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3. 2 texto término manual de actitudes editado por: Dolores Albarracín


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3.2 TEXTO TÉRMINO

MANUAL DE

ACTITUDES

Editado por:

Dolores Albarracín

Blair T. Johnson

Mark P. Zanna

Contenido

Prefacio


Lista de colaboradores


  1. INTRODUCCIÓN Y MEDIDAS

1. Actitudes: introducción y campo de acción

Dolores Albarracín, Blair T. Johnson, Mark P. Zanna y G. Tarkan Kumkale

2. Medición de las actitudes



Jon A. Krosnick, Charles M. Jude y Bernd Wittenbrink


  1. LA MATRIZ DE LAS INFLUENCIAS CONCERNIENTES A LAS ACTITUDES

3. Estructura de las actitudes

Lenadre Fabrigar, Tara MacDonald y Duane Wegener

4. Orígenes y estructura del comportamiento: La conceptualización del comportamiento en la investigación de actitudes



James Jaccard y Hart Blanton

5. Influencia de las actitudes sobre el comportamiento



Icek Ajzen y Martin Fishbein

6. Influencia del comportamiento sobre las actitudes



James Olson y Jeff Stone

7. Formación, organización y cambio de creencias; influencias cognitivas y motivacionales



Robert Wyer y Dolores Albarracín

8. Influencia de las creencias y metas sobre las actitudes: asuntos de estructura, función y dinámica



Arie W. Kruglanski y Wolfgang Stroebe

9. Influencia de las actitudes sobre las creencias; formación y cambio



Kerry L. Marsh y Harry M. Wallace

10. Estructura del afecto



Ulrich Schimmack y Stephen L. Crite, Jr

11. Influencia del afecto sobre la actitud



Gerald L. Clore y Simobe Schnall


  1. OBSERVACIONES INTEGRATIVAS SOBRE LAS ACTITUDES

12. Procesos cognitivos en la formación y cambio de actitudes

Duane T. Wegener y Donal E. Carlston

13. Actitudes implícitas y explícitas: investigación, retos y teoría



John N. Bassili y Rick D. Brown

14. Diferencias individuales en el cambio de actitud



Pablo Briñol y Richard E. Petty

15. Comunicación y cambio de actitud: causas, procesos y efectos



Blair T. Johnson, Gregory R. Maio y Aaron Smith-McLallen

16. Influencia social en las actitudes y en el cambio de actitud

17. Teoría e investigación de la actitud: conexiones intradisciplinarias e interdisciplinarias.

Victor Ottati, John Edwards y Nathaniel D. Krumdick

18. Investigación de la actitud en el siglo 21; El Estado Actual del Conocimiento.



Alice H. Eagly y Shelly Chaiken
Índice de autores
Índice de temas

Prefacio
Una búsqueda reciente del término “actitud” en el índice completo de la Asociación americana de Psicología (American Psychological Association) y en literatura psicológica relacionada (PsycINFO) arrojó la cifra de 180. 910 referencias. Esta impresionante cifra sugiere por cierto que las investigaciones hechas sobre la palabra “actitud” han aumentado desde 1918, cuando Thomas y Snaniecki definieron la psicología social como el estudio de las actitudes. En 1985, la tercera edición del libro Handbook of Social Psychology (Manual de la psicología social), específicamente el capítulo de J. McGuire, documentó con precisión, el impresionante crecimiento del estudio de la psicología de las actitudes y también motivó a egresados, con un marco perspicaz de los procesos cognitivos, a interactuar con los aspectos que las personas evalúan en su entorno. Casi diez años después, en 1993, Alice H. Eagly y Shelly Chaiken publicaron The Psychology of Attitudes (Psicología de las actitudes), que representó la más detallada y completa recopilación nunca antes escrita en esta área. Durante la década de los noventa y desde entonces, y en parte estimulado por la publicación de gran influencia de Eagly y Chaiken, las investigaciones relacionadas con las actitudes continuaron experimentando un considerable avance.

