilibrada, 8 casas de azotea, 6 de azotea y teja y de teja sólo 4 (dos de ellas en 1 terreno), y 1 de azotea y paja.

La valía de las propiedades oscilaba entre $ 1.000 y $ 4.000.

Entre los habitantes cabe destacar a Don Pedro Ferré en esas 2 casas de azoteas que ocupan el mismo terreno.

Sobre la calle del Puerto, menos extensa en tanto se hallaba sujeta al recorrido del río ocupando una pequeña península bordeada por el Fray Atanasio. Había 9 contribuyentes, era una calle corta, costera, y, a pesar de que el puerto propiamente dicho se había desplazado, los nombres de los contribuyentes están vinculados al negocio portuario como Bartolo Canepa quien poseía un astillero, aún vivían los Andino que dieron nombre a la Bajada.

Las calles Comercio y San Jerónimo eran las más pobladas y poseían las casas de mayor calidad reuniendo entre ambas 37 casas de azotea y 15 de teja.

Las casas como aquella que ocupan Carlos Beck25 y su hija Lina no eran consideradas de alto a pesar de tener el altillo y balcón mirador a la calle.

Sobre estas calles mencionadas antes y a continuación localizamos las casas de algunas de las familias que serían de mayor conocimiento en la historia dela Provincia de estos años y posteriores.

Algunos vecinos notables de la calle Comercio son: Ramón de Caminos26, Manuela Puig de Echagüe, Tomás Puig y María J. Echagüe. Petrona Candioti27 quien aparece con una casa de azotea a la altura del 28 – siempre en la calle Comercio- y luego al 68/70 consta con otras tres propiedades, dos de azotea y una de teja.

También encontramos a Ignacio Comas, Rosendo Fraga28, Vicenta Gálvez, Pedro Viñas y José Iturraspe, éste último al 62 y al 88, otro vecino es Roque Santa Cruz.

En San jerónimo vivió Malaquías Mendez29, en una casa vecina a la de Beck, Luis Fontan –el médico-, la Testamentaría de los Sañudo, Fortunata S. de Comas y Mariano Comas, Manuel Coll y Juan Clucellas30. Todos nombres que ocupan un lugar en la historia ciudadana.

El Dr. Juan Francisco Seguí31 tenía una casa de teja a la altura del 28, Vicente Crespo, Tibucio Aldao, Santiago Sañudo. En el l´mite de San Jerónimo hay una barraca de la viuda de Picazo que no ha sido valuada.

La calle 23 de diciembre – antigua de La Matriz-, sin números, (hoy General López) tenía las casas de Tránsito T. de Comas y de Ana Comas de Zavalla. En ella se ubicaban varias casas de altos, las cuales figuran a nombre de Domingo Crespo y Estanislao López. (puede tratarse del hijo ya que el Brigadier hace más de 20 años que ha fallecido) El avalúo de ambas era de $ 5.500.

Estas dos y la de Tránsito de Comas eran de alto.

En esta calle está el “Club” se refiere a la casa de Dolores Comas ocupada desde su fundación por el Club del Orden, y también la casa de Esperanza y Luis Maciel.

En 9 de Julio vivió Ricardo Foster32 en una casa de altos. La mejor casa de la ciudad –por su avalúo- estaba en esta calle y pertenecía a Juan Pablo López.33

En esta calle aparecen nuevas propiedades de Petrona y Dolores Candioti y de José Iturraspe entre otros.

Sobre calle Buenos Aires había 2 casas de interés para la memoria de la ciudad, la de los Aldao - de Josefa Aldao de Freyre -,(hoy Junta de Estudios Históricos) cuyo balcón y entrepiso daban al interior. y la antigua casa de la virreina probablemente en manos de la familia Larrechea. Ambas debieron tener un avalúo muy bajo y por esa razón no están consignadas.

En Entre Ríos (actual Moreno) encontramos a Marcial Candioti y Francisco Leiva (la que aún se conserva).

Las calles transversales hacia el Sur, denominadas en el plano de Niklison 3 de Febrero, 31 de Mayo, Paraná y Uruguay es evidente que sólo tenían propiedades de paja o teja cuyo valor no llegaba al mínimo imponible de $ 500 razón por la cual no han sido registradas y algo similar ocurría sobre Buenos Aires (Zaspe) y Entre Ríos (Moreno) y sucesivas en sentido E-O- a estas hay que agregar Jujuy (Cruz Roja Argentina-Rivadavia) y San Luis (Avda. 27 de Febrero) que cerraban a la ciudad por el norte.

