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Amauri francisco gutiérrez coto (Universidad Pedagógica "Enrique José Varona" y Centro Educativo Español de La Habana) y Prof. Solangel bueno coto


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LOS TRANSTERRADOS EN LA REVISTA LITERARIA CUBANA ESPUELA DE PLATA (1939-1941).

Prof. AMAURI FRANCISCO GUTIÉRREZ COTO

(Universidad Pedagógica "Enrique José Varona"

y Centro Educativo Español de La Habana)

y Prof. SOLANGEL BUENO COTO

(Instituto Cervantes, Beirut).

0.- ÍNDICE.


0.- ÍNDICE. 2

1.- ESPUELA DE PLATA: DEL MAJÁ A LA SIERPE. 3

2.- LA CULTURA MINORISTA A LOS OJOS DE ARDÉVOL. 8

3.- JUANRAMONIZACIÓN DE LA CULTURA CUBANA. 10

4.- LA FILOSOFÍA ESPAÑOLA Y LA GENERACIÓN LITERARIA POST-AVANCISTA. 12

5.- LA LITERATURA Y EL PENSAMIENTO HISPÁNICOS EN ESPUELA DE PLATA. 19

1.- ESPUELA DE PLATA: DEL MAJÁ A LA SIERPE.

Esta publicación recogió colaboraciones inéditas de los más destacados poetas y pensadores españoles de la primera mitad del siglo XX y de un conjunto de autores cubanos de talla internacional también aparecen vinculados a ella (Ramón Guirao, Mariano Brull, Emilio Ballagas, Eugenio Florit, Enrique Labrador Ruiz). Tiene además la revista un monumental valor tipográfico. Recuérdese la labor de Manuel Altolaguirre, quien fuera el impresor más conocido de la Generación de 1927, de sus “editoriales de bolsillo” salieron centenares de libros y revistas literarias. Varios poemarios que han sido hitos en la historia de la imprenta española1[1] aparecen en la Colección “El ciervo herido”, cuyo título, por cierto, procede de un verso de José Martí. La versión habanera de la Imprenta “La Verónica” tenía su sede en el Vedado2[2].

La literatura hispánica sufrió un cisma entre la poética de Juan Ramón Jiménez y la de los poetas de la Generación de 1927 que ocuparon puestos académicos en algunas universidades. Este enfrentamiento dio terminó con la revista literaria Orígenes y fue el catalizador que desató una reacción de la camarilla rodriguezfeana de esta publicación que otra vez, como ya había ocurrido en Poeta, separó a escritores que habían compartido un entorno creativo muy inmediato. Si Ciclón fue consecuencia de una divergencia en Orígenes; por otro lado, las revistas Poeta, Clavileño y Nadie Parecía fueron un resultado de Espuela de Plata. A pesar de que las tensiones estéticas de lo hispánico no se hicieron sentir en esta última, las diferencias entre los proyectos de ambas facciones de los poetas antologados por Vitier3[3] sí se hicieron sentir. La fragmentación fue un resultado necesario de las posturas enfrentadas.

La revista Espuela de Plata fue dirigida por José Lezama Lima, Guy Pérez de Cisneros y Mariano Rodríguez. No obstante, en el último número, aparece, además, Pbro. Ángel Gaztelu. Lo cual nos inclina necesariamente a preguntarnos hasta dónde la orientación católica de este poeta iba a tener un peso en las decisiones editoriales y en la proyección futura de ella. La lista de los que aconsejan varió mucho más y los cambios fueron, según se puede deducir de las afirmaciones de Vitier, un poco arbitrarios4[4].

No fue acaso este salto un paso decisivo en el paso de Espuela de Plata a Nadie Parecía, Clavileño y Poeta5[5] como manifestaciones de ciertas tendencias encontradas. Esta ruptura fue, sin dudas, una manifestación de las contradicciones existentes entre Virgilio Piñera y Gastón Baquero que hallaron su forma definitiva en Poeta y Clavileño respectivamente. Gaztelu y Lezama se mantuvieron juntos, acaso esta comunidad entre tanta fragmentación no es signo incuestionable de una proximidad que va más allá de lo que hasta ahora se ha considerado. ¡Cuánta comunidad de espíritu no hay tras el prólogo de Lezama a Gradual de Laudes! Por cierto, este texto ha sido considerado por muchos, dado lo extremoso de su elogio, como una burla. La separación de Baquero en Clavileño6[6] fue relativamente efímera ya que cesó un año antes que Nadie Parecía7[7] que incorporó a todos los escritores de la primera. Posteriormente, durante un año ambas revistas fueron hasta la aparición de Orígenes. Entre estas dos últimas revistas literarias Fina García Marruz señala ciertas diferencias:



"Nosotros no teníamos ambición literaria. Hacíamos Clavileño casi sin enviárselo a nadie. [...] Lezama era otra cosa. Tenía otros amigos con quienes compartía una cultura mayor, revistas en que proponía renovar el medio y se hablaba de una 'dignificación de la ciudad'. Él sí tenía el decoro de una ambición, el impulso de hacer 'algo grande de veras'."8[8]

Existía, por tanto, una intención bien distinta entre Clavileño y Nadie Parecía. Ahí radicaba el carácter programático del grupo en esa inquietud y ese deseo lezamiano que trazó las líneas futuras del grupo.

Retomando el tema de la inclusión de Gaztelu entre los directores de la revista. El autor de La carne de René en una carta escrita a Lezama a raíz de los cambios introducidos en el penúltimo número de Espuela de Plata9[9] y que sería el augurio de los cambios definitivos entre los que aconsejaban y dirigían; define el carácter militante que le atribuían sus directores (José Lezama Lima, Guy Pérez de Cisneros y Mariano Rodríguez):

He tenido que soportar que este mismo maniqueo, con un impudor e insinceridad que eran de esperarse por su misma condición maniqueísta, me comunicase como un gran descubrimiento que Espuela de Plata era una revista católica y que se había tomado el acuerdo de elegir al buen presbítero porque todos ustedes (ustedes son el poeta el pintor y él) eran católicos, no ya solo en el sentido universal del término, sino como cuestión dogmática de grupo religioso, que se inspira en las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia.” 10[10]

La tríada integrada por “el poeta, el pintor y él” de la que habla Piñera se refiere obviamente a los tres directores de la revista. Por tanto, “él” es el personaje con el que el autor de Las Furias tiene un verdadero enfrentamiento, fue este quien marcó el carácter católico de la publicación. Descartado el poeta que era José Lezama Lima y el pintor que era Mariano Rodríguez, solo nos queda Guy Pérez de Cisneros. No obstante, Vitier, en una revisión tangencial que hace del problema, habla de un enfrentamiento entre Piñera y Baquero, lo cual tiene mucha lógica si se observan los rumbos editoriales que siguieron estos dos escritores después de Espuela de Plata. Además, el juicio de un individuo involucrado en tales menesteres nos merece en mayor crédito. El autor de Peña Pobre nos dice al respecto:

Por uno de esos avatares, en el que no tuve participación personal y cuya causa concreta desconozco hasta el día de hoy, mi nombre desapareció de los que supuestamente aconsejaban, en el último número de Espuela de Plata (…) Quizá la tensión creada por las discrepancias surgidas con Baquero y Piñera hizo pensar a Lezama que nosotros –quiero decir los más jóvenes de entonces, Eliseo Diego, Fina García Marruz y yo, que todavía no éramos sus amigos- cerrábamos filas con alguna facción de sus reales o supuestos enemigos”.11[11]

Tal parece que, tanto Baquero como Pérez de Cisneros, tuvieron enfrentamientos con Piñera a causa del credo religioso de los primeros. Los detalles de esta trifulca seguramente ya no los conoceremos y tampoco nos parece que aportarían mucho a la compresión actual de este fenómeno tan decisivo en el trayecto identitario del grupo de poetas creyentes origenistas.

Independientemente de la cuestión de si Espuela de Plata era tan dogmática y militante, asunto que, según parece, no queda muy claro, lo que sí no se puede poner en duda es que los directores de ella se percibían a sí mismos como católicos. No parece que haya ninguna intención por parte de los intelectuales involucrados en esa publicación de asumir su fe como un aspecto de snob, no obstante Piñera no opinaba así:

Así expresado creo más en una cuestión de catoliquería que de catolicidad y esto porque catoliquería significa lo mismo que alcahuetería o sanguinolenta disentería de unas pobres palabras.”12[12]

Téngase en cuenta, además, que la postura de Virgilio Piñera hacia la catolicidad no era muy hostil, a pesar de su credo ideológico y su manera de ver el mundo, incluida su sexualidad. Por ello, trata de dejar clara su postura al respecto y acepta humildemente un lugar dentro de un grupo en el cual evidentemente queda marginado; aparece aquí la literatura marginal al grupo de poetas creyentes que posteriormente serán llamados origenistas:

“…y no niego la virtud católica, y si ciertamente Espuela fuera así catoliquísima, creería que era bella fortitudo que la enaltecía. Lo que niego son tales bautizos trasnochados y tales simbolismos porque sí.

Yo no soy católico al uso católico para ocultar lo repugnante de ciertos concilios, pero amo Espuela de Plata como para salvaguardar y contribuir a su preciosa salud. Por ella me quedo en ella, con mis derechos por trabajo y amor a sostener la posición de aconsejador de ella misma.”13[13]

Este período, que precedió a esta última revista y que parte del fin de Espuela de Plata, es sumamente significativo para comprender las diferencias que existen entre los poetas creyentes y el resto de aquellos cuya obra se articula en lo fundamental a partir de sus relaciones con el núcleo primario. Los criterios que procedan de esta indagación nos pueden ser útiles para delinear una identidad más nítida de los poetas creyentes y, al mismo tiempo, a partir de esas directrices podremos restarle a Orígenes lo que procede de Rodríguez Feo. Estas últimas cuestiones suelen distorsionar la imagen que de los poetas creyentes tiene la historia literaria y relegan a un segundo plano el papel que ha tenido la fe cristiana dentro de la configuración esos escritores.

Los artículos publicados en Espuela de Plata a los que se les puede reconocer un valor programático más claro son "Razón que sea"14[14] y "Nota de recorrido"15[15]. En el primero de estos textos, ya se anuncia la inquietud por una estética insular cuyo antecedente lo podemos situar en el Coloquio con Juan Ramón Jiménez, esa idea de castración de la cultura como se capa un caballo para colocar algo tan romántico como una rosa, que idea tan distinta de la fecundidad artística. Entre los temas que quisieron resaltar están sobre todo tópicos de carácter religioso: la resurrección cristiana y la doctrina de la gracia por ejemplo. La frase de mayor valor programático en toda la revista, nos atreveríamos a afirmar que es ese ir "del majá a la sierpe". El primer término de esta última proposición puede ser tomado como representativo del lenguaje de origen Antillano, folklórico, incluso podríamos decir que busca el criollismo y la autoctonía al estilo minorista, incluso se podría tomar como la queja de Pérez de Cisneros acerca del estado de la cultura nacional que anda inmerso en una holgazanería para leerlo a partir del sentido figurado que se le asigna en Cuba. También este término lo podría haber usado en el sentido de la especie de reptil cubano que designa. En cambio, la sierpe es una forma más elegante de referirse a las serpientes y en sentido figurado significa algo que se mueve dando rodeos. Con este último término, se pretende para dar paso a un discurso enraizado en la más pura tradición hispánica. Recuérdese la sierpe gongorina16[16] de la que ha escrito ampliamente Lezama y téngase presente, además, que el autor de Las Soledades fue rescatado del olvido precisamente por la Generación de Poetas de 1927 que dejaron su huella en la revista literaria Espuela de Plata. El trasfondo hispánico está latente tras cada afirmación de carácter programático.

La "Nota de recorrido" se complace con las frases de elogio de Juan Ramón Jiménez y de Pedro Salinas, al mismo tiempo, precisa su intención de mantenerse al margen de las esferas oficiales de la cultura17[17]. Si el hombre minorista fue un comprometido con la vida política, el creador origenista trata de mantenerse al margen de ella. Ahí radica una de las diferencias esenciales entre una promoción intelectual y la otra. Por último, es necesario subrayar otro acento de reminiscencias hispánicas. Los directores de Espuela de Plata se quieren situar "dentro de la gran tradición del silencio que se realiza"18[18]. Esa misma línea profética del artista que María Zambrano delinea en ese número de esta revista literaria como se verá más adelante. Cono es posible apreciar, lo hispánico con su gusto y comentario legitima la calidad y también traza certezas que se comparten.


2.- LA CULTURA MINORISTA A LOS OJOS DE ARDÉVOL.


Ya en el primer número de Espuela de Plata, apareció un artículo de José Ardévol llamado “Agua clara en el caracol del oído”19[19]. Allí se hace una profunda crítica del arte minorista continuadora del artículo de Guy Pérez de Cisneros aparecido en Verbum20[20]. Estas ideas se radicalizarán con el “no-entiendo” de Mañach en la polémica que se dio diez años después entre este último y Lezama, Vitier, Ortega y Millor Díaz en las páginas de Bohemia, Prensa Libre y el Diario de la Marina21[21].