A la luz de la gran productividad de los investigadores de actitudes, nos llamó la atención el hecho que no existiera un manual en esta área. A pesar de que en las pasadas dos décadas, importantes manuales aparecieron en casi todas las subdivisiones de la psicología social, desde la cognición social hasta la motivación y afecto. De este modo, el tiempo parecía tener las condiciones necesarias para un intento completo de resumir la tradición y para basarse en la pericia conjunta de los investigadores que estudian las actitudes y los fenómenos relacionados con la actitud. La presente publicación es un resultado de ello, y el primer manual que se realiza en esta área.

Luego de varias llamadas, correos electrónicos y conferencias en cafés de la ciudad de Gainesville, Florida, EE.UU. apareció un proyecto en marzo de 2001. Este libro representaría un análisis detallado de las actitudes en relación con otros constructos psicológicos importantes (en especial afectos, creencias y comportamiento) además de una sección de más integrada, enfocada en los procesos y diferencias individuales que están relacionadas con las actitudes, comunicación e influencia social. Se escribió un folleto y solicitamos las reacciones de Icek Ajzen, Alice H. Eagly, Martin Fishbein, Russell H. Fazio, Richard E. Petty, Jon A. Krosnick, Robert S, Wyer hijo y Wendy Wood, cada uno de ellos dio su feedback que sirvió para mejorar el plan original. El feedback de numerosos críticos anónimos también enriqueció el plan original para la elaboración de este libro.

Para ese entonces, enviamos invitaciones a autores y recibimos una abrumadora receptividad. No sólo encontramos a los mejores especialistas en representación de varios países y diversos antecedentes teóricos, sino que además contamos con autores que estuvieron dispuestos a colaborar con los investigadores que nunca antes habían trabajado o que en otro momento no hubieran trabajado (Johnson, Maio, y Smith- McLallen; Kruglanski y Stroebe; Marsh y Wallace; Olson y Stone; Ottati, Edwards y Krumdick; Prislin y Wood; Wegener y Carlston). Para expresarlo de manera sencilla, estos factores hicieron extremadamente interesante el proceso de edición. Una vez que contamos con el compromiso de los autores, revisamos detenidamente los resúmenes para la preparación de una extraordinaria reunión que tuvo lugar antes de la reunión de 2002 de la Society for Experimental Social Psychology (Sociedad para la psicología social experimental) en Columbus, Ohio, EE.UU. en la cual los colaboradores presentaron sus planes e intercambiaron ideas. Luego de seis meses, los capítulos llegaron uno tras otro. Los editores ofrecimos nuestro punto de vista y siempre que fuera posible conseguimos revisiones externas. Ahora que estamos al final de este proyecto, nos damos cuenta de que cada uno de nosotros ha leído cada uno de los 18 capítulos al menos dos veces e incluso hemos leído algunos de estos capítulos tres, cuatro, o incluso cinco veces, un total de 12 meses de lecturas casi constantes con la esperanza de crear el mejor libro posible.

El libro contempla el conocimiento clásico y contemporáneo en el área de actitudes. Éste supone un análisis del proceso de los fenómenos de interés en el área y tuvo el objetivo de presentar el material en un estilo coherente, que permitiera a estudiantes e investigadores apreciar lo que es sabido además de los vacíos que debían ser aclarados. Como lo detalla el primer capítulo, el manual está organizado en tres partes: la primera esta consagrada a las definiciones y métodos, la segunda a las relaciones de actitudes con creencias, comportamiento, y afecto; y la tercera integra estas relaciones con las áreas más extensas de los procesos cognitivos, comunicación y persuasión, influencia social y aplicaciones.

La estructura del libro fue diseñada para utilizarse con fines pedagógicos. De esta manera, el libro puede emplearse en cursos avanzados de actitudes dentro del contexto de los programas de psicología general además de áreas de mercadeo, psicología política, salud mental, comunicación y en otras disciplinas aplicadas. En especial, esperamos que este libro motive a futuros estudiantes a investigar esta fascinante área, proporcionándoles la heurística para aprender y recordar el tema de una manera que otros libros no lo hacen. Hemos reflexionado mucho sobre esta área en el proceso de edición de esta publicación, y creemos que los lectores llegarán a comprenderlo de mismo modo en los años venideros.

