Página principal

4: pruebas para evaluar la atencióN


Descargar 159.42 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño159.42 Kb.
  1   2   3   4

Tesina de Mariángeles Rodríguez Artacho. Capítulo 4: Pruebas para evaluar atención

4: PRUEBAS PARA EVALUAR LA ATENCIÓN

    1. INTRODUCCIÓN


En este capítulo vamos a hacer un recorrido por las diferentes pruebas (cuestionarios, tests, tareas, paradigmas experimentales…) utilizadas para medir la atención. Dado que el concepto de atención es complejo como vimos en el capítulo anterior y ha evolucionado a través de la historia de la psicología, es fácil comprender que muchas de las pruebas marcadoras de atención no miden lo mismo. También sabemos ya que la atención no es unitaria, que la constituyen componentes diversos (atención selectiva, nivel de activación, funciones ejecutivas múltiples e independientes…), de manera que unas pruebas miden unos componentes, otras miden otros componentes, algunas los miden todos o varios en mezclas heterogéneas. Además muchas de estas pruebas tienen su origen en un concepto intuitivo o de sentido común de atención, con o sin validez de constructo; otras están motivadas por la teoría cognitiva o por la práctica clínica, algunas surgen de la Psicología Diferencial (Psicometría), y valoran la validez convergente o divergente con otras pruebas atencionales o el análisis factorial. Mientras que otras proceden de la Psicología General (Psicología Experimental) y se asocian a paradigmas experimentales y a modelos teóricos. Existen pruebas de papel y lápiz y baterías computerizadas con el Tiempo de Reacción (RT) como variable dependiente, unas miden las respuestas del participante en la escala de los segundos o minutos y otras en la de los milisegundos. Unas son adecuadas para medir las diferencias individuales, localizando la puntuación del participante respecto a una población de referencia, en percentiles o puntuaciones tipificadas (puntuaciones T), mientras que otras son más adecuadas para medir las diferencias entre grupos (grupos homogéneos de pacientes frente a un grupo control igualado en una serie de variables relevantes -edad, sexo, nivel educativo…- mediante Análisis de la Varianza (ANOVA). Debemos subrayar por último que no sabemos muy bien la relación entre la ejecución en las tareas de TR computerizadas y los tests neuropsicológicos de papel y lápiz tradicionales o clínicos, de manera que la clasificación de daños cognitivos basada en ambos tipos de batería puede dar lugar a un acuerdo bajo, al menos así ha sido en otros trastornos (González et al., 2003). En nuestro estudio, intentaremos correlacionar el rendimiento de los pacientes de EM en ambos tipos de pruebas

Desde el punto de vista anatómico nos encontramos también con un panorama complejo, pues estas diversas funciones de la atención pueden implicar la actividad de distintas regiones cerebrales. Como vimos, las técnicas de neuroimagen nos confirman que cuando atendemos se activan distintas partes del cerebro. Se trataría de un sistema funcional o de redes anatómicas de atención, en el que estructuras diferentes parecen desempeñar un papel esencial según la dimensión atencional implicada en la situación (atención selectiva, dividida o sostenida). Las diferentes teorías ponen el énfasis en unas estructuras u otras, e interpretan las activaciones de áreas cerebrales particulares de modo diferente (por ejemplo, para la teoría de Posner, la activación del parietal posterior se asocia a la operación de desenganche del foco de linterna o atención sensorial supramodal, mientras que para Rizzolatti esta activación reflejaría la programación de una primitiva motora específica, de un movimiento ocular. Para Posner el papel del tálamo se asocia al cambio atencional del foco de linterna, mientras que para LaBerge desempeña una función más central y para otros autores sólo es una fuente de alerta).



Para poder abordar toda esta complejidad e introducir un orden, quizás la teoría más aceptada y difundida, que permite orquestar la multiplicidad de tareas marcadoras de la atención y de regiones cerebrales involucradas en el acto de atender, sea la de Michael Posner y sus colaboradores, quienes han realizado un esfuerzo por integrar las diferentes funciones del mecanismo atencional en distintos circuitos o redes neuronales: a) la red anterior, relacionada con las funciones ejecutivas de la atención; b) la red posterior, relacionada con la orientación de la atención al espacio y c) el sistema de vigilancia, relacionado con el nivel de activación psicofisiológica. Por otro lado, la propuesta de estos sistemas atencionales ha permitido interpretar y relacionar diversos síndromes neuropsicológicos (trastorno por déficit de atención, enfermedad de Parkinson, demencia tipo Alzheimer, heminegligencia, síndrome frontal o esquizofrenia) con posibles alteraciones de dichas redes, para explicar los déficit atencionales observados en tales patologías. No obstante, debemos subrayar que la complejidad del constructo atención, la multiplicidad de sus tareas marcadoras, de sus redes neuronales y de los déficits atencionales asociados a trastornos como la heminegligencia o la esquizofrenia (por citar sólo algunos) sobrepasan el marco de la teoría de Posner. Esta teoría debe integrarse con el Sistema Atencional Supervisor de Norman y Shallice, con la teoría de Memoria de Trabajo de Baddeley, con la teoría premotora de Rizzolatti… para poder abarcar mejor el amplio espectro de fenómenos atencionales y su relación con la motivación, la memoria o la planificación de acciones en personas normales y en pacientes. La separación entre normales y pacientes es también un asunto complejo, que puede ser entendido como un continuo con una división cuantitativa bajo el supuesto de la distribución normal (criterio de separación de tres desviaciones típicas respecto a la media) o cualitativa (desorden que impide una vida normal). Es muy importante subrayar que las relaciones entre las bases biológicas de la atención (y la determinación de un daño cerebral subyacente), los déficits cognitivos y los aspectos clínicos y funcionales relativos al paciente son también complejos. Es difícil inferir los déficits cognitivos de la localización cerebral del daño (aunque se pueden sugerir hipótesis) o viceversa (esto es menos necesario gracias a las técnicas de imagen cerebral), así como la correspondencia entre estos déficits cognitivos y/o daños cerebrales con la funcionalidad del paciente, debido a los elevados grados de libertad del sistema en sus niveles biológico, cognitivo y funcional, a su capacidad para compensar, sustituir, paliar o realizar de manera distribuida una función. Sí que es importante el establecimiento de correspondencias entre los tres niveles (biológico, cognitivo y clínico) en la evaluación neuropsicológica clínica. En el capítulo anterior exploramos las posibles relaciones entre los niveles biológico y cognitivo. En el capítulo actual organizamos y presentamos las principales tareas atencionales que han sido utilizadas con frecuencia en la evaluación neuropsicológica, es decir, buscamos correspondencias entre los niveles cognitivo y funcional. Por razones de espacio, no podemos hacer un listado exhaustivo, ni para cada prueba podemos hacer una descripción completa de la misma, de las poblaciones clínicas a las que ha sido aplicada (esquizofrenia, pacientes frontales, heminegligencia…) y con qué éxito, de sus aspectos psicométricos (fiabilidad y validez de constructo, convergente y divergente, baremos…), de su relación con los diversos componente de la atención (atención dividida, selectiva y sostenida) o de sus bases biológicas (activación de áreas frontales, del parietal, del tálamo…). No obstante, presentamos las pruebas más utilizadas, justificando su procedencia (psicología diferencial o general) y tratando de cubrir algunas de las anteriores cuestiones, con la finalidad de que el lector pueda familiarizarse con las mismas (para una descripción más exhaustiva remitimos a las referencias bibliográficas).
4. 2. PRUEBAS PARA EVALUAR LA ATENCIÓN
4. 2.1. Examen inicial o al lado de la cama