Ardévol se centra en establecer una distinción clara entre el arte popular y el “arte para el turismo”, al igual que lo hizo años antes el crítico de arte de más destacado de la promoción intelectual post-avancista, Pérez de Cisneros, en su artículo "Presencia de 8 pintores"22[22]. Esta taxonomía permite salvar la sana expresión espontánea de un pueblo de aquella que se elabora para ser vendida al extranjero, de aquella expresión cultural que se vuelve esclava del mercado que la consume. Recuérdese que el tercer punto del programa de Pérez de Cisneros se queja de que Cuba debe dejar de ser un país de un "arte exclusivamente turístico"23[23]. No obstante, no se trata de rechazar lo procedente de lo popular, tachándolo todo de turístico pues Ardévol considera que acercamiento al arte popular higieniza la alta cultura. Es decir, le trae una savia nueva.

El ideal de creación artística se simplifica a tratar de como los creadores antiguos. El arte nuevo consiste en eso. Esta reflexión de Ardévol será retomada y recreada por María Zambrano24[24] en el último número de Espuela de Plata, lo cual verifica la procedencia hispánica de este postulado que tanto caló en los escritores origenistas.

La vieja contradicción entre lo universal y lo regional en el caso de la cultura americana adquiere tintes de discurso sobre la identidad. Es un problema que otras latitudes culturales no se plantean ya sea porque tiene poca pertinencia o porque su discurso identitario de delimita por sí mismo. Frente a esta disyuntiva Ardévol opta por el arte eterno25[25]. Trata de romper con la falsa dicotomía entre lo universal y lo particular. Si la Generación de la Revista de Avance se preocupó por lo particular, por lo regional, por lo folklórico26[26]; la generación siguiente trató de resolver el problema de la insularidad, de lo propio desde otra perspectiva. A pesar de todo hay que reconocer que estos últimos heredaron de los primeros esta preocupación y la necesidad de construir una identidad nacional que los legitimara. Juan Ramón Jiménez en su Coloquio con José Lezama Lima supo advertir esta comunidad de intereses y aspiraciones entre la Generación de la Revista de Avance y la Generación de Orígenes:



"En estos días he oído en La Habana una conferencia que predecía la fusión de las razas en Cuba, fusión que produciría necesariamente la espresión poética mestiza. Me interesa saber si la busca de una distinta sensibilidad insular que ustedes intentan, no es el reverso de esa espresión mestiza. Las dos tesis parece que promueven un orgullo diferente, una solución disociadora por semejanza y esclusión. La tesis de la sensibilidad insular va contra la sensibilidad continental y de la espresión mestiza contra la espresión de valores y angustias universales."27[27]

Es lógico que tanto Juan Ramón como Ardévol sean partidarios de ese universalismo de la cultura. Ellos proceden de Europa y recibieron el golpe cercano de los efectos de las ideologías racistas del nacionalsocialismo alemán en la cultura. Todo intento de relación entre raza y cultura, entre regionalismo y cultura les suena sospechoso de fascismo en esas circunstancias históricas, a pesar de que la historia de nuestras letras ha demostrado que su temor era infundado. La solución universalista fue abrazada a la larga por Lezama Lima y sus cofrades28[28]. No obstante, la resistencia de los intelectuales españoles exiliados frente a ese ideal de discurso artístico tuvo un efecto concreto en la literatura cubana. Este último punto suele ser pasado por alto por los especialistas.

Ardévol reconoce el poder higiénico del arte afrocubano, es decir, cuanto bien hizo para sacar a las letras cubanas de un modernismo anquilosado y vetusto. El arte afrocubano del minorismo fue quien posibilitó y él lo reconoce el alejamiento de la preferencia del gusto estético por el arte sensiblero y decadente al modo de un Hilarión Cabrisas por solo citar un ejemplo representativo. El error estuvo en ver a lo afrocubano como la única solución posible a la renovación del arte cubano. También reconoce que las circunstancias históricas que provocaron la aparición y el apogeo del arte afrocubano ya hacia 1939 habían desaparecido. Para él, lo afrocubano no tiene futuro, está en un callejón sin salida, pues es muy difícil que pueda mejorar los textos ya publicados. En resumen, se trata de un fenómeno temporal y de vida efímera.

3.- JUANRAMONIZACIÓN DE LA CULTURA CUBANA.


Fue el mismo Juan Ramón Jiménez quien prácticamente inició y terminó la comunidad de escritores creyentes de Orígenes. Es justo recordar el peso que tuvieron en configuración de la identidad del grupo sucesos como: la antología La poesía cubana de 1936, el Coloquio con Juan Ramón Jiménez de Lezama Lima, la mano del autor de Platero y yo en la selección y acabado final de primer poemario de Cintio Vitier, el Festival de la Poesía cubana que presidió junto con José María Chacón y Calvo y Camila Henríquez Ureña o sus conferencias pronunciadas en la Institución Hispanocubana de Cultura. Por otro lado, no podemos olvidar tampoco que el choque generacional entre Juan Ramón y la nueva poesía española (Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, entre otros) fue el que terminó con la publicación de Orígenes. Lo hispánico abrió y cerró. Este tema merece sin dudas ser tratado con más profundidad.

De toda la pléyade de intelectuales españoles que pasaron por Cuba solo se le han dedicado monografías de esta etapa en la isla a dos de ellos: Juan Ramón Jiménez29[29] y Federico García Lorca30[30]. El valor de ambos para las letras hispánicas es innegable. Juan Ramón como ya se ha apuntado tuvo un papel decisivo en la configuración del grupo de poetas creyentes origenistas y fue el causante de las diferencias que terminaron con el período apogeo de esta promoción que coincidió con la publicación de la revista literaria Orígenes.

Entre los colaboradores hispanos, ya aparecían diferencias que apuntaban a conflictos situados más allá de los límites de lo literario pero el contexto de la Guerra Civil limó esas asperezas. Ya hacia 1936 ó 1937 escribió Juan Ramón Jiménez su texto “Crisis del espíritu de la poesía española contemporánea (1899-1936)”31[31] en el que atacaba a los poetas de la Generación de 1927. Hacia 1944 apareció su carta “A Luis Cernuda”32[32] en la cual contesta al artículo que este publicó en la revista literaria mexicana El hijo pródigo. Mucho tiempo después, durante los años cincuenta esas diferencias se acentuaron33[33]. En Espuela de Plata, publican tanto Juan Ramón Jiménez como los poetas profesores (Jorge Guillén, Pedro Salinas y Luis Cernuda). Aparentemente, las diferencias entre estas dos tendencias de la poesía española no se echaron a ver en Espuela de Plata. No obstante, si examinamos el único texto en prosa de las multiples colaboraciones juanramonianas; podemos hallar algunos elementos dignos de señalar.

El número doble de la revista Nos. C y D estuvo dedicado íntegramente a la poesía. El texto en prosa que inaugura la publicación se titula "La luz del mundo en la vida"34[34]. Allí Juan Ramón se preocupa por la importancia de la luz vista como capacidad epistemológica del hombre para captar cierto conocimiento difuso e inapresable. La luz como metáfora de conocimiento es muy antigua en la cultura occidental. Específicamente dentro de la tradición cristiana, adquiere un profundo significado espiritual. Las referencias neotestamentarias a la luz en este sentido abundan sobremanera. La raíz cristiana de Juan Ramón es evidente y por tanto la luz en su texto debe ser tomada cono una reminiscencia a su sentido cristológico.

