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1Ps. Mario Pacheco León. Instituto Milton H. Erickson de Santiago 2002


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1Ps. Mario Pacheco León. Instituto Milton H. Erickson de Santiago 2002. Erickson, fenomenólogo, aportó mirada revolucionaria para el desarrollo de una terapia eficaz, y la comprensión y resolución de los problemas humanos. Publicó hasta muchos años después sus hallazgos, porque entraban en conflicto con las ideas de Hull respecto al hipnotista: para Hull era mucho más importante lo que hacía o decía el hipnotista que los procesos internos de los sujetos y un ejemplo de ella fue el esfuerzo de Hull por establecer una “técnica estandarizada” para la inducción [de trance]. O sea, el uso de las mismas palabras, la misma duración, el mismo tono de voz, etc., lo cual finalizó en un intento de provocar estados de trance comparables al hacer escuchar “inducciones en grabaciones fonográficas”, sin considerar las diferencias individuales entre los sujetos y sus grados de interés variables, motivaciones diferentes y variaciones en la capacidad de aprendizaje. Pero, aun así, Hull demostró que los rígidos procedimientos de laboratorio podían ser aplicados en el estudio de algunos fenómenos hipnóticos.»
Erickson demostró cómo los estados alterados de trance también eran una parte normal de la vida cotidiana. Erickson transformó, la concepción autoritaria de la hipnosis en un enfoque permisivo y facilitador. Ya no eran más sugestiones que se imprimían en forma automática en la mente “en blanco” de una persona en trance; por el contrario, Erickson reconoció al estado de trance hipnótico como un estado de complejidad dinámica donde las propias capacidades de la persona podían ser utilizadas para facilitar el proceso curativo.» Er. colocó énfasis en la incorporación del estilo particular de respuesta del sujeto en el procedimiento usado/co-construido: utilización. A diferencia de las primeras teorías (considerada una forma de sueño o “inhibición cortical”, según Pavlov), Erickson consideraba al estado hipnótico como un estado alterado de consciencia, experimentado como una intensa estrechez del foco de atención del sujeto. Y una vez que la atención está focalizada, el proceso es continuado por una debilitación espontánea de los esquemas mentales que permiten la orientación de realidad y que el hipnotista debilita aun más. «Acercamiento naturalista significa la aceptación y utilización de la situación de encuentro, sin esforzarse en reestructurarlo»
En 1959, Erickson escribió: «inducción de trance, este procedimiento está basado primariamente en alterar la actividad del sujeto en ese momento y darle instrucciones para diferentes formas de comportamiento. Así, puede decírseles a los sujetos que se sienten en una silla, en forma quieta y cómoda, que fijen su mirada, relajen progresivamente sus cuerpos y desarrollen un estado de trance. O puede pedírseles que cierren sus ojos y desarrollen una imaginería hasta que se desarrolle el estado de trance. En forma similar, en la técnica de levitación de la mano, como una forma de inducir un trance se sugiere un interés en los aspectos experienciales de la situación y el desarrollo de actividad ideomotora.
Dichas técnicas requieren de la aceptación y cooperación con las formas de comportamiento sugeridas o impuestas externamente, las cuales pueden ser activas o pasivas. La resistencia o el rechazo de este comportamiento impuesto pueden requerir que el operador disponga de otra técnica que sea más fácilmente aceptable o placentera para los sujetos. Esos pacientes difíciles que no desean aceptar ningún comportamiento sugerido, hasta que su propia resistencia o comportamiento contradictorio u oposicionista haya sido tomado en cuenta por el hipnotista. Debido a su condición física, estados de tensión o ansiedad, interés intenso, preocupación o absorción en sus propios comportamientos, ellos son incapaces de cooperar en forma activa o pasiva para permitir una alteración en su comportamiento. Para esos pacientes las Técnicas de Utilización sirven para tomar en cuenta en forma adecuada sus necesidades especiales. Pero esas mismas técnicas son fácilmente aplicables a los pacientes comunes y con frecuencia sirven para facilitar el proceso de inducción de trance en el paciente promedio. Esas técnicas son en esencia no más que una simple inversión de los procedimientos usuales para inducir hipnosis.»
Erickson desarrolló numerosos acercamientos que tomaban en consideración las creencias y expectativas de los sujetos hacia la hipnosis. Una vez que el hipnotista se percata, con aguda visión, a través del comportamiento observable del sujeto (señales mínimas) que éste está siguiéndolo, comienza entonces a estructurar frases que tienden a confundirlo y a evocar una mayor disposición a responder a esas sugerencias.