Si buscamos en los datos recogidos como finales nos enfrentamos con una ciudad de sólo 154 edificaciones urbanas en condiciones de contribuir, entre ellas predominaba la teja ya que si se suman las que son exclusivamente de éste material: 34, a las que combinan la teja con la azotea: llegamos a 48 y una de azotea y paja: 49. En cambio las de azotea eran 24, más las de azotea y paja y las de alto que tenían igual techumbre, se llega a 44. Este número importante de casa de techos colorados o verdosos si el musgo se había apropiado de la teja sin duda daría al paisaje un tono particularmente bello. Este cálculo explica también la importancia de las fábricas de tejas en la ciudad.

Otra nota importante es que no evidencia diferencias marcadas el avalúo de las propiedades, los valores promedios oscilan entre $1000 y $5000, ofreciendo el dato de una sola edificación singular que esta valuada en $7000, es la ya mencionada de la calle 9 de julio y pertenecía al General Juan Pablo López. A esta descripción que intenta visualizar la ciudad debemos agregar un considerable número de casitas de paja que valían menos de $500 las que se asimilarían a las rancherías costeras.

Sobre la situación de las calles podemos suponer que en las más importantes se había efectuado alguna mejora si consideramos que desde 1832, como se ha dicho, la que estaba inmediata a la Casilla del puerto (hoy Primera Junta) ya tenía empedrado asegurado con madera.

En total eran 154 contribuyentes, 6 de altos, 24 de azotea, 34 de teja, 14 de Azotea y teja, 14 de Azotea y Paja y 1 teja y paja. No consignan auellas que eran de paja solamente ni los terrenos pues no alcanzan el valor imponible.


Registros de 1875 y 1876

Se trata de dos registros que son complementarios por cuanto no repiten las propiedades.


Para estos años la ciudad cuenta con 1312 contribuyentes. Las casa de azotea se han impuesto definitivamente, son 497 casi el doble de las de teja que son 260 y más que las de paja que alcanzan a 383. Los terrenos que incluyen las quintas y otras variantes productivas son 169.

Los terrenos se han valorizado en forma notable, es posible suponer que tales propiedades existían en manos privadas ya en 1860 y su destino era el de quintas, pero en aquel momento no se los consideró computables para el pago del impuesto o, en otros casos, fueron consignados en los distritos rurales aledaños a la ciudad y para esta fecha se ha entendido necesario incluirlos en el registro urbano.

Otro cambio interesante es la casi desaparición de los edificios de altos lo cual evidentemente es atribuible al registro ya que en la ciudad las casas de altos perduraban y seguramente se construirían nuevas. Se ampliaron los márgenes de valuación llevándolos al monto establecido en el origen de la ley: $1000 como mínimo.

Un fenómeno que nos habla de otros cambios en el orden económico y social es la aparición de propiedades de valores más altos, la más cotizada es la Chinesca de Mariano Cabal - proyectada por el Ing. Jonás Larguía- con un valor de $ 20.00034, la del Coronel José Rodríguez valuada en $10.000 a la cual le siguen muchas de $5.000 como la d Carlos Gómez.

El crecimiento de la ciudad hacia el norte no fue notable, sin embargo había casas en los alrededores de la Plaza Progreso (hoy España) y en la tras Plaza del Norte.

Hacia el Este sólo crece sobre la 1ª. Del Campito. El preponderante es el crecimiento hacia el Oeste.

En estos registros aparecen hornos, cocheras y barracas. Los terrenos se rotulan quintas en un alto porcentaje y son consignados evidenciando una valorización de la tierra urbana, circunstancia lógica y explicable por el desarrollo de la construcción a raíz de la demanda habitacional..

Se conservan en el área de la Zanjita del puerto los astilleros como el de José Caneppa. En tanto los apellidos tradicionales en la ciudad aparecen como poseedores de numerosos terrenos (Iturraspe, Candioti, Crespo) en tanto se detectan nuevos apellidos en la nómina de contribuyentes de origen italiano (Montaña, Bonatti, etc)




Conclusiones

No se ha establecido, ni siquiera intentado, una aproximación al impacto en la ciudad, después de tres siglos de estancamiento, de la duplicación en pocos años de sus habitantes y edificaciones para alojarlos. A partir del presente avance de investigación se establecen los cambios ocurridos en las edificaciones, y el modo en que se va haciendo mas densa la ocupación de las manzanas en la zona céntrica y los rumbos cardinales que tuvo el crecimiento de la ciudad.

