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75 años de su fallecimiento 6 de julio 1928 – 2003


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Dr. AMÉRICO RICALDONI – 75 años de su fallecimiento 6 de julio 1928-2003



Por Dr. Antonio L.Turnes – Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina – 1.07.2003




Dr. AMÉRICO RICALDONI

75 años de su fallecimiento

6 de julio 1928 – 2003
Se cumplen 75 años de la muerte de uno de los Maestros más gloriosos de la Medicina uruguaya, el Profesor Américo Ricaldoni. A la vez que homenajear su figura y sus realizaciones más relevantes, es oportuno señalar algunos de sus rasgos biográficos, y jerarquizar la magnitud de su personalidad médica, universitaria, científica y pedagógica. Y la prolongación hasta hoy de la Escuela de Neurología que inició, con la fundación del Instituto que hoy lleva su nombre.

RASGOS BIOGRÁFICOS



Ha dicho Fernando Mañé Garzón 1 que Ricaldoni fue el continuador indiscutido de Pedro Visca, su maestro. Su gestión ya desde la cátedra, ya desde el decanato, lo destacan desde su juvenil acceso al profesorado como una de las mayores glorias de nuestra medicina. Nació en Montevideo el 21 de abril de 1867. Fueron sus padres don Pedro Ricaldoni, distinguido educador que fundara y dirigiera el Colegio Nacional de enseñanza primaria y doña Filomena Saroldi, ambos de origen italiano. En ese Instituto, por donde pasan muchos futuros profesionales, aprende y enseña Américo Ricaldoni. 2 Ingresa a la Facultad de Medicina en 1884 (CON 17 AÑOS), siendo en 1888 alumno interno de la Cátedra de Clínica Médica de Pedro Visca. Colabora estrechamente en ella como alumno interno, doctorándose en 1890. Es nombrado ese mismo año (CON 23 AÑOS) profesor de Terapéutica, lo que levanta grandes resistencias debido a su extrema juventud. En 1899 (TIENE 32 AÑOS), sustituyendo a Francisco Soca, ocupa la cátedra de Patología Interna. En 1901 viaja a Europa por algunos meses, tomando contacto con las Clínicas de París, particularmente en la Salpetriére. 3 Luego de dictar cursos clínicos y desempeñar interinamente la Cátedra de Clínica Médica es designado profesor de la tercera Cátedra de Clínica Médica en 1907 (TIENE 40 AÑOS), sucediendo luego, en 1912 (47 AÑOS), a su maestro. Tiene descollante actuación en la actividad médica, como docente de esmerada formación y talento, como investigador clínico y como dirigente universitario, desempeñando el Decanato en dos períodos entre 1915-1918 y 1918-19214, 5, aportando numerosas y perdurables iniciativas. Profesor de Clínica Neurológica desde 1925, luego de denodados esfuerzos logra la creación del Instituto de Neurología en 1927, del que ocupa su dirección, falleciendo lamentablemente el 6 de julio de 1928. Una de sus más caracterizadas semblanzas la debemos a Rodolfo V.Tálice, uno de sus discípulos, que la publicó en Francia en 1930. Por él sabemos de su trayectoria profesional y docente, de los vínculos internacionales que supo desarrollar, y de la enfermedad que acabó con su vida.6 “Enfermo, agotado, casi sin voz (a raíz de una laringitis tuberculosa), Ricaldoni, el Maestro insuperable, continúa sus clases sin desfallecer. Obligado por el dolor a confiarse a un colega, no duda en escoger al joven especialista que había elegido para asistir a los enfermos de su clínica: el doctor Elías Regules (h). Semanas más tarde se sometió voluntariamente (bajo anestesia local) a una operación paliativa (sección del nervio laríngeo superior) para calmar sus atroces sufrimientos. Ese día Ricaldoni, solo, sin ruido (como acostumbraba) llega al hospital, entra en la policlínica y se acuesta sobre la mesa común de operaciones. Terminada la intervención, silencioso, abandona el Servicio para ir a asistir a sus pacientes en la ciudad. Siempre con aquella sonrisa que nunca lo abandonaba, escondió hasta el fin su drama interior.”