Hemos organizado el libro a fin de guiar al lector a través de complejas relaciones que involucran actitudes, creencias, comportamiento y afecto. Hay capítulos basados en la influencia que las creencias ejercen sobre las actitudes y también cómo las actitudes influyen en las creencias. Además hay capítulos basados en la influencia que ejercen los comportamientos sobre las actitudes, los afectos sobre las actitudes y viceversa. Estos capítulos están precedidos por un análisis detallado de la estructura y la formación de actitudes, creencias, comportamientos y afectos. Hasta donde tenemos conocimiento, estos temas nunca antes habían sido analizados a fondo dentro de una misma publicación.

No podíamos estar más agradecidos con la contribución que los escritores hicieron al libro. Cada grupo de autores tuvo que enfrentar el reto de cubrir un amplio terreno que a menudo se extendió mucho más allá de sus intereses en ese momento. Para producir un libro que contara con impactos duraderos y significativos, incentivamos a que cada autor no pensara tanto en las últimas controversias de esta área y trabajaran desde una perspectiva lo más objetiva posible. Identificamos los manuales y sus capítulos con una profundidad y amplitud intelectual como nuestra regla de oro. Nuestra más sincera esperanza es que con el ejercicio de esta filosofía se creara un libro con el que diferentes personas se sintieran identificadas. En todos los casos, tratamos de inculcar un punto de vista amplio y en alguna medida del punto de vista del contexto (según McGuire), que reconoce y respeta la validez de diferentes enfoques.

En una era en la que los editores esperan rutinariamente los libros después del período fijado en contratos; y publicaciones de gran erudición, la edición actual estuvo lista casi en el tiempo previsto. Sólo nos queda agradecer a nuestros colaboradores por su amor a las teorías de actitudes y su investigación casi sin límites. De hecho, la realización de este proyecto ha sido notoriamente fluida, incluso los obstáculos se transformaron en grandes oportunidades. En una ocasión, un capítulo originalmente previsto acerca de la influencia de las actitudes sobre el afecto, de forma creativa se convirtió en un capítulo inquisitivo sobre las actitudes implícitas. Por otra parte, a pesar de algunas predicciones pesimistas, cada uno de los autores, a quienes les solicitamos en un principio su colaboración, cumplieron con su labor y ninguno renunció al libro. Debemos a todos ellos la gratitud de soportar paciente y gentilmente nuestras reacciones a lo largo de múltiples interacciones (un proceso de retroalimentación que fue más cuidadoso de lo que se acostumbra en capítulos de libros y quizá también de lo que se acostumbra en capítulos de manuales. Para finalizar, además queremos agradecer a nuestros socios en la Universidad de Florida y la Universidad de Connecticut, quienes ofrecieron una invaluable retroalimentación para el proyecto de este libro, que incluyen a Laura R. Glasman, G. Tarcan Kumkale, Ferry L. Marsh, Penny S. McNatt, Amy L. Mitchell, Aaron Smith-McLallen, Harry M. Wallace, los participantes del Seminario de egresados sobre cognición social y actitudes en Florida, EE.UU. durante el semestre de primavera de 2002 y 2004 y los participantes del Seminario de egresados sobre Cambio y organización de las actitudes en Connecticut, EE.UU. en otoño de 2002. Agradecemos a Gregory R. Maio, William R. McGuire y David O. Sears, quienes amablemente revisaron el borrador para la casa editorial. Finalmente agradecemos a Debra Riegert y Larry Erlbaum por sus esfuerzos en la publicación de este libro, Kristin Schatmeyer por la producción de la página Web en la cual todos interactuábamos, Erica Pittman por la asistencia editorial, Pamela Lavallee, Cindy McLean, y Allecia Reid por la asistencia administrativa; y Alice H. Eagly y Shelly Chaiken por el valioso tiempo que dedicaron a la consagrada lectura y reflexión de cada capítulo de esta publicación.

