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A y calidad de vida en su relacion con la informacion


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ECOLOGÍA Y CALIDAD DE VIDA EN SU RELACION

CON LA INFORMACION



Nada es más triste

que una flor que languidece,

nada es más triste

que la falta de información

para impedirlo (E.C.)
EMILIA CURRAS
Dra. Ciencias Químicas.

Prof. Universidad y Académica. (Madrid, Toledo y Brasilia)

Condecoración: Cruz de Caballero (Gobierno de Colombia, 2007)

Colegiada de Honor: Colegio de Doctores y Licenciados.

Colegiada Distinguida: Colegio Oficial de Químicos.

Mujer del Año 2004 y Mujer Ejecutiva Distinguida 2004, ABI, USA.

Miembro de Honor 2003 AHDI, IIS Fellow, Prof. Honor SEI.

Medalla de Oro Fundación Prof. Kaula y varias Universidades.



VISION GENERAL
Se supone al ser humano en el centro de su sistema ecológico, como su agente, ente faciente de su entorno. En él confluye el macrocosmos y el microcosmos que son transformados, por medio de la información, en el mesocosmos. La información es, el hilo conductor que actúa sobre la mente del hombre ayudándole a configurar su inteligencia y aprehender su mundo exterior e interior. Vista así la información resulta ser una forma de energía viva en determinadas condiciones cósmicas, aunque con un parámetro aún desconocido, anímico, que da al ser humano, precisamente su dimensión “humana”.
Ese parámetro “anímico” hace al hombre, entre otras características y peculiaridades, ser responsable de su entorno vital frente a si mismo y a otros seres habitantes del Planeta Tierra. Por medio de la información es capaz de instrumentar sus responsabilidades para conseguir una mayor calidad de vida, donde casa uno debe tener su papel, repartido equitativamente. Donde cada uno debe ser actor y espectador al mismo tiempo, conjuntando actividades y esfuerzos cada uno según sus capacidades innatas o adquiridas.
No podemos quedarnos en callejones sin salida. Hoy es preciso circular por amplias avenidas donde confluyan otras vías y se nos ofrezca un panorama de posibilidades de caminos diferentes, que nos conduzcan, sin embargo, a las mismas metas, cifradas en el logro de la tan ansiada y huidiza felicidad soñada, es decir, casi inalcanzable, con nuestros medios puramente humanos. Al menos si podemos y debemos pretender procurarnos unas formas de vida más acordes con nuestros deseos y con nuestros esquemas morales y éticos actuales, proyectables hacia el avenir, de manera que nuestros esfuerzos sen útiles, asimismo a las generaciones venideras.
Debemos tener esperanza, en el sentido que la define Lain Entralgo (24) en el “sílogo” al libro de Federico mayor “Mañana siempre es tarde”. Esperanza en nuestras propias acciones, con esfuerzo, inteligencia e imaginación para ponerlas en práctica y alcanzar aquello que nos proponemos, donde no puede falta la información. Aquella que nos procura el medio de conocerlo.
Eso supone que se deben enfocar las cuestiones de nuestro tiempo de una forma global, universal, aunque luego se apliquen soluciones locales, como enuncia uno de los lemas del Club de Roma. Las cuestiones son globales, como por ejemplo la nutrición, la sanidad, el empleo, el estar informado…; pero las soluciones… Las soluciones deben ajustarse a cada caso, cada país, cada pueblo.
Con esta visión global de los temas o asuntos, que la Humanidad hoy debe resolver, nos vamos a atrever a proponer una cosmovisión de la ecología centrada en el ser humano, que al fin es quien nos interesa por encima de los otros seres creados.
También trataremos de la proyección del hombre hacia sí mismo y la responsabilidad que tiene para poder llegar a alcanzar una calidad de vida, en los distintos pueblos, más acordes con sus deseos por medio de la evolución y puesta en práctica de la inteligencia, inteligencia que lleva implícita el desarrollo del ser humano como individuo y como especie al actual los impactos de información sobre él.

EL ENTORNO ECOLOGICO
El entorno ecológico, aquel en el que estamos inmersos debe ser para nosotros, los seres humanos, como un todo en el que constituimos una diminuta, minúscula parte. ¿Parte o partícula?. La “parte” está contenida en el todo como ente individual. La “partícula” está contenida como ente dependiente, consustancial con el todo, como ente individual. La “partícula” está contenida como ente dependiente, consustancial con el todo. Seremos pues parte y partícula a la vez. Donde venimos a ocupar una posición central, que no centrada y donde confluyen el macrocosmos y el microcosmos; obra exclusiva del hombre como individuo y como ente de un subsistema social. Todo ello formando sustancia y participación del omnicosmos, todo poderoso, que gobierna y rige el Universo, sin que nosotros apenas podamos conocer o intuir su existencia.
De todas formas para los pocos cientos de miles de años de que tenemos conciencia de la existencia de seres capaces de establecer relaciones por medio de la simbología y el lenguaje, me parece que hemos llegado bastante lejos en el conocimiento del Universo.
Lo que nos hace falta es saber utilizar nuestros conocimientos con cordura y como dice J. M. Rodríguez Delgado (31) en su discurso de ingreso en la Real Academia de Doctores, con buena voluntad (!)


