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Acorazado Bismarck (1941) El acorazado Bismarck


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Acorazado Bismarck (1941)
El acorazado Bismarck fue el más famoso buque de guerra alemán de la Segunda Guerra Mundial, gemelo del Tirpitz, y libró con los buques británicos un combate naval en donde éstos finalmente terminaron hundiéndolo durante la batalla del Atlántico en el curso de la Segunda Guerra Mundial. Era la primera operación que había sido encomendada al acorazado alemán.

Primer combate:

El Hood y el Prince of Wales navegan a toda máquina toda la noche para poder interceptar con la primera luz del día a la formación alemana. La tensión en ambos buques es fuerte, desde las 4:00 las dotaciones están en sus puestos en estado de combate. A las 5:15 los hidrófonos del "Prinz Eugen" detectan ruido de hélices en dirección sureste; el operador aventura pronóstico de cruceros pesados. La dirección de la formación alemana es 170° y su velocidad es 25 nudos. Se da la alerta en ambas naves: las chicharras suenan y se llama a las tripulaciones a ocupar puestos de combate. Las tripulaciones de ambas naves alemanas corren a ocupar sus puestos artilleros y puestos de combate. A las 5:28, los serviolas del Prinz Eugen avistan humos.

A las 5:30 del 24 de mayo, el vicealmirante Holland avista a los buques alemanes en línea, en curso 170°. Las condiciones de mar son buenas, viento moderado, cielo nublado, hace un frío gélido, una persona no sobreviviría 5 minutos en el agua. A las 5:32 Lütjens ordena un cambio de rumbo a 220°, como una forma de ampliar las distancias, la velocidad aumenta a 27 nudos. A las 5:35 el Prince of Wales detecta humos en demanda de 335°, la distancia es 34,7 km y va aumentando.

A las 5:37, la Fuerza Z británica cambia a rumbo 240° y el curso de ambas formaciones se hace casi paralelo. Los hidrófonos del "Prinz Eugen" escuchan la maquinaria de un crucero de batalla y un acorazado en aproximación. A las 5:38, los británicos cambian a curso 280° para acercarse al enemigo. La razón de acercamiento de los británicos a la formación alemana es de casi 1 km/min, demasiado lenta. Al mismo tiempo, los cruceros "Suffolk" y "Norfolk" aparecen en el horizonte y radian continua información desde 30 km de distancia a las unidades mayores. En ambas unidades alemanas, la situación de "listo para abrir el fuego" queda para la orden de la nave almirante. No hay dicha orden aún, la espera es tensa.

Lütjens, ateniéndose a la directiva del alto mando, aún rehusa el combate y los cañones permanecen apuntando silenciosamente a las siluetas británicas.

A las 5:49, el Hood señala erróneamente al "Prinz Eugen" como el "Bismarck" a 24 km y un ansioso Holland ordena en forma apresurada al “Hood” y al “Prince of Wales” abrir fuego a 24 km, avanzando aún sin poder llegar a una distancia de total emplazamiento artillero.

Holland comete un gravísimo error táctico que le sería fatal, ya que provocaría la inmediata respuesta alemana forzándola a responder con tiros por elevación, en vez de forzar una batalla a más corta distancia, donde el blindaje lateral del "Hood" es mucho más fuerte. Al confundir probablemente las muy similares siluetas de las embarcaciones alemanas, el "Hood" mantiene además su artillería dirigida contra el "Prinz Eugen", a pesar de que en el puente se detecta el error y no se ordena corregirlo. El "Hood" siempre cañonea al "Prinz Eugen", en tanto que el "Prince of Wales" alinea al "Bismarck".

El "Prince of Wales" decide ignorar la orden del "Hood" de cañonear a la nave de cabecera, que es el "Prinz Eugen", y coloca en su mira directora al "Bismarck". En el "Bismarck" se identifica correctamente al crucero de batalla como el "Hood" y al acorazado que le sigue erróneamente como el "King George V". Hay murmullos de emoción reprimida en la tripulación alemana, pues el buque al que más temían en sus prácticas artilleras era precisamente al ya veterano "Hood".

