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41 el romanticismo españOL. Fuentes y características


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41) EL ROMANTICISMO ESPAÑOL. FUENTES Y CARACTERÍSTICAS

Aparece en España en la primera mitad del siglo XIX bajo la influencia del romanticismo europeo y como la reacción al neoclasicismo. Un poco más tarde aparece en Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, pero desde el principio tenía muchos partidarios.

Se afirma lo subjetivo e imaginativo del “yo” del hombre contra el objetivismo y racionalismo característicos para neoclasicismo.

Se notan las influencias también de:

Cervantes, Calderón;

romances;

Bocaccio, Dante Aligieri, Tetrarca.



Las nuevas ideas llegaron a España por diversos caminos:

los viajeros románticos;

los exiliados fernandistas;

libros y noticias sobre lo que pasaba fuera;

traducciones al castellano de obras románticas importantes de escritores europeos: Chateubriand, Voltaire, Víctor Hugo, Alexander Dumas, Lord Byron, Walter Scott, Shakespeare, Goethe.

El romanticismo acabó con las reglas clasicistas y el afrancesamiento. Impuso la libertad expresiva. Reaccionó contra la rígida separación de géneros clasicistas. Se proclamó el derecho a mezclar los géneros. En el teatro se puso de moda el drama en el que se mezclaron:

elementos trágicos y cómicos;

prosa y verso;

sólo se respetaba la unidad de acción.

Las características de la poesía en el romanticismo:

mezcla del tono serio con el festivo;

se introduce ironía para expresar el desengaño romántico;

se experimentó con la métrica;

se aceptaron todos tipos de palabras.

Dentro del romanticismo existen dos tendencias fundamentales:



el romanticismo histórico (Cataluña): orientado a restaurar los antiguos valores tradicionales que exaltan lo nacional y enfoca su mirada hacia la Edad media - Zorilla.

el romanticismo de tipo liberal o revolucionario (Andalucía): en lugar de echar una mirada hacia el pasado, aspira a crear una nueva cultura, abandonando la idea de la jerarquía, religiosidad, tradición - Espronceda.

Características del romanticismo español:

libertad: caracteriza el temperamento de la mayoría de los románticos más característicos y geniales: Larra, Espronceda, Zorilla. Manifestación particular de este amor a la libertad es el predominio del tema de la pasión;

patriotismo: una de las razones por las que la literatura española del siglo XIX había de ser nacionalista es la invasión napoleónica. El movimiento costumbrista estaba tan inspirado en el patriotismo como el renacimiento medieval. El renacimiento medieval trataba de empujar a los españoles a la España del pasado, el patriotismo los retenía en el presente. Ambos les enseñaron a apreciar más su patria; el primero alimentaba su orgullo por los héroes y gestas de su historia, el otro aumentaba su interés por su propio ambiente y generación. Espronceda en su “ensayo épico” elogiaba la Reconquista. El Duque de Rivas escribe los Romances históricos, galería de los cuadros de la historia de España. Zorilla es conocido como recreador de la leyenda y tragedia española y el dramaturgo por excelencia del patriotismo;

cristianismo: los románticos, además de profesar la fe con firmeza inquebrantable, aprovecharon plenamente el ceremonial, la historia y la leyenda para destacar las glorias de la iglesia;

medievalismo: caracterizó el movimiento romántico de toda la Europa occidental. Todo autor romántico trataba temas medievales en forma narrativa, dramática, a veces presentando versiones más o menos fieles de la historia o de la leyenda y otras mezclando la historia con la ficción esforzándose por encontrar temas nuevos en la forma o la apariencia. Es íntimamente unido al patriotismo y cristianismo;

subjetivismo: es menos característico de la literatura romántica española que de la de otros países;

dominio de la imaginación sobre la razón;

afirmación de la libertad creativa en el lenguaje y en la elección de los temas;

sentimientos, sensibilidad;

búsqueda de lo original y único;

presencia del paisaje que proyecta los sentimientos del poeta.