Lo significativo de esa luz es que es el "don sublime que lo otro le regala al poeta", es lo que el poeta "encara solo", es lo que lo deja quemándose "en el todo sin nada". En fin, el poeta viene a ser ese privilegiado que percibe y se goza con la luz. Aquel que tiene la función en la historia de encararla de darle el frente. Este pequeño texto en prosa define desde una metáfora cristiana la misión gnoseológica del poeta dentro de la sociedad. Se propone aquí sutilmente la nueva antropología del artista que explicitarán después otros ensayos y autores con posterioridad.

4.- LA FILOSOFÍA ESPAÑOLA Y LA GENERACIÓN LITERARIA POST-AVANCISTA.


Los filósofos José Ferrater Mora y María Zambrano representan dos de las tendencias más destacadas del pensamiento hispánico del siglo XX: la Escuela de Barcelona y la de Madrid. El liderazgo de la Zambrano dentro del grupo de poetas creyentes origenistas es innegable, no obstante, publican de manera esporádica otros representantes de esas escuelas.

Con solo 28 años, un libro publicado y algunos artículos dispersos en revistas arribó Ferrater Mora a La Habana. Cuando estalla la Guerra Civil se hallaba en Barcelona con el Ejercito Republicano. Decidió exiliarse por ética y no por razones políticas como apuntó años más tarde35[35]. Atravesó los Pirineos36[36] hacia el territorio francés acompañado del pedagogo Herminio Almendros y de allí se embarcó para Cuba pues consiguió un visado como actor de la compañía teatral española Díaz Collado, a pesar de que nunca desempeñó tales funciones37[37]. La mayor de las Antillas no le fue muy grata al joven filósofo español adaptado a un clima mediterráneo, sobre su estancia en Cuba dijo en una entrevista:



"Yo soy una persona muy adaptable a la que le importan muy poco las diferencias culturales. Cuando llegué a La Habana, lo primero que pensé es ver lo que podía hacer para salir adelante. Estuve dos años en Cuba, pero me pesaba bastante el calor, así que me fui a dar unos cursos en la Universidad de Santiago de Chile, donde el clima es bastante benigno. Allí me quedé seis años y fue una época muy interesante desde el punto de vista erótico."38[38].

Por esta razón, decide abandonar Cuba para establecerse por seis años en Chile. No obstante, a su llegada a La Habana, se ganó la vida dando conferencias, escribiendo y haciendo la primera edición de su Diccionario de Filosofía que apareció publicado en México. También realizó algunas traducciones del alemán39[39], idioma que dominaba muy bien al igual que el inglés. Durante su estancia en La Habana publicó varios artículos en diversas publicaciones40[40], entre ellos el titulado "Razón y verdad"41[41] que apareció en Espuela de Plata42[42].

Desde el punto de vista discursivo, este texto lo debemos valorar desde dos puntos de vista: el valor que tuvo para el pensamiento español peninsular y el eco que tuvo en las ideas estéticas de los poetas que marcaron el cambio de la lírica en los años cuarenta en lengua española. En este artículo que comentamos, el problema medieval de la distinción entre la filosofía y la religión que llevó a los escolásticos a plantearse a la filosofía como "ancilla theologiae" se actualizó en la España franquista. La catolicidad del Caudillo fue indiscutible. Estas ideas fueron impuestas indiscriminadamente y por la fuerza a la sociedad civil española. Xavier Zubiri a quien se refiere Ferrater Mora en su artículo es uno de los pensadores católicos más destacados del siglo XX. Este hombre libre de falsas pasiones abandonó la docencia universitaria en la España franquista a causa de la falta de libertad para ejercer la docencia y se dedicó exclusivamente a la investigación científica. Abandonó su sacerdocio católico para casarse en una sociedad donde el matrimonio por la Iglesia Católica era un requisito de Estado. No obtuvo la dispensa de la Santa Sede para realizar su matrimonio hasta el final de su vida. Recuerdo la anécdota que alguien me ha contado de boca del Padre Gaztelu, poeta origenistas, en la cual este último recuerda a Zubiri diciendo "el Papa me perdonó, me perdonó..." cuando recibió la invitación de este a impartir un curso en la Universidad Gregoriana en Roma. Es decir, a pesar de la rectitud intelectual de Zubiri; él fue un hombre fuertemente marcado por su contexto social. Trajo el problema de la distinción entre el filósofo y el teólogo al panorama de las ideas de la España franquista para defender sus postulados de los teólogos conservadores que pululaban y controlaban las cátedras universitarias del país. Solo el teólogo se somete al magisterio eclesial, el filósofo debe tener una mayor libertad para su investigación. Ahí estaba el planteamiento final de Zubiri y la razón por la cual el viejo problema de la filosofía escolástica alcanzó actualidad en una España en la cual la sociedad civil fue eclesializada a la fuerza.

Ferrater Mora se hace eco de esta problemática del pensamiento español peninsular de entonces y aparece en este artículo una interesante polémica, sin ánimo contestatario y con la intención de ayudar, entre un pensador del exilio y uno católico que se quedó en España. No se puede desligar el pensador catalán de lo que ocurre en su tierra lejana, participa de la polémica de adentro y la apoya a pesar de la diversidad de criterios con su colega. Por este mecanismo, muchas veces sin mencionar el santo y seña, muchos de los problemas filosóficos y estéticos que se plantean en la España de la postguerra se internacionalizan, gracias al empeño de muchos exiliados que buscan el apoyo de la comunidad científica mundial para las más variadas causas. Este es por tanto un artículo de Ferrater Mora detrás del cual es posible descubrir un apoyo a las fuerzas de resistencia antifranquistas que se mantuvieron vivas en España y que facilitaron el tránsito pacífico hacia el gobierno del PSOE.

La declaración de independencia entre la filosofía y la religión y la diversidad de métodos no suponen que ambas disciplinas no lleguen a un único fin: la verdad. Recuérdese que al seno de los mismos escritores cubanos que gestaron Espuela de Plata ocurrió una división causada por las diferentes maneras como estos comprendían la función del artista y del arte en la vida.