Queda por develar cómo incidió éste crecimiento en la sociedad la aparición de nuevos oficios y perfiles en materia constructiva.

Carrasco sostiene que en 1858 hay 175 casas de azotea, 216 las de teja y 922 las de techos de paja. El total era de 1313 viviendas.

Con los datos finales del Registro de 1860 se tiene una ciudad de sólo 154 edificaciones urbanas en condiciones de contribuir, 49 eran de teja sola o combinada con los otros materiales, las de azotea sola o con partes de paja eran 44.

De la comparación de ambos valores debe inferirse que el cálculo de Carrasco se ha mostrado generoso con la ciudad sobre todo al dar el número por tipología de la edificación. A esta altura puede considerarse que muchas casas muy antiguas fueron estimadas como de valor inferior al imponible. Así ocurre con la casa de los Aldao y la que fuera de los Vera Muxica como ya se ha comentado. El número total puede que sea más realista dada la gran cantidad de casas de paja que no eran contribuyentes.

A esta altura reiteramos el intento de definir el paisaje. Una zona aledaña a la Plaza principal donde el importante número de casas de techos colorados o verdosos si el musgo se había apropiado de la teja sin duda daría al paisaje un tono particularmente bello. En ese contexto de casas bajas se lucían las cúpulas de las iglesias y sobre la calle 23 de Diciembre las pocas casas de altos en su mayoría localizadas allí. Este cálculo explica también la importancia de las fábricas de tejas en la ciudad.

El paisaje de la ciudad desde el rio seria el de una rancheria, casas de ladrillos de adobe o cocidos excepcionalmente blanqueadas y techos pajizos apenas alineadas. Igual vision se tendría en los ingresos a la ciudad por los caminos reales.

Se considera importante - por su incidencia socio económica -, la ausencia en el Registro de diferencias demasiado marcadas en el avalúo de las propiedades, los valores promedios oscilan entre $1000 y $5000, ofreciendo el dato de una sola edificación singular que esta valuada en $7000. Así mismo se tiene por mayoritaria la población que no abona la contribución directa dada la calidad de su vivienda, de paja o muy antigua.

Quince años más tarde la ciudad cuenta con 1312 contribuyentes. Las casas de azotea se han impuesto definitivamente, son 497 casi el doble de las de teja que son 260 y más que las de paja que contribuyen que alcanzan a 383. Se ha efectuado una modificación en la pauta de valoración de los terrenos tanto las quintas que producen y otras variantes productivas como ciertos baldíos que merecen registrarse sumando entre todos 169.

Carrasco estimó el crecimiento para toda la provincia en 12 veces el número de casas para el período 1857-1887 y entre 1869-1887 calcula que se multiplicaron por tres. Según los registros comparados los contribuyentes se multiplicaron ocho y media veces en los 15 años que van de 1860 a 1875/76. Se deduce consecuentemente un aumento del capital de la población invertido en viviendas las cuales son de mayor valor por su calidad constructiva.

El paisaje en cambio no se verá favorecido ya que se impone la casa de techo plano sin aditamentos pintorescos que en una ciudad sin variaciones topográficas le daria a Santa Fe ese aspecto uniforme desprovisto , monótono que si es posible observar en los primeros registros fotográficos.



Los Registros ofrecen otros usos interesantes para conocer el capital en propiedades y terrenos- incluso en ganado y estancias, si usamos los rurales-, de aquellos personajes que incidieron en la política, la cultura o la conformación empresaria de la sociedad en transformación. Permite estudiar la evolución del valor de las propiedades y relacionarla con otros elementos de la economía. Puede además aplicarse a trabajos de genealogía.


1 Busaniche, José Luis: Estampas del Pasado. Buenos Aires, 1959; Busaniche, José Luis Lecturas de Historia Argentina. Relatos contemporáneos. Buenos Aires, 1938.

2 A.G.P.S.F. Contaduría. Tomo 108. 1860. Legajo 8. Estas listas pueden resultar de interés para cotejar con los Registros y completar o actualizar información.