En el enfoque de Erickson, el proceso de inducción de trance es un proceso interaccional en donde el hipnotista y su sujeto son activos en el procedimiento. El hipnotista adapta su comportamiento al del sujeto, el cual responde modificándolo e influenciando al hipnotista, el cual responde modificando su comportamiento… Es decir, un circuito de interacciones, en donde un observador neutral no podría afirmar con seguridad quién está induciéndole trance a quien. Otro aporte es su concepción de la resistencia al trance hipnótico (y posteriormente como veremos, por extensión a la resistencia a la terapia); ésta ya no es vista como un impedimento del sujeto para experimentar hipnosis, sino que como un estilo peculiar de respuesta, que debe ser acogido por el hipnotista y puede ser utilizado en forma efectiva para el logro de la experiencia hipnótica y cuyo objetivo es la extracción de comportamientos que el sujeto pueda definir como involuntarios. Esas respuestas involuntarias son el resultado del proceso de: (1) fijación de la atención, (2) debilitación de los esquemas conscientes, (3) búsqueda inconsciente de significados y (4) procesos inconscientes. Sin embargo, no es necesario seguir ese orden para obtenerlas, puesto que el hipnotista hábil puede desarrollar métodos para debilitar los esquemas conscientes o promover una búsqueda inconsciente de significados. Erickson desarrolló recursos para ambos propósitos: inventó los métodos de confusión para la inducción de trance y el lenguaje hipnótico indirecto.
Los métodos de inducción de trance por confusión responden a su observación y utilización de situaciones de la vida cotidiana. Observó que cuando a las personas se les entregaba un mensaje que no era congruente con la situación, éstas respondían interrumpiendo su comportamiento, quedando paralizadas, con su mirada dirigida al vacío; podríamos decir que reacomodando sus esquemas mentales para acoger y responder a ese mensaje incongruente. Erickson se percató que en esos momentos las personas estaban prontas a cooperar con cualquier cosa que se les dijera. Esta estrategia se denomina “técnica de interrupción.”
El otro método que desarrolló se conoce como “sobrecarga cognitiva”, y consiste en comunicarse con el sujeto en una forma adecuada a la situación, usando irrelevancias y frases que tomadas fuera de contexto tienen un significado, pero que en contexto de esa conversación confunden, distraen e inhiben el comportamiento del sujeto, llevándolo al deseo de recibir alguna comunicación que tenga sentido, que pueda ser comprendida y a la cual responder. Ambos métodos son una forma de humor.
Erickson desarrolló, además, dos métodos de confusión no verbal (técnicas de pantomima): “tomando la muñeca” y la técnica del “apretón de manos”. Ambas estrategias son un acercamiento por confusión, debido a que el hipnotista confunde al sujeto al darle suaves toquecitos en la muñeca o en los dedos de la mano que atraen la atención de éste hacia esas sensaciones, mientras Erickson suavemente llevaba la mano a estar suspendida en el aire, cataléptica. La persona no se ha percatado de ese movimiento y se encuentra con su mano y su brazo en el aire, siendo incapaz de bajarla por si misma; fenómeno que no es usual, lo cual lo predispone a seguir cualquier indicación que le permita retomar el control de la mano.
Las sugestiones indirectas: (a) Posibilitan que la individualidad, experiencias vitales previas y potenciales singulares de respuesta del sujeto se manifiesten; (b) aprendizaje en un nivel más inconsciente, y (3) Tienden a burlar la crítica consciente. «facilitan las tendencias de respuesta naturales del paciente en lugar de imponer el control sobre su comportamiento.» Ejemplos: verdades obvias (perogrulladas) que utilizan procesos ideodinámicos y temporales; preguntas; implicación; coacción y doble coacción terapéutica; sugerencias compuestas;; sugerencias de final abierto; directiva implicada; shock psicológico disociación; sobrecarga cognitiva; historias y metáforas; chistes y juegos de palabras.
Erickson considera como “hipnosis profunda” «al nivel de hipnosis que permite a los sujetos funcionar adecuada y directamente en un nivel inconsciente de percatarse sin interferencia de la mente consciente».
En trance hipnótico los sujetos tienden a ser más literales que los sujetos en estado de vigilia, aunque esto no ha sido comprobado en estudios controlados. Erickson describe un método para la regresión de edad, el cual es un método de confusión, donde se confunden los “marcadores temporales” (día, mes, año) y los tiempos verbales. Y es un método muy distinto de aquellos directos para la regresión de edad que hacen uso de órdenes directas para regresar al pasado o métodos de imaginería (“la máquina del tiempo”, por ejemplo). ¿Cómo puede saber el hipnotista que el material obtenido en esa inducción hipnótica directa corresponde a vivencias de experiencias vividas por el sujeto o son una fabricación para responder a las expectativas del investigador/terapeuta?
Aunque Erickson nunca compartió el punto de vista psicoanalítico, en investigaciones demostró que podían implantarse “complejos psicoanalíticos” en los sujetos.
Erickson demuestra cómo el hipnoteraputa puede facilitar que el propio inconsciente del paciente resuelva por si mismo el problema presentado. Según Rossi, ésta es una de las innovaciones terapéuticas más importantes de Erickson.