El artículo de Ferrater Mora que se comenta aquí aborda los temas clásicos de todo estudio epistemológico: qué es la verdad y cuál su función. Para el filósofo catalán la verdad es consuelo, seguridad, fecundidad para la vida. En este punto se aparta del realismo aristotélico-tomista, para el cual la verdad es la realidad misma. Esta concepción de la verdad lo lleva a verla como una respuesta discursiva a las necesidades humanas trazadas por Maslow. Otro de los tópicos que articula el texto es su empeño en distinguir al filósofo del religioso a partir de lo que busca uno y otro. Este es uno de los problemas filosóficos más candentes de la España franquista por las razones que hemos enunciado anteriormente. Ya desde fecha muy temprana Zubiri fue un precursor de esta polémica y Ferrater Mora percibió la significación de la misma para el futuro de las ideas en la Península. El mismísimo Ortega y Gasset no estuvo al margen de la misma. Tras su reflexión acerca de la distinción entre el teólogo y el místico, que tanto eco tuvo en la configuración de la antropología del artista post-avancista43[43], esta latente la referida polémica.

No debe extrañarnos, por tanto, la ambición gnoseológica que animo a los escritores marcados por la impronta juanramoniana. Para ellos, la creación fue un auténtico taller de indagación sobre la realidad cuya pretensión final fue hacer una propuesta epistemológica que les permitiera conocer y comprender la realidad, sobre esta ambición habla Vitier en Lo cubano en la poesía:

Es también la primera vez que la poesía se convierte en el vehículo de conocimiento absoluto, a través del cual se intenta llegar a las esencias de la vida, la cultura y la experiencia religiosa, penetrar poéticamente toda la realidad que seamos capaces de abarcar.”44[44]

La poesía es un punto de partida para la reflexión filosófica y esta idea la sostiene Ferrater Mora con su práctica discursiva. Inicia su reflexión partiendo de algunos célebres versos de profundo contenido espiritual. Va de lo literario a lo filosófico como si los límites entre la expresión poética y el pensamiento filosófico no existieran. Esta conciencia prendió muy hondo en los escritores origenistas. Este fue un punto de encuentro entre el pensador catalán y la María Zambrano, la fusión de la filosofía y la poesía buscada conscientemente como expresión de la razón. Ella la logró plenamente en sus obras las cuales se consideran modelos de filosofía poética o de poesía filosófica: auténtico ars pulchre cogitandi. Es necesario recordar aquí la significación de la noción de la razón-poética45[45] de la Zambrano para comprender el modo de reflexión de la sociedad actual.

Otro de los tópicos centrales de Ferrater Mora en su artículo es la diferencia que se puede establecer entre el estoicismo y el cristianismo. Este tópico tenía una enorme vigencia en una Europa en la que se habían dado los sucesos de Guernica, Hitler y Mussolini firman el Pacto de Acero, se vivió el horror de la Noche de los Cristales Rotos, Hitler exige parte de Checoslovaquia en el Pacto de Munich, los nazis invaden Polonia, Franco libró la Batalla del Ebro, en fin fue un época muy convulsa. La anterior situación deja al hombre europeo en la siguiente disyuntiva:



"...elegir entre el cristianismo y el estoicismo. Pero esta elección se reduce al modo de vivir, a la actitud frente a la vida, fecunda en el primer caso, inerme en el otro."46[46]

Se trata de un estoicismo que ve la injusticia con una necesidad de venganza y de un cristianismo que la ve a la luz de la misericordia. Para el primero el desorden y el caos reinante en la sociedad de entonces tenía su causa fundamental en las pasiones que le nublan al hombre la razón, en cambio, para el segundo la fuente de estos males está en la rebelión contra la voluntad divina. Esta analogía entre las actitudes de los estoicos y los cristianos y las opciones de los hombres de buena voluntad en Europa, tiene muchos puntos débiles. El hombre estoico frente a la obligación por parte de la sociedad de violar el orden natural y establecido de las cosas debe preferir el suicidio. El cristiano por su parte prefiere una forma distinta de reaccionar frente a ese atentado contra el orden de las cosmos, se trata del martirio obviamente. Por lo anterior, la solución del estoico y la solución del cristiano no buscan actuar directamente para restaurar el estado natural de las cosas. Claro el testimonio del martirio tiene un efecto en la conciencia social que no tiene el suicidio.

La anterior disyuntiva lleva a Ferrater Mora, un hombre poco dado a la filiación religiosa, a plantearse la necesidad del filosofo que llega al cristianismo no por la fe sino por el convencimiento personal. Es decir, es algo así como cristiano por convicciones sin ser cristiano de culto. Esta problemática de algunos pensadores contemporáneos llevó a Zubiri a plantear la necesidad de religación del hombre como una exigencia antropológica47[47]. Esa fe por convencimiento recuerda mucho la apuesta de Pascal cuyo pensamiento tuvo tan hondas raíces en los poetas creyentes del grupo literario Orígenes. Estas claves filosóficas son imprescindibles para comprender los nexos entre la espiritualidad cristiana y la práctica religiosa de los escritores cubanos cuya identidad de gestó en la revista literaria Espuela de Plata.

En resumen, al menos tres tópicos indispensables que tocan los postulados estéticos de los escritores que siguieron a la Generación de la Revista de Avance. Estas certezas compartidas por los origenistas quizás suscitó el célebre no entiendo de Mañach algún tiempo después. El primero se centra obviamente en las relaciones entre la teología y la filosofía como elementos que dignifican el discurso literario48[48]. El segundo aspecto vendría a ser el valor gnoseológico de la literatura cuyos límites deben situarse más allá del logro artístico en sí mismo y deben llegar al conocimiento de la realidad. Por último, el tercer aspecto sería la significación del cristianismo como elemento articulador de la espiritualidad del hombre contemporáneo49[49].



El caso de María Zambrano es muy particular dentro de los transterrados españoles. La etapa habanera en la obra y la vida de esta pensadora trasciende los límites de lo que se podría llamar un exilio para ella fue el hallazgo definitivo de una segunda patria50[50].