Los años gloriosos del romanticismo español van de 1834 a 1844. Con la muerte de Fernando VII acaba el absolutismo y madura un depósito de ideas que han ido introduciéndose en España desde 1800 por lo menos. En una década el romanticismo transforma el panorama cultural, social y político español. Se inicia con una obra de teatro La conjuración de Venecia de Martínez de la Rosa y acaba con Don Juan Tenorio de Zorilla. Entre estas dos fechas escriben Larra, Espronceda, Zorilla, etc.

El año 1814 es el año que marca el primer paso firme hacia el nuevo movimiento con la polémica entre Böhl de Faber (alemán, defendía a Calderón y el romanticismo) y Mora (ilustrado, defendía el arte clásico).

En el período de 1820 a 1823, el Trienio Liberal, aparecen importantes obras románticas: Mis ratos perdidos de Mesonero Romanos, primera manifestación el costumbrismo; El Europeo - periódico cultural con colaboradores españoles, ingleses e italianos: intento cosmopolita de difusión de los grandes autores románticos.

En el período de 1824 a 1833 el absolutismo borbónico frenó el desarrollo del romanticismo.
42) INFLUENCIAS LITERARIAS EXTRANJERAS EN LA LITERATURA ESPAÑOLA DEL ROMANTICISMO
El Romanticismo aparece en España bajo la influencia del romanticismo europeo y como reacción fuerte contra el neoclasicismo. El término romantic aparece por primera vez en Inglaterra como adjetivo que designa algo parecido a la novela medieval, es decir algo fantástico. Se relaciona con la primera mitad del siglo XIX y significa la afirmación de lo subjetivo e imaginativo, del “yo” del hombre contra el objetivismo y racionalismo característicos para el neoclasicismo.

Los poetas románticos como Larra, por ejemplo, buscan algo que puede satisfacer su alma, viajan mucho e invitan los lectores a través de sus obras a estos viajes (en sueños e ilusiones, en la época caballeresca, a los países orientales llenos del esplendor y misterio) y cuando sus imaginaciones no resulten posibles, la única solución era – el suicidio.

España fue incorporándose lentamente al romanticismo. Las nuevas ideas le llegaron por diversos caminos: los viajeros románticos, los exiliados fernandistas, libros y noticias que se filtraban sobre lo que pasaba fuera. Y las traducciones al castellano de obras románticas importantes que realizó la generación anterior. Se tradujeron las obras importantes de Chateaubriand, Voltaire, Hugo, Dumas, Sand entre otros franceses; Young, Richardson, Ossian, Byron, Scott, etc. entre los ingleses; y entre alemanes Böhl de Faber, Goethe (Werther, Fausto), Schiller, Hoffmann.

La influencia extranjera (Goethe, Walter Scott, Charles Dickens, Balzac) se nota en la, así llamada, “tendencia revolucionaria” del romanticismo (liberal, rebelde). El año 1830, con la muerte de Fernando VII, permite el regreso de los emigrantes y entrada de nuevas ideas y tendencias. Durante la emigración los españoles viven en Francia, Inglaterra y leen, estudian, adoptan nuevas ideas y después los traen a España.

Los extranjeros siempre consideraron a España como un país romántico, bien por la pervivencia del espíritu caballeresco, del apogeo de la tradición, por el sentimiento patriótico, por la actitud apasionada y aventurera ante la vida simbolizada por Don Quijote o Don Juan o bien por el Siglo de Oro, por el espíritu religioso y erótico y por las mujeres hermosas y sensuales. Por todo ello hicieron los extranjeros de España una fuente de inspiración. España era para ellos un museo real y viviente con notas exóticas árabes. Muchos escritores románticos europeos viajaron a España y escribieron sobre sus tierras, hombres, literatura, tradiciones. Y Londres o París acogieron a gran número de refugiados españoles que huían del absolutismo fernandino, lo que favoreció sin duda su formación romántica y posteriormente la difusión de las ideas románticas en España.