Un estudio de una neurosis inducida a través de hipnosis en un caso de eyaculación precoz. Ahí Erickson describe un método de tratamiento que utiliza los propios impulsos neuróticos del sujeto para construir comportamientos compulsivos que lo llevan a la resolución del problema.


Según Erickson, «La hipnosis no cambia a las personas ni altera su vida experiencial pasada. Sirve para permitir que aprendan más de si mismos y expresarse más adecuadamente. Es cierto que las sugestiones directas pueden efectuar una alteración del comportamiento del paciente y dar como resultado una cura sintomática, al menos en forma temporal. Sin embargo, dicha “cura” es simplemente una respuesta a la sugestión y no trae consigo esa reasociación y reorganización de ideas, comprensiones y recuerdos que son tan esenciales para una curación real. Es esta experiencia de reasociación y reorganización de su propia vida experiencial la que eventualmente termina en una curación, no la manifestación de comportamiento dispuesto a responder que puede, en el mejor de los casos, satisfacer solamente al observador.»
A diferencia de los hipnólogos tradicionales que a través de su fraseo ritual buscan implantar ciertas ideas en el sujeto hipnotizado, Erickson buscaba la evocación de lo que denominó aprendizajes experienciales. Con este concepto se refería a la «riqueza de conocimiento que existe en su cuerpo, del cual usted está totalmente inconsciente, y que se manifiesta por si mismo cuando se da la estimulación psicológica o fisiológica adecuada.» Erickson ejemplifica este concepto a través de la siguiente disertación de la naturaleza de la inducción de trance hipnótico:

« El paciente realiza su propio desarrollo del trance hipnótico. Lo realiza al escucharlo a usted, y si usted es lo suficientemente interesante, si usted puede asegurar la atención de él y asegurar su cooperación, el paciente limitará y restringirá su comportamiento a usted y lo que usted le está diciendo; el paciente comprenderá lo que usted le está diciendo; el paciente estará deseoso de recibir en forma no crítica lo que usted está diciendo –y cuando digo no críticamente estoy hablando en el sentido científico de la palabra. La mayoría de nosotros no acepta las cosas en forma no crítica. Si yo le pidiera a uno de ustedes que se sacara su chaqueta, ustedes inmediatamente replicarían “¿Por qué?” Esa sería una respuesta crítica. Pero si le pidiera a usted como sujeto hipnótica que se sacara su chaqueta, su pensamiento podría ser: “Ahora hay algo que puedo hacer. Es perfectamente posible. Es adecuado en esta situación. Pero, ¿es necesario?” Por cierto que el doctor no le pediría al paciente que hiciera algo si eso no fuera necesario, y por consiguiente el paciente tomaría la decisión después de haber examinado la idea y haberla examinado en base a sus valores intrínsecos. Entonces decidiría si ejecuta o no lo solicitado.