Para ella, la utopía de la escritura puede presentarse de dos maneras ya sea como vocación de comunicación o, aunque parezca contradictorio, como vocación de silencio. Cierta exigencia interior de la conciencia impulsa al escritor en el acto creativo. Esa llamada del deber se le puede considerar todo un deontologismo literario. La tradición del silencio literario se justifica a partir de la realidad de la cual el artista está llamado a dar testimonio. Recuérdese que esta última palabra tiene un sinónimo un poco lejano martirio la cual a su vez procede del griego koiné donde significaba precisamente testimonio. Los cristianos le dieron al término martirio el sentido de proceso por el cual una persona da la vida voluntariamente por fe en aquello que cree. El proceso de creación literario supone una entrega de la vida misma a esa labor, una fe en la misma obra artística terminada y se requiere voluntad para legitimar ese empeño. Una voluntad que no tiene que ser necesariamente la del escritor sino la de Dios que se le impone al hombre. En algunos casos como el de Kafka, el escritor se rebela contra esa voluntad superior o divina contraria a la suya y que le impone cierto tipo de testimonio. La conclusión fundamental es que quien rige el acto de la escritura no es el hombre mismo sino la voluntad de Dios en última instancia. Los autores sagrados, aquellos que escribieron los libros canónicos de la Biblia, también sufrieron esa especie de contradicción. El mensaje último de este discurso de la Zambrano es que toda palabra literaria auténtica procede de la mano de Dios aunque el estilo y el acabado lo ponga el autor lo que justifica la diferencia que existe entre Lucas, Mateo, Marcos y Juan al narrar un mismo hecho por ejemplo. Al igual que en la literatura del canon sagrado hay testimonios de luz, los evangelios por ejemplo, también es posible hallar testimonios de oscuridad, véase el Apocalipsis. Los escritores contemporáneos viven esta misma dualidad de los autores sagrados. Es por eso que hay un Kafka y un Juan Ramón Jiménez. La analogía entre el escritor sagrado y el autor contemporáneo va más allá de los límites de la mera comparación con fines didácticos pues se debe tener en cuenta que aparece en un texto filosófico y cuyo objetivo es acercarse a la verdad perenne. Esta analogía trasciende los limites de la literariedad para llegar a expresarse como una comprensión filosófica del proceso creador del artista. La anterior reflexión nos lleva a preguntarnos: ¿cuánto de estas ideas quedó en los escritores creyentes de la Generación de Orígenes? Por solo citar un ejemplo traído a mano, si se escruta en un texto marcado por la fiebre sanjuanista que alentó la revista literaria Nadie Parecía de 1942 a 1944, como lo es, sin dudas, "Experiencia de la poesía" de Cintio Vitier; se hallarán referencias directas a la huela de esta reflexión de la Zambrano. Vitier se propone trazar algunas distinciones substanciales para situar los límites existentes entre el poeta y el místico. La intención de su reflexión es indagar acerca de lo que le aporta España a la 'sustancia' de la poesía. En su afán por precisar lo específico del poeta y del místico, introduce una nueva taxonomía: los santos que son los soldados de Dios, los místicos que son los vigías de Dios y, por último, los mártires que son los poetas de Dios. Detrás de esta última afirmación se halla la mano enguantada de la Zambrano y una reminiscencia del influjo del exilio Español en la Generación de Orígenes.

La situación actual de Europa es testimoniada de forma perfecta por Kafka y otra vez aquí se el influjo del fascismo y el nacionalsocialismo en el pensamientos de los filósofos transterrados en Cuba como antes lo vimos en Ferrater Mora. También, al igual que este último autor toma la literatura como punto de inicio de su reflexión filosófica lo cual trae consigo las mismas repercusiones gnoseológicas que ya apuntamos anteriormente. Por último, es necesario anotar que ambos filósofos legitiman el cristianismo como fuente y aliento de su reflexión. Estos tres aspectos serían aquellos comunes entre Ferrater Mora y María Zambrano, si se tratara de encontrar a toda costa los puntos convergentes del exilio filosófico español de 1939.


5.- LA LITERATURA Y EL PENSAMIENTO HISPÁNICOS EN ESPUELA DE PLATA.


Los hispánico y lo cubano se relacionan más allá de lo que nos podamos imaginar. Eso llevó al Fernando Ortiz a escribirle a Unamuno que: "...Cuba, en no pocos aspectos, es más española que España"51[51]. La Habana de 1939 se convirtió en un pequeño Madrid. Entre los que residían en esta ciudad caribeña y colaboraron con la revista Espuela de Plata, estuvieron: José Ardévol, Concha Méndez, Manuel Altolaguirre, Rubia Barcia, Antonio Quevedo, María Zambrano y José Ferrater Mora.

Esta emigración de hombres de letras o transterrados, para tomar prestado el término de José Gaos, es uno de los rasgos que podría caracterizar el período juanramonista de la cultura cubana, para usar la expresión acuñada por José María Chacón y Calvo52[52]. Publican, además de los autores ya citados, Juan David García Bacca y Eugenio d'Ors, ambos relacionados con la Escuela de Barcelona. Por cierto, este último estuvo vinculado al franquismo y no tuvo una presencia posterior en las revistas de grupo. Recuérdense, especialmente, los artículos de Eugenio d’Ors aparecidos en Verbum sobre Pablo Picasso53[53] o la aguda reflexión de este mismo autor sobre la revista Orígenes y la hispanidad54[54]. Estos filósofos, junto con otro grupo de intelectuales españoles, lograron un enorme protagonismo dentro de la cultura cubana. Está todavía por estudiarse el influjo que tuvo Manuel Altolaguirre en la definición de temas e intereses de los poetas cubanos de su época habanera o su influjo en los aspectos tipográficos de la literatura cubana del siglo XX.

Está todavía por trazarse nítidamente el arco de comunicación que existe entre el magisterio de la filosofía española contemporánea y lo más sobresaliente del pensamiento latinoamericano actual. Recuérdense, por ejemplo, a José Gaos y el Grupo Hiperión en México, a Juan David García Bacca y su influjo en Ecuador y Venezuela, a José Ferrater Mora y su influencia en Chile y Cuba, a Joaquín Xirau y la creación del Colegio de México o sus conferencias en la Habana, a Manuel García Morente y su actividad docente en Argentina, a Manuel Granell y su labor también en Venezuela, María Zambrano y el grupo Orígenes, entre otros55[55].

 


1[1] Gonzalo Santoja. Un poeta español en Cuba, Manuel Altolaguirre: sueños y realidades del primer impresor del exilio. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 1996. Hens Porras, Antonio. Manuel Altolaguirre en La Habana (1939-1943). Ediciones Unión, La Habana, 2004.

2[2] En la calle 17, No. 258. Actualmente, la edificación es una farmacia, donde estaba la imprenta, y una cuartería, en lo que era la casa del matrimonio de poetas. Espuela de Plata, Nos. C y D, diciembre, enero, febrero y marzo, 1940. (contraportada).

3[3] Cintio Vitier (Comp.) Diez poetas cubanos (1937-1947) Ed. Orígenes, La Habana, 1948.

4[4] Cintio Vitier. “De las cartas que me escribió Lezama” Coloquio Internacional sobre la obra de José Lezama Lima. Ed. Fundamentos, Madrid, 1984. p. 280.

5[5] José Lezama Lima, “Recuerdos: Guy Pérez de Cisneros” en Revista de la Biblioteca Nacional, Año 1979, 3ra. Época, vol. XXIX, mayo-agosto de 1988. p. 27.

6[6] Apareció de agosto de 1942 a enero-febrero de 1943. Colectivo de autores. Diccionario de Literatura Cubana. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1984. Tomo I. p. 216.

7[7] Apareció de septiembre de 1942 a marzo de 1944. Colectivo de autores. Diccionario de Literatura Cubana. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1984. Tomo II. p. 650.

8[8] Fina García Marruz. La familia de Orígenes. Ed. Unión, La Habana, 1997. pp. 92-93.