Este examen inicial debe ser breve y simple, y suele focalizarse en la memoria a corto plazo para estímulos auditivos o en medir la capacidad de manipulación de la información en memoria de trabajo. Algunas de estas pruebas son las siguientes:


- Mini-Mental State Examination (MMSE) de Lobo. Es una prueba de Screening o filtrado, corta para valorar de forma rápida el estado mental mínimo de un paciente. En realidad no es una prueba de examen inicial, sino que se emplea de forma habitual tanto en las baterías neuropsicológicas breves como en los protocolos amplios de evaluación en EM. Existen ciertas críticas sobre su capacidad para detectar deterioro cognitivo en EM (Rao, 2004) frente a otras pruebas. Aquí interesa destacar que no es una prueba exclusivamente atencional, pero sí es la más usada en EM además de la tarea atencional PASAT como prueba general, a veces como prueba única, a veces junto a escalas de discapacidad física, para evaluar el deterioro cognitivo.

El Minimental consta de diferentes preguntas que miden cinco apartados: orientación, fijación, concentración y cálculo, memoria y lenguaje, y construcción.



La persona puede obtener un total de 35 puntos. Se acepta que existe deterioro cognitivo si el paciente obtiene una puntuación menor de 24 puntos en mayores de 65 años de edad, o menor de 28 puntos si la persona tiene 65 años o menos.
- El test de resta serial de Stuss y Benson (1986) o subtest de Control Mental (WMS-R: Wechsler, 1987): Contar hacia atrás desde el 20 o restar 7 desde el 100 en una serie descendente al menos cinco veces o recitar el abecedario... Estas pruebas discriminan muy bien entre personas normales y con daño cerebral severo, que cometen más de cinco errores, son incapaces de hacerlo o muestran una reducción en su ejecución una vez iniciada la serie.
- BTA (The Brief Test of Attention en inglés o test breve de atención en castellano), Schretlen (1996).Una voz lee 10 listas de letras y números con longitud variable entre 4 y 18 elementos. El paciente debe indicar cuantos números contiene cada lista de las 10, ignorando las letras. A continuación debe hacer los mismo con las 10 listas pero ahora contando las letras e ignorando los números. Si no hay errores, la puntuación máxima es 20 (un punto por cada lista correcta). Esta prueba esta estandarizada y tiene validez de constructo aceptable como medida de MT. La correlación con la prueba de amplitud de dígitos (Digit Span) es del 52,2%, con el Trail Making Test parte B (descrito más adelante) es del - 55%. Con el test de Stroop la correlación media es del 67%. El análisis factorial de componentes principales de una batería de 13 tests que incluye varias pruebas atencionales, verbales y perceptuales, produjo una solución de tres factores que explicaba el 71.9% de la varianza. El factor 2, denominado habilidad atencional, donde las pruebas atencionales (BTA, test de Stroop, WAIS-R...) tienen la puntuación máxima apoya que BTA mide atención dividida.
- Subtest de Span Visual: Weschler Memory Scale Revised (WMS-R), 1987.Consta de dos partes, el “tapping” directo y el “tapping” inverso. En la primera parte, el examinador señala con el dedo, en un orden determinado, unos cuadros de color rojo impresos en una tarjeta. EL sujeto debe a continuación repetir la secuencia en el mismo orden, señalando con el dedo. En la segunda parte, la tarjeta presenta cuadrados verdes y el participante debe repetir la secuencia en orden inverso. La longitud de las secuencias aumenta progresivamente y se administran dos con el mismo número de ítems antes de pasar a la longitud siguiente. Si el sujeto falla en ambas, se detiene la prueba.
- Prueba de dígitos directos e indirectos y Letras y Números del WAIS-III (Wechsler, 1987).Además de explorar el span o amplitud de memoria inmediata, estas pruebas también demandan concentración así como, probablemente, la implicación de la atención ejecutiva, sobre todo a medida que la tarea va aumentando en dificultad. La función de la atención ejecutiva sería contribuir al mantenimiento activo de la información en la memoria operativa. Dicha información a su vez estaría limitada por la amplitud de la memoria a corto plazo.