UNA VISION COSMOLOGICA
El ser humano forma sustancia con el Universo al que pertenece y del que participa. Parece mundialmente aceptado que el Universo se ha ido formando desde una partícula simple. José María Portero (28) habla de las uronas y Álvaro López Ruiz (22) de los prebiontes. I. Prigogine cita las “estructuras disipativas” con fluctuaciones capaces de auto-organizarse sinérgicamente. En definitiva… un quantum minúsculo de energía, que por sucesivas asociaciones, en concordancia con los cambios continuos de condiciones ambientales, tales como la temperatura, al fin otra forma de energía, ha ido adquiriendo diferentes configuraciones, cada vez más complejas, a los largo de incalculables millones de siglos hasta llegar al estado actual, que no es en ningún caso estable, sino cambiante, ya que el proceso evolutivo continua. Es asimismo admitido, que la materia no supone más que un estado de la energía con un grado determinado de concentración. Por lo tanto ¿qué es el hombre?... Nada más que un estado concreto de energía concentrada en un determinado estadío, o bien un conjunto de subclases de energías en interacción, que deben tender el equilibrio para mantener su metaestabilidad.
Vistas así las cosas, la vida –proceso vital- es consecuencia de un fenómeno que se produce en un momento -con dimensión cósmica- determinado bajo unas condiciones concretas, en el proceso evolutivo del Universo, en sus diferentes astros…, planetas… Ahora hay vida sobre el Planeta Tierra. En épocas pasadas debió haberla en Marte y en épocas venideras la habrá en Venus…
El hombre no puede escapar a su proceso vital evolutivo, del que además participa como una forma de energía, a su vez cambiante, donde la información actúa como energía generativa e impulsadora. Su ecosistema no se limita, por consiguiente a la Naturaleza, es decir, al conjunto de sistemas derivados o existentes en la Tierra, sino en todo el Universo. De ahí que hablemos de una “cosmovisión”… de la ecología.
Considere cuanto le va al hombre en el cuidado de sus sistemas ecológicos, pues aunque se dirija indefectiblemente a su desaparición, que no ocurrirá por ahora, no debe dejar de tratar de mejorar sus condiciones de vida presente y futuras. En otro orden de magnitudes, también sabe que debe morir y sin embargo no se sienta en un rincón esperando tal momento y eso que es inminente y seguro.
Puede dar la impresión de que concedemos al ser humano una naturaleza exclusivamente material, lo que está bien lejos de nuestra intención. En él concurren materia y espíritu, exteriorizándose por su capacidad de amar, sentir, llorar… y su anhelo de conseguir unas condiciones de vida más gratas, mas afines con sus ilusiones y su capacidad creadora… y para ello necesita, asimismo, cuidar sus sistemas ecológicos.

