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Actualidad Laboral departamento de derecho del trabajo y de la seguridad social


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Actualidad Laboral

DEPARTAMENTO DE DERECHO DEL TRABAJO Y DE LA SEGURIDAD SOCIAL

FACULTAD DE DERECHO UNIVERSIDAD DE CHILE




Actualidad Laboral


Directora
Rosa María Mengod Gimeno
Editora
María Cristina Gajardo Harboe

Consejo de Redacción
Roberto Andrés Cerón Reyes

Eduardo Yánez Monje



Colaboradores Permanentes
Claudio Palavecino Cáceres

Carlos Poblete Jiménez

William Thayer Arteaga


Contacto y colaboraciones científicas
Rosa María Mengod Gimeno
rmmengod@gmail.com
Fono: 9785283

Colaboraron en la edición de este número
Roberto Andrés Cerón Reyes

Margarita Ferrada Carrasco

Pamela Beatriz Flores Calderón

1.- Ángulos



“Los Alessandri y mi quehacer público y profesional”

William Thayer Arteaga 5


2.- Noticias Laborales, Previsionales y de Seguridad Social
2.1.- Panorama Internacional
- OIT. Alerta sobre “el peligro de recuperación sin empleo” 16

- OIT. Panorama Laboral 2009 de América Latina y el Caribe 17

- España. Un millón de desempleados en 2009 18

- OIT. El desempleo alcanzó su nivel más alto en 2009 19

- Chile sólo supera a Turquía en inserción de las mujeres en el mercado laboral 21
- España. Inician protestas contra reforma al sistema de pensiones 22
2.2.- Panorama Laboral
- Escuela de formación de Comités Paritarios 23

- Mujeres profesionales optan por trabajos de medio tiempo 24

- Piñera. Plan laboral para alcanzar un millón de nuevos empleos 24

- Trabajadores de Codelco Norte deciden deponer huelga legal 26

- Imacec de noviembre fue de 3,1% y da inicio a la reactivación 28

- IPC .Tras 74 años cerró en rojo: -1,4% 29

- Buscan que deudas no frenen contrataciones 30

- Empresas condenadas por prácticas antisindicales 31



- Delegación de Costa Rica .Avances de Sence en materia de equidad de género 32

- Licitación pública para proveer servicios de capacitación y formación 32

- Gremios afinan alianza política para enfrentar negociaciones con nuevo gobierno 34

- Campamentos mineros no podrán establecerse sobre los 3.000 metros de altura 35
- Sindicatos ven con recelo llegada de Merino a Trabajo 36

- CUT amenaza con movilizaciones "más fuertes" en Gobierno de Piñera 37

- Quiebras Salo y Papelera Carrascal. Aún no pagan indemnización laboral 37

- Estudio. Jóvenes con habilidades sociales ganan un sueldo hasta 10% mayor 38

- Corte Suprema confirma doctrina de la Dirección del Trabajo 40

- Ministra Serrano se reunió con futura titular de la cartera Camila Merino 41

- CUT escéptica ante anuncio de Larraín por el sueldo mínimo 42

- Trabajadores quieren un nuevo plan salmón 42

- Sindicatos acuden a la justicia en reclamo de pago de la semana corrida 43

- Sólo 10% de empresas tienen seguros para directores y altos ejecutivos 44

- Cotización de 28 años en AFP. Monto pensiones similares a últimos sueldos 46

- Minería y Comercio lideraron creación de empleos durante año pasado 47


- En 9% aumentó número de personas capacitadas por Franquicia Tributaria 49

- Sindicatos y gremios apoyan aumento del salario mínimo 50

- Aumenta la oferta de mediación laboral al interior de las empresas 51

2.3.- Panorama Previsional y de Seguridad Social


- Encuesta de Protección Social 2009. Reducción de pobreza en pensionados 54

- La Dipres entregará estudio sobre costos de la reforma previsional 56


- AFP. Falta de elección voluntaria de fondo en 63% de afiliados 56

- AFP Modelo S.A. Comisión más baja en licitación de afiliados nuevos: 1,14% 57


- Caja Los Andes. Empleadores pueden pagar cotizaciones IPS 59

- Disponibles solicitudes electrónicas de pensiones de viudez Valech 60


- Gobierno mejora situación de discapacidad de más de 2 millones de personas 60
- Licitación de cartera de AFP´s beneficiará a madres y trabajadores independientes 63

- Entra en vigencia nuevo Arancel FONASA 2010 63


- Planes de Isapres: opciones futuras 63

- Un 19% aumentaron reclamos contra Isapres y Fonasa 64


2.4.- Empleo y Economía
- Ministra valora rol del gobierno ante positiva cifra de desempleo 65