La prueba de dígitos consiste en dos partes que se aplican por separado: dígitos en orden directo y dígitos en orden inverso. En los dos casos el examinador debe leer en voz alta al sujeto una serie de números, bien el mismo orden en que se ha presentado (orden directo) o en orden inverso. Este último caso se aplicará siempre, incluso cuando el sujeto no haya puntuado en el orden directo. Se aumenta progresivamente la longitud de la serie, hasta que el participante comete dos fallos seguidos. Un resultado con series de 6 o 5 números se considera normal, series de 4 y sobre todo de 3 números apuntan a la existencia de problemas de span o amplitud de MT en el orden directo. En el orden inverso, una amplitud de 2 es claramente defectuosa, mientras que de 3 es dudoso.

En la prueba de Letras y Números se lee al sujeto una serie de secuencias que combinan letras y números y que deberá repetir, primero los números en orden ascendente y luego las letras en orden alfabético. Esta tarea exige un control mental por parte del sujeto, al igual que la prueba de dígitos inversos.
4.2.2. Velocidad de procesamiento, efecto atencional y amplitud de memoria. La interacción del ejecutivo central con la memoria a corto plazo (MCP) es lo que llamamos memoria de trabajo (MT). No es fácil disociar, como ya indicamos en el capítulo anterior, el componente de capacidad limitada de la MT de la función de control del procesamiento.

Spikman (2001) diferencia la velocidad o capacidad de procesamiento del control o memoria de trabajo. El primer aspecto se relaciona con la presión de tiempo al hacer una tarea. El segundo aspecto con la estructura de la tarea. De manera que una tarea puede realizarse de un modo operacional (si la presión de tiempo y su estructura son altas, es decir, es una tarea rutinaria o bajo control estimular), táctico (si la presión de tiempo y la estructura son intermedias, dando lugar a intercambios entre velocidad y exactitud) o estratégico (si la presión de tiempo y la estructura son bajas, es decir las instrucciones no te lo dicen todo). Las pruebas atencionales pueden clasificarse en estos tres niveles. La tarea de lectura Stroop o el Digit Symbols serían operativos. La cancelación de letras, CPT o la tarea de Búsqueda visual de TEA serían tácticos. El test PASAT, TAP o la tarea dual de TEA serían estratégicos. Todas estas pruebas serán descritas en este capítulo.

Dentro de la memoria de trabajo, no obstante, existen pruebas que ponen un mayor énfasis en uno (control) u otro componente (capacidad). Así la tarea de Brown-Peterson, la medida de los efectos de primacía o recencia, el California Verbal Learning Test (CVLT) de Delis, Kramer, Kaplan y Ober (1987), la prueba Logical Memory (WMS-R), el New Map test de Beatty et al (1987) o el 7/24 Spatial Recall test de Barnizet y Cany (1968)…se asocian más a la medición de la amplitud (número de elementos en recuerdo inmediato o tras cierta demora), ya sea de información verbal, con o sin sentido, de imágenes u objetos, de localizaciones espaciales, en orden directo o inverso. Es decir, miden diferentes subsistemas de almacenamiento con mayor o menor implicación del esfuerzo cognitivo. En el caso del paradigma de Sternberg se mide también la velocidad de exploración de la información en la MCP. La prueba actual de MT que mide la capacidad de mantenimiento de la información en curso, pudiendo manipular el peso relativo de la limitación de capacidad frente a la acción ejecutiva de mantener “on-line” (en curso) la información, son las tareas de MT N back o N ensayos hacia atrás (por ejemplo N-1 y N-2, en el primer caso la tarea del participante es indicar si el objetivo del ensayo N es igual o diferente al del ensayo anterior (N-1); en el caso de N-2 la tarea es indicar si el objetivo del ensayo actual es igual o diferente al presentado dos ensayos antes).

También es necesario diferenciar la velocidad de exploración o manipulación de la información en MCP de la velocidad general de procesamiento de la información. En general, el estilo cognitivo de una persona antes o después de la enfermedad se puede determinar con cualquier tarea de Tiempo de Reacción (TR), sea una tarea de detección (TR simple) o una tarea de discriminación (TR de elección). Es fácil ver la relación entre velocidad y exactitud en el procesamiento de la información, al margen de los efectos atencionales (su rendimiento ante instrucciones de prioridad o énfasis). Así las personas pueden ser rápidas e inexactas, exactas y lentas, lentas e inexactas, rápidas y exactas. Sólo con ver su TR promedio y su porcentaje de errores respecto a un baremo o grupo control, podemos determinar su perfil de procesamiento de la información (tras descartar problemas motores o perceptivos como causa de los resultados). Otras medidas elementales que son fáciles de obtener con cualquier tarea de TR son los efectos de la práctica y los efectos de la fatiga, observando la evolución del TR y de los errores a través de los bloques de ensayos, podemos observar si se produce una curva de aprendizaje o existe inestabilidad y aumento de la variabilidad en la ejecución. Una medida psicométrica de velocidad de procesamiento de la información en MCP es el Paced Auditory Serial Addition Test (PASAT) de Gronwall (1977). La tarea de Tapping (señalar o golpear con el dedo) mide velocidad motora en vez de cognitiva. El Controlled Oral Word Association test (COWAT), mide fluidez verbal y velocidad de procesamiento. La fatiga también puede medirse con cualquier prueba psicométrica de atención sostenida (ver más adelante).