39) LA INFLUENCIA DE LA TRADICIÓN NACIONAL EN EL ROMANTICISMO ESPAÑOL
La tradición representa actitud que toma el presente hacia lo pasado. Es el conjunto de costumbres, actitudes y creencias que unen una comunidad humana con el pasado. El tradicionalismo es la aceptación de unos preceptos del pasado, la concordancia con esos preceptos.

La tradición literaria, escrita, se funda en muchos aspectos en la tradición oral o popular. Por eso es difícil separar los elementos que provienen de ambas, ya que muchas veces se enredan. Estos elementos se refieren a las formas métricas, temas, motivos y personajes.



I - formas métricas:

La forma métrica tradicional de mayor importancia que vive su renacimiento en el romanticismo es el romance español. Pertenece tanto a la tradición literaria como a la popular. Su nueva aparición se atribuye a Agustín Durán, director de la Biblioteca Nacional de Madrid. Se encargó de revalorizar este género en el momento cuando España, liberada del dominio francés, recupera su conciencia nacional.

Duque de Rivas en el prólogo a sus Romances históricos dice que son nuestra verdadera poesía castiza, original y robusta, es el metro nacional que guarda las hazañas, los milagros, los amoríos y todo género de tradiciones. La tarea de hacer renacer el romance es muy importante para el duque. Sus romances obedecen las leyes de la épica española: son imágenes verosímiles de la realidad. Los temas abarcan diferentes épocas de la historia de España: el reino de Pedro el Cruel, Juan II, los reyes católicos y sus seguidores, la Guerra de la Independencia. No hay alabanza ni poetización del rey como en la comedia de Lope, pero el patriotismo es evidente a lo largo de toda la colección.

Se cultivan también, aunque en menor medida, otras formas métricas que fueron completamente olvidadas en el neoclasicismo: redondilla o las coplas de Jorge Manrique.



II – temas nacionales:

El renacimiento del romance significaba también la reaparición de temas tradicionales: los temas de la pérdida de España y último rey godo Rodrigo, de hazañas del Cid y de Fernán González, los infantes de Lara, la Reconquista y la España de los reyes católicos, descubrimiento de América, temas moriscos.

Tanto los personajes que son el producto de la imaginación del poeta como los históricos, siempre son representados de acuerdo con la nueva estética – son rebeldes, idealistas, individuos cargados de mala suerte y envueltos del misterio.

El romanticismo significa buscar en el pasado la explicación del presente.

Las noticias de estos acontecimientos históricos, románticos las encuentran en crónicas e historias, en cancioneros y romanceros, en nuevas comedias, en leyendas y creencias populares.

Duque de Rivas cultivó temas medievales y moriscos (El moro expósito); Espronceda escribió un poema narrativo Pelayo; José Zorilla escribe poemas narrativos llenos de acontecimientos fantásticos. El mismo los titula Leyendas y los escribe en diferentes metros: La leyenda del Cid; El Español.



III – temas moriscos:

La religión, costumbres, manera de vida de los moros excitaban con su exotismo la imaginación de los autores poéticos. Por los romances de Duque de Rivas pasan muchos moros, y la acción se sitúa a menudo en sus castillos andaluces: El moro expósito representa la España medieval de los moros con relaciones entre los nobles castellanos y moros, sus amores y odios. También Zorilla se siente atraído por el mundo musulmán, por lo que escribe los poemas narrativos: La sorpresa de Zahara; Granada.



IV – tradición literaria – Don Juan1:

El primer personaje del burlador fue creado por Tirso de Molina, en el siglo XVII. La historia de don Juan contiene dos elementos fundamentales: el motivo del joven burlador, seductor sin escrúpulos, y otro, el motivo de la cena infernal y del convidado de piedra que lleva al pecador al infierno. El modelo del primer Tirso encontró en muchos nobles contemporáneos, así como algunos personajes de varias épocas de la literatura española. El otro proviene directamente del folclor español. Uniendo los dos, Tirso crea al personaje que simboliza el orgullo, la rebeldía y osadía. Lo que atrae a los románticos a don Juan es lo diabólico de este personaje, su rebeldía contra el Dios. Existen varias versiones de este personaje en el romanticismo: Estudiante de Salamanca (poema de Espronceda) → don Félix de Montemar. Además de partir del héroe de Tirso, Espronceda utiliza otras fuentes: el motivo del joven aventurero que asiste a su propio enterramiento, de la obra de Antonio de Torquemada, Jardín de flores ilustres (1570); y el de la mujer embozada que es, de hecho, el demonio al que persigue el conquistador para darse cuenta al fin de que es esqueleto. Este motivo se encuentra en la obra de Mira de Amescua, El esclavo del demonio y en la obra de Calderón, El mágico prodigioso.