3 “Las calles no estaban empedradas, y como el piso era arenoso, el sol calentaba la arena suelta lo suficiente para sentir el calor desagradable al atraversarlas. Los cercos de las propiedades urbanas eran de tapia, la mayor parte de las casas hechas con adobe crudo, y todo tenía así un color negruzco, triste y feo. Por encima de esas tapias salían las ramas de los naranjos. Las casas de adobe crudo eran a las vegadas revistads de ladrillo cocido y revocadas y blanqueadasa, formando así manchas blancas en aquella ciudad de barro.” P319. Editorial Argentina. Solar, Buenos Aires, 1942.

4 Descripción amena de la Argentina. La región del trigo, 1883.

5 Para 1858 las casas de azotea de dos cuerpos eran 18, las de 1 cuerpo 157, las de teja de dos cuerpos 1 y de 2 cuerpos 215, las de techo de paja 623 y 299. el total eran 1313 Carrasco, Gabriel. 1er. Censo Pcial. 1887, p. 106

6 Carrasco, Gabriel. Primer Censo Provincial de la Provincia de Santa Fe. Peuser, Buenos Aires, 1888. p.106.

7 Pistone, J. Catalina El arte en Santa Fe en: Comisión Redactora de la historia de las instituciones. Tomo V. 2º parte. P

8 Santa Fe. Registro Oficial. 1889. Tomo II. P.297/302.

9 Santa Fe. Registro Oficial. Tomo IV. 1863-65. La Revolución. Santa Fe. 1889. p.52-53.

10 Ibidem. Tomo VII. 1869-72. p. 214/217.

11 Idem. Tomo VIII. 1872-75. p.358-365.

12 Archivo General de la Provincia (en adelante A.G.P.S.F.) Archivo (Contaduría) Tomo 108. Legajo

13 Ibidem. Tomo 119. Leg.43.

14 Id Expedientes Archivados. 1875. Tomo 2. Expediente 43.

15 Id.1876. Expediente 47

16 “...a su espíritu inquieto debemos que, en 1824, cuando tenía tan sólo 16 años, haya ocupado su ocio santafesino recorriendo la ciudad y dibujando un plano en el que delineó minuciosamente todos sus edificios con indicación de los patios, huertas, recovas, balcones, azoteas y otras particularidades descriptivas. El plano original, acuarelado, se conserva en el Museo Histórico Nacional y ha sido reproducido innumerables veces como una de las piezas más importantes de nuestra cartografía histórica.”CALVO, Luis María, Marcos Sastre y el barrio del Puerto. Publicado en El Litoral, Santa Fe, 15.08.1988.


17 La Casa de paja o pajiza en ningún documento trae consignadas las peculiarida constructivas:_ ranchos de horcones de laurel o de algarrobo o si tenían techos de paja y muros de tapia.

18 A.G.P.S.F. Escribanía Gobierno. Protocolos. Tomo 32, f.205.

19 Sólo una manzana más que la planta fundacional.

20 Pistone, J.C., ob. cit. p .382/385

21 Pérez Martín, José: Itinerario de Santa Fe, Colmegna, Santa Fe, 1965. Pistone ,J.C. ob. Cit.

22 A.G.P.S.F. Contaduría. Tomo 40. Leg.13 y Tomo 45 Leg. 2 Doc. 366.

23 A.G.P.S.F. Contaduría. Tomo 108. 1860. Legajo 8. Estas listas pueden resultar de interés para cotejar con los Registros y completar o actualizar información.

24 Santa Fe. R.O. ob. cit. Decreto del 17 de febrero de 1859, p. 13 y PISTONE, J. C.. El río en la historia de Santa Fe. Revista de la Junta Provincial de Estudios Históricos. N° LIV, 1984. p.80

25 Empresario colonizador. Fundador de San Carlos.

26 Escribano.

27 Hija de Francisco Antonio Candioti. Esposa de Urbano de Iriondo y madre del Gobernador Simón de Iriondo.

28 Gobernador de la Provincia.

29 Primer novelista santafesino. Publica en folletín Historias...

30 Escribano.

31 Constituyente por Santa Fe en 1853.

32 Agrimensor, empresario, fundador de Franck y Presidente del Club del Orden.

33 Gobernador de la Provincia.

34 Casa tipo pagoda de considerable altura ya que equiparaba los campanarios de las Iglesias, sumamente curiosa para la ciudad y la época.


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