9[9] Aparece como aconsejador de la revista el Pbro. Ángel Gaztelu.

10[10] Piñera, Virgilio. “Carta a José Lezama Lima del 29 de mayo de 1941”. Fascinación de la memoria. (comp. Iván González Cruz) Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1993. p. 270.

11[11] Vitier, Cintio. “De las cartas que me escribió Lezama” Coloquio Internacional sobre la obra de José Lezama Lima. Ed. Fundamentos, Madrid, 1984. p. 280.

12[12] Piñera, Virgilio. “Carta a José Lezama Lima del 29 de mayo de 1941”. Fascinación de la memoria. (comp. Iván González Cruz) Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1993. p. 270.

13[13] Piñera, Virgilio. “Carta a José Lezama Lima del 29 de mayo de 1941”. Fascinación de la memoria. (comp. Iván González Cruz) Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1993. p. 270.

14[14] "Razón que sea". Espuela de Plata. No. 1, agosto-septiembre de 1939. p. 1.

15[15] "Nota de recorrido". Espuela de Plata. No. H, agosto de 1941. p. 1.

16[16] Lezama Lima, José. "Sierpe de don Luis de Góngora", Confluencias. Introducción y selección de Abel Prieto. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1988. pp. 69-91.

17[17] El carácter programático de esta afirmación tiene una fuente anterior en el reclamo de Guy Pérez de Cisneros, hay una línea de continuidad al respecto que es posible trazarla desde primera revista que involucra a algunos escritores del grupo. Allí ya había dicho Pérez de Cisneros: "Nunca el arte cubano, el arte oficial, han estado tan lejos del arte a secas". "Presencia de 8 pintores". Verbum. Año I, No. 1, junio de 1937. p. 60.

18[18] "Nota de recorrido". Espuela de Plata. No. H, agosto de 1941. p. 1.

19[19] Ardévol, José. “Agua clara en el caracol del oído”. Espuela de Plata. No. A, agosto-septiembre de 1939. pp. 9-10

20[20] “La teleología del artista postavancista era definida con claridad en este fundamental artículo: «creación de una patria no geográfica, sino histórica», «búsqueda del centro de gravedad de nuestra cultura y de nuestra economía», «desarrollo de un orgullo patriótico sano, potente, sincero, y de una sensibilidad nacional» y «la fragua de la nacionalidad cubana»” Gutiérrez Coto, Amauri Francisco. "'Verbum' y el proyecto lezamiano para un grupo mayoritario de creyentes". Vitral. Año IX, No. 51, septiembre-octubre / 2002. p. 22. El texto íntegro del artículo de Pérez de Cisneros se puede consultar también en: http://www.cubaliteraria.cu/edielect/pdfs/guy_perez_antologia.pdf

21[21] Cairo, Ana (Comp.). La polémica Mañach-Lezama-Vitier-Ortega. http://www.cubaliteraria.cu/edielect/pdfs/ la_polemica_manach_lezama.pdf

22[22] Vitier lo considera "...verdadera proclama y proto-manifiesto de una generación sin manifiesto...". Vitier, Cintio. "Coloquio Internacional 'Cincuentenario de Orígenes'. Palabras de apertura." Obras 4. Crítica 2. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2001. p. 491.

23[23] Pérez de Cisneros, Guy. "Presencia de 8 pintores". Verbum. Año I, No. 1, junio de 1937. p. 66.

24[24] En su elogio de Kafka, donde se hace eco de la novedad de su obra para el mundo europeo, no puede evitar decir que: "...el tema de 'La Metamorfosis' es igualmente de una antigüedad venerable..." o al decir que pertenece a la "sabiduría antigua de viejas culturas y religiones del alma cuyas últimas tradiciones sólo algunos raros artistas nos trasmiten". Zambrano, María. "Franz Kafka, mártir de la miseria humana". Espuela de Plata. No. H, agosto de 1941. p. 5.

25[25] También Juan Ramón Jiménez lo hace frente a los conatos de una teleología insular de Lezama Lima: "El mito de la sensibilidad insular, de que usted habla, pudiera ser también suscitador de un orgullo disociativo, que quizás los apartase a ustedes de una solución universalistas". "Coloquio con Juan Ramón Jiménez". Juan Ramón Jiménez en Cuba. Introducción y selección Cintio Vitier. Ed. Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1981. p. 160.

26[26] "Buscaban en el arte una auténtica expresión de lo cubano y lo latinoamericano y por esa vía contribuyeron, de algún modo, al rescate que por entonces se planteaban los intelectuales latinoamericanos de los valores autóctonos." Rojas González, Miguel. "El Grupo Minorista y su ideal sociofilosófico". El pensamiento filosófico en Cuba en el siglo XX: 1900-1960. Ed. Félix Varela, La Habana, 1998. p. 89.

27[27] Lezama Lima, José. "Coloquio con Juan Ramón Jiménez". Juan Ramón Jiménez en Cuba. Introducción y selección Cintio Vitier. Ed. Arte y Literatura, Ciudad de La Habana, 1981. p. 162.

28[28] Véase el ensayo: Arcos, Jorge Luis. La solución unitiva: sobre el pensamiento poético de José Lezama Lima, La Habana, Editorial Academia, 1990.

29[29] AAVV. Juan Ramón Jiménez en Cuba. (Comp. Cintio Vitier). Ed. Arte y Literatura. Ciudad de La Habana, 1981.

30[30] Marinello, Juan. García Lorca en Cuba. Ediciones Belic. La Habana, 1965. Quevedo, Antonio. El poeta en La Habana. Federico García Lorca. 1898-1936. Consejo Nacional de Cultura, Ministerio de Educación, La Habana, 1961.

31[31] Aquí expone criterios negativos acerca de la obra de Jorge Guillén, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre. Juan Ramón Jiménez. Política poética. Ed. Alianza, Madrid, 1982. pp. 44-45, 47-48.

32[32] Juan Ramón Jiménez. La corriente infinita. Ed. Aguilar, Madrid, 1961. pp. 171-179.

33[33] La cercanía de Juan Ramón Jiménez con Cuba y sus escritores fue muy estrecha como ya sabemos. Por otra parte, Luis Cernuda visitó La Habana en diciembre de 1951 invitado por José Rodríguez Feo, allí conoció a otros integrantes del grupo de poetas creyentes. José Rodríguez Feo. “Carta desde La Habana”. La Gaceta de Cuba. enero-febrero, 1994. p. 7-9.

34[34] Jiménez, Juan Ramón. "La luz del mundo en la vida". Espuela de Plata. Nos C y D, diciembre-marzo, La Habana. p. 1

35[35] Lola Díaz. "Entrevista a José Ferrater Mora". Cambio 16, No. 725, 21 de octubre de 1985.