REALIDAD DEL SER HUMANO
El hombre, pues, participa en el Universo…, es decir, toma parte, actúa. No es simple pavesa movida por los vientos cósmicos sin rumbo, ni sentido.
Es un actor, un agente, ente faciente de su mundo, del entorno que le rodea. Es un ser único e irrepetible. Bien es verdad que existen unas cuantas cosas que le vienen dadas, tanto a nivel endógeno como exógeno. Es cierto, asimismo, que otro número de cosas son modificables y mejorables, o empeorables, para su beneficio o perjuicio, y aquí es donde el hombre adquiere su verdadera existencia como ente real.
Kart Popper, asegura que el fracaso de la filosofía actual se debe cifrar en su afán por seguir preguntándose sobre la existencia del hombre… seamos realidad o ficción, mientras tengamos capacidad para gozar o sufrir, y sintamos avidez por lo uno y aversión por lo otro, estamos más cerca de la realidad. Es una realidad que, hoy por hoy, se presenta llena de corrientes contrapuestas, en un mundo en transmutación, inquieto y sorprendente y quizás por ello es más interesante de ser vivido.
El ser humano es capaz de modificar las circunstancias concretas, o abstractas, de su discurrir por el Planeta Tierra, es responsable asimismo de sus actos frente a sí mismo y a sus congéneres. El sentimiento de responsabilidad es otra de las características del hombre en su diferenciación de los restantes seres vivientes e inanimados que con él comparten su espacio vital. Él es responsable por sí y por los que no pueden serlo. Es posible que nos preguntásemos por el motivo por el cual el hombre debe ser responsable. ¿Cuál es la causa para ello?, sencillamente porque ha recibido unos talentos y debe dar cuanta de ellos. Cada cual según lo recibido y cada cual según su capacidad.
Para desarrollar sus actividades el hombre debe ser libre, con la libertad propia de su condición humana, que es subjetiva por cuanto precisamente, es humana. La libertad se siente o se presiente. Se actúa en libertad. La libertad se encuentra en nosotros mismos. Nuestra Reina Sofía (2) decía en el magnífico –y no es por adulación- discurso de inauguración del curso 1987 de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que “la verdad nos hará libres y la libertad sabios”, es decir que a través de nuestra condición de hombres libres podemos pasar de la verdad, o sea del conocimiento de las cosas, a la sabiduría, o sea al uso ordenado y lógico de las cosas.
EL HOMBRE, AGENTE DE SU SISTEMA VITAL
Los seres humanos, no somos todos iguales. Unos han recibido más que otros, de forma gratuita, como un regalo. Esos que más tienen son los que más responsabilidad adquieren y los que están más obligados a mirar por sus congéneres. Se puede argüir que algunas personas han recibido muy poco y con su esfuerzo personal y sacrificio han conseguido alcanzar más. Por el contrario otras gentes han recibido mucho y por abulia o pereza, no han sido capaces de conseguir lo pretendido. Todo eso es cierto y son numerosos los ejemplos que se pueden citar de unos y otros casos, que no dejan de ser casos concretos. A nivel social el conjunto de la Humanidad, se sabe bien quien tiene más y quien tiene menos, lo mismo que los motivos de tales situaciones. Igualmente es bien sabido en que consiste tener más o menos: alimentos, salud, educación… en definitiva nivel de vida, calidad de vida.
Al hablar de calidad de vida, y de la necesidad que se siente de una participación igualitaria en esa calidad de vida, que hemos tomado como patrón y modelo desde el punto de vista subjetivo de los países del llamado mundo occidental, debemos ser muy cautelosos. Quizás no todos los parámetros de nuestra “calidad de vida” sean extrapolables a otros países con otros niveles de cultura y otras costumbres.
Cuando, hace ya algunos años, realicé mi primer viaje a Hispanoamérica volví con la idea de que las ayudas y costumbres que se intentaban imponer a los indígenas, eran equivocadas, pues les llevaban a un cambio radical de su forma de vivir, de vestir, de alimentarse y de expresar su arte y su música. Al comentarlo con amigos españoles me trataron de inhumana y poco caritativa. Ahora, al cabo del tiempo, se empieza a hablar de la conservación de las culturas indígenas. José Manuel Morán (25) por ejemplo, en un trabajo de 1968 habla de este tema. Asimismo ha sido tratado por la O.E.I. – Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura en sus últimas reuniones y en la Declaración de Bogotá.
También en las reuniones recientes del Club de Roma se han tratado esas cuestiones. Parece que se ha descubierto la panacea para que ciertos pueblos se incorporen al nivel de calidad de vida de aquellos llamados más desarrollados. Ahora, que quizá sea demasiado tarde… Por tanto habrá que llevar educación, formas de aprendizajes, maneras de elevar el nivel intelectual, difusión de ciencia primaria, maneras de aprovechar sus recursos naturales, formas de curar las enfermedades locales… en definitiva: diferentes formas de información. R. Díaz Hochleitner (18) hace notar que lo que se haga en favor de los menos favorecidos, repercutirá en los más favorecidos y Alexander King habla del coste de la pobreza. En la cruda realidad los ricos son los menos, aproximadamente supone un 14% de la población total de la tierra. Si no se toman medidas adecuadas, puede ser más fácil, que el 14% se absorbido por el 86%, que viceversa.
EL PODER DE LA INFORMACION
Siendo una persona que ha hecho del estudio y aplicación de la información y de las ciencias de la documentación la razón de su existencia, o por lo menos, de su subsistencia, no podía dejar este tema a un lado.
En mi discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias de Toledo (8) y como química-documentalista, he puesto de manifiesto que la información es el cuarto elemento vital, junto al aire, el agua y el fuego. Ciertamente sin información no es posible realizar ninguna actividad, ni consciente, ni inconsciente, ni dinámica, ni vegetativa. La información es inherente y consustancial con el ser humano. Siempre ha existido la información y siempre será necesaria.