A las 5:52, el "Prince of Wales" dispara desde 22,8 km la primera salva parcial, que queda muy larga. El "Hood" dispara a su vez contra el "Prinz Eugen" y el primer tiro parcial queda muy largo. A las 5:53, el "Prince of Wales" dispara una segunda salva parcial, que queda igualmente algo larga. El "Hood" vuelve a disparar con sus torres delanteras contra el "Prinz Eugen", y uno de los tiros cae peligrosamente cerca del crucero pesado. La distancia es de 22,3 km.

En la formación alemana, los directores de tiro principales de ambas naves empiezan a solicitar nerviosamente la orden de abrir el fuego. En el puente del "Bismarck", Lütjens permanece inmutable y no emite la orden, por lo que Lindemann se va impacientando. A las 5:54, el "Prince of Wales" dispara su tercera salva contra el "Bismarck", que queda corta. Al mismo tiempo Lindemann, evidentemente molesto con el mutismo de Lütjens, se arrebata y toma el intercomunicador y ordena "abrir el fuego" a ambas naves. Se escucha el comentario de Lindemann: -"No consentiré que ejecuten el buque ante mis pies."

A las 5:55, el "Prinz Eugen" abre fuego con salva parcial escalonada en 400 m sobre el "Hood". El "Bismarck" dispara sistemáticamente dos semisalvas escalonadas a 400 m de ensayo sobre el "Hood", que quedan muy largas. A diferencia de los británicos, las naves alemanas cuentan con un sistema óptico de telemetría mucho más eficiente, de modo que las correcciones son mucho más rápidas y esta información es transmitida instantáneamente a la central de combate, quien regula el alza de las torres artilleras.

El "Prince of Wales" dispara a 20,1 km su quinta y seguidamente su sexta salva escalonada: el "Bismarck" es tocado por primera vez en la proa. Uno de los tiros lo atraviesa de lado a lado sobre la onda de cabeza y sobre la línea de flotación, revienta los tanques proeles de petróleo y un rastro aceitoso se esparce en la estela del "Bismarck".

El "Hood" dispara su cuarta salva sobre el Prinz Eugen, que queda muy corta. Para los británicos, la superposición del fuego de las baterías alemanas también obra en su contra, ya que los impactos de ambas naves se producen en forma simultánea, creando enormes columnas de agua, con lo cual los directores de tiro británicos, con un mecanismo de coincidencia mucho más engorroso y complicado que el de los alemanes, no pueden efectuar las correcciones necesarias en el tiempo adecuado. El centrado del tiro del "Hood" comienza a ser lento y el tiempo corre en su contra.

El "Bismarck" dispara dos semisalvas sobre la formación británica, los tiros caen entre el "Hood" y el "Prince of Wales". El tiempo de centrado de los directores de tiro alemanes es mucho más eficaz. A las 5:56, el "Bismarck" dispara desde 18 km su cuarta salva completa. Una de las andanadas cae sobre el sector medio del "Hood" e incendia sus cajas de municiones; se desconocen las bajas británicas. Incendios y humos son visibles en el "Hood". El "Prince of Wales" tiene un tiro más eficiente y lanza su séptima y octava salva sobre el "Bismarck", quedando corta en 300 m; una andanada más y quedará ahorquillado. El "Bismarck" dispara su tercera salva sobre el "Hood", éste queda en tiro centrado. Imponentes plumas de agua caen sobre el crucero británico, pero no es tocado. Holland, en forma inexplicable, no hace ninguna maniobra para desencajar al "Hood" del centrado enemigo.

A las 5:57 (van 6 min. de combate), el "Hood" dispara su séptima salva sobre el "Prinz Eugen". Éste está cambiando su posición de cabecera para cedérsela al "Bismarck". El "Hood" pierde un tiempo precioso en hacer las nuevas correcciones. El "Prince of Wales" dispara su novena salva sobre el "Bismarck", que cae muy próxima sobre la estela del "Bismarck".

Los cruceros "Suffolk" y "Norfolk" están a 22,5 km y esperan que un tiro de fortuna de sus unidades mayores dañe fatalmente una de las unidades enemigas, para entrar a rematar con ataque de torpedos. Son ya las 5:58, Lütjens observa que el "King George V" tiene un tiro más preocupante y ordena al "Prinz Eugen" que cambie de blanco. Las baterías secundarias de ambas formaciones abren fuego simultáneamente.