Alborg compara a don Juan de Tirso y al personaje romántico y destaca que mientras el Don Juan de Tirso muestra rebeldía sólo como una característica y no la más importante, es en cambio ésa la esencia de carácter de don Félix. El donjuanismo se vuelve en satanismo... La mujer deja de ser puro objeto de satisfacción, sino algo más misterioso... Al fin de su búsqueda de la solución al enigma de vida, encuentra el hombre otro enigma – la muerte. Pero no es la muerte paso al otro modo de vivir sino la muerte del romántico en plena rebeldía, en desesperación, la terrible muerte sin futuro.

Otra diferencia importante entre el tradicional y romántico don Juan es en el realizador de la venganza. En Espronceda es la propia víctima la que ejecuta la venganza.



V – tradicionalismo en las obras dramáticas:

En dramas románticos se aprecian fuertemente influencias temáticas y formales del teatro barroco. Se mezclan lo trágico y lo cómico, verso y prosa, aparece polimetría, se prescinde de las unidades dramáticas. Generalmente tratan los temas históricos y legendarios, pero recreándolos de acuerdo con el nuevo sentimiento estético. Ejemplos:

M. J. de Larra → drama Macías – el fondo temático es el honor y amor del matrimonio;

Eugenio Hartzenbusch → La jura en Santa Gadea, Los amantes de Teruel (1837). Es un drama histórico – legendario inspirado en acontecimientos reales del año 1217. Trata los amoríos de Isabel de Segura y Diego de Marsilla.

Duque de Rivas → Don Álvaro o la fuerza del sino. Son varias las fuentes: el cuento del indio que el autor ha oído como niño de una criada que trabajaba en su casa; la leyenda de la mujer penitente que, en efecto, representa la versión de la leyenda medieval de la Santa María Egipcíaca; leyenda de un sacerdote endiablado.

Zorilla: Don Juan Tenorio.



VI – temas y motivos tradicionales en las obras dramáticas:

amor: el más frecuente;

honor: visión tradicional (don Álvaro);

venganza: las razones para venganza pueden ser diferentes, pero en la mayoría de los casos es el honor manchado;

invitación de la estatua de piedra a cena;

visión del propio entierro.
59) ESTÉTICA Y POLÍTICA EN EL ROMANTICISMO ESPAÑOL
Estética romántica. El romanticismo renovó los recursos artísticos del arte y de la literatura.

I – color local: En su búsqueda del hombre concreto, del individuo, los románticos conceden gran importancia al entorno. Por eso cuidan los fondos escenográficos, el lugar de la acción, el ambiente. Esto es el color local. La naturaleza se prefiere salvaje, agreste. No el jardín sino el bosque peligroso, que acaba triunfando sobre el hombre y sus obras. Se prefiere la noche, la primavera y el otoño, porque buscan la correspondencia entre los estados emocionales y el paisaje. Así, la noche puede presidir el amor con la luna como confidente, o poblarse de fantasmas, ladridos de perro buscando el efecto terrorífico y sobrenatural. La primavera simboliza el amor y la gloria, mientras que el otoño sugiere el desengaño y la derrota. En las ciudades se revaloriza lo humilde y sencillo y el arte medieval árabe o gótico. Por eso se escogen ciudades artísticas cargadas de historia y tradición como Toledo o Granada o se muestra la ermita abandonada, el campo sencillo…

II – fantasía: Renace la fantasía con los románticos, que tienden a romper los límites estrechos de la realidad y remontar el vuelo hacia las regiones inmensas de la imaginación. El desencanto, la angustia existencial se produce porque la realidad no llega jamás a conformarse con la imaginación. La fantasía gusta de lo misterioso y sobrenatural. Por eso en las obras del Romanticismo se pueden encontrar personajes de origen desconocido como don Álvaro, presentimientos, apariciones del más allá, milagros, sueños (El estudiante de Salamanca).