36[36] "...en enero de 1939, atravesará los Pirineos en dirección a Francia acompañado por el filósofo José Ferrater Mora, con quien tenía una entrañable amistad; fue acogido por la familia de Freinet pero las precarias circunstancias del momento le impulsan a marchar de nuevo. Por mediación de su íntimo amigo Alejandro Casona partirá hacia Cuba". Gómez Cortés, Jesús. "Herminio Almendros y la Generación del 27 en Almansa. Algunas cartas inéditas desde su exilio cubano."http://www.dipualba.es/iea/actividades/resumenes2%C2%BAcongreso/ edadcontempor%C3%A1nea /herminio_almendros_y_la_generaci.htm

37[37] Lola Díaz. "Entrevista a José Ferrater Mora". Cambio 16, No. 725, 21 de octubre de 1985.

38[38] Lola Díaz. "Entrevista a José Ferrater Mora". Cambio 16, No. 725, 21 de octubre de 1985.

39[39] Wilhelm Flitner's. Pedagogía sistemática, Ed. Labor. Barcelona, 1941. Paul Hüssy's. Indicaciones y terapéutica en la práctica de la ginecología y obstetricia, ed. Pedro Domingo. Ed. Cultural S.A., La Habana, 1941. René Fülöp-Miller's. La lucha contra la enfermedad y la muerte: Resumen gráfico de la historia de la medicina. Ed. Cultural S.A., La Habana, 1943.

40[40] "Nota sobre Sigmund Freud", Escuela activa, v. 2, 1939. pp. 5-14., "Alemania o la hostilidad", Nuestra España, no. 9, Junio de 1940. pp. 19-37. "Individualismo y colectivismo", Revista Bimestre Cubana, Vol. 46, No. 1, Julio-Agosto de 1940. pp. 5-23. "Inglaterra o la habilidad", Nuestra España, No. 12, Septiembre de 1940. pp. 37-53. "Miguel de Unamuno: Bosquejo de una filosofía", Sur, No. 69, Junio de 1940. pp. 29-45. "Elogio de la santa admiración", Atenea, Vol. 64, No. 192, Junio de 1941. pp. 288-302. "Muerte e inmortalidad", Sur, No. 80, Mayo de 1041. pp. 7-29. "Razón y verdad", Espuela de Plata, Agosto de 1941. pp. 10-12. "Unamuno: Voz y obra literaria", Revista Cubana, No. 15, Enero-Junio de 1941. pp. 137-159.

41[41] Vid. Gutiérrez Coto, Amauri Francisco. "La filosofía española contemporánea y el grupo origenista de poetas creyentes: una colaboración de José Ferrater Mora.". Vitral. Año IX, No. 55, mayo-junio / 2003. pp. 20-23.

42[42] Ferrater Mora. José. "Razón y verdad". Espuela de Plata. No. 6, agosto, 1941. pp. 10-12.

43[43] Vid. Vitier, Cintio. Crítica sucesiva. Ed. UNEAC, La Habana, 1971. pp. 128-129.

44[44] Vitier, Cintio. Lo cubano en la poesía. Letras Cubanas, La Habana, 1979. p. 441.

45[45] Maillard, Chantal. La creación por la metáfora. Introducción a la razón-poética. Ed. Anthropos, Barcelona, 1992. pp. 43-49.

46[46] Ferrater Mora, José. "Razón y verdad", Espuela de Plata, Agosto de 1941. p. 11.

47[47] "La religación -religatum esse, religio, religión en sentido primario- es una dimensión formalmente constitutiva de la existencia. Por tanto, la religación o religión no es algo que simplemente se tiene o no se tiene. El hombre no tiene religión, sino que, velis nolis, consiste en religación o religión. Por esto puede tener, o incluso no tener, una religión, religiones positivas. Y, desde el punto de vista cristiano, es evidente que sólo el hombre es capaz de Revelación, porque sólo él consiste en religación: la religación es el supuesto ontológico de toda revelación. Los escolásticos hablaron ya de cierta religio naturalis; pero dejaron la cosa en gran vaguedad al no hacer mayor hincapié sobre el sentido de esta naturalidad. [...] La religación no es una dimensión que pertenezca a la naturaleza del hombre, sino a su persona, si se quiere a su naturaleza personalizada. La pura naturaleza con el simple mecanismo de sus facultades anímicas y psicofísicas, no es el sujeto formal de la religación. El sujeto formal de la religación es la naturaleza personalizada. Estamos religados primariamente, no en cuanto dotados naturalmente de ciertas propiedades, sino en cuanto subsistentes personalmente. Por esto, mejor que de religión natural, hablaríamos de religión personal". Zubiri, Xavier. Naturaleza, historia, Dios. Editora Nacional, Madrid, 1978. pp. 373-374.

48[48] Son muchas las referencias en las que se podría rastrear la inquietud teológica de los poetas creyentes origenistas. "Leyendo por junto lo que ya conocía por separado he sentido algo nuevo, especie de revelación de tu persona y obra; me he dado cuenta al cabo del rato que estaba gozándome en lo que tienes de teólogo.” Carta de María Zambrano a Lezama Lima. Lezama Lima, José. Fascinación de la memoria. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1993. p. 225.

49[49] Dice Vitier refiriéndose al cristianismo de la generación literaria postavancista: "En un país sin tradición de poesía religiosa, la mayoría de aquellos poetas eran católicos y sin embargo se movían totalmente al margen de la política de la Iglesia." Vitier, Cintio. Ese sol del mundo moral. Para una historia de la eticidad cubana. Ed. UNIÓN. La Habana, 1995. p. 142.

50[50] Sobre este tema, consúltese el libro: Zambrano, María. La Cuba secreta y otros ensayos. Introducción y selección de Jorge Luis Arcos, Ed. Endymion, Madrid 1996. Esta compilación pretende reunir una serie de textos de enorme pertinencia para las letras cubanas de esta autora. El autor del presente artículo está preparando un proyecto análogo sobre los textos aparecidos en Cuba de José Ferrater Mora.

51[51] Ortiz, Fernando. "A Unamuno". Entre cubanos. Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1986. p. 13

52[52] Chacón y Calvo, José María. "Homenaje a Juan Ramón Jiménez". Separata del Boletín de la Academia Cubana de la Lengua. Tomo VII. Enero-junio. No. 1-2. 1958. p. 4.

53[53] D' Ors, Eugenio. "Epístola a Pablo Picasso". Verbum. Año I, No. 3. Noviembre de 1937. pp. 3-10.

54[54] D' Ors, Eugenio. "Una revista cubana: Orígenes". Diario de la Marina. 19-IX-1953. p. 4.

55[55] Abellán, José Luis. "Filosofía y pensamiento: su función en el exilio de 1939". El exilio español de 1939. (vol. 3), Taurus, Madrid, pp. 151-208 y El exilio filosófico en América. Los transterrados de 1939. FCE, México, 1998.


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