A las 5:59, el crucero de batalla Hood comienza a virar sus torres traseras a una distancia de 15 km para el emplazamiento de salva completa. Las torres traseras giran lentamente y se posicionan sobre el través de la amura de estribor. El "Bismarck" recibe un segundo impacto de la novena salva del "Prince of Wales", que penetra bajo la cintura acorazada y destruye un compartimiento de generadores. El acorazado alemán retiembla, no hay bajas. El "Prinz Eugen" dispara su séptima salva sobre el "Prince of Wales", el tiempo de vuelo de cada salva es de menos de 2 min. aproximadamente. La distancia media es de unos 15,6 km.

El "Hood" dispara su octava y novena salva sobre el "Prinz Eugen", al mismo tiempo que las torres traseras quedan listas para "abrir fuego". En ese momento, un tiro de la batería secundaria del "Prinz Eugen" hace impacto en la popa del "Hood". Para el director de tiro principal del "Bismarck", capitán Schneider, el "Hood" está centrado. El "Hood" cambia de rumbo torciendo su timón hacia babor por 20°. Está listo para disparar salva completa y la posición se logrará en un minuto más. El "Hood" cambia de blanco hacia el "Bismarck".

El "Bismarck", a 15,7 km, dispara en sucesión rápida una cuarta y quinta salva completa sobre el "Hood". Los directores de tiro alemanes observan expectantes en sus mirillas la caída de los proyectiles. Lütjens ordena a la estación directora artillera de popa del "Bismarck" que vigile a los cruceros británicos por su estela. El "Bismarck" es cañoneado por primera vez por ambas unidades británicas, pero no centran el tiro. El "Bismarck" es horquillado, pero ninguna de las dos unidades lo ha centrado. El "Bismarck" dispara su sexta salva sobre el "Hood", los 10 restantes quedan suspendidos en el aire.

A las 6:00, uno de los tiros de la quinta salva del "Bismarck" hace blanco, penetra en algún punto a popa, sobre la cubierta de botes (la sexta y última dirigida sobre el crucero de batalla), el proyectil se fragmenta en su interior mientras se sumerge hacia los interiores, alcanzando el pañol de municiones de popa, en la base de la tercera torre trasera. Repentinamente, una llamarada blanco-amarillenta emerge al costado del mástil trasero y la llama alcanza una altura mayor que el mástil mismo. Por unos instantes, el Hood parece deformarse sobre su línea de flotación y enseguida ocurre una tremenda y atronadora explosión que hace saltar las torretas traseras al rojo vivo por los aires. Restos al rojo vivo, partes de botes, restos de metal incandescentes caen alrededor de la masa de humo que emerge. El crucero de batalla se parte violentamente en dos, cientos de marinos británicos han sido volatilizados e incinerados, la onda explosiva ha matado al resto sobre la parte expuesta de proa, aquellos que están en lugares protegidos sobreviven durante algún tiempo más.

Los marinos del HMS Prince of Wales quedan conmocionados por el atronador bramido de la explosión. Su buque insignia ya no está al frente y en su lugar hay sólo una masa de humo maciza, grisácea y negra. Cuando se acercan, alcanzan a ver la parte delantera con su proa en alto hundiéndose rápidamente. El "Hood" está partido en dos y la parte delantera se hundiría en menos de 1 minuto, la popa aún flota un poco más. El "Hood" eleva su proa hacia el cielo y antes de quedar perpendicular a la superficie que se lo tragará, en un postrer esfuerzo, puede aún disparar una vez más con las torres delanteras, en medio del infierno y humo, al momento que la proa se eleva. La alegría inunda a los buques alemanes y también existe un sentimiento de reconocida admiración por el postrer valor de los marinos del "Hood".

En este minuto, 6:01, el "Bismarck" recibe el tercer impacto proveniente de la decimotercera salva del "Prince of Wales" y le vuela la proa a una de las lanchas auxiliares a motor, desperdigando sus restos hacia la chimenea e hiriendo con sus astillas a uno de los encargados de las baterías antiaéreas. Al mismo tiempo el "Prinz Eugen" dispara su décima salva sobre el "Prince of Wales".

El "Prince of Wales" hace una guiñada para evitar los restos del "Hood", al tiempo que observa en primera línea el hundimiento de la parte delantera del mismo ante los incrédulos y estupefactos ojos de los marinos de este buque; sencillamente no lo pueden creer. Dado que el "Prince of Wales" hace el mismo rumbo que el "Hood", los alemanes no tienen que corregir el tiro y observan que la popa del "Hood" se hunde lentamente, de la parte delantera no se observa nada.