A medida que él le presta atención, está disminuyendo el campo de la consciencia visual; está disminuyendo el campo de su consciencia auditiva; y está dirigiendo sus pensamientos y sus sensaciones hacia dentro de él. En este punto usted puede sugerirle al paciente que a medida que mira hacia el lugar que desee, o mire hacia la distancia, puede relajarse. Usted no está relajando realmente al paciente. Usted le está solicitando que reviva sus memorias y su comprensión de lo que es la relajación física. Y a medida que comienza a revivir esas memorias y comprensiones, su cuerpo comienza a relajarse y a experimentar la relajación, y encuentra los mismos aprendizajes experienciales de cuando se ha relajado en el pasado. A medida que se relaja más y más, usted puede sugerir sus piernas y sus brazos pueden sentirse más pesados, cansados y cómodos. ¿Qué está haciendo usted? Simplemente pidiéndole al paciente que revise sus memorias y sus comprensiones de pesadez, de cansancio, de comodidad; y a medida que él dirige su atención más y más hacia su interior, usted está disponiendo la base para que él extraiga cualquier aprendizaje experiencial que ha tenido en su vida.»
Erickson está consiguiendo: (1) promover la cooperación del sujeto, al pedirle algo que éste sabe hacer; (2) facilitar la evocación de comportamientos involuntarios, puesto que el individuo estará produciendo respuestas que están más allá de su control volitivo; (3) dependiendo del objetivo terapéutico del uso de la experiencia de trance, puede preparar (sembrar) el terreno para el trabajo terapéutico.
En los últimos años de trabajo de Erickson, acostumbraba a “inducir” el trance hipnótico a través de “aprendizajes tempranos” y luego relatar metáforas terapéuticas. Típicamente ese método de inducción de trance era el siguiente:
Mira hacia la esquina superior de ese cuadro.

La esquina superior de ese cuadro.

Ahora te hablaré.

(Pausa)


Cuando fuiste por primera vez al kindergarten, a la escuela primaria,

ese asunto de aprender letras y números parecía ser una tarea insuperable.

Reconocer la letra A

distinguir una Q de una O era muy difícil.

Y también después la manuscrita de la imprenta

eran muy distintas.

Pero aprendiste a formar una imagen mental de algún tipo.

No lo sabías en esa época, pero fue una imagen mental permanente.

Y después en la gramática escolar formaste otras imágenes mentales

de palabras o dibujos de frases.

Desarrollaste más y más imágenes mentales,

sin saber que estabas desarrollando imágenes mentales.

Y puedes recordar todas aquellas imágenes.

(Pausa)


Ahora puedes ir donde desees,

y transportarte a cualquier situación.

Puedes sentir el agua,

puedes querer nadar en ella.

(Pausa)

Puedes hacer lo que quieras.



Incluso no tienes que escuchar mi voz

Porque tu inconsciente la escuchará.

Tu inconsciente puede intentar todo lo que desee.

Pues tu mente consciente no estará haciendo nada de importancia.

Advertirás que tu mente consciente está interesada en algo,

ya que mantiene agitándose tus párpados.

Pues alteraste tu frecuencia respiratoria.

Has alterado el pulso.

Has alterado tu presión sanguínea.

Y sin saberlo, estás demostrando la inmovilidad

que puede demostrar un sujeto hipnótico.

No hay nada realmente importante,

excepto la actividad de tu mente inconsciente.

Y eso puede ser todo lo que tu mente inconsciente desea.

Ahora existe la comodidad física,

pues incluso no necesitas prestar atención

a tu relajación y comodidad.