- PASAT (Gronwald y Sampson, 1974; Spreen y Struss, 1998; Crawford et al., 1998).Es una medida de atención mantenida, atención dividida (número de cosas que se pueden manejar a la par), inhibición de respuesta y velocidad de procesamiento. Su validez convergente es elevada con el d2, el test de Stroop, el TMT, el VSAT y otras pruebas atencionales y de vigilancia que iremos describiendo en este capítulo. Su validez divergente es significativa con el WCST (también descrito más adelante). Una revisión reciente sobre el PASAT se puede encontrar en Leclercq y Zimmerman (2002), así como sus relaciones con la inteligencia y la habilidad aritmética. Las técnicas de imagen cerebral muestran que ante la ejecución del PASAT se activan las áreas cinguladas anterior y posterior, relacionadas con la atención ejecutiva.

Se instruye al participante para que sume pares de dígitos, de modo que cada uno se sume siempre al que precede, y diga el resultado en voz alta. Por ejemplo, en la secuencia 2, 3, 5…. El participante debería sumar el 2 y el 3 y responder 5. A continuación sumar el 3 y el 5, y responder 8 y así sucesivamente. La prueba consta de dos partes, cada una con 60 dígitos, con un pequeño descanso entre partes. En la primera parte o forma lenta, los números se presentan cada tres segundos. En la forma rápida, el intervalo entre números es cada dos segundos. Se contabiliza el número de aciertos en cada parte.


- Tapping. El participante debe dar el mayor número de golpes con un puntero vertical sobre una superficie de 4x4 cm. en 32 segundos, con los codos apoyados sobre la mesa.
- Tareas de Tracking o seguimiento. Una versión más compleja que mide al mismo tiempo coordinación visuomotora, atención y velocidad de procesamiento y de acción, consiste en seguir con un puntero o un cursor el recorrido de una línea o el movimiento de un punto con trayectoria y velocidad variable por la pantalla.
- COWAT de Benton y Hamsher (1976). Es un subtest del Multilingual Aplasia Examination, donde el participante debe decir en un minuto el mayor número de palabras posibles que empiecen por una letra determinada (por ejemplo, F), excluyendo nombres propios, números y palabras derivadas. A continuación se hace lo mismo con otras dos letras, y, por último, con nombres de animales.
4.2.3. Cuestionarios atencionales:

Junto con la evaluación inicial se utilizan cuestionarios, que se pueden aplicar tanto al paciente, como a sus familiares o cuidadores y personal médico, para que nos informen sobre la concentración y rapidez mental del paciente. Algunos cuestionarios atencionales son: Neurobehavioral Rating Scales de Levin et al. (1987); Cognitive failures Questionnaire de Broadbent et al. (1982) ; DEX Questionnaire de Wilson (1996)…


- The Attentional Rating Scale de Ponsford y Kinsella (1991). Consta de 14 a 18 preguntas sobre distracciones, lentitud, reducción de la atención, dificultad con tareas duales, problemas de concentración. Se utiliza una escala de cinco puntos (de 0 a 4) para juzgar la frecuencia del problema. Su fiabilidad entre-observadores es alta. La puntuación promedio máxima es de 4. Una puntuación mayor de 2 indica problemas de lentitud de procesamiento, facilidad de distracción o incapacidad de hacer dos cosas a la vez.
- TEA de Robertson et al., 1996 (The Test of Everyday Attention en inglés /el test de la atención de cada día en castellano). Para sortear los problemas de anosognosia o el riesgo de que los familiares no sean observadores objetivos, se diseño el TEA, que costa de 8 pruebas atencionales basadas en actividades ecológicas: irse de vacaciones, buscar en un mapa, buscar en la guía telefónica... Una ventaja importante del TEA es que su estructura esta basada en el modelo de Posner y Peterson (1990). El análisis factorial sugiere que mide atención sostenida, atención selectiva, cambio atencional y MT verbal. Su ejecución correlaciona con el PASAT, TMT parte B y muestra una baja correlación con la inteligencia.
4.2.4. La tarea atencional psicométrica más usada: la Tarea Stroop (1935).

En 1935 Stroop diseñó la tarea conocida como test Stroop de colores y palabras. Originalmente, en una condición presentaba palabras de color (v.g. “rojo”, “verde”) pero impresas en tinta de otro color (v.g. “rojo” en tinta verde), mientras que en otra condición, aparecían rectángulos de colores. Finalmente, en una tercera condición, las palabras de colores se presentaban impresas en tinta negra. Cuando la tarea de los participantes consistía en decir el color de la tinta con que estaban impresos dichos estímulos, sus tiempos de respuesta eran mayores que los obtenidos en la condición de rectángulos coloreados. A esta diferencia se le denominó efecto de interferencia color-palabra. Una explicación de este patrón de resultados defiende que la palabra de color suscita una respuesta verbal automática (nombrar el significado de la palabra), la cual compite o interfiere con la respuesta correcta de nombrar el color de la tinta. Esto requiere que el sujeto sea capaz de suprimir la respuesta irrelevante de nombrar el significado de la palabra a favor de la respuesta de nombrar el color de la tinta. Dicho en otros términos, esta tarea requiere atender selectivamente a la información importante inhibiendo la información no relevante para la tarea.