Los alemanes cambian de objetivo y esta vez apuntan al buque sobreviviente. El "Prinz Eugen" dispara su duodécima salva y el "Bismarck" dispara su séptima salva completa sobre el "Prince of Wales", que ha retomado el rumbo original. La distancia se acorta a 14 km. El "Prince of Wales" dispara un único torpedo, pero en ese momento es ahorquillado. El "Bismarck" dispara su octava salva sobre el "Prince of Wales", que tampoco hace ninguna maniobra de descentrado.

A las 6.02, el "Prince of Wales" es tocado con un fuerte impacto de al menos siete tiros de la octava salva del "Bismarck" sobre el puente de compás y de mando. El “Prince of Wales” resulta gravemente alcanzado, con los tiros de la octava salva de 380 milímetros del "Bismarck" en el puente de navegación, que también destruye el puente de mando, matando a casi todos los presentes, excepto al comandante del buque y al contramaestre señalero. El buque queda en absoluto estado de conmoción y aturdimiento.

Uno de los problemas presentados por la nave británica fue de índole técnica, ya que, debido a la imperiosa necesidad de contar con unidades navales capaces de enfrentarse al "Bismarck", se ordenó que el acorazado fuera equipado para combate sin el necesario periodo del prealistamiento (entrenamiento de tripulación, corrección de fallos de diseños, ajustes de los mecanismos y sistemas eléctricos, etc.). De hecho, el "Prince of Wales" zarpó con obreros del arsenal trabajando sobre la torre trasera que no giraba bien. A pesar de todo esto, su desempeño en combate resultó ser más eficiente y superior al de su nave capitana, el "Hood".

En el "Prince of Wales" ("King George V" para los alemanes) la situación es caótica, pero se logra controlarla. Éste se ve obligado a retirarse oculto en una nube de humo, no sin antes ser ametrallado por el "Prinz Eugen" desde 14 km, al límite de la antiaérea. Inclusive se llegó a preparar un ataque de torpedos en la nave alemana. La necesidad de rematar al "Prince of Wales" queda suspendida en el pensamiento de los marinos de ambas unidades alemanas. De ser finiquitada, dado su evidente estado, sería un tremendo resultado para la Kriegsmarine.

Lütjens imperturbable no da órdenes de atacar al "Prince of Wales", que se aleja humeando, y Lindemann intenta convencerlo de acabar con el malogrado acorazado británico. Lütjens le recuerda secamente a Lindemann que la directiva del comando naval le instruye que sólo comprometerá la nave en combate si ésta está en grave riesgo por ataque, lo que no es el caso.

Lindemann, exasperado, intenta rebatirle pero el granítico silencio de Lütjens corta toda posible conversación sobre el tema. De ahí en adelante, el vacío comunicacional entre ambos se incrementaría gradualmente hasta no dirigirse más la palabra. Lütjens internamente está contento de emplear muy poca munición en el hundimiento del "Hood".

El combate duró 24 minutos. El “Prinz Eugen” está ileso y el “Bismarck” ha recibido tres proyectiles del “Prince of Wales”. El resultado fue por el lado alemán: el “Bismarck”, daños menores; por el lado británico, el “Hood” hundido y el “Prince of Wales” gravemente averiado por siete cañonazos que dieron de lleno.



"Hundid al Bismarck"

La noticia del hundimiento del “Hood” causó una gran consternación y sed de venganza en la opinión pública británica. En la Cámara de los Comunes, Churchill declara con un gesto de dolor que hay que hundir al “Bismarck” a cualquier precio.



La batalla final:

A pesar de la mar gruesa, los aviones Fairey Swordfish del “HMS Ark Royal” despegan a las 15:40 cargados de torpedos. Los Swordfish son aviones biplanos, en parte hechos de tela, lentos, anticuados, pero sus tripulaciones son valerosas.