Y puedes decirle a tu mente inconsciente

que eres una sujeto hipnótica excelente,

y cualquier cosa que necesites o desee

tu mente inconsciente te permitirá usarla.

Y puedes tomar tiempo tu propio tiempo

dejándote entrar en trance

ayudándote a comprender algo razonable.


Analicemos la racionalidad en este método: 1) Induce un trance en una forma muy casual, inocua. 2) Evoca indirectamente la regresión de edad al hacer mención de aprendizajes tempranos –innegables– en la vida de las personas. 3) Crea una disposición a responder en el oyente hacia el aprendizaje; es en la época escolar temprana donde las personas estamos más dispuestas a escuchar y aprender de un maestro (el terapeuta en este caso; aprender a resolver o enfrentar los problemas).
Las metáforas terapéuticas son recurso terapéutico… se entrega un mensaje en forma indirecta, que se supone puede activar la búsqueda interna –inconsciente- de significado en el oyente, reorganizando y procediendo al cambio terapéutico. Ya sea que las metáforas se relaten o no en un estado de trance terapéutico, «[...] la propia actividad mental del cliente crea una comprensión singular del material entregado, y al hacerlo inicia un proceso de cambio al alterar las percepciones. Se obtienen nuevas asociaciones, nuevos significados y comprensiones, enriqueciendo al cliente en lugar de empobrecerlo.»
¿Para qué usar hipnosis en psicoterapia? Tendría como objetivo la debilitación de esos esquemas mentales rígidos. «[En la resolución de síntomas, Erickson] rara vez daba sugestiones directas, porque muy a menudo ellas tientan al ego del paciente (el consciente del paciente, las habilidades voluntarias) a hacer algo: el ego usualmente hace un esfuerzo consciente para llevar a cabo las sugestiones. En hipnosis, sin embargo, Erickson prefiere los sistemas de respuesta autónoma para llevar a cabo las sugestiones, los cuales burlan al consciente del paciente, a la intencionalidad voluntaria. El sujeto, con sus esquemas mentales habituales momentáneamente suspendidos, está más dispuesta a colaborar con las ideas o sugerencias que el terapeuta le provea. Esto, debido a una tendencia natural a recuperar el equilibrio perdido.
La individualización de la terapia permite alcanzar dos objetivos: (1) Permite el desarrollo de una alianza terapéutica que promueve la cooperación del cliente. Erickson y Carl Rogers, han sido reconocidos como los maestros de la empatía terapéutica en la historia de la psicoterapia moderna. Erickson se interesaba por los problemas actuales que llevaban al paciente a consultar; validaba el motivo de consulta de los clientes; usaba el lenguaje de ellos; intentaba mirar la realidad desde la propia visión de mundo de los pacientes. Además, desde la primera sesión creía realmente en que podría ayudar al paciente y creaba expectativas para el cambio terapéutico.

(2) Una terapia individualizada, en la cual los procedimientos terapéuticos se construyan de acuerdo a las necesidades del cliente y el terapeuta use un lenguaje que tenga sentido para aquel, necesariamente conseguirá involucrar experiencialmente al cliente en el proceso terapéutico. Es decir, la terapia estará construida desde y para ese cliente y no en base a las ideas del terapeuta acerca de cómo deben ser y comportarse las personas. Sin embargo, para realizar ese tipo de terapia se necesita de un terapeuta flexible, que adapte su propio comportamiento al del cliente, y no a la inversa como ocurre en muchas corrientes psicoterapéuticas.