En esta versión de la tarea Stroop, únicamente se utilizan tres colores, verde, rojo y azul. En la condición de no interferencia (P), los estímulos son palabras de color pero impresas en tinta negra, mientras que en la condición control (C) los estímulos no tienen significado ya que se presentan una serie de “Xs” en tinta de color verde, rojo o azul. En la condición de interferencia (PC), las palabras de color están impresas en otro color al que denotan. Cada lámina consta de 20 elementos distribuidos en 5 columnas, para evitar que los pacientes con lesiones cerebrales puedan desorientarse espacialmente en la lámina al tener que leer por filas. La medida que se registra es el número de palabras que nombra el sujeto. Téngase en cuenta que cada condición tiene un tiempo límite de 45 segundos. Aunque los sujetos discapacitados requieren más tiempo para completar cada lámina, añadir más tiempo para que terminen su ejecución no proporciona más información útil. El propio sujeto rodeará con un círculo la última palabra que ha leído, y el examinador pondrá un 1 dentro de dicho círculo. En el caso de que termine el tiempo límite se rodeará igualmente la última palabra leída.

En esta prueba se obtienen tres puntuaciones principales: P, que es el número de palabras leídas en la condición de no interferencia; C, es el número de elementos realizados en la condición control y; PC, es el número de elementos realizados en la condición de interferencia. Este tipo de puntuación parece más estable en poblaciones con disfunciones, que la medida de velocidad de lectura (tiempo de reacción). Para facilitar la comparación entre las puntuaciones directas se convierten en puntuaciones típicas T (con una media de 50 y una desviación típica de 10). Para considerar significativa una diferencia en puntuaciones, ésta debe ser de al menos 10 puntos T. Los límites considerados normales se encuentran entre 35 y 65 puntos T en cualquiera de las puntuaciones.

Por otro lado, diversos estudios han demostrado que la capacidad de lectura simple y la de nombrar colores pueden verse afectadas en pacientes con daño cerebral. Parece que las alteraciones en la lectura de palabras se relacionan con daños en el hemisferio izquierdo, mientras que las alteraciones en la denominación de colores podrían deberse a lesiones en el hemisferio derecho (si la dificultad se presenta en la capacidad de reconocer y clasificar los estímulos de color) o en el hemisferio izquierdo (si la incapacidad consiste en no poder atribuir un nombre al estímulo de color) (Golden, 1978). Otras investigaciones han demostrado que los efectos de interferencia son más acusados en sujetos con daños en el hemisferio izquierdo, sobre todo en el lóbulo frontal (Perret, 1974). En otro estudio, Golden (1976), por ejemplo, observó que la puntuación C era suficiente para discriminar entre pacientes normales y psiquiátricos de los pacientes con lesiones cerebrales en el 87% de los casos. Los puntos de corte más adecuados para suponer la existencia de lesiones cerebrales fueron de 75 puntos en la condición de no interferencia, 58 en la condición control y 25 en la de interferencia.

No obstante, resulta más útil para el diagnóstico basarse en modelos o patrones de resultados en vez de puntos de corte. Por ejemplo, Puntuaciones bajas en la condición de interferencia pero normales en las otras dos condiciones, suelen asociarse con lesiones prefrontales aisladas, principalmente del lado izquierdo o bilaterales. Este patrón de resultados es sensible a formas tempranas de atrofia cerebral que afectan a zonas prefrontales y también a atrofias posteriores producidas por causas tales como el abuso crónico de drogas. Por tanto, es útil para detectar la posible existencia de demencia presenil y otras disfunciones que, de otra forma, presentan manifestaciones escasas. Puntuaciones bajas en las condiciones de interferencia y control pero normales en la de no interferencia, se relaciona con lesiones cerebrales en el hemisferio derecho, que causan una incapacidad para clasificar las claves de color. Cuarto, cuando todas las puntuaciones son bajas, este patrón se asocia con lesiones en el hemisferio izquierdo o de tipo difuso. Con frecuencia se producen también problemas de pronunciación (lo que sugiere la existencia de problemas motores en el habla) o con perseveración. Este último factor es a menudo un indicio de la existencia de lesiones cerebrales en el lóbulo frontal del hemisferio izquierdo. Si existe poca interferencia, suele indicar lesiones del hemisferio izquierdo, mientras que una interferencia normal sugiere la existencia de un problema más difuso. Finalmente, cuando todas las puntuaciones son normales, este resultado se observa en sujetos normales pero también en algunos pacientes con daños cerebrales, principalmente si se localizan en el hemisferio derecho. En general, la obtención de un patrón de resultados normal normalmente permite descartar la existencia de un desorden amplio y progresivo, que produce interferencias significativas en la conducta. En consecuencia, la presencia de algún desorden de conducta sugeriría más la existencia de un problema psiquiátrico o de otro tipo, que la presencia de una disfunción cerebral.


4.2.5. Pruebas para evaluar el síndrome de heminegligencia

El síndrome de heminegligencia consiste en un déficit para orientarse, actuar o responder a un estímulo que se presenta en el campo visual contralateral a la lesión cerebral. En la mayoría de los casos se asocia con lesiones del lóbulo parietal derecho. El hecho de que se asocie a una lesión derecha en pacientes diestros sugiere una representación asimétrica del mecanismo selectivo. En este sentido, según Mesulam (1980), el hemisferio derecho atendería a los dos hemiespacios visuales, mientras que el hemisferio izquierdo atendería selectivamente al hemicampo visual derecho. Entre los tests que permiten evaluar este déficit atencional se encuentran:


- El test de cancelación de letras, consiste en marcar o tachar aquellos ítems objetivos entre otros que son distractores o irrelevantes. Se estudiará el lugar en que comienza el paciente a realizar la tarea, la dirección del recorrido y los estímulos objetivos que fueron omitidos. En general, los sujetos diestros tienden a comenzar por el ángulo superior izquierdo de la hoja y la recorren de izquierda a derecha (Allegri, 1998).
- En el test de bisección de líneas, el paciente tiene que marcar el punto medio de las líneas horizontales que aparecen en la lámina. En general, los sujetos tienden a desplazar la marca hacia la derecha de la línea, siendo mayor la negligencia en las líneas más largas.
- Dibujos espontáneos y copiado de figuras, es una tarea que permite analizar las características de estos dibujos, las omisiones o las asimetrías que comete el paciente. Por ejemplo, si la lesión se sitúa en el hemisferio derecho es usual que en el dibujo de una margarita le falten los pétalos de la izquierda. Asimismo, los pacientes con lesiones parietales derechas suelen mostrar un desorden visuoconstructivo, lo que les lleva a dibujar por ejemplo una casa inclinada
- Test cancelación de estrellas, los pacientes tienen que rodear con un círculo las estrellas de menor tamaño, registrándose el tiempo que tarda en realizar la tarea. Sin embargo, se le debe insistir en que trabaje con precisión más que con rapidez.
- Subtest 25 de la Batería Barcelona. Se trata de otra variante de una prueba de cancelación. La atención visuo-espacial se explora mediante la percepción y el tachado de los triángulos, que constituyen los ítems objetivos. La división de la lámina en tres espacios, izquierdo, centro y derecho, contribuye a una adecuada valoración de la prueba, mediante una puntuación diferenciada entre los tres espacios gráficos. El examinador deberá tachar el triángulo central de la lámina para ilustrar cómo debe proceder el paciente. No se le permite al paciente que le dé vueltas a la lámina. Cuando haya terminado la prueba se le insistirá para que compruebe si ha tachado todos los triángulos. En esta prueba no hay tiempo límite. Se le concede 1 punto por cada triángulo tachado.
4.2.6. Flexibilidad cognitiva.

La flexibilidad cognitiva es una función ejecutiva. Son múltiples las tareas utilizadas para medirla, sin que haya sido definida de manera explícita. Destaca el Wisconsin Card Sorting Test (WCST). Otras pruebas de flexibilidad cognitiva son el Test de Cambios de Seisdedos (1994) y el Trail Making Test (TMT-part b), el E% del d2 o el WAIS-R. Además de la tarea de TR denominada Paradigma Experimental del Costo por Cambio de disposición mental. La mayoría de estas pruebas son descritas en este capítulo, en este apartado nos centramos en el WCST.



- Wisconsin Card Sorting Test (WCST). Esta prueba es un instrumento neuropsicológico que evalúa la capacidad del paciente para adoptar y/o cambiar estrategias según las demandas de la tarea, así como la flexibilidad cognitiva y la capacidad para emplear la retroalimentación en la solución de problemas. Actualmente, se defiende la idea de que en este tipo de tareas esté implicada la denominada atención ejecutiva. Diversos autores han observado que pacientes con lesiones del lóbulo frontal, relacionado con la atención ejecutiva, presentan una ejecución pobre en este test. Esto es, muestran una incapacidad para cambiar una estrategia adoptada inicialmente, siendo frecuentes los errores de perseveración.

Básicamente, el test consiste en 4 tarjetas modelo y 128 tarjetas de prueba (divididas en dos grupos de 64 tarjetas), que contienen dibujos que varían en la forma (cruces, círculos, triángulos o estrellas), color (rojo, azul, amarillo o verde), y número de figuras (uno, dos, tres o cuatro). El examinador coloca las 4 tarjetas modelo delante del paciente y le entrega un grupo de 64 tarjetas. A continuación, se le pide que clasifique cada una de las tarjetas según el criterio que quiera el propio paciente. El examinador le dirá si la respuesta es correcta o no. El orden de clasificación de las categorías es invariable, color, forma y número. El examinador debe marcar en la hoja de respuestas las categorías (color, forma y número) correctas de clasificación. Así por ejemplo, teniendo en cuenta que el criterio inicial es el color, si el paciente coloca su primera tarjeta (v.g. una estrella de color azul) sobre la tarjeta modelo “una estrella de color amarillo”, el examinador tachará la categoría “forma” y “número”, sin embargo la respuesta es “incorrecto” para el paciente. En el siguiente ensayo, el paciente puede optar por seguir clasificando las tarjetas en relación con algunas de las categorías anteriores o cambiar de criterio y seleccionar el “color”. En este caso la respuesta sería “correcto”. Cuando el sujeto consigue 10 respuestas correctas se cambia de criterio sin previo aviso.

La prueba ha sido estandarizada y normalizada para un amplio rango de edad que se sitúa entre los 6 años y medio y los 89 años. Una ejecución adecuada implica que el sujeto determine en primer lugar el principio de clasificación correcto en función de la retroalimentación proporcionada por el examinador, y mantener después este principio de clasificación o “set” (color), a través de los estímulos que cambian e ignorar las demás dimensiones irrelevantes (forma y número). Por el contrario, se considera un fracaso o una incapacidad para mantener el criterio cuando el paciente comete 5 o más respuestas correctas consecutivas y después comete 1 error antes de conseguir con éxito el criterio (10 respuestas correctas consecutivas). Ahora bien, cuando el paciente clasifica 10 respuestas correctas dentro de una categoría, y el examinador cambia el criterio, el sujeto debe inhibir la tendencia a persistir o perseverar el criterio anterior. Se registra el número de respuestas correctas, el número de categorías completadas, el número de errores, y el de perseveraciones en el error.
4.3. ATENCIÓN SELECTIVA, DIVIDIDA Y MANTENIDA.

Si reflexionamos sobre el recorrido realizado hasta ahora sobre las tareas atencionales, podemos observar la heterogeneidad de las mismas y la falta de organización de nuestro capítulo. La tarea Stroop se utiliza para evaluar si hay un déficit atencional general o de atención ejecutiva, como el WCST. Las tareas de cancelación para comprobar si existe un problema de atención selectiva o de atención mantenida. En adelante, organizamos las pruebas atencionales en función de si miden de manera principal atención dividida, selectiva o sostenida. Términos que se corresponden de manera gruesa con la división de Posner en atención ejecutiva, de orientación y de vigilancia.