Repentinamente en un claro aparece un buque solitario y se desencadena el ataque. Disparan sus torpedos contra él, pero no es el Bismarck, sino el “HMS Sheffield” que maniobra desesperadamente para evadirlos, pero ocurre algo: los torpedos están armados con espoletas magnéticas y explotan al contacto con el mar. El Sheffield es identificado por uno de los aviones y se interrumpe el ataque. De haberse atacado al Bismarck, el ataque habría sido infructruoso. Vuelven al Ark Royal con un humor de perros. Cuatro horas después, casi anocheciendo, vuelven a despegar con torpedos convencionales y esta vez sí dan en el “Bismarck”.

Para los artilleros antiaéreos, los Swordfish parecen copitos negros suspendidos en el aire. Se desencadena una terrorífica andanada de fuego antiaéreo, las piezas de 38mm disparan también tratando de derribar a los aeroplanos con las plumas de los impactos en el agua de sus pesados proyectiles. No hay bajas aún en la formación británica, siguen en medio del fuego y las plumas de agua, a 300 m, dejan caer los torpedos y viran bruscamente.

El primer torpedo explota contra la coraza del gigante y no causa más que un desconchado, pero el brusco bandeamiento mata a un oficial en su interior al golpearse fatalmente el cráneo.

El Bismarck hace bruscos virajes para evitar el resto de los torpedos y lo logra, la tripulación respira aliviada. Sin embargo, el ataque no ha terminado, ya que tres biplanos se acercan desde un sector ciego de popa y lanzan sus torpedos. El Bismarck vuelve a pegar golpes de caña bruscos, logrando evitar el primero. Repite el giro y evita el segundo, pero el tercer torpedo da de lleno en el timón derecho. La explosión levanta al acorazado haciéndolo hocicarse y abriendo un gran boquete en plena popa, justo en el compartimiento de la hélice. La explosión dobla hacia adentro y traba el timón derecho en posición de giro, haciéndolo golpear contra la hélice central, golpe que resulta fatal.

No hay bajas en los aviones atacantes y vuelven satisfechos al Ark Royal.

Con este golpe, el “Bismarck” no puede maniobrar y vira en redondo. El acorazado alemán se encontraba en ese momento a más de 400 millas de Brest. Un avión de observación confirma mediante fotos que el acorazado alemán está girando en redondo, sin gobierno.

Se hacen desesperados esfuerzos para maniobrar con las hélices, sin resultados. Se intenta llegar al mecanismo del timón con la esperanza de soltarlo, pero la mar fuerte ingresa con fuerza al compartimiento abierto al mar y provoca peligrosísimas fuerzas de succión. Un buzo valiente intenta ir por fuera a dar un vistazo, lo izan semiinconsciente por los golpes continuos contra el casco.

Se propone sacar una puerta del hangar para usarla como timón de compensación, pero Lütjens no autoriza la acción. El Bismarck está acabado cuando anochece, la moral es muy baja.

Llega el amanecer del 27 de mayo de 1941. El Bismarck está a baja velocidad dando amplios giros aún. La moral a bordo es terriblemente baja, Lindemann está absorto en su mutismo en el puente, Lütjens se ha encerrado en su camarote. Aparece en el horizonte el Rodney con sus piezas de 406 mm, el King George V y el Renown a lo lejos avanzan en fila como un pelotón de fusilamiento. Todos los buques británicos están al borde de sus reservas de combustible.

Tovey divisa al acorazado que ha aumentado su andar, pero gira en círculos. Adelanta al "Rodney" con sus nueve cañones de 406 mm de calibre y al "HMS King George V" con sus diez cañones de 356 mm. Comienza el combate y el Bismarck inicia la acción.

El Bismarck al principio logra centrar al "Rodney", pero disparos bien dirigidos destruyen los emplazamientos de dirección de tiro del "Bismarck"; primero arrasa el de la cofa y luego el de popa, arrancándolo de cuajo. El acorazado queda "ciego" y pasa a puntería local (cada cañón poseía un sistema de dirección de tiro óptico). Los disparos provenientes del Bismarck se tornan erráticos, solamente ahorquilla los blancos.

Los buques británicos comienzan el cañoneo, que cada vez se parece a un ejercicio de tiro. El cañoneo es infernal, ningún tiro del "Bismarck" da en el blanco, sólo moja las bandas de sus verdugos.

Después de 100 minutos de infernal y machacante cañoneo, el "Bismarck" está parcialmente inhabilitado, pero no pueden hundirlo a causa de su coraza horizontal. Las bajas en el Bismarck se cuentan en cientos, la carnicería es total, los cadáveres se acumulan sobre la cubierta y los que intentan escapar de su interior pasan a engrosar las pilas en cubierta. En el interior, hay una relativa seguridad, pero el humo sofoca a los marinos, unos 200 se dirigen hacia la salida del sector de las grúas. Cuando se juntan para subir la escala, un disparo de 356 mm penetra por el borde superior de la cintura y explota en la base de la escala, los 200 mueren en el acto. Los tiros del Bismarck se hacen cada vez más espaciados, una de las torres principales tiene sus cañones caídos, a otra le falta el escudo de contera. Prontamente el acorazado queda mudo, ya no dispara. Los británicos observan mientras ametrallan las cubiertas con sus antiaéreos, fusilan prácticamente a quien se aventure a salir. El caos reina, la organización se pierde, las bajas aumentan. Los británicos detienen su fuego y observan: el Bismarck es una ruina flotante. En el "Bismarck" se da la orden de abandonar el buque, se abren las válvulas de fondo y se colocan cargas explosivas.

El Bismarck se recuesta lentamente para morir, lo hace a babor y se hunde gradualmente. La pausa del fuego británico permite hacer salir a unos 900 marinos sobrevivientes. Finalmente, el Bismarck se sumerge y levanta la proa. Lindemann, que ha sobrevivido al infierno, sube al torrotito y se hunde con su buque.

Más de 1.900 marinos desaparecen con su buque. Sólo se rescatan unos 110 marinos desde el agua por parte del Dorsetshire y se suspende la acción por el aviso del supuesto avistamiento de un submarino alemán en la zona. Unos 800 hombres quedan para morir en las heladas aguas del Atlántico Norte.

Para lograr hundir al acorazado alemán, los británicos han empleado ocho acorazados, dos portaaviones, cuatro cruceros pesados, siete cruceros ligeros, veintiún destructores, seis submarinos y más de cien aviones. El almirante sir John Tovey escribía al respecto:

“El Bismarck ha librado una batalla extremadamente heroica contra un adversario muy superior, mostrándose digno de las más bellas tradiciones de la antigua Marina Imperial, Se ha hundido enarbolando su pabellón”
Comentarios del almirante Sir John Tovey sobre el hundimiento del "Bismarck"

Colaboración española:

Al tiempo que el navío alemán entabla su último combate contra los buques de la Royal Navy, el almirante Otto Schniewind, Jefe del Estado Mayor del SKL, solicita a la Armada Española el envío de naves de auxilio previendo el desenlace final de la batalla. El 27 de mayo de 1941 a las 11'40, cuando ya el acorazado ha zozobrado, zarpa de la base de Ferrol el crucero pesado Canarias. Este barco llega a la zona del hundimiento en al noche del 29 de mayo encontrándose en la zona con un submarino alemán y, en la madrugada del 30, con el buque meteorológico alemán Sachesenwald. Tras recorrer la zona únicamente logran rescatar los cadáveres de dos marinos alemanes.



Restos del Bismarck:

En 1989, el doctor Robert Ballard y su equipo descubrieron la tumba del "Bismarck" en los abismos, a más de 4.790 metros de profundidad.

El pecio está en posición normal, sobre la ladera de una montaña abisal llamada Porcoupine. El Bismarck está prácticamente de una sola pieza con su línea de flotación hundida en el limo. No están, sin embargo, las torres artilleras principales de 380 mm, que se desencajaron de la nave cuando ésta zozobró para hundirse. El puente de mando está separado de la nave y en posición invertida sobre la cofa.

Al revisar la superestructura del Bismarck se puede constatar que todas las torres de artillería secundaria tienen impactos fatales. El puente de mando blindado tiene un impacto directo a babor de 406 mm (16") infligido por el HMS Rodney y la chimenea prácticamente no existe. No se encontraron evidencias de torpedos sobre sus costados, pero sí un impacto de 356 mm (14") en el sector de las grúas. Aún es visible la esvástica sobre la proa y popa.



Al revisar la línea de flotación se encontró que había mamparos antitorpedo vulnerados, pero no así su casco. Incluso fue posible encontrar dentro del hangar uno de los Arado aun reconocible.

Para el masivo castigo que recibió el Bismarck, el estado de la nave es bastante bueno y no evidencia tamaño infierno que recibió.


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