III – tipos: Los románticos han creado más tipos que personajes. Los tipos románticos y costumbristas no retratan al individuo singular, sino un modo de ser, pues se busca más el símbolo que el sujeto.

IV – lenguaje: El autor romántico eliminó el sistema de referencias neoclásicas (mitología) y optó por nombre y espacios reales. En nombre de la libertad rechazó la distinción entre palabras nobles y plebeyas. Características:

colorido y expresividad y no precisión lógica;

estilo fundamentalmente enfático: signos de interrogación y exclamación, puntos suspensivos;

ironía;


estilo castizo frente al afrancesamiento léxico.

V – función del paisaje:

las ruinas: la ruina no es otra cosa que el predominio lo natural sobre lo artificial, el triunfo de la Naturaleza sobre el esfuerzo meditado de la inteligencia → dolor humano.



la noche: la noche simboliza el dolor humano, excepto cuando la tierra y los cielos sonríen al poeta porque ella le ha mirado;

Se rechazan las reglas clásicas y se exalta la imaginación y la inspiración.



Política. El nacionalismo de la literatura española del siglo XIX se debe principalmente a la invasión napoleónica. Napoleón se aprovechó de la crisis dinástica española y sustituyó los Borbones (Carlos IV, su hijo Fernando VII) para los Bonaparte. En 1808 entregó la corona española a su hermano José Bonaparte. Sin embargo, el pueblo español lo rechazaba por considerar la nueva monarquía como ilegítima, y el resultado de esto fue la Guerra de la Independencia.

1812 → la promulgación de la primera Constitución española: la soberanía nacional, la legitimidad de Fernando VII como rey de España, la división de poderes, la proclamación del catolicismo como la religión oficial del Estado, la libertad de imprenta y la libertad económica. Y finalmente con esta Constitución fue liquidada la Inquisición.

En 1813 España se liberó de la invasión francesa, la corona española era restaurada en la persona de Fernando VII. Al regresar Fernando VII, regresa también el monarquismo absolutista.

En 1814 se anula la Constitución y se recupera la sociedad del Antiguo Régimen imperante antes de los episodios de 1808. La caída de la posición española en la política europea. Respecto a la política interior, la situación económica se complicó.

Los primeros movimientos independentistas en América suponían el inicio del fin de la época colonial española. La represión que puso en marcha el rey afectó tanto a los antiguos afrancesados como a los liberales... Se forman tropas destinadas a sofocar los movimientos independentistas en América. El movimiento liberal se extendió por todo el territorio nacional en forma de Juntas, lo que provocó la capitulación del monarca.

En 1820 Fernando VII juraba la Constitución de 1812, lo que ponía en marcha el llamado “Trienio Liberal”. El programa reformista anterior se radicalizó, pero Fernando empezó a poner las bases que acabarían con el movimiento.

En 1823 Fernando VII restablecía el absolutismo y se iniciaba la llamada “Década ominosa” que dura hasta 1833.

En 29. 9. 1833 Fernando VII muere y empieza la Guerra carlista entre absolutistas y liberales. La Regenta María Cristina de Borbón permite la vuelta de los liberales exiliados; se impone un gobierno liberal progresista y se proclama de nuevo la Constitución de 1812.



A causa de todo esto, la literatura romántica es muy comprometida. El artista considera que tiene una misión social y toma postura ante los problemas de la sociedad.
83) TEMAS DE LA LITERATURA ROMÁNTICA ESPAÑOLA

78) LOS TEMAS DEL TEATRO ROMÁNTICO ESPAÑOL
Los escritores románticos españoles expresaron su visión del mundo a través de unos cuantos temas que coinciden con los de romanticismo europeo.