4.3.1. Test de atención selectiva o pruebas de cancelación (Lezak, 1995): d2 test (Brickenkamp, 1981) / 2&7 test (Ruff et al., 1992)/ Toulousse-Pieron test / VSAT (Visual Search and Attention Test) de Trenerry et al., 1990 / TMT (Trail Making Test) en Reitan y Wolfson, 1985/ Test de cancelación de letras o dígitos (Della Sala et al., 1992; Diller et al., 1974) / Subtests de TEA como la búsqueda en el mapa y la búsqueda telefónica... (Robertson et al., 1994).

Se trata de pruebas clásicas de papel y lápiz que requieren búsqueda visual, activación de objetivos, ignorar distractores, coordinación visuo-motora y rapidez en el análisis del input y en la ejecución de la respuesta (Lezak, 1995; Leclercq y Zimmerman, 2002). Son pruebas útiles para diferenciar entre el procesamiento automático y el procesamiento controlado (en particular el test 2&7). Las pruebas de cancelación son válidas para diferenciar entre personas normales y personas con un daño cerebral severo, pero son relativamente insensibles para pacientes con daño cerebral moderado. El formato básico es un folio A4 donde los estímulos son dispuestos de manera aleatoria en columnas o matrices. La ejecución se puntúa mediante errores (omisiones y falsas alarmas) en una cantidad limitada de tiempo o por el tiempo necesario para completar la búsqueda. Son muy útiles para obtener índices de velocidad/exactitud, es decir, si el paciente es lento pero seguro o rápido e inexacto. También pueden ser útiles para medir la fatiga y la capacidad de sostener la atención. Por supuesto, para que estas pruebas sean válidas y fiables, el paciente no debe mostrar reducción en su percepción visual, heminegligencia, desórdenes motores... Dado que son muy numerosas las pruebas de cancelación vamos a describir con detalle dos de ellas, tal vez las más utilizadas, el TMT y el d2.


- Trail making test (TMT). Esta es una prueba de velocidad de búsqueda visual, de atención, de flexibilidad mental y función motora. La prueba consta de dos partes, una parte A y una segunda parte B de mayor complejidad.

La Parte A. El examinador coloca delante del paciente la lámina que sirve para ejemplificar la tarea y le proporciona un lápiz. Las instrucciones serían las siguientes: “En esta hoja hay una serie de números. Debes comenzar por el círculo que contiene el número uno y dibujar una línea que una el uno con el número dos y éste con el número tres, y así hasta que llegue al círculo que pone final. Dibuje las líneas tan rápido como pueda y procure no levantar el lápiz del papel. ¿Preparado? Puede comenzar!”


Si el paciente comete algún error en esta lámina de ejemplo, se le explica nuevamente la tarea y se le pide que continúe desde el último círculo completado correctamente en la secuencia. En el caso de que no pueda completar esta primera fase, se toma la mano del paciente y se le guía con el lápiz y después se borra el trazado. A continuación, se le dice que lo intente él mismo. Si es incapaz de llevar a cabo esta fase de prueba se abandonará el test. Sin embargo, cuando el paciente completa con éxito esta fase, se le presenta la parte A del test, indicándole que ahora hay números que van desde el 1 hasta el 25 y que la tarea es la misma que antes. Se le pide igualmente rapidez en su ejecución. Se registra el tiempo que tarda en realizar la tarea. Si durante la misma comete un error se lo hacemos notar (sin parar el tiempo) y que continúe desde el último número alcanzado correctamente.

La Parte B. Se procede igual que con la parte A, con las siguientes instrucciones: “En esta página hay algunos números y letras. Debe comenzar trazando una línea desde el número 1 a la letra A, de la letra A al número 2, del número 2 a la letra B y de aquí al número 3 y a la letra C y continuar así hasta alcanzar el final. Recuerde que primero debe señalar el número y después la letra, luego un número y otra letra y continuar así. Dibuje las líneas tan rápido como pueda. ¿Preparado? Puede comenzar!”

La puntuación se expresa en términos del tiempo requerido para la parte A y B del test. Las diferencias de edad son mínimas entre los grupos de edad más joven. Sin embargo, el incremento en el tiempo y especialmente las diferencias entre la Parte A y la Parte B se hacen más pronunciados con la edad. Las puntuaciones también están claramente influidas por el nivel educativo del sujeto. En general, aquellos individuos con más nivel educativo requieren menos tiempo para completar la Parte B, que aquellos otros con menos años de escolarización.


-d2. El test “d2” pertenece a la categoría de los instrumentos que pretenden medir estos procesos básicos que han sido denominados con términos como atención, concentración mental, esfuerzo o control atencional.

A menudo definida como concentración, la atención selectiva puede definirse como la capacidad para centrarse en uno o dos estímulos importantes, mientras se suprime deliberadamente la consciencia de otros estímulos distractores (Zillmer y Spiers, 1998). El constructo de vigilancia o atención sostenida, con el que la atención selectiva está relacionada, se refiere a la capacidad de mantener una actividad atencional durante un período de tiempo. El test d2 es una medida concisa de la atención selectiva y la concentración mental. Estos dos aspectos, aplicados al d2, se reflejan en tres componentes de la conducta atencional:



  1. La velocidad o cantidad de trabajo, esto es, el número de estímulos que se han procesado en un determinado tiempo (un aspecto de la motivación o intensidad de atención).

  2. La calidad del trabajo, esto es, el grado de precisión que está inversamente relacionado con la tasa de errores ( un aspecto del control de la atención).