- Encuesta U. Chile. Desempleo en Gran Santiago afecta a 312 mil personas 66

- Desempleo baja a 8,6% en diciembre. Poco espacio para nuevas caídas 67

- Chile ocupa el sexto lugar de desempleo juvenil entre los países de la OCDE 69


- AFP "Modelo" se adjudicó cartera de afiliados 70


- Mayor tasa de desempleo, mayo-julio de 2009. Reducción desocupación 71

- Cuatro mil puestos de trabajo promete Puerto de Mejillones 72

- Gobierno pone en duda el millón de empleos de Piñera 73
3.- Comentario de Jurisprudencia
“Acerca del concepto de empresa en el Código del Trabajo”

Eduardo Yáñez Monje 75


4.- Recensiones y Notas Bibliográficas
Baylos, Antonio y Pérez Rey, Joaquín. El despido o la violencia del poder privado. Madrid: Editorial Trotta, 2009. 199 p.

por Roberto Cerón Reyes 80


5.- Legislación al Día
Leyes y proyectos de leyes enviados y/o aprobados por el Congreso Nacional y publicados en el Diario Oficial 83
6.- Actividades del Departamento de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social
6.1.- Memorias Aprobadas 84

6.2.- Otros

1.- Ángulos


LOS ALESSANDRI Y MI QUEHACER PÚBLICO Y PROFESIONAL
William Thayer Arteaga1
Profesor Emérito de la Pontificia Universidad Católica de Chile

1. Sobre otros Alessandri: Arturo, Eduardo y Jorge Alessandri Rodríguez.



1.1 El objeto de estas líneas no es escribir una monografía sobre la familia de don Arturo Alessandri Palma, o sobre algunos miembros de ella, sino adherir al homenaje que tan legítimamente se rinde al Alessandri más cercano a mi generación y dilecto amigo Arturo Alessandri Besa, esbozando algunas líneas de recuerdo, sobre la influencia especial de tres de los Alessandri Rodríguez en mi quehacer público y profesional. Me refiero específicamente a don Arturo, don Eduardo y don Jorge Alessandri Rodríguez porque en ese orden aparecieron en mi vida social. Por lo mismo, no me refiero a sus distinguidos hermanos -damas y varones- a quienes ocasionalmente conocí e incluso admiré, pero no estuvo en los planes de la Divina Providencia una particular vinculación personal con ellas o ellos.
1.2. Arturo Alessandri Rodríguez
1.2.1. Siendo alumno del Liceo de Viña del Mar, tuve un compañero de nombre Francisco Acuña Carrasco, que junto a su hermano mayor, Pablo, eran activos alessandristas. Uno de ellos me comentó: - Un hijo de don Arturo, que también llevaba su nombre, es considerado el mejor abogado de Chile. Sospecho que era el año 1932, tiempo del triunfo de don Arturo sobre Grove en Chile, pero de Grove sobre don Arturo en la Comuna de Viña del Mar. “Arturito” – como le decían todos para distinguirlo de su inmenso padre mientras éste vivía - fue el "abogado epónimo” para mi y su fama un factor importante para mi propia opción profesional.
1.2.2. Cuando en 1937 ingresé al Curso de Leyes de los Sagrados Corazones en Valparaíso, "Arturito" solía venir a tomar examen a los alumnos porteños y su presencia era un espectáculo y un estímulo. Terror de los flojos y garantía de los estudiosos, su voz impostada, sus preguntas claras y sus comentarios agudos los incorporamos para siempre a nuestro anecdotario estudiantil.
1.2.3. Lo curioso y sintomático fue que el recuerdo de don Arturo Alessandri Rodríguez - "Arturito", o el "Decano”-, desde que se divulgó esa nueva distinción - a través de largas décadas se fue nutriendo de historias, dichos o sucesos, verdaderos o falsos, pero verosímiles, que buscaban ni canonizar ni demonizar al personaje, sino llenar los vacíos de un cuento, una información o una crónica atribuyéndola a quien pudo haber sido su protagonista. Por eso fue un acierto de Jorge Rogers Sotomayor - un falangista muy alessandrista - calificarlo como "decano epónimo", sólo que "Arturito" fue también profesor epónimo y abogado epónimo, prefiriendo esa expresión de raigambre histórica a la casi equivalente "paradigmático", que denota un aroma de alabanza, no buscada, aunque merecida, en la conducta atribuida.
1.2.4. Anotemos algunas conductas epónimas, que enaltecieron su paso por el decanato, la docencia o el ejercicio profesional:


  • Riguroso en su horario. Cuentan algunos de sus alumnos que podían ajustar los relojes por el momento en que el Decano iniciaba sus lecciones en el aula principal de la Escuela de Derecho.

  • Ordenado en el uso del tiempo de vacaciones. Al cerrarse el año judicial (el 15 de enero), tomaba invariablemente el tren al Sur, que lo llevaba a su residencia de verano, junto al lago Budi, y regresaba al reabrirse los Tribunales (primer lunes de marzo) Su entonces pequeño hijo Arturo, el nuevo "Arturito", mientras vivía su padre, lo acompañaba .