Tomamos de Carlos Brito Foresti, la reconstrucción de su biografía, publicada en el número de Anales de la Facultad de Medicina, que rindió justo homenaje, en ocasión del primer aniversario de la pérdida del Maestro.7

Ricaldoni nació el 21 de Abril de 1867 en la calle Buenos Aires entre las antiguas calles de Cámaras e Ituzaingó, siendo bautizado en la Metropolitana, en Abril de 1868. A los cinco años empezó a ir a la escuela, siendo muy reacio en concurrir en los primeros días, pero no pasó mucho tiempo en tomar afición al estudio y en pocos meses aprendió a leer y conocer perfectamente las cuatro operaciones elementales de aritmética. Sus estudios iniciales fueron realizados en el Instituto Nacional que dirigía su señor padre, y que se hallaba ubicado en las calles 18 de Julio y Yaro donde actualmente se halla la Universidad. Los que lo conocieron entonces pudieron apreciar el desarrollo precoz de su inteligencia que le permitió desplegar en él las facultades de observador que poseyó más tarde en un grado superior.
A los 17 años ingresó a la Facultad de Medicina y se reveló siempre como un trabajador infatigable destacándose entre sus compañeros y haciéndose distinguir por sus profesores.
Fue un estudiante modelo, distinguiéndose desde la iniciación de su carrera por su inteligencia precoz, por el amor al trabajo y por el riguroso método que empleaba en sus estudios, granjeándose así lógicamente, la estima y el elogio de sus profesores. Fue alumno interno de las clínicas médica y quirúrgica dictadas por los profesores Pedro Visca y José Pugnalin, en el Hospital Maciel. 8
En Marzo 1º de 1890, terminaba sus estudios graduándose en el Doctorado de Medicina y Ciencia.
Dictaba interinamente el curso de Terapéutica el doctor Heguy.
Se llamó a concurso para proveerlo en propiedad presentándose como único aspirante el doctor Ricaldoni. Por las leyes vigentes, siguió ocupando el cargo el doctor Heguy, llamándose nuevamente a concurso de oposición, siendo en él, uno de los aspirantes el doctor Ricaldoni.
El Decanato en aquel entonces era desempeñado por el doctor Elías Regules, formando parte del Consejo el doctor Carafí, que acababa de ejercer el Decanato de la Facultad y nuestro distinguido profesor, el doctor Scosería. Es a la batalla librada entre éste y el resto del Consejo que el doctor Ricaldoni, - a pesar de que el ex decano, doctor Carafí, decía al doctor Scosería, - que la Facultad no debía ser un Asilo Maternal, refiriéndose a la juventud del doctor Ricaldoni, - ingresó éste por primera vez a la Facultad para regentear el aula de Terapéutica.
Sus lecciones fueron tan notables desde su iniciación que a los tres meses, el mismo doctor Carafí tenía ocasión de manifestárselo así al doctor Scosería, con la frase siguiente: “el jovencito vale!”.
Al doctor Scosería debe la Facultad de Medicina haber contado entre sus profesores a su más eminente representante.
El 30 de Junio de 1900 es nombrado profesor de Patología interna, desplegando las mismas cualidades intelectuales. Ocupa ese cargo durante doce años.
Los que asistimos a su curso del año 1909 y parte del año 1910, recordamos siempre al modelo de maestro. Sus brillantes lecciones, ordenadas maravillosamente quedan hasta hoy insuperables.
Su magnífico tratado sobre “Lesiones y Enfermedades del Hígado”, publicadas en un volumen de 600 páginas en 1904, en momentos en que la patología hepática se hallaba en plena revisión, pone de manifiesto un cerebro privilegiado, privilegiado como ciencia, privilegiado como pedagogo.
Llega un momento, en el año 1907 en que a la vez que la cátedra de Patología Interna pasa a sustituir temporalmente – y a propuesta del entonces Decano, el reputado profesor doctor Augusto Turenne – en su clínica médica, al talentoso profesor doctor Pedro Visca del que fuera su discípulo predilecto y luego en 1912 por el fallecimiento de este eminente clínico, es designado para regentear dicha clínica en propiedad.9
En 1912, fue designado Profesor de Clínica Médica; si en teoría fue inimitable, en la práctica demostró poseer un espíritu de observación sublime. Con una minuciosidad en el interrogatorio, con su bien disciplinada y sólida semiología, exponía a sus alumnos la observación clínica completa, en esas improvisaciones brillantes que constituían la principal atracción de su enseñanza.
En el año 1925, creada la Clínica de Enfermedades Nerviosas, el doctor Ricaldoni es trasladado en propiedad a la regencia de dicha cátedra.
En 18 de Noviembre de 1926 fue designado para el cargo de director y profesor del Instituto de Neurología. La Memoria de ese Instituto del año 1927, es un ejemplo de esa laboriosidad incansable, y señala siempre al mismo clínico erudito arrojando siempre enseñanzas profundas y provechosas.

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