Lista de colaboradores

Icek Ajzen

Universidad de Massachussets, Amherst






Gerald L. Clore

Universidad de Virginia




Dolores Albarracín

Universidad de Florida







Stephen L. Crites, hijo

Universidad de Texas, El Paso




John N. Bassili

Universidad de California del Norte, Chapel Hill






Alice H. Eagly

Universidad de Northwestern




Pablo Briñol

Universidad Autónoma de Madrid







John Edwards

Universidad de Loyola, Chicago



Rick D. Brown

Universidad de Florida







Leandre R. Fabrigar

Universidad de Queen




Donal E. Carlston

Universidad Purdue







Martin Fishbein

Universidad de Pensilvana




Shelly Chaiken

Universidad de Nueva York






James Jaccard

Universidad Internacional de Florida






Blair T. Johnson

Universidad de Connecticut







Kerry L. Marsh

Universidad de Connecticut




Charles M. Judd

Universidad de Colorado







James M. Olson

Universidad de Western Ontario




Jon A. Krosnick

Universidad de Stanford







Victor Ottati

Universidad de Loyola, Chicago




Arie W. Kruglanski

Universidad de Maryland







Richard E. Petty

Universidad Estatal de Ohio




Nathaniel D. Krumdick

Universidad de Loyola, Chicago







Radmila Prislin

Universidad Estadal de San Diego




G. Tarcan Kumkale

Universidad de Florida







Ulrich Schimmack

Universidad de Toronto, Mississagua




Tara k. MacDonald

Universidad de Queen







Simone Schnall

Universidad de Virginia





Gregory R. Maio

Universidad de Cardiff







Aaron Smith-McLallen

Universidad de Connecticut




Jeff Stone

Universidad de Arizona






Bernd Wittenbrink

Universidad de Chicago




Wolfgang Stroebe

Universidad de Utrecht







Wendy Wood

Universidad de Duke



Harry M. Wallace

Universidad de Trinidad







Robert S. Wyer, Hijo

Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong




Duane T: Wegener

Universidad de Purdue







Mark P. Zanna

Universidad de Waterloo





Actitudes: Introducción y Campo de acción


Dolores Albarracín

Mark P. Zanna

Universidad de Florida

Universidad de Waterloo

Blair T. Johnson

G. Tarcan Kumkale

Universidad de Connecticut

Universidad de Florida


Actitudes: definiciones, procesos y teorías
Los seres humanos reaccionan a su entorno haciendo evaluaciones. Aman y cuidan de sus familiares y luchan por mantener valores positivos de sí mismo y de las personas que los rodean. Evalúan el atractivo de los demás, también evalúan y eligen líderes, deciden cómo invertir sus recursos y planifican el futuro que anhelan. Tales acciones implícitas y explícitas involucran a menudo juicios, por ejemplo, si los objetos, eventos, uno mismo o los demás son favorables o desfavorables, agradables o desagradables, buenos o malos. Los especialistas en actitudes investigan los factores que están presentes en estas evaluaciones; cómo se forman, cambian, y se representan en la memoria y cómo se traducen en cogniciones, motivaciones y acciones.

En este capítulo de introducción, discutiremos primero acerca de la naturaleza de las actitudes para luego hablar sobre la organización de este manual. Los especialistas han investigado una variedad de constructos relacionados con las actitudes utilizando diversos marcos teóricos y métodos. Los constructos investigados se refieren a menudo al afecto, creencias, y comportamientos (manifiestos). El afecto implica los sentimientos que las personas experimentan y pueden o no relacionarse con un objeto y evento en particular (BerKowitz, 2002). Las creencias son cogniciones sobre la probabilidad que hay de que un objeto o evento se asocie a un atributo dado (Fishbein y Ajzen, 1975). Los comportamientos se definen a menudo como las acciones manifiestas de un individuo. Cada uno de estos fenómenos individuales es fundamental para las fuerzas dinámicas que forman y transforman las actitudes existentes. Asimismo, las actitudes tienen un impacto recíproco en el afecto, creencias y comportamientos. Esta matriz de las fuerzas recíprocas de las actitudes es lo que constituye la mayor parte del manual.