  • Claro en su lenguaje. Ejemplo histórico y repetido. Dice el alumno: - Perdone, profesor, pero no le entiendo la pregunta. Arturito lo mira fijamente y le espeta; - "Señor, me precio de hablar claro. Lo que usted no entiende es la respuesta".

  • Jerarquía en los temas. Un alumno inocentonamente, excusa su ignorancia alegando: -Señor: esa materia no aparece en "el libro". Respuesta inmediata de Arturito: - No sé lo que dice o no dice su libro, señor. El libro por el que yo me guío se llama Código Civil. Estudie Código: ahí hallará lo que le pregunto.

  • Seriedad profesional. Un cliente le pide informe sobre un caso muy delicado de alguien que registró a su nombre, como marca comercial, la de un conocido vivo, que correspondía al apellido de la familia, que había montado la importante industria. Para no enredar el ejemplo pongo los nombres camuflados. El producto comerciado y que registró un tercero se llamaba, digamos Illapel-Saavedra. Arturito estudió el asunto e informó, en dos líneas: "Registre la marca "Illapel- ex Saavedra”. Y cobró un fuerte honorario, porque había solucionado el asunto, sin necesidad de hacer un largo informe. El consejo fue seguido y hoy día, muchas décadas después del informe, el producto Illapel-ex Saavedra se vende ventajosamente. En cambio de Illapel -Saavedra, nadie se acuerda.

Alguien podría preguntar si por eso aún hoy día el prestigioso estudio de Alessandri y Cía. se ha especializado en marcas comerciales. No lo sé. Pero estoy cierto -y tengo motivos para ello- que el peso moral de la anécdota ha frenado muchos intentos de alargar informes jurídicos, confundiendo el peso de los argumentos, con el peso del papel.


Por último, lo más gracioso de todo es que en el propio estudio Alessandri, esta anécdota se atribuye - sin certeza – al fundador de la firma, Arturo Alessandri Palma, también habilísimo y exitoso abogado. Pero, tratándose de un tema jurídico la fama del jurista epónimo, opacó la del León, no obstante ser político, diputado, senador, dos veces Presidente de Chile y estadista, y además, gran abogado. Así nacen muchos mitos cuando se juntan dos estrellas de primera magnitud.
1.2.4.1. Pero “Arturito” muchas veces actuaba por presencia. Sólo viéndolo, los alumnos eran capaces de imaginar las respuestas más inverosímiles o de combinar disposiciones inasimilables. Había necesidad de responder con precisión a un monstruo del saber, que exigía respuestas claras y a tiempo.

Recordemos algunas anécdotas famosas entre quienes fuimos sus alumnos o interrogados.


Caso 1.
Ella se acomoda en el asiento y el enorme Alessandri le pregunta algo imposible de ser más claro en el Código:

  • Dígame, señorita Pérez2: ¿Qué es persona?

  • Persona, señor, es todo individuo de la especie humana, cualquiera sea su edad, sexo, estirpe o condición. Los demás son extranjeros.

(Exquisita síntesis del artículo. 55 y 56 del Código)
Caso 2.

- Dígame señor González, Usted es propietario de una vaca y la entrega en usufructo a un vecino. Al cabo de un tiempo, la vaca da a luz un ternero. ¿A quién pertenece el ternero?

González medita seriamente y responde:

- A la vaca, señor.


1.2.5. Desde 1939, estudié en la Universidad Católica de Chile, en Santiago, pero rendí todos mis exámenes en la Universidad de Chile. Mi examinador en derecho civil fue siempre el Decano.
Como alumno, yo era más estudioso en mi casa, que brillante en los exámenes. Siempre salí bien, pero no era experto en sacarle "lustre" a mis conocimientos. En general, mis respuestas eran buenas; a veces muy buenas; rara vez, excelentes. En cuarto año de Derecho, mi examen ante el Decano, pudo ser excelente, pero... veamos lo que ocurrió.

Por motivos de estrechez económica, con mi compañero de estudio, Alejandro Magnet teníamos un solo libro. Yo estudiaba de 8 de la mañana a 8 de la noche, hora en que el noctámbulo Magnet me traspasaba el voluminoso texto. En estas idas y venidas, al libro se le soltó una página de las 500 que tenía. En los apuros del estricto horario compartido, nunca recuperamos la paginita aquella y así llegó el día del examen.


Me senté seguro y tranquilo ante la Comisión que presidía Alessandri. Me llevó a un tema sobre los haberes y cargas de la sociedad conyugal. Luego de algunas preguntas obligadas, entramos en una cuestión de fondo, muy discutida. Contesté con galanura:

- Sobre este tema, señor, hay una larga controversia. Se han propuesto tres interpretaciones: La de don Luis Claro Solar; la de la Excma. Corte Suprema, en un fallo cuidadosamente fundado, y la del señor Decano de la Facultad de Derecho de esta Universidad, que preside la comisión (era quien me interrogaba). Yo ya había caído en cuenta que la página perdida, precisamente resumía la tesis del "señor Decano que preside esta Comisión" .Yo preví el desastre posible, pero no seguro: ¿Se interesaría el Decano porque le expusiera su propia doctrina, después de explicar correctamente las otras dos? Alentaba la dulce esperanza de que se contentara con ellas. Pero no fue así...