  3. La relación entre la velocidad y la precisión de la actuación, lo que permite establecer conclusiones tanto sobre el comportamiento como sobre el grado de actividad, la estabilidad y la consistencia, la fatiga y la eficacia de la inhibición atencional.

El d2 es un test de tiempo limitado para medir la atención selectiva. Se trata de un refinamiento tipificado de los llamados tests de cancelación. El test mide la velocidad de procesamiento, el seguimiento de unas instrucciones y la bondad de la ejecución en una tarea de discriminación de estímulos visuales similares y que, por tanto, permiten la estimación de la atención y concentración de una persona de 8 a 60 años de edad. Las puntuaciones resultantes son:

  • TR, total de respuestas: número de elementos intentados en las 14 líneas.

  • TA, total de aciertos: número de elementos relevantes correctos.

  • O, omisiones: números de elementos relevantes intentados pero no marcados.

  • C, comisiones: número de elementos irrelevantes marcados.

  • TOT, efectividad total en la prueba, es decir TR-(O+C).

  • CON, índice de concentración o TA-C.

  • TR+, línea con mayor nº de elementos intentados.

  • TR-, línea con menor nº de elementos intentados.

  • VAR, índice de variación o diferencia (TR+)-(TR-).

En una muestra de 506 universitarios se aplicaron el d2 y otros tests cognitivos y neurológicos. La edad de los sujetos variaba de 18 a 32 años, un 59% eran varones y con la siguiente estratificación por raza: caucásicos (77%), americanos asiáticos (14%) y afro-americanos (9%). Los tests elegidos son sensibles a una atención compleja de acuerdo con su validez de constructo (Lezak, 1995), e incluían las formas A y B del test Trail Making de la batería neurológica Halstead-Reitan (Reitan y Wolfson, 1993), el test de Símbolos y Dígitos (SDMT, Smith, 1982) y el Test de colores y palabras STROOP (Goleen, 1976). En esta muestra de estudiantes las puntuaciones TOT y CON del d2 se relacionaron significativamente con las medidas de atención compleja. La mayor relación la presentó con el SDMT, test que requiere rellenar (durante 90 segundos) espacios en blanco con el número que está asociado en el margen superior con un símbolo específico. El SDMT evalúa principalmente un escaneado y seguimiento visual y atención sostenida. Las puntuaciones d2 se correlacionaron también con el STROOP, especialmente con la interferencia palabra-color, que es una medida de la concentración y la distracción. Las relaciones con las formas A y B del Trail Making fueron algo más bajas, probablemente a causa de las exigencias de ese método particular, el cual, junto a la atención, exige también un escaneado o barrido visual complejo y flexibilidad mental.

En un análisis factorial junto a otras pruebas atencionales, dos factores explicaron el 62% de la varianza. El factor 1, se denominó atención selectiva e incluía las variables TR, CON y VAR del d2, junto a los tests SDMT y Stroop. El factor 2, se denominó flexibilidad mental y se definía por el E% de d2 (índice de precisión), el TMT y el WAIS-R (se asocia al cumplimiento de reglas y la detección de errores). Ambos factores mostraron una intercorrelación del 0.40, es decir, que muestran varianza común.
4.3.2. Tests de atención sostenida: El test de ejecución contínua o CPT (Continuous Performance Test (Lezak, 1995)/ Sustained Attention to Response Test (SART) de Robertson et al., 1997 y Manly et al., 1999 / Test de la A (Stroub y Black, 1985) / SDMT (Symbol Digit Modalities test) de Smith, 1982 /subtests del TEA como la lotería o el ascensor (Robertson et al., 1994)/ el test de vigilancia de dígitos o DVT de Lewis, 1995.

Muchas de las pruebas de atención selectiva del tipo tareas de cancelación citadas antes podrían enumerarse aquí. La diferencia entre medir vigilancia o medir concentración radica en la dificultad de la tarea (en el número de objetivos –detección versus discriminación-, en si la búsqueda es automática o controlada…). En general se asocia la vigilancia con la detección de un objetivo improbable y la concentración con una tarea cognitiva de mayor complejidad (discriminar, relacionar…) donde el objetivo aparece con frecuencia. Así en el SART la tarea consiste en no responder cuando salga el 3 e indicar si el número presentado (entre el 1 y el 9) es par o impar en los restantes casos. En CPT la tarea es responder cuando salga la X en una secuencia aleatoria de letras. Debemos destacar que todas estas tareas pueden incorporar una condición “go/no go”, es decir, no responder en caso de… (condición no go) y responder en los restantes casos (condición go), para medir la capacidad del participante para inhibir la respuesta.


Test de la “A”. Esta prueba evalúa la atención sostenida o vigilancia, y consiste en que el paciente tiene que escuchar una serie de letras aleatorias que son leídas por el examinador (aunque se recomienda utilizar una grabación), entre las cuales se encuentra una letra objetivo (v.g. la letra “A”). El paciente tiene que dar un golpe cada vez que escuche la letra A. Las letras se leen a razón de 1 por segundo. La tarea también puede consistir en cancelar o tachar la letra objetivo (v.g. “E”, “R”). Los errores más comunes que cometen los sujetos son: a) Omisión, es decir, fallos para determinar cuando la letra objetivo ha sido presentada; b) Perseveración, esto es, fallo por continuar indicando la letra objetivo después de la presentación de los siguientes ítems que siguen al objetivo; c) Confusión, o indicación de la letra cuando no ha sido presentada. Respecto a la puntuación, cometer 1 ó 2 errores en esta tarea debe ser considerado como un indicio de alteración.

L T P E A O A I C T D A L A A A N I A B F S A M R Z E O
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje