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2014 “Remen mar Adentro y echen las redes”


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VIGILIA DE PENTECOSTÉS

2014

Remen mar Adentro y echen las redes”



Comisión Nacional de Pastoral Juvenil

Conferencia Episcopal de Chile

INTRODUCCIÓN

La Vigilia de Pentecostés es un hito en la Pastoral Juvenil Nacional, que nos permite unirnos a lo largo y ancho de nuestro país celebrando bajo una misma propuesta, ayudándonos al encuentro fraterno y contribuyendo a dar continuidad y unidad a la pastoral con los jóvenes.
Esta propuesta es un subsidio que ponemos a disposición de las diversas unidades pastorales. Sabemos de la riqueza que existe en cada una de ellas, por eso los motivamos a que cada una pueda adecuarla y adaptarla a sus realidades locales, incorporando y mejorando los signos propuestos, como también los tiempos de cada uno de sus momentos.
Estamos en el año de la Misión Territorial, por ello hemos impregnado la vigilia con este desafío, para salir al encuentro de nuestros hermanos, especialmente aquellos que más sufren y que se encuentran alejados en las periferias geográficas y existenciales. Para la reflexión hemos tomado las palabras del papa Francisco en el mensaje para la XXIX Jornada Mundial de la Juventud 2014, que celebramos el pasado domingo de Ramos, así como también de uno de los mensajes entregados en la JMJ Río 2013.
Que este Pentecostés que celebraremos dentro de unos días más, nos permita vigorizar aún más nuestro servicio pastoral hacia los jóvenes del país. Que él nos dé un nuevo impulso en el trabajo pastoral y fortalezca la experiencia de Misión Territorial que se inicia en este Pentecostés en muchas de las diócesis del país.
Que el Espíritu Santo con sus dones, nos siga alentado, iluminando y acompañando en nuestro trabajo y permita renovar con un nuevo vigor y entusiasmo, nuestro compromiso con Jesús, la Iglesia y con los jóvenes de nuestras diócesis y movimientos.
Que María Santísima, que estuvo reunida con los apóstoles en Pentecostés, interceda por cada uno de nosotros y nos acerque cada día a su Hijo. Fraternalmente,


Comisión Nacional de Pastoral Juvenil

Antecedentes prácticos

La extensión del tiempo de la Vigilia dependerá de la organización de cada unidad pastoral y del número de participantes. Les proponemos que en la medida de lo posible, la vigilia pueda concluir con la celebración eucarística o bien iniciarla, con ella.

La vigilia está estructurada en cuatro momentos:


  1. Reunidos, preparándonos para recibir el Espíritu Santo.

  2. “Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos”

  3. Nuestra vocación: llamados a construir el Reino.

  4. Enviados a anunciar la Buena Nueva con la fuerza del Espíritu Santo.



Objetivo de la vigilia


    • Celebrar en las diversas comunidades juveniles, con un sentido de unidad nacional, la venida del Espíritu Santo y su presencia siempre viva en medio de nuestra comunidad eclesial.

    • Preparar nuestro corazón para acoger el Espíritu Santo en nuestra vida personal y comunitaria.

    • Acoger el llamado a vivir el discipulado misionero comprometiéndonos en la construcción del Reino.

Sugerencias

A continuación enumeramos una serie de aspectos de carácter práctico que son importantes en el momento de la planificación de la vigilia:



  • Tener un equipo ejecutivo que coordine, dirija la planificación, la ejecución y la evaluación de la vigilia. Diferenciar las tareas en equipos de servicio: invitación y difusión, liturgia y coro, acogida, ambientación y sonido, cafetería y primeros auxilios, animadores y lectores, presupuesto y generación de recursos, etc.



  • Cada momento es una propuesta que requiere ser vista con anterioridad por la comisión que organiza, de tal modo, que se puedan prever con anticipación todos los detalles necesarios. Cada comunidad debe darle su sello particular.



  • Considerar en la convocatoria a la vigilia la confirmación de los participantes o un número aproximado, para que la comisión organizadora pueda elegir el lugar más apropiado y la cantidad de materiales necesarios.



  • Confeccionar un horario estimativo de toda la vigilia. Marcar los diferentes momentos, haciendo hincapié en aquellos que nos gustaría desarrollar con mayor profundidad. También hay que considerar algunos tiempos libres, después de cada parte.



  • Cautelar la ambientación del espacio físico colocando telones, afiches o paneles, para darle un carácter más íntimo (sobre todo cuando se hace en lugares muy amplios).



  • Prever el tema de la amplificación, contando con personas que ayuden y sepan manejar bien y responsablemente los equipos. Una buena amplificación favorece mucho la participación y la realización de una linda celebración.



  • El coro siempre requiere de una preocupación especial. Como es una vigilia con jóvenes, la música no puede ser lo menos preparado. Es bueno contar con una hoja de cantos para que todos puedan cantar.

Bienvenida y animación
El párroco o el asesor saluda a los jóvenes que están participando de la vigilia, agradece su presencia y les motiva a participar para llenarse de la fuerza del Espíritu, para animarles y acompañarles en sus vidas y en sus compromisos en la sociedad y en la Iglesia.
Los anima a disponerse a un encuentro profundo con Jesucristo y entre los hermanos, para reconocer su voz y discernir lo que el Espíritu Santo nos está pidiendo a cada uno para vivir más plenamente el discipulado misionero, especialmente en este año de Misión Territorial.
Luego de los saludos se invita a los jóvenes a prepararse a iniciar este tiempo de espera y encuentro. Se puede animar este momento con algunos cantos que inviten a disponer el espíritu para el trabajo que se inicia.

Primera parte


REUNIDOS PREPARÁNDONOS PARA RECIBIR

EL ESPÍRITU SANTO


Objetivo


  • Preparar el espíritu entrando en un clima de oración y reflexión para acoger el regalo de Dios, que es la fuerza del Espíritu Santo.

  • Disponerse, personal y comunitariamente, a la acción de Dios en la vida de cada uno.


Sugerencias para la animación del momento


  • Contar con dos animadores, en lo posible una mujer y un varón.

  • Contar con la presencia de un coro que anime los cantos y que estos, en lo posible, sean conocidos por los jóvenes para que puedan unir sus voces al coro.


Desarrollo del momento
Animador 1: Saludo de bienvenida

Queridos amigos y amigas, les damos la más cordial bienvenida a la celebración de esta Vigilia de Pentecostés. En esta noche queremos invitarlos a tener un momento profundo de encuentro con Jesucristo, que nos invita a convertirnos y nos ánima en nuestro discipulado misionero.

En medio de nuestras realidades, los cristianos estamos llamados a dar razón de nuestra esperanza y a ser testigos alegres de la Vida abundante y del gozo de haber encontrado al Señor.

Los invitamos a hacer de esta noche, una noche santa, a tener una vigilia alegre y renovadora.


Animador 2: Saludo de bienvenida

Sí, queridos hermanos y hermanas. Estamos contentos por reunirnos en esta vigilia a celebrar en comunidad el nacimiento de nuestra Iglesia. Hoy estamos reunidos en comunidad, al igual que los discípulos hace más de dos mil años. Estamos en espera y vigilantes.

Nuestra vigilia tiene un sentido, esperamos la venida del Espíritu Santo, unidos en oración con la certeza de saber que el Señor está en medio de nosotros.

Animador 1:

Dios siempre sale a nuestro encuentro. Él es un Dios de encuentro, de acogida, de cercanía, de amor. Abramos nuestro corazón para acoger con disponibilidad al Espíritu Santo y sus dones, que Él nos inunde y nos permita ser dóciles a su acción, al igual que lo fue la joven Virgen María, que se puso a total disposición de Dios , acogiendo su Palabra.
Animador 2:

Queridos amigos y amigas. Estamos en el momento de hacernos la siguiente pregunta: ¿Estoy dispuesto en esta noche a recibir y acoger al Espíritu Santo? (se puede repetir y dejar un tiempo breve de silencio).


Animador 1:

¿Dónde buscamos a Dios? Lo podemos buscar en diversos lugares, pero si Él se ha ido de nuestro corazón ¿Por qué no lo buscamos al interior de nuestro corazón? Mira tu corazón, escúchalo y ponlo en su interior.

¿Estoy dispuesto en esta noche a recibir y acoger al Espíritu Santo?
(Dejamos un momento de silencio, que luego se puede acompañar con un canto suave estilo Taizé o con una música suave de fondo).
Animador 2: Invitación a orar

Nos dice el papa Francisco en el Mensaje de la XXIX Jornada Mundial de la Juventud, el pasado domingo de ramos:

San Juan, al escribir a los jóvenes, decía: «porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al maligno» (1 Jn 2,14). Los jóvenes que escogen a Jesús son fuertes, se alimentan de su Palabra y no se “atiborran” de otras cosas. Atrévanse a ir contracorriente. Sean capaces de buscar la verdadera felicidad. Digan no a la cultura de lo provisional, de la superficialidad y del usar y tirar, que no los considera capaces de asumir responsabilidades y de afrontar los grandes desafíos de la vida”.
(En la medida de los posible proyectar la siguiente oración, o bien alguien la pude ir leyendo lentamente. Dejamos un tiempo de silencio con música suave que favorezca la oración)

ENSÉÑANOS A ORAR


Señor, enséñanos a orar,

a hablar con nuestro Padre Dios.

Señor, enséñanos a orar,

a abrir las manos hacia ti.


Orar con un corazón limpio,

que sólo cante para Ti,

con la mirada puesta en Ti,

dejando que hables, Señor.

Orar buscando la verdad.

Cerrar los ojos para ver.

Dejándonos seducir, Señor.

Andar por tus huellas de paz.
Orar hablándote de Ti,

de tu silencio y de tu voz,

de tu presencia que es calor.

Dejarnos descubrir por Ti.

Orar también en sequedad.

Las manos en tu hombro, Señor.

Mirarte con sinceridad.

Aquí nos tienes, ¡Oh, Señor!

(A.Torelles)
Animador 1:

Amigos y amigas, hoy estamos invitados a renacer para Dios, llevamos el sello de su paso por nuestros corazones. Estamos invitados a renacer del agua y del Espíritu y a vivir con un corazón nuevo.


Escuchemos la Palabra de Dios:

(se canta una antífona para acoger la Palabra)


“Entre los fariseos había un personaje judío llamado Nicodemo. Este fue de noche a ver a Jesús y le dijo: Rabbí, nosotros sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tú haces, a no ser que Dios este con él.

Jesús le contestó: “en verdad te digo, nadie puede ver el Reino de Dios sino nace de nuevo, de arriba. Nicodemo le dijo: ¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al seno de su madre para nacer de nuevo?

Jesús le contestó: “en verdad te digo: el que no renace del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del espíritu es espíritu. Por eso no te extrañes de que te haya dicho: necesitas nacer de nuevo, de arriba”. Jn 3,-7
Animador 2:

Estamos continuando la tradición de la Iglesia. Estamos unidos en un mismo espíritu, en un mismo Señor, en una misma fe. Vigilaremos en esta noche amparados por la fe, don del Espíritu y lo haremos con gozo y alegría y llenos de esperanza en la Palabra del Señor.

Por ello nos preguntamos:


  • ¿Quién es el Espíritu Santo para mí?

  • ¿Cómo reconozco su acción y su poder?

(Se invita a los jóvenes a hacer silencio y contestar personalmente estas preguntas, puede ser con una música suave de fondo. Luego se los invita a compartir sus respuestas en parejas).


Animador 1:

Nosotros, los discípulos misioneros de este tercer milenio, en este nuevo Pentecostés reconocemos su presencia, su acción y su poder. Por ello queremos invitarlos a compartir lo que hemos reflexionado (Se solicita a algunos jóvenes que compartan lo que han conversado. Luego uno de los animadores realiza una breve síntesis de lo expuesto).

Animador 2: (se puede colocar una grabación con sonido de viento, rayos y truenos y mantener una luz baja en el salón, mientras dure la grabación. Luego una voz en off lee el texto de los Hechos)

Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés. De repente un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraba.”

El coro acompaña el final de este momento con un canto al Espíritu que todos puedan seguir.

Segunda Parte

BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPÍRITU,

PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS”

Objetivos


  • Reflexionar sobre la disposición que tenemos para acoger el Espíritu de Dios en nuestras vidas.

  • Disponernos a buscar contantemente al Señor y su voluntad, reconociendo que en ello encontramos la felicidad plena.


Desarrollo del momento
Animador 1:

Queridos amigos y amigas, estamos iniciando el segundo momento de esta vigilia, estamos deseosos que el Espíritu Santo irrumpa en esta sala y nos colme con sus dones. Pero para ello necesitamos ser dóciles a su acción, dejarnos empapar de su amor y reconocer que sin Él nada podemos hacer.


Animador 2:

Estamos invitados a buscar constantemente la voluntad de Dios Padre, qué quiere de nosotros, a qué nos llama, qué espera de nuestra vida. Para ello debemos dejarnos amar por Él y reconocer que en su presencia, en el seguimiento de su Hijo, encontramos la felicidad y la Vida plena.


Animador 2:

El papa Francisco nos ha invitado a recorrer un camino en estos tres años, en preparación a la Jornada Mundial de la Juventud del 2016 a realizarse en Cracovia. Él nos ha invitado a que reflexionemos y profundicemos sobre las “Bienaventuranzas”.


Animador 1:

“Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mt 5,3). El papa Francisco quiere que nos preguntemos:



  • ¿Sentimos la necesidad de Dios en nuestras vidas?

  • ¿Reconocemos que somos pequeños, que no podemos hacer todo sólo con nuestras fuerzas? ¿Qué debemos dejarnos en las manos del Padre?

  • ¿Dónde tenemos puesta nuestra felicidad?

  • ¿Quiénes son los pobres para nosotros? ¿Somos sensibles a sus necesidades, nos preocupamos de ellos?

  • ¿Queremos la presencia del Reino en medio nuestro, de la sociedad, de la Iglesia?

(Un canto sobre las bienaventuranzas, la que puede ser acompañada por imágenes)


Adoración al Santísimo

Animador 2:

Queridos amigos y amigas, el Señor Jesús, al ver tanta gente reunida en torno a Él, subió al monte y se sentó. Sus discípulos se acercaron al igual que la multitud de personas, quienes también se sentaron a su alrededor para escucharle. Entonces Jesús comenzó a enseñarles.
Animador 1:

Nosotros hoy queremos sentarnos tranquilos alrededor del Señor para escucharle, para oír sus enseñanzas. Queremos estar atentos y con un corazón dispuesto a hacer todo lo que Él nos pida.


Animador 2:

Hermanos y hermanas pongamos de pie para acoger al Señor, presente en el Pan de Vida, a quien queremos adorar, pero por sobre todo, queremos dialogar con Él.


(Un ministro hace ingreso con el Santísimo y coloca en el lugar que se ha establecido. En lo posible colocarlo en medio de los jóvenes, para lo cual se puede ubicar un pequeño altar al centro del lugar donde se realiza la vigilia).
Desarrollo del momento de Adoración:

  • Se ingresa el Santísimo mientras los jóvenes acompañan con un canto

  • Una vez expuesto en el altar, se deja un tiempo de silencio (unos 5 minutos)

  • Se canta una antífona, repitiéndola unas 7 veces

  • Se lee el texto de Mt 5, 1-10

  • Se canta otra antífona y luego se deja unos minutos de silencio

  • Un joven lee un fragmento del Mensaje de la XXIX JMJ 2014

Nos dice el papa Francisco:

“Siempre nos hace bien leer y meditar las Bienaventuranzas. Jesús las proclamó en su primera gran predicación, a orillas del lago de Galilea. Había un gentío tan grande, que subió a un monte para enseñar a sus discípulos… En la Biblia, el monte es el lugar donde Dios se revela, y Jesús, predicando desde el monte, se presenta como maestro divino, como un nuevo Moisés. Y ¿qué enseña? Jesús enseña el camino de la vida, el camino que Él mismo recorre, es más, que Él mismo es, y lo propone como camino para la verdadera felicidad…

Al proclamar las Bienaventuranzas, Jesús nos invita a seguirle, a recorrer con Él el camino del amor, el único que lleva a la vida eterna. No es un camino fácil, pero el Señor nos asegura su gracia y nunca nos deja solos. Pobreza, aflicciones, humillaciones, lucha por la justicia, cansancios en la conversión cotidiana, dificultades para vivir la llamada a la santidad, persecuciones y otros muchos desafíos están presentes en nuestra vida. Pero, si abrimos la puerta a Jesús, si dejamos que Él esté en nuestra vida, si compartimos con Él las alegrías y los sufrimientos, experimentaremos una paz y una alegría que sólo Dios, amor infinito, puede dar.

Queridos jóvenes, Jesús nos pide que respondamos a su propuesta de vida, que decidamos cuál es el camino que queremos recorrer para llegar a la verdadera alegría. Se trata de un gran desafío para la fe. Jesús no tuvo miedo de preguntar a sus discípulos si querían seguirle de verdad o si preferían irse por otros caminos. Y Simón, llamado Pedro, tuvo el valor de contestar: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68). Si saben decir “sí” a Jesús, entonces vuestra vida joven se llenará de significado y será fecunda” (Se deja un momento de silencio).

Hermanos y hermanas, nosotros ¿a quién vamos a acudir? Contemplemos al Señor en el Pan de Vida y respondámosle.


  • Canto “Señor, a quién iremos” P. Cristóbal Fones, u otra similar

  • Otro joven lee otro fragmento del Mensaje de la XXIX JMJ 2014

Nos dice el papa Francisco:

Pero, ¿qué significa “bienaventurados”? Bienaventurados quiere decir felices. Díganme: ¿Buscan de verdad la felicidad? En una época en que tantas apariencias de felicidad nos atraen, corremos el riesgo de contentarnos con poco, de tener una idea de la vida “en pequeño”. ¡Aspiren, en cambio, a cosas grandes! ¡Ensanchen sus corazones! …

Si de verdad dejan emerger las aspiraciones más profundas de sus corazones, se darán cuenta de que en ustedes hay un deseo inextinguible de felicidad, y esto les permitirá desenmascarar y rechazar tantas ofertas “a bajo precio” que encuentran a su alrededor. Cuando buscamos el éxito, el placer, el poseer en modo egoísta y los convertimos en ídolos, podemos experimentar también momentos de embriaguez, un falso sentimiento de satisfacción, pero al final nos hacemos esclavos, nunca estamos satisfechos, y sentimos la necesidad de buscar cada vez más. Es muy triste ver a una juventud “harta”, pero débil.

San Juan, al escribir a los jóvenes, decía: «Son fuertes y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al Maligno» (1 Jn 2,14). Los jóvenes que escogen a Jesús son fuertes, se alimentan de su Palabra y no se “atiborran” de otras cosas. Atrévanse a ir contracorriente. Sean capaces de buscar la verdadera felicidad” (Se deja un momento de silencio).

Hermanos y hermanas, nosotros ¿buscamos la verdadera felicidad? Contemplemos al Señor en el Pan de Vida y respondámosle.


  • Canto

  • Un joven lee un fragmento del Mensaje de la XXIX JMJ 2014

Nos dice el papa Francisco:

“La primera Bienaventuranza declara felices a los pobres de espíritu, porque a ellos pertenece el Reino de los cielos. En un tiempo en el que tantas personas sufren a causa de la crisis económica, poner la pobreza al lado de la felicidad puede parecer algo fuera de lugar. ¿En qué sentido podemos hablar de la pobreza como una bendición?