- Veamos la primera doctrina, señor Thayer- dijo Alessandri. La expuse con el mayor brillo posible, buscando abundar en sabiduría, para ganarme el derecho a que diera por terminado el examen. ¡Nada de eso! El Decano, impertérrito, continuó:

- ¡Bien, señor! Veamos la segunda doctrina.

Diría que me lucí con la sentencia de la Corte Suprema.

- "Bien, señor,- dijo nuevamente el Decano.

- Vamos a la tercera doctrina.

Sentí alguna compasión de mí mismo. Fugazmente imaginé algo parecido al Fin del Mundo, si yo dijera, por ejemplo:

- Señor Decano; señores profesores, la verdad es que al libro le falta esa página.

Pero había que luchar hasta el final. Y empecé:

- "Para apreciar debidamente los alcances del pensamiento del señor Decano es conveniente recordar la prioridad particular que se asignaba a la propiedad raíz en los tiempos en que se publicó el Código Civil. Por ejemplo,...." y me dispuse a ilustrar lo que venía enunciando. Ahí el Decano me interrumpió:

- Señor, muy interesante la historia, pero vamos al Código. Dígame Ud. por qué el largo inciso 2" del articulo….."1736," - intervine yo, mencionándolo junto con él y aludiendo de inmediato a la base de la doctrina, que se me había volado junto con la página perdida y que las palabras del Decano "largo inciso segundo ", por asociación mental, trajeron de nuevo a mi mente.


Rota la tensión y despejada la incógnita, el Decano tuvo el buen gusto de no exigirme una detallada exposición sobre algo que, finalmente, yo había evidenciado conocer y dio por terminado el examen. Abandoné la sala, mientras la comisión deliberaba. Estaba cierto de haber aprobado, pero ignoraba la nota, que demoraron algunos minutos en comunicármela. Quien apareció con la nota “una colorada”, (nota 5, distinción) fue mi profesor ayudante Hugo Rosende, que venía indignado: "Éstos grandes señores de la Chile siempre se las arreglan para deslucir los exámenes de nosotros (los de la Católica). A un alumno de la Chile le habrían cantado mucho antes las tres coloradas, luego de tu brillante exposición, que el mismo Decano interrumpió. Nosotros reclamamos siete, que tenías bien ganado, pero... "Querido Hugo - le interrumpí- : el Decano tenía razón. La doctrina aparecía en una página que se voló hace un par de semanas del libro y ese tema no lo pude repasar para examen. El propio Decano, al interrumpirme y mencionar el "largo segundo inciso" me dio la clave y la recordé. El "cinco" está bien puesto. Podían haberse contentado con las dos doctrinas anteriores, pero el Decano quiso lucirme con la explicación total, o bien olfateó que no estaba firme en ese aspecto del tema, e insistió”.

Hugo, sorprendido, se rió y tranquilizó. Años más tarde, él mismo fue un gran profesor, decano y fiel discípulo del Decano epónimo.


Por mi parte, en lugar de las tres distinciones del Decano en el mentado examen, recibí de él otras “distinciones”: 1º. Una conceptuosa carta de felicitación y agradecimiento, por el ejemplar de mi memoria de Licenciado que le envié. Trataba en ella de La vocación jurídica"; 2º Una solicitud telefónica personal y significativa de Arturito, para que “le” atendiera a un apreciado cliente suyo en un problema laboral “de esos que usted conoce bien y que yo por mis años ya no atiendo”; y 3º El gesto de confianza que implicaba admitirme, junto a otro colega, en el lugar que quedaba vacante en una de las dependencias de su gran estudio por renuncia de Víctor Santa Cruz. Esas fueron las generosas "tres distinciones" que fuera de examen me brindó el Decano.
1.3. Eduardo Alessandri Rodríguez.
1.3.1. Si este fiel descendiente de don Arturo estuviera observando lo que escribo, se sorprendería que le dedique un capítulo especial en estos recuerdos, en circunstancias que, me parece, sólo una vez habló conmigo y no muy larga ni cómodamente. Pero esos minutos, en los arcanos de la Providencia, fueron decisivos en mi vida profesional y vocacional desde 1947 hasta hoy. Ni yo mismo había meditado sobre ello antes de preparar estas notas sobre mis relaciones con el alessandrismo.
1.3.2 Un sábado de marzo, en 1947, me senté a desayunar, en el Café Astoria, junto con don Carlos Vergara Bravo. En aquellos tiempos se trabajaba medio día los sábados y abrían los bancos y tribunales, detalle que interesa especificar. El Café Astoria funcionaba entonces en la primera cuadra de la calle Ahumada y era frecuente que nos juntáramos entre 10 y 11 de la mañana a una especie de “coffee-brake” o segundo desayuno un grupo abigarrado de amigos. Convergíamos, después de cumplir tareas de primera hora en la universidad, la oficina u otros quehaceres, para hablar de todo y "arreglar el mundo". Entre ellos recuerdo a Douglas Mackenzie, Eduardo Frei (padre), los hermanos Mujica, los Montalva Quindos, Pancho Ariztía, el padre Rafael Maroto, don Carlos Vergara Bravo, Víctor y Andrés Santa Cruz (a veces), Fernando Lobo y otros.
1.3.3. Pero ese sábado don Carlos Vergara Bravo, profesor titular de Derecho del Trabajo en la Universidad de Chile y particularmente ligado a mi vida académica -por haber sido informante de mi tesis para optar a la licenciatura en Derecho y Ciencias Sociales- me solicitó formáramos mesa aparte pues tenía un asunto profesional y confidencial que hablar conmigo. Así lo hicimos.

Don Carlos me informó que era asesor legal del Sindicato de Empleados del Banco del Estado y llevaban más de veinte días empantanados en una cuestión jurídica que obstaculizaba llegar a un acuerdo. Los ánimos se habían exaltado y el creía que sin desenredar esa antigua y confusa situación legal, el conflicto iba a desembocar un paro de actividades, algo caótico, porque el Banco, institución pública y autónoma, no estaba dispuesto a ceder, por la presión de la huelga, a una exigencia ilegal.

La complejidad del caso exigía una reunión en oficina de don Carlos y, como era día sábado y bordeábamos las 10 de la mañana, lo razonable era convenir el encuentro para el lunes o martes siguiente. Sin embargo, propuse echar un vistazo a los papeles ese mismo día ¡Total: teníamos un par de horas para avanzar! No sospechaba lo que ocurriría...

Al revisar los antecedentes, me di cuenta que el asunto era el mismo que yo había relatado, varios años antes, cuando trabajaba en la Comisión Mixta de Sueldos y que había un fallo de la Corte Suprema que definía el asunto. Era necesario estudiarlo de inmediato porque si derivaran de él acciones ejecutivas, el plazo de prescripción de las acciones ejecutivas estaría por vencer.

Omitiendo detalles, para abreviar el relato, nos conseguimos en media hora el expediente. Las cosas eran como las recordábamos y el fallo muy interesante, pero la eventual acción ejecutiva, vencía ese mismo día sábado. Todo se hizo con la velocidad del rayo y, en resumen, a las siete y media de la tarde estaban embargados el flamante edificio del Banco - Alameda, entre Bandera y Morandé, más la sala del Directorio y la Fiscalía, en el edificio antiguo (calle Moneda).

Así, el Banco amaneció el lunes embargado y pasado a cobro judicial por su personal. El escándalo no podía ser mayor. El Directorio se reunió de emergencia Allí surgió la figura excepcional y clarividente de uno de sus miembros, don Eduardo Alessandri Rodríguez que solicitó reunirse a solas conmigo.

Iniciado el diálogo, me dijo con seguridad y sin rodeos:

- Mire, abogado, tengo la clara convicción de que Ud. no pretende sacar a remate el Banco del Estado. Sólo busca evidenciar que la más grande institución de crédito del país no puede dar en 1942 una determinada interpretación a la ley para negar al personal lo que entonces pedía, y cambiar en 180% esa interpretación, para negar nuevamente en 1947 lo que, según esa misma interpretación, avalada por un fallo de la Corte Suprema, esta vez le favorecía. ¿Estoy en lo cierto, señor abogado? Le respondí: Es exactamente así y, en consecuencia, si el Banco mantiene hoy lo que sostuvo en 1942 el conflicto se acaba de inmediato.

Don Eduardo me pidió unos minutos, mientras conversaba con el Directorio y la Gerencia del Banco. Volvió al poco rato muy satisfecho: “¡Listo, abogado. El Banco mantiene lo que sostuvo en 1942”, me expresó.

- Conforme, señor Alessandri.-le contesté -. ¡Terminado el conflicto!

1.3.4. Este corto diálogo entre dos personas que nunca habían conversado antes, pero que supieron mirarse a los ojos y confiar el uno en el otro, fue fecundo. Esa confianza bien dispensada y recibida eliminó las distancias entre un joven y desconocido abogado y el director del Banco del Estado - diputado, hermano del conocido profesor y senador Fernando Alessandri; hermano del Decano, profesor y famoso abogado, Arturo Alesandri; hermano del presidente de una de las principales empresas clientes del Banco, don Jorge Alessandri, e hijo del también senador, entonces presidente del Senado y dos veces Presidente de Chile, don Arturo Alessandri Palma.

1.3.5. Epílogo: don Eduardo Alessandri siguió como antes, aunque acrecentó su prestigio de buen director del Banco. Pero su insignificante interlocutor fue objeto de una impensada metamorfosis social y profesional: a) El desconocido ayudante en el ramo de Filosofía del Derecho, fue considerado desde entonces, experto en derecho laboral; b) Pasó a ser socio del estudio del profesor de la Universidad de Chile don Carlos Vergara Bravo; c) Fue nombrado abogado de la Confederación Nacional de Sindicatos del Banco del Estado; d) También abogado consultor de la Acción Sindical Chilena, que acababa de fundar el R.P. Alberto Hurtado,-hoy San Alberto Hurtado- después de una personal entrevista con el Papa; e) Igualmente socio del estudio profesional que acababa de reabrir don Eduardo Long Alessandri (primo socialista de los Alessandri Rodríguez y sobrino del León, hijo de su hermana Susana), asesor jurídico de la CUT (Central Única de Trabajadores, presidida por Clotario Blest); e) El nuevo experto laboral fue designado Gerente de la Caja de Compensación de ASIMET y más tarde miembro del directorio fundador de la Asociación Chilena de Seguridad, ambas organizadas por iniciativa de Eugenio Heiremans; asesor jurídico de la Confederación Nacional de Trabajadores del Cobre; representante para América Latina de la Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos; etc.,etc.

En resumen, una intempestiva y vertiginosa transfiguración profesional desencadenada a raíz de un gesto de suma confianza de don Eduardo Alessandri Rodríguez.

Con su hermano Jorge, en cambio, la relación fue otra y los resultados, aunque también espectaculares, fueron incomparables y sorprendentes.


1.4. Jorge Alessandri Rodríguez.
1.4.1. Diversas circunstancias me permitieron personalmente conocer en 1945 a don Jorge Alessandri. Su ingreso como presidente ejecutivo de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, hacia 1938, unida al prematuro fallecimiento de su fundador, don Luis Matte Larraín, agriaron las relaciones entre el nuevo Gerente General, don Eduardo Morel Herrera, mi suegro y el nuevo presidente ejecutivo. Los Matte eran y siguen siendo los dueños de la Compañía. Don Eduardo Morel había sido el más estrecho colaborador de don Lucho Matte en la organización de la empresa, pero fallecido él - es mi parecer - no cabían dos ejecutivos máximos en la empresa y la cuerda se cortó por lo más delgado. Conozco detalles sueltos de este conflicto- suscitado antes que yo me casara -, entre el papá de la que sería mi esposa, y el papá de los empresarios de Chile. Además, mi suegro no quedó en la calle. Pasó a ser Gerente General de CODINA (Compañía Distribuidora Nacional), donde era director, pero no presidente ejecutivo, don Jorge Alessandri. Ahí la sangre no llegó al río3.
1.4.2. Tan pacíficas eran las cosas, hacia 1945, que el nuevo gerente de la Papelera, Antonio Bascuñán, organizó una entrevista mía con don Jorge para conversar sobre mi posible nombramiento como su secretario en las funciones de presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio. Aunque la receptividad de don Jorge fue positiva y cordial, tres influencias parecen haberse concertado para que esta opción se diluyera: mi Ángel de la Guarda, la Divina Providencia y el Sentido Común.
1.4.3. Con todo siempre hubo una cercanía, al menos física, con don Jorge: la CODINA y la Papelera ocupaban los pisos 1º y 3º del mismo edificio, y yo con mis socios, un par de piezas en el piso 5º. Por lo mismo, más de una vez nos vimos de entrada y salida y en una o dos ocasiones don Jorge me invitó gentilmente a conversar sobre asuntos varios, en especial, sociales y laborales. Nunca hubo alguna discusión agria. Total, ninguno tenía aspiraciones políticas y, aunque él me sabía “un hombre de Frei”, yo gozaba de la amistad y especial confianza de Eugenio Heiremans, su alter ego, junto Ernesto Ayala en el mundo empresarial. Estas amistades que tranquilizaban a don Jorge, eran las mismas que intranquilizaban a algunos de mis amigos falangistas y sindicalistas. Ramón Luco, Ernesto Yávar, el Padre Hurtado, el Padre Poblete, Ignacio Grez y Bernardino Piñera, entre otros, llamaban a la paz.
1.4.4. Reconozco mi incoercible propensión a “meterme en las patas de los caballos” y afrontar las consecuencias cuando algo se atraviesa en la marcha de asuntos que juzgo de mi incumbencia. Así, en noviembre de 1956 alguien – no recuerdo quien - me informó que el destacado periodista político, Luis Hernández, había anunciado que el presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio, don Jorge Alessandri había aceptado la candidatura a senador por Santiago en la lista del Partido Liberal. Una publicación de Ercilla abonaba la noticia. En mis funciones como asesor de muchas organizaciones sindicales yo había desaconsejado siempre el aprovechamiento de los respaldos sindicales para las opciones parlamentarias. Fue mi permanente discrepancia con Eduardo Long Alessandri y con las directivas del Departamento Sindical de la Falange. Normalmente ganaba las batallas doctrinarias, pero llegada la hora de la verdad, la condición de parlamentario era más apetecida, salvo para personalidades austeras y ultra independientes, como Clotario Blest. Este era revolucionario y hasta apoyó el golpe de Grove el 4 de junio, pero se resistió siempre a las tentaciones parlamentarias. Sinceramente yo miraba a don Jorge Alessandri en las antípodas de su primo Eduardo Long Alessandri, mi socio de oficina y asesor de la CUT.

Sin pensarlo mucho más, ante la noticia de Ercilla y Hernández Parker, me senté ante mi maquinita de escribir y le dirigí la siguiente y breve carta a don Jorge:


Santiago, 22 de noviembre de 1956:

Muy estimado don Jorge:

Sé que por su arraigada tradición democrática, no va a tomar a mal estas breves líneas, que nacen de una sincera preocupación patriótica.

He visto en la prensa que se da su nombre como posible candidato a Senador por Santiago. Comprendo que su preparación, experiencia y renombre impulsen legítimamente a muchos sectores políticos y económicos a propiciar su postulación. Nadie podría negar el brillo con que usted actuaría.

Me asiste, sin embargo una duda: ¿Van a seguir los hombres de la producción la línea de confundir, en un momento tan de delicado la acción política con la acción gremial? ¿Hay conveniencia nacional en que la personalidad más representativa de los gremios de la producción, reconozca bandera para postula en sustitución de un distinguido candidato del Partido Liberal, y dentro de una lista política? Sinceramente me pregunto: ¿Se puede reprochar después de ello la intervención política en los sindicatos y que varios dirigentes de la CUT o de otros organismos sindicales postulen a parlamentarios ?

Usted sabe que soy hombre de convicciones políticas y tengo un partido, aunque no soy ni he sido jamás dirigente de él. De ahí que no me cause escándalo y tanto como el que más comprenda la vinculación que envuelven los fenómenos políticos partidistas y económicos, sea para el capital o para el trabajo. Comprendo también lo que la política significa para usted, que la lleva en la sangre y es heredero de una tradición que sin duda es honra de Chile y de América.

No vea en estas líneas una intención ajena a lo que le digo explícitamente. Siempre he soñado en momento en que el capital y el trabajo se integren en las grandes entidades de la producción, llamadas a ser bastante más que simples sindicatos patronales. La industria, la minería, la agricultura y el comercio, son mucho más que los intereses o derechos del capital invertidos en ellos. Representan hombres, esfuerzos, riesgos, trabajo, técnica y capitales provenientes de todos los sectores de la ciudadanía. Llevarlos a una definición política me suena a una especie de contrapartida del entendimiento entre la CUT y el FRAP. Pero para las elecciones futuras.

A través de las distancias, he seguido siempre con sumo afecto e interés su actuación.. Además, usted siempre ha sido deferente conmigo. Excúseme, pues esta intrusión que me sugirió el comentario que trae Ercilla esta semana, página 9.

Lo saluda con toda atención su S.S.

William Thayer Arteaga

Don Jorge no me creyó nada. Imaginó, quizá, que yo estaba comprometido en alguna estrategia para favorecer a Frei y dejarlo a él fuera de carrera, o bien pensó que mi carta le ofrecía una buena oportunidad para aceptar el ofrecimiento liberal, sin contradecir sus negativas anteriores. Me respondió de inmediato así:


Santiago, 23 de noviembre de 1956

Mi estimado amigo:

Hasta ayer mantuve firmemente mi resolución de no aceptar la candidatura a senador por Santiago, que se me venía ofreciendo por el Partido Liberal, desde hace algunos meses, porque, por razones personales, he sostenido constantemente el propósito de no participar en la política activa.

En el último momento su carta ha contribuido poderosamente para convencerme de que quienes conociendo mi falta absoluta de ambiciones, de la cual derivan, tal vez, mi independencia y mi franqueza, están en lo cierto cuando piensan que mi labor en el Senado podría servir para esclarecer problemas fundamentales y, especialmente, para procurar liberar las actuaciones públicas de la insinceridad consciente, o inconsciente, de que a menudo aparecen revestidas, en las cuales reside buena parte de los tropiezos que encuentra la solución de muchos de nuestros más apremiantes problemas.

Dentro del campo patronal he sido un resuelto propulsor del entendimiento con las directivas gremiales de empleados y obreros, pues estoy convencido de que sus intereses son del todo comunes, cosa que usted no puede ni debía ignorar, por lo que resulta pueril, hasta extremos que autorizan a pensar en falta de sinceridad, que el entusiasmo que mi nombre pueda despertar entre los elementos patronales llegue a tener el significado que usted le atribuye y traducirse en que se confunda, por los hombres de la producción, la acción política con la gremial. Hernán Videla Lira es senador y presidente de la Sociedad Nacional de Minería desde hace muchos años y ni usted, ni nadie, vio en ello semejante temor. Es, además, público y notorio que ninguna intervención, directa ni indirecta, ha cabido en los gremios patronales en la iniciativa de mi candidatura senatorial. Ella ha nacido en el seno de un partido político y a nadie puede extrañar, de buena fe, que es lógico que para hacerlo se haya pensado, con fundamento, que los productores y los comerciantes verían con simpatía que alguien muy vinculado a ellos llegue al Parlamento, porque no sólo es una realidad innegable, y muy antigua, la fuerte vinculación política entre los gremios asalariados y muchos parlamentarios sino que con varios partidos políticos y, entre ellos, el en que usted milita. Los puntos de vista gremiales han obtenido hasta aquí expedito el camino para la exteriorización de sus anhelos en la dictación de las leyes, por lo cual resulta inexplicable que usted se alarme porque puedan los gremios patronales interesarse porque llegue al Senado un hombre eminentemente representativo de los productores y comerciantes, serio y responsable, para que, libre de todo compromiso, pueda contribuir a esclarecer la verdad sobre problemas fundamentales que muchos, - interesada y otros desinteresadamente, por falta de conocimientos de situaciones que sólo puede apreciar bien quien las haya vivido -, contribuyen a oscurecer y embrollar, de lo cual resultan soluciones que por su falta de fundamento en la realidad económica y humana de nuestro país no hacen sino que agravarlos.

Como usted ve, esos temores de alto interés público que despierta en usted mi candidatura, no resisten el menor análisis. En cambio, mi estimado amigo, pese a que usted me dice que no vea en sus líneas ninguna intención ajena a lo que dice explícitamente, me atrevo a sugerirle que ellos puedan venir, tal vez, de su subconsciente y reconocer como causa verdadera la creencia, a mi juicio injustificada, de que ella pueda aminorar los brillantes resultados electorales que usted y sus correligionarios esperan, y desean, para el distinguido y prestigioso candidato de sus afecciones. Probablemente temen que mi postulación pueda importar un contratiempo para la continuada labor de ablandamiento y halago que, desde hace ya buen tiempo, se viene realizando en forma un tanto reservada entre los hombres de la producción y el comercio, mientras que el público, ya sea en el Parlamento, en la prensa, o en los conflictos del trabajo, asumen actitudes bien diferentes. Ahí se defiende, a outrance, no sólo los legítimos intereses de los empleados y de los obreros, que en mi concepto en nada se oponen a los de los patrones, sino que hasta sus más equivocadas demasías que se vuelven, principalmente, en contra de otros asalariados, precisamente de los menos afortunados, y hasta se ataca con irritante injusticia, en conjunto, a aquellos mimos que se halaga individualmente en privado. Espero que mi actuación parlamentaria pueda servir para poner en evidencia tales inconsecuencias.

Mucho celebraría que esta carta pudiese contribuir a tranquilizar las inquietudes de alto interés público que usted parece creer que le inspira mi candidatura senatorial, que nadie lamenta más de veras que yo, como lo prueba el hecho de que por todos los medios a mi alcance he procurado evitar su aceptación.

Lo saluda muy atentamente su afectísimo amigo,
Jorge Alessandri R
1.4.5. No es pertinente a este estudio analizar la respuesta de don Jorge, desde el punto de vista de adivinar sus propósitos conscientes, o los impulsos de su “subconsciente”, si he de seguir la propia línea argumental que utiliza para interpretar mi carta. En cambio es un hecho indiscutible que una oportuna o inoportuna carta mía, sincera o insincera, contribuyó poderosamente a la incorporación de don Jorge al primer plano de la política activa nacional.
Si alguien pensara que el desenlace de este episodio no responde a la realidad de los hechos y proviene de una exageración de quien escribe estas línea, debo hacer constar que el propio don Jorge, ya Presidente de la República volvió a culparme ante el señor Arzobispo de Santiago y su Vicario General, don Jorge Gómez Ugarte. De haberlo transformado en protagonista de la política activa de Chile como senador y luego Presidente de la República. Si todavía alguien mantuviere dudas al respecto, puedo invocar el testimonio de todos los miembros del Consejo del Estado, ante los cuales el mismo don Jorge volvió a “reprocharme”, con irónica simpatía, ser el responsable principal de haberlo forzado al protagonismo político, que, como dice en el acápite final de su carta del 23 de noviembre de 1956 “por todos los medios a su alcance procuró evitar”. Esto ocurrió en la cariñosa manifestación de despedida que le brindó el Consejo con motivo de su renuncia a esa alta institución, desaparecida al entrar en funciones el Senado , conforme a la Carta de 1980 , disposición vigésimo sexta transitoria.


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