Antes de ofrecer una introducción más amplia de la matriz de las relaciones actitudinales recíprocas y los motivos de su uso, primero discutiremos las definiciones del término actitud en si mismo y distinguiremos las actitudes del afecto, creencias y comportamientos, luego explicaremos por qué las actitudes no son necesariamente entidades estables. Más adelante discutiremos las razones que nos llevaron a estructurar esta publicación de la forma que lo hicimos e iremos presentando cada capítulo. La organización de la presente edición está basada en fenómenos básicos, que los especialistas en actitudes consideran relaciones convencionales, y no en un punto de vista particular y singularmente teórico. Sin embargo, en cada capítulo de esta publicación las teorías tienen un papel importante.
La naturaleza de las actitudes
Definición de actitud

Un manual es una empresa colectiva por lo tanto, alcanzar definiciones que satisfagan a todos los colaboradores y lectores es tanto difícil como indispensable. Resulta difícil porque existen miles de definiciones y resulta indispensable ya que para crear un manual de actitudes, los colaboradores deben conocer la variedad de fenómenos que podrían cubrir y conceptualizar con precisión los procesos que están en cuestión. Eagly y Chaiken (1993) proporcionaron la que puede ser la definición más convencional y contemporánea, expresan textualmente: una actitud es una tendencia psicológica que se expresa al evaluar una entidad particular con algún grado de aprobación y desaprobación (Pág. 1 énfasis en el original). Los colaboradores de la presente publicación abarcaron como tema central los aspectos evaluativos y cómo destacar otros tratados del tema. (Ej. Eagly y Chaiken, 1998; Zanna y Rempel, 1998). Aunque las definiciones pueden haber variado en algo con el paso del tiempo, si alguien examina cómo los especialistas han manejado el concepto de actitud en la historia de este campo, notarán que los aspectos evaluativos siempre han desempeñado un papel importante (por ejemplo: Bogardus, 1931; Fishbein y Ajzen, 1975: Hovland, Manis y Kelly, 1953; Katz, 1960; Osgood, Suci y Tannenbaum, 1957; Petty y Cacioppo, 1981, 1986; Petty y Wegner, 1998; Sherif y Hovland, 1961; Thurstone, 1928).

El estudio de las actitudes incluye tanto los juicios que los individuos forman en línea (Schwarz y Bohner, 2001), como las representaciones de valores almacenadas en la memoria (Fazio, 1986). Si el término actitud se utilizó sólo para referirse a estructuras estables en la memoria, serían excluidos todos los trabajos en los que los investigadores verifican sólo cambios temporales en la escala de actitudes, así como también un incremento impresionante de la investigación en los efectos contextuales dentro del estudio de actitudes. Además, definir las actitudes no como juicios sino como recuerdos podría excluir la literatura basada en el cambio y la formación de actitudes, porque estas literaturas hacen referencia a la observación de resultados juiciosos mucho más frecuentes que los que están involucrados en las medidas de la memoria. De este modo, las actitudes pueden ser juicios, recuerdos o incluso ambos.

Una buena definición de un constructo no sólo debe ser general sino también lo suficientemente discriminatoria, ya que, existen varios niveles de generalidad y casi todas las definiciones pueden representarse en un nivel más abstracto, sobre todo, si consideramos la definición de creencia como la posibilidad percibida de que un atributo está asociado con un objeto, por ejemplo: Fishbein, 1963, puede pensarse que la Coca-Cola es dulce o que el país está en estado de alerta militar. Una evaluación de la estructura profunda de las actitudes hace evidente que pueden definir las actitudes como creencias (véase Kruglanski y Stroebe en este volumen: Wyer y Albarracín, en este volumen). Por lo tanto, una actitud favorable hacia la psicología social podría definirse como la probabilidad percibida de que el objeto Psicología social es positivo o negativo (Wyer, 1974).



Debido a que las actitudes y las creencias son en alguna medida categorizaciones, podríamos decir que si las tratamos de manera indistinta obtendríamos una definición más compacta. De hecho, la concisión fue uno de nuestros objetivos explícitos al comienzo de la elaboración del manual. Sin embargo, teníamos el conflicto de llegar a definiciones lo suficientemente discriminatorias que cualquiera podría distinguirlas en categorías que tienen diferentes propiedades e incluso diferentes resultados. En este sentido, los conceptos parecen diferir en cuanto a la fenomenología pero con consenso. Por ejemplo, aunque una creencia y una actitud son ambas categorizaciones y todas las categorizaciones pueden conceptualizarse como una labor de probabilidad, Eagly y Chaiken (1993) notaron que al menos algunas creencias pueden verificarse o falsificarse con criterios objetivos externos, mientras que las actitudes tienen más dificultad para enfrentar estos criterios. Por ejemplo, la creencia de que el agua se congela a 0° C puede ser verificada por el acuerdo de varios individuos. Si se hace un muestreo de diferentes grupos deben tener poca influencia en la medida que esta creencia se verifica en función de una evidencia externa. Incluso algunas actitudes podrían resistir la misma validación ínter-subjetiva. La mayoría de las actitudes sociales, como las preferencias políticas, estéticas y de consumo, son en gran medida diferentes a través de los juicios. Una importante excepción son los juicios de las personas sobre los puntos de atractivo físico, que normalmente evidencian una gran confiabilidad por parte de los juicios (por ejemplo: Bersheid Y Walster, 1974) de ahí que algunas actitudes mostrarán un amplio grado de consenso social, que algunos podrían interpretar como una representación de la realidad social. Cabe destacar que aún entre las actitudes consensúales, encontraremos excepciones. Para dar otro ejemplo, podemos decir que aunque la mayoría de los seres humanos temen a las serpientes o las alturas, hay personas que tienen serpientes como mascotas y lo disfrutan, así como existen paracaidistas que adoran las alturas. Asimismo, las actitudes pueden distinguirse de las reacciones afectivas porque éstas no están necesariamente relacionadas con una entidad particular. Evidentemente es común equiparar cómo un individuo se siente frente a un objeto con la evaluación del individuo sobre ese objeto. Sin embargo, existen muchas razones para distinguir las actitudes del afecto en si. Quizás la más importante es que el afecto es a menudo una poderosa base de las actitudes (véase: Wyer y Scrull, 1998). El hecho de definir estos dos conceptos como idénticos crea complicaciones lógicas que nosotros y otros colaboradores esperábamos evitar (véase Schimmack y Crites en este volumen). Además de esto, parece que el afecto y la evaluación se diferencian en su fenomenología real, por ejemplo, el individuo podría experimentar un afecto sensorial placentero (véase Schimmack y Crites en este volumen). Si el individuo que está a dieta pasa por una panadería pero sigue sintiendo debilidad por unas galletas, es a causa de su lamentable efecto secundario de engordar. Este ejemplo y otros tantos similares que han analizado por entero por los especialistas de la ambivalencia de las actitudes (véase Fabrigar, MacDonald y Wegener, en este volumen) serían difíciles de conceptualizar si no se distinguen las actitudes del afecto.

Asimismo, han surgido varias propuestas que explican los componentes de las actitudes. Más notablemente, los especialistas han clasificado diferentes tipos de respuestas actitudinales, así como diferentes tipos de información que puede servir como base para las actitudes. Por ejemplo Katz y Stotland (1959) aseguraron que las actitudes engloban componentes cognitivos, emotivos y de comportamiento. Eagly y Caiken (1993, 1998) en análisis más contemporáneos de esta literatura concluyeron que estos componentes representaban de la mejor manera los tipos de respuestas que permitían a los investigadores diagnosticar las actitudes. Además, las personas forman actitudes en base a sus respuestas cognitivas, emotivas y de comportamiento hacia una entidad (Eagly y Caiken, 1993, 1998; Zanna y Rempel, 1998). Sea cual sea el origen de las actitudes, el término actitud está reservado para tendencias evaluativas que pueden inferirse o tener una influencia en las creencias, afectos y comportamientos manifiestos. Si se tratan las actitudes de la misma manera, los colaboradores de esta publicación han analizado las relaciones mutuas de estas evaluaciones con las creencias, afectos, y comportamientos. De este modo, se perciben los afectos, comportamientos y creencias en interacción con las actitudes más que ser partes de ellas.

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