I – historia: La literatura romántica es en gran parte histórica. Los escritores románticos mostraban gran interés por la historia nacional como fuente de inspiración. Algunas obras históricas son mero divertimiento, pero otras quieren abordar los problemas y sentimientos del tiempo del autor, de modo que la historia se convierte en espejo reflector de presente: La conjuración de Venecia de Martínez de la Rosa. También hay que tener en cuenta las creaciones románticas catalanas, donde el pasado sirve reivindicar una lengua y una cultura moribundas. Dentro del medievalismo triunfante reviste importancia el mundo árabe, oriental. El orientalismo de los románticos europeos cobra en España un matiz patriótico, pues el mundo árabe era parte de la historia española: Los amantes de Teruel de Hartzenbusch.

II – amor: el tema más frecuente. No se trata de amor racional y sometido al control, sino de un amor furioso y ciego, que tiene poco que ver con la realidad. Se trata de amor absoluto, para cual los enamorados van a hacer todo lo posible e imposible, pero siempre aparece un obstáculo que impide la realización de este amor. Suele acompañarle la muerte trágica, como en Don Álvaro o la fuerza del sino o en Los amantes de Teruel. Si no acaba trágicamente, sucede el desengaño. Poco frecuente fue un amor erótico. La mujer es vista como un “ángel de amor”, inocente, hermosa, fuente de ilusiones para el corazón del hombre, a quien lleva a cimas de felicidad y virtud, como la Teresa de Espronceda. Pero también puede ser un demonio, perversa, criminal y vengativa, que arrastra a la muerte y a la destrucción, Zoraida de Los amantes de Teruel.

III – religión: se presenta a los románticos como sentimiento o como institución. En el primer caso se trata de un Dios inconcreto y universal, espíritu del universo. Aparece la rebeldía frente a Dios y, en consecuencia, la reivindicación de Satanás. El satanismo encontró eco en El diablo mundo de Espronceda y en Don Álvaro de Duque de Rivas y en Don Juan Tenorio de Zorilla. Como institución, la Iglesia suscitó el anticlericalismo, por ejemplo en El diablo mundo. Como lado positivo, se descubrió la belleza del arte cristiano: templos medievales, tradiciones marianas… Zorilla despertó viejos milagros, leyendas populares, devotas creencias, etc.

IV – honor: se expresa la visión tradicional del honor, según la cual no lo pueden poseer las personas con la procedencia dudosa: Don Álvaro → se le niega el honor porque es sin padre, apellido. Padre es protector del honor de toda su familia y si muere la obligación pasa a sus hijos. Don Gonzalo de Ulloa es protector del honor de su hija en Don Juan Tenorio de Zorilla.

V – vida: fue para los románticos un mal. Sus compañeros son alma atormentada, soledad, inadaptación, desprecio por la vida. Los románticos se preguntan: Vivir, ¿para qué? El pesimismo lo envuelve todo: angustiosa melancolía, incontrolable desesperación, perdida la fe en Dios, el “mal del siglo”, cansancio de vivir. Así, la muerte es la gran amiga de los románticos; es la liberadora, la que trae la paz al alma atormentada: sobre la tumba romántica, el ciprés y la luna ponen una nota de serenidad. Por eso se busca el suicidio como don Álvaro en la literatura y Mariano José de Larra en la vida real.

VI – conflictos sociales y la libertad: la literatura romántica es muy comprometida. Los escritores consideran que tienen una misión social y exigen la libertad en todos los ámbitos: político, sentimental, artístico. Se prefiere al Yo, al individuo frente a la organización. Se presenta el conflicto entre el individuo y sus aspiraciones y el mundo con sus prejuicios y limitaciones: Don Álvaro. Se admire a tipos marginales y rebeldes que no se integran, como el bandolero, el trovador, o el mendigo. Es importante el sentimiento humanitario hacia el desgraciado, el pobre, la victima. Se clama contra la pena de muerte y el estado de las cárceles. Se intenta entender al criminal. Todo esta actitud es fruto del respeto al individuo, a la persona.
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