Erickson afirmaba que «la tarea del terapeuta es comprender, aceptar y utilizar esa individualidad de resistencia para ayudar a los pacientes a burlar sus limitaciones aprendidas para alcanzar sus propias metas […] Cualquier intento por “corregir” o alterar el comportamiento del sujeto, o forzarlo a hacer cosas en las cuales no está interesado, milita contra la inducción de trance y ciertamente contra la experiencia de trance profundo […] un acercamiento de ese tipo constituye un simple reconocimiento de las condiciones existentes, basado en el total respeto por el sujeto como una personalidad única». Cuando se utiliza la “resistencia” del paciente, aceptándola e incluso alentándola, ésta deja de ser “resistencia” y se convierte en cooperación; y se puede construir sobre ella. En el volumen de Haley, Terapia no convencional, se describen numerosos casos clínicos en los cuales se muestra la utilización que hacía Erickson de la “resistencia.”
El problema surge de lo que realmente puede hacerse con la sintomatología neurótica donde la realidad del paciente y su situación vital constituyen una barrera para un tratamiento global. Los esfuerzos para la remoción de los síntomas a través de hipnosis, persuasión, re-condicionamiento, etc., usualmente son inútiles. Casi invariablemente hay un retorno a la sintomatología, ya sea la misma u otra, con una resistencia aumentada a la terapia. Igualmente inútil, bajo esas circunstancias limitantes, es cualquier esfuerzo por centrar el tratamiento alrededor de conceptos idealistas de la comprensión, o alrededor de la concepción de lo que es necesario, apropiado y deseable. En lugar de esto, es imperativo que se dé reconocimiento al hecho que la terapia global es inaceptable para algunos pacientes. Su pauta total de ajuste está basada en la continuación de ciertas inadaptaciones, las cuales derivan de debilidades reales. Por lo tanto, cualquier corrección de esas inadaptaciones sería no deseable si es que no imposible. En forma similar, la realidad del tiempo y la restricciones de la situación pueden hacer imposible una terapia global y, por lo tanto, frustrante, inaceptable y realmente intolerable para el paciente.

Por consiguiente, una meta terapéutica apropiada es aquella de ayudar a los pacientes a funcionar tan adecuada y constructivamente como sea posible bajo esos impedimentos, internos y externos, que constituyen parte de su situación vital y necesidades. Consecuentemente, la tarea terapéutica se convierte en el problema de utilizar la sintomatología neurótica para acoger las necesidades singulares de cada paciente. Dicha utilización debe satisfacer el deseo compulsivo para los impedimentos neuróticos, las limitaciones impuestas a la terapia por las fuerzas externas, y, por sobre todo, suministrar adecuadamente ajustes constructivos, ayudados, más que incapacitados, por la continuación del neuroticismo.»


En ese artículo describe cuatro innovadores acercamientos terapéuticos para tratar síntomas neuróticos, todos bajo el sello de la utilización terapéutica: sustitución de síntomas, transformación de síntomas, disminución de síntomas, y respuesta emocional correctiva.
El lector podrá percatarse de la agudeza de la intervención de Erickson (las intervenciones terapéuticas se destacan con itálicas y negritas):
«Descripción: Un joven seleccionado para ingresar al Ejército presentaba enuresis desde la pubertad. Nunca había pasado la noche fuera de casa, ni siquiera en casa de parientes. Todos los tratamientos intentados habían fracasado

Intervención: Inducción de trance profundo, sugestión respecto a que los orígenes de su enuresis eran psicológicos, y que podría superarla si seguía las instrucciones al pie de la letra. Sugerencias posthipnóticas: Instrucción de alojarse en un hotel, encerrándose en la habitación durante tres noches y sus días. Al entrar a la habitación le asaltaría el temor que la mucama viera la cama mojada. Pero le asaltaría una idea, sorprendente y amarga, que después de toda esa meditación angustiosa, la mucama encontraría la cama seca y no mojada como él lo planeara. Que su vergüenza por la mañana sería enorme; que trataría de huir de la habitación pero no podría; que en la tarde lo asaltarían las mismas preocupaciones, para encontrar el mismo resultado en la mañana; y lo mismo sucedería la tercera noche. Al abandonar al hotel le dominaría un pensamiento obsesivo respecto a qué parientes visitar primero, que se quedaría varios días en la casa de esos parientes, para preocuparse a cuáles visitar después. (Creación de un pseudo problema neurótico [las preocupaciones le impedirían pensara en sus angustias respecto a la enuresis]; inversión de la pauta). Luego le dio una sugestión posthipnótica de una amnesia total del contenido de la sesión.»

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