Ella es la causante y promotora de ese estado de transmutación social en que se halla la Humanidad, en los momentos presentes. En otros escritos (7, 9) hemos echado mano de la teoría de sistemas para explicar nuestros asertos. Suponemos que la Humanidad, en su conjunto social, compone un sistema cerrado, pues no existen otras Humanidades con las que pueda establecer relaciones. En todo sistema se produce una degradación de la materia, en energía, en información (31). Si la cantidad de información aumenta considerablemente debe ser expulsada –transferida, comunicada- al exterior para poder mantener el equilibrio homeostático del sistema. Más si este es cerrado no existe la posibilidad de salida al exterior y por tanto, o se transmuta el sistema para asimilar el exceso de información producida, o muere. La Humanidad ha optado por la primera solución, optimista y esperanzadora. Tampoco ha descartado la posibilidad de expulsar información fuera del Planeta Tierra, de intercambiar flujos y reflujos de información. Ahí tenemos todas las investigaciones y sus resultados en los vuelos espaciales.
En la historia de la Humanidad ya ha habido otros períodos de transmutación. Citemos, por ejemplo, la época en que se inventó la escritura, o la época en que se comenzó a utilizar la imprenta en Europa, a mediados del siglo XV. En aquellos entonces, las transmutaciones se produjeron a lo largo de varias décadas, quizá algún ciento de años. Ahora todo es rápido, inmediato. No nos queda tiempo para sosegar y meditar sobre lo que acaece (6). Este es el motivo por el cual se habla de la era de la información, por una deformación de apreciación, debida a la gran cantidad que se produce, se consume y se transfiere diariamente. En realidad se debería hablar de la “era de la comunicación”.
La preparación de la información para ser difundida, incluye las técnicas propias de las ciencias de la documentación (10), para elaborar los datos contenidos en cualquier tipo de documentos. Félix Vidondo (37), como físico-electrónico, habla de Thinkkware, utilizando la nomenclatura propia de la informática.
El saber acumulado se ha podido dominar y aprovechar gracias a las técnicas de tratamiento y almacenamiento y transmisión de información, que se han dado en llamar -aunque inadecuadamente- “tecnologías de la información”. La información, tanto como fenómeno, que como proceso (17), en cuanto que supone la elaboración, consciente o inconsciente, de unos datos, unas noticias, que han de ser transmitidas y percibidas, no puede tener una tecnología propia. Si se aplica una tecnología al tratamiento, almacenamiento y transmisión de la información; pero la percepción es una función puramente humana que sólo se realiza en su cerebro. A mi manera de ver se debería hablar de “tecnologías aplicadas a la información”.
Estas tecnologías, que llevan implícito el uso de la informática y la optrónica, están revolucionando costumbres (23), formas de vida, formas de trabajo, conceptos éticos fundamentales. Ellas son a la vez las que nos traen las soluciones, entre otras cosas porque permiten la difusión de la ciencia, la técnica y la cultura (14). Las tres se hacen protagonistas del desarrollo de los pueblos. La ciencia juega el papel del libreto, como en una ópera, la técnica y su consecuencia la tecnología es, en palabras de Federick Tuner (34), “una de las artes interpretativas por las que se crean realidades nuevas” y la cultura es la música del conjunto. La información supone ser el nexo de unión, a modo de hilo conductor, a modo, asimismo, de director de escena que conjunta y armoniza lo que sucede en le teatro. El gran teatro del mundo… Para completar la representación hacen falta guionistas, compositores, coreógrafos y actores y espectadores.
Bien es verdad que el gran problema de nuestro tiempo es la abundancia de guionistas, compositores, coreógrafos y que nuestra responsabilidad, como seres libres e inteligentes, repartir el trabajo de la forma más equitativa posible, sin que hayamos todavía encontrado la fórmula de conseguirlo. Pero también es verdad, que todos podemos y debemos ser actores y espectadores. Asimismo es nuestra responsabilidad que los papeles estén bien repartidos. No vaya a ser que a unos les toque ser siempre actores y a otros siempre espectadores. En este gran Teatro del Mundo, donde casa uno ha de representar su papel, tienen todos, sin embargo, derecho a ser actores, por lo medio en las comedias más simples.

REFERENCIAS




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  3. BOTKIN, J. W.; ELMANDJRA, M.; MALIZA, M.; “Aprender, horizontes sin límites”, Madrid, Editorial Santillana. Aula XXI, 1995.

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  6. CURRÁS, E.: “Moral and Social Implications of the New Technologies in information science, in the Use of Information in a Changing World by A. van del Lean and A. a. Winters, FID publ. número 631, Elservier Science Publishers B.V. (North-Holland), The Hague, 1984, 417-432.

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  8. CURRÁS, E.: “La información como cuarto elemento vital y su influencia en la cultura de los pueblos”. Toletum, Año LXIX, Segunda época, 20, 1985-86, 27-46 y J. Inf. Scienc., 13, 3, 1987, 149-157.

  9. CURRÁS, E.: “La información en sus nuevos aspectos. Ciencias de la documentación”, Madrid Parainfo, 1988.

  10. CURRÁS, E.: “Information and cosmovisión of Ecology”, Ponencia presentada al Congreso Mundial de la FID, Helsinki (Finlandia), setiembre 1988.

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Madrid,


Junio 2008


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