El adjetivo pobre en griego no sólo tiene un significado material, sino que quiere decir “mendigo”. Está ligado al concepto judío de anawim, los “pobres de Yahvé”, que evoca humildad, conciencia de los propios límites, de la propia condición existencial de pobreza. Los anawim se fían del Señor, saben que dependen de Él.

Ustedes me pueden preguntar: ¿Cómo podemos hacer que esta pobreza de espíritu se transforme en un estilo de vida, que se refleje concretamente en nuestra existencia? Les contesto con tres puntos.

Ante todo, intenten ser libres en relación con las cosas. El Señor nos llama a un estilo de vida evangélico de sobriedad, a no dejarnos llevar por la cultura del consumo. Se trata de buscar lo esencial, de aprender a despojarse de tantas cosas superfluas que nos ahogan. Desprendámonos de la codicia del tener, del dinero idolatrado y después derrochado. Pongamos a Jesús en primer lugar. Él nos puede liberar de las idolatrías que nos convierten en esclavos. ¡Fíense de Dios, queridos jóvenes! Él nos conoce, nos ama y jamás se olvida de nosotros.

En segundo lugar, para vivir esta Bienaventuranza necesitamos la conversión en relación a los pobres. Tenemos que preocuparnos de ellos, ser sensibles a sus necesidades espirituales y materiales. A ustedes, jóvenes, les encomiendo en modo particular la tarea de volver a poner en el centro de la cultura humana la solidaridad… Tenemos que aprender a estar con los pobres. No nos llenemos la boca con hermosas palabras sobre los pobres. Acerquémonos a ellos, mirémosles a los ojos, escuchémosles. Los pobres son para nosotros una ocasión concreta de encontrar al mismo Cristo, de tocar su carne que sufre.

Pero los pobres –y este es el tercer punto– no sólo son personas a las que les podemos dar algo. También ellos tienen algo que ofrecernos, que enseñarnos. ¡Tenemos tanto que aprender de la sabiduría de los pobres!.. En cierto sentido, los pobres son para nosotros como maestros”.

Hermanos y hermanas, nosotros ¿qué podemos hacer para que la pobreza de espíritu, a la que el Señor nos llama, se transforme en nuestro estilo de vida y se refleje en nuestra existencia? Contemplemos al Señor en el Pan de Vida y respondámosle.”



  • Canto

  • Un joven lee un fragmento del Mensaje de la XXIX JMJ 2014

Nos dice el papa Francisco:

“El tema central en el Evangelio de Jesús es el Reino de Dios. Jesús es el Reino de Dios en persona, es el Emmanuel, Dios-con-nosotros. Es en el corazón del hombre donde el Reino, el señorío de Dios, se establece y crece. El Reino es al mismo tiempo don y promesa. Ya se nos ha dado en Jesús, pero aún debe cumplirse en plenitud. Por ello pedimos cada día al Padre: «Venga a nosotros tu reino».

… El Señor quiere una Iglesia pobre que evangelice a los pobres. Cuando Jesús envió a los Doce, les dijo: «No lleven oro, ni plata, ni cobre; ni tampoco alforja para el camino; ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento» (Mt 10,9-10). La pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda...

Como hemos visto, la Bienaventuranza de los pobres de espíritu orienta nuestra relación con Dios, con los bienes materiales y con los pobres. Ante el ejemplo y las palabras de Jesús, nos damos cuenta de cuánta necesidad tenemos de conversión, de hacer que la lógica del ser más prevalezca sobre la del tener más…

«Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo, les confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención».

Queridos jóvenes, el Magnificat, el cántico de María, pobre de espíritu, es también el canto de quien vive las Bienaventuranzas. La alegría del Evangelio brota de un corazón pobre, que sabe regocijarse y maravillarse por las obras de Dios, como el corazón de la Virgen, a quien todas las generaciones llaman “dichosa” (cf. Lc 1,48). Que Ella, la madre de los pobres y la estrella de la nueva evangelización, nos ayude a vivir el Evangelio, a encarnar las Bienaventuranzas en nuestra vida, a atrevernos a ser felices.”

Hermanos y hermanas, nosotros ¿qué podemos hacer para convertirnos al Reino de Dios y amar y aprender de los pobres? Contemplemos al Señor en el Pan de Vida y respondámosle.


  • Canto, “El Magnificat”

  • Oración universal, se pueden confeccionar algunas oraciones o bien, se puede invitar libremente a que los jóvenes vayan expresando sus oraciones.

  • Oración del Padre Nuestro, se puede cantar o rezar

  • Se invita a un ministro a bendecir con el Santísimo a los jóvenes y luego a retirarlo.

  • Se concluye con un canto.

Tercera Parte
NUESTRA VOCACIÓN:

LLAMADOS A CONSTRUIR EL REINO
Objetivos

  • Descubrir que el Señor nos llama y nos anima con su Espíritu a ser testigos de la vida en medio de la Iglesia de la sociedad.

  • Reconocer que el Señor tiene un proyecto para cada uno de nosotros, para vivir intensamente el discipulado misionero.


Desarrollo del momento

Animador 1:

Amigos y amigas, la vocación es un llamado que Dios Padre nos hace a cada uno de nosotros. En el Bautismo fuimos incorporados a la Iglesia y fuimos invitados al seguimiento de Jesucristo, con nuestras debilidades y con nuestras fortalezas. El Señor nos conoce, sabe de lo que estamos hechos, y que somos frágiles y de igual modo nos llama a vivir intensamente nuestra vocación.
Animador 2:

Dios nos llama por nuestro nombre, nos llama a comprometernos en la construcción del Reino, desde la vocación que nos ha regalado como laicos en la vida matrimonial y laboral, como consagrados en las diversas congregaciones religiosas, y como sus ministros sacerdotes dedicados a acompañar la vida de las comunidades.


Animador 1:

La vida cristiana no es sólo identificarse con Jesús, es mucho más profundo. Es ser testigos del Resucitado, viviendo y anunciando su Palabra por todos los confines de la tierra.


Animador 2:

Queridos hermanos y hermanas, en esta noche de vigilia, queremos hacernos la siguiente pregunta:



¿A qué me siento llamado por el Señor?

Respondamos en un momento de silencio. Luego se invita a compartir la

respuesta con quien tiene a su lado.

(Se puede poner de fondo y suavemente la canción: “Hoy Señor me llamas tú”, durante todo este tiempo)


Animador 1:

(Invita a algunos jóvenes a compartir sus respuestas y posteriormente hace una breve síntesis)

Animador 2:

Si por el Hijo se nos anunciaba el proyecto del Reino que el Padre tiene para la humanidad, por el Espíritu Santo se nos anima y fortalece para colaborar en su realización, sabiendo –por la fe- que no es algo inalcanzable, sino que una promesa realizable.


Animador 1:

Por eso, necesitamos los dones del Espíritu Santo, para que nos animen a ser los discípulos que el Señor quiere, comprometidos en la transformación de la sociedad y haciendo de la Iglesia un lugar de encuentro y fraternidad.


Animador 2.

El Reino de Dios está presente en medio de nosotros, en medio de la Iglesia, en medio de nuestra vida cotidiana. Allí hay signos que nos muestran su presencia.


Animador 2:

Si miramos a nuestro alrededor, también reconoceremos a muchos hermanos y hermanas que están sufriendo, que son marginados por su condición social, por su color, por su nacionalidad. Muchos jóvenes no son reconocidos como personas, no son valorados, están en las periferias geográficas de nuestras ciudades, solos y muchas veces abandonados de la mano de todos; otros están sumergidos en las periferias existenciales, sin encontrar razón y sentido a su vida.


(Se puede presentar una serie de imágenes de jóvenes y adultos que sufren la drogadicción, el alcoholismo, la guerra, la pobreza, en la cárcel, cesantía, mala educación, en el hospital, etc. Si no se puede proyectar, se pueden hacer unos letreros para ser presentados por algunos jóvenes).
Animador 1:

Todos estos hermanos y hermanas nuestras nos están esperando, necesitan de cada uno de nosotros, quieren conocer y que les anuncien a aquél que les da Vida en abundancia, como nos decía el lema de la pasada Misión Joven.


Animador 2:

Queridos hermanos y hermanas, los invitamos a reunirse en pequeños grupos de no más de seis jóvenes, para realizar el siguiente trabajo.

Jóvenes del equipo de servicio comenzarán a repartirles un texto con las palabras del papa Francisco, que nos dirigió el año pasado en la JMJ de Río. Leeremos el texto, luego dejaremos un tiempo para subrayar o destacar aquello que los desafía, que los interpela, y posteriormente compartiremos las preguntas que van en el texto.
Animador 1:

Les invitamos a hacer este ejercicio en un clima de oración, respetando el trabajo de quienes están a nuestro alrededor.

(Se puede colocar música de fondo en forma suave)

Tu corazón, corazón joven, quiere construir un mundo mejor. Sigo las noticias del mundo y veo que tantos jóvenes, en muchas partes del mundo, han salido por las calles para expresar el deseo de una civilización más justa y fraterna. Los jóvenes en la calle, son jóvenes que quieren ser protagonistas del cambio. Por favor, no dejen que otros sean los protagonistas del cambio. Ustedes son los que tienen el futuro. Ustedes... Por ustedes entra el futuro en el mundo. A ustedes les pido que también sean protagonistas de este cambio. Sigan superando la apatía y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas que se van planteando en diversas partes del mundo. Les pido que sean constructores del futuro, que se metan en el trabajo por un mundo mejor.



Queridos jóvenes, por favor, no balconeen la vida, métanse en ella, Jesús no se quedó en el balcón, se metió; no balconeen la vida, métanse en ella como hizo Jesús. Sin embargo, queda una pregunta: ¿Por dónde empezamos? ¿A quién le pedimos que empiece esto? ¿Por dónde empezamos? Una vez le preguntaron a la Madre Teresa qué era lo que había que cambiar en la Iglesia para empezar: por qué pared de la Iglesia empezamos. ¿Por dónde – dijeron –, Madre, hay de empezar? Por vos y por mí, contestó ella. ¡Tenía garra esta mujer! Sabía por dónde había que empezar. Yo también hoy le robo la palabra a la Madre Teresa, y te digo: ¿Empezamos? ¿Por dónde? Por vos y por mí. Cada uno, en silencio otra vez, pregúntese si tengo que empezar por mí, por dónde empiezo. Cada uno abra su corazón para que Jesús les diga por dónde empiezo.”

El papa Francisco nos invita a vivir una fe que no se quede en nosotros, sino que nos invita a salir y poner todo lo nuestro al servicio de los demás. En torno a esto te invitamos a reflexionar con las siguientes preguntas:

- ¿Qué apatías me frenan, me asustan y me impiden comprometerme en la transformación del mundo?

- ¿En qué lugares me siento llamado por el Señor a aportar para que nuestra sociedad sea más justa y fraterna? ¿De qué forma lo puedo hacer?

Escribe con letras grandes sobre una de las llamas, aquel lugar donde sientes que el Señor te llama a aportar.

Animador 1: (una vez que los grupos han concluido el trabajo)

Amigos y amigas en este momento contemplemos las llamas donde hemos puesto el llamado que el Señor nos hace para aportar a la vida de nuestros pueblos. Contemplémoslas con los ojos del corazón, sin prisa, con paciencia, con delicadeza de saber que el Espíritu Santo nos está invitando a algo grande.

(El coro canta una antífona en forma suave)


Animador 2:

Hermanos y hermanas, pidámosle a Dios Padre que nos envíe su Espíritu para que podamos llevar adelante aquello que nos hemos propuesto. Sabemos que sin Él nuestras fuerzas son débiles, que no lo podríamos hacer.

Pidámosle al Padre que nos envíe su Espíritu.

(canto al Espíritu Santo, en primer lugar en forma suave y poco a poco se va cantando con más fuerza)

En una cartulina ponemos una imagen como la figura 1 y a su alrededor, otras como la figura 2, para que los jóvenes escriban en esta última los lugares donde se sienten llamados a aportar.


Figura 1



Figura 2




Cuarta Parte
ENVIADOS A ANUNCIAR LA BUENA NUEVA

CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO
Objetivos

  • Hacer un envío a los jóvenes a hacer realidad aquello que hemos vivido en esta vigilia.

  • Motivar la Misión Territorial que estamos viviendo en estos años en la Iglesia en Chile, y que en muchas diócesis se inicia hoy.

Para este momento se sugiere que cada joven pueda tener una vela.



Desarrollo del momento
Animador 1:

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, dice el texto de los Hechos de los Apóstoles. Nosotros hoy también queremos quedar llenos del Espíritu. Lo necesitamos, somos frágiles, dudamos, por ello queremos que en esta noche nuestro corazón se agite, que palpite con fuerza y nos anime en nuestro discipulado misionero.


Animador 2:

Hoy en muchas diócesis del país de inicia el tiempo de misión, de la Misión Territorial que estamos realizando en la Iglesia que peregrina en Chile. Por ello, queremos que el Espíritu irrumpa entre nosotros y nos anime en esta Misión a la que estamos todos invitados.


Animador 1:

Queremos adentrarnos en la misma experiencia de la primera comunidad de discípulos. Para ello, los invitamos a reunirse en pequeños grupos, formando pequeños círculos y uniéndonos en la oración.


Animador 2:

Queremos innovar el Espíritu que nos revela la verdad de todas las cosas, al Espíritu que alienta nuestras esperanzas, al que nos ánima ante los desafíos, al Espíritu que nos conduce a ser protagonistas en la vid de la Iglesia de la sociedad, al Espíritu que nos que nos arranca de nuestras seguridades y nos lleva a las distintas periferias a anunciar la Buena Nueva de Jesucristo.

Se pueden atenuar las luces y colocar el sonido del viento, truenos, mientras una voz en off, con fuerza, intensidad y lentamente, proclama la lectura de la venida del Espíritu Santo. También se pueden proyectar imágenes de viento, fuego, noche, etc. Cuando se concluye la lectura se puede mantener el sonido del viento y los jóvenes de servicio comienzan a distribuir la luz del cirio para encender las velas de cada uno.
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse.” (Hch 2,1-4)

Animador 1: (una vez que están encendidas las velas de todos)

Hermanos y hermanas, hemos estado velando en esta noche para acoger el Espíritu Santo, invoquémosle cantando junto al coro.
Animador 2:

El Espíritu Santo nos ilumina, transforma, renueva, convierte, fortalece y consuela. Proclamemos juntos esta oración pidiendo el Espíritu Santo (se puede tener fotocopiada o proyectar).


VEN, ESPÍRITU SANTO CREADOR
Ven Espíritu Santo Creador

ven a visitar el corazón

y llena con tu gracia viva y eficaz

nuestras almas, que tú creaste por amor.


Tú, a quien llaman el gran consolador,

don del Dios altísimo y Señor,

eres vertiente viva, fuego que es amor,

de los dones del Padre el dispensador.


Tú Dios que plenamente te nos das

dedo de la mano paternal,

eres tú la promesa que el Padre nos dio;

tu palabra enriquece hoy nuestro cantar.


Los sentidos tendrás que iluminar,

nuestro corazón enamorar,

y nuestro cuerpo frente a toda tentación

con tu fuerza constante, habrás de reafirmar.


Lejos al opresor aparta ya,

tu paz danos pronto, sin tardar;

y, siendo tú nuestra guía, nuestro conductor,

evitemos así cualquier error o mal.


Danos a nuestro Padre conocer

a Jesús, el Hijo comprender,

y a ti Dios que procedes de tu mutuo amor

te creemos con sólida y ardiente fe.


Amén
Envío y bendición
Párroco, o el Asesor:

Queridos jóvenes, renovemos nuestro compromiso misionero. Sabemos que somos llamados por el Padre a comprometernos en la transformación del mundo, y para que todos los hombres y mujeres puedan conocer al Señor y su Evangelio.


También somos llamados a ser testigos de la Buena Nueva de la Vida plena que el Señor nos regala. Para ello, contamos con el poder del Espíritu Santo que habita en nosotros y que hace nuevas todas las cosas.
Con el Espíritu Santo habitando en nosotros no nos podemos callar de anunciar a ese Jesús, muerto y resucitado, que ha dado la vida para que todos los hombres se salven.
Hoy el Espíritu Santo los llama, necesita de ustedes para que este mensaje sea propagado en todos los confines del mundo, especialmente, entre aquellos que más lo necesitan, por ello les pregunto:


  • El Espíritu los llama a ser santos, a fascinarse en el seguimiento de Jesús, a comprometerse a vivir como el Señor nos pide, a trabajar sin cansancio por la justicia y la verdad. Les pregunto ¿Quieren ser santos?




  • El Espíritu los llama ser testigos: el Espíritu nos da la fuerza para ser testigos del Señor y de su amor, en todos los lugares, especialmente, donde día a día debemos desenvolvernos. Él nos da la fortaleza y la sabiduría para actuar como el Señor quiere. Les pregunto ¿Quieren ser testigos del Señor que murió y resucitó por nosotros?



  • El Espíritu los llama a anunciar el Evangelio: son muchos los jóvenes y personas que hoy necesitan escuchar la Buena Nueva del Señor, que les dé sentido y plenitud a sus vidas. Les pregunto: ¿Quieren ustedes anunciar el Evangelio del Señor, especialmente, entre aquellos que más lo necesitan?



  • El Espíritu lo llama a optar por los pobres. Jesús proclamó la Buena Nueva a los pobres, también los consoló y los sanó y compartió con ellos. Les pregunto: ¿Quieren ustedes hacer una opción preferencial por los pobres, para asistirlos, cuidarlos, acompañarlos y aprender de ellos?



  • El Espíritu los llama a ser Iglesia. El Espíritu llama a ser miembros activos en la vida de la Iglesia, viviendo la fraternidad, la comunión y asumiendo nuestra responsabilidad al interior de ella, aportando con nuestros dones y talentos. Les pregunto: ¿Quieren ustedes ser miembros vivos y participativos en la vida de la Iglesia?



  • El Espíritu los llama a construir el Reino. Jesús instaura el Reino de su Padre y nos invita a colaborar en su construcción, trabajando por la justicia, la verdad, la paz, el amor. Les pregunto ¿Están dispuestos a dejar la apatía y comprometerse a trabajar por el Reino?

Queridos jóvenes los invito a inclinar su cabeza para recibir la bendición
¡Que el Espíritu Santo les acompañe!

A todos ustedes que no se contentan con estar quietos e indiferentes,

ni con falsas promesas e ilusiones de un mañana mejor.

A ustedes que se comprometen con el Señor y su Evangelio

y se ponen en camino para construir el Reino.
¡Que el Espíritu Santo les acompañe!

Para que sus pasos remezan y hagan despertar

a tantos jóvenes que están dormidos y sin un mayor compromiso.

Despiértenlos, llévenlos al encuentro con el Señor

y háganlos compañeros de viaje.
¡Que el Espíritu Santo les acompañe!

Porque el camino no es fácil,

y les necesitamos para estar firmes en la fe

y ser testigos de la Vida abundante.


¡Que el Espíritu Santo les acompañe!

Para recorrer este camino hasta el final

insertándose en la historia y transformado nuestra realidad

armados con la fuerza del Evangelio y acompañados por la comunidad.


Que el señor nos bendiga, el que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.


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