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1. El cambio climático: retos, oportunidades y soluciones para las áreas urbanas 1


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15 de septiembre de 2015 Nº 67


1.El cambio climático: retos, oportunidades y soluciones para las áreas urbanas 1

2.Analizan aporte de políticas fiscales al combate del cambio climático 3

3.¿Quién sufrirá más las consecuencias del cambio climático? 4

4.Agua, clima, energía y pobreza: ODS unidos en América Central 6

5.El cambio climático es una cuestión social y económica 9

6.Guerras próximas: economía, política y cambio climático, por Sebastián Campanario 11

7.El cambio climático divide a las islas del Pacífico 13

8.La situación límite del planeta y su relación con la ayuda humanitaria, por Ángel González 14

9.Las Naciones Unidas a los setenta años, por Jeffrey D. Sachs 16

10.¿Será el e-diesel el combustible del futuro? 18

  1. El cambio climático: retos, oportunidades y soluciones para las áreas urbanas


Desde Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, leímos con interés el artículo ‘El cambio climático: un reto urbano’, publicado en Seres Urbanos el día 29 de julio.

La autora del post, Mar Toharia, identifica perfectamente la gran responsabilidad que tenemos las ciudades de luchar contra el cambio climático en un mundo cada vez más urbanizado, señalando que aquellas “emiten entre el 60% y el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel mundial y consumen aproximadamente esos mismos porcentajes de la energía mundial”.

Sería, sin embargo un error entender la urbanización únicamente como un obstáculo. En primer lugar hay que aclarar que son las industrias que abastecen a los territorios y que se encuentran en las áreas metropolitanas las grandes responsables de las emisiones. Además también hemos de tener en cuenta que las grandes infraestructuras que se acumulan en las áreas urbanas dan servicio a poblaciones que no solamente residen en las ciudades. Estas constataciones apoyadas en estudios empíricos, son las que también sirven de base para los miembros de CGLU, las instituciones y los electos y profesionales para constatar que seguir esbozando el contexto mundial en base a una dicotomía entre urbano y rural es en realidad equivocado y nos lleva a proponer soluciones erróneas a nuestros retos. Este pensamiento es lo que refrenda algunas de las reflexiones que queremos compartir con ustedes.

El carácter geográfico, social y político de las ciudades también nos proporciona una oportunidad en cuanto a la sostenibilidad medioambiental. Toharia alega que “los patrones urbanos de producción y consumo chocan con los límites de unos recursos naturales finitos”. Esta afirmación es totalmente cierta en los casos de expansión urbana descontrolada de baja intensidad (sprawl urbano), pero estos patrones de producción y consumo no son los únicos existentes ni posibles en nuestras ciudades. Con una buena planificación urbana, la densidad de las poblaciones urbanas puede permitir que las ciudades hagan un uso (y re-uso) más eficiente de los recursos naturales que de cualquier otro tipo de asentamiento humano.

Asimismo, es desde la escala local desde donde mejor se puede implicar a los y las ciudadanos en el desarrollo sostenible de una forma inclusiva y democrática. La proximidad a la población de la que se benefician los gobiernos de las ciudades es una herramienta potente, la cual nos asegura que cualquier estrategia para reducir las emisiones cuenta con el apoyo de las personas que la tendrán que implementar en el terreno. De este modo, las políticas de las ciudades han de enmarcarse en una lógica territorial de solidaridad y uso eficaz de servicios y recursos, siguiendo en parte la lógica de escala pero también de otros valores como el desarrollo local, la identidad y la cultura de la comunidad.

Hace tiempo que los y las líderes de las ciudades toman conciencia de los retos y las oportunidades medioambientales de sus territorios y pasan a buscar soluciones. Los alcaldes y las alcaldesas ya están promoviendo políticas que inciden sobre el cambio climático, tanto a nivel local como a nivel global, muchas veces asumiendo compromisos muy por encima de los de los homólogos nacionales. Cuando las negociaciones sobre el protocolo Post-Kyoto se estancaban, fuimos conscientes de la urgencia de la situación y los efectos sobre nuestros ciudadanos y ciudadanas, y nos pusimos manos a la obra con compromisos y acciones locales ambiciosos.

Ya en el 2007, los gobiernos locales pusimos en marcha nuestra Hoja de ruta del Clima. Tres años después, la firma del Pacto de la Ciudad de México mostró nuestro compromiso para alcanzar y mitigar las emisiones y adaptar las ciudades a los desafíos e impactos del cambio climático. Renovamos estos compromisos durante la Cumbre Mundial de Alcaldes sobre el Cambio Climático en el 2013, en la cual adoptamos la Declaración de Nantes de Alcaldes y Líderes Subnacionales en Cambio Climático.

En septiembre del 2014, el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, organizó una Cumbre del Clima. En ella presentamos de manera oficial una declaración conjunta de los gobiernos locales y regionales y de representantes de 8 de los 9 Grupos Principales, dirigida al Secretario General y a todos los Estados Miembros. El objetivo de la misma es crear conciencia de la absoluta necesidad de que se involucren a todas las partes interesadas, para de este modo garantizar la aplicación efectiva de los compromisos que acordarán los Estados Miembros de la ONU en la Conferencia sobre Cambio Climático (COP21) en París en diciembre.

En el marco de esta cumbre, el Secretario General de Naciones Unidas y el Enviado Especial sobre las Ciudades y el Cambio Climático, Michael R. Bloomberg, anunciaron el lanzamiento de una Coalición de Alcaldes, el Compact of Mayors, la mayor iniciativa de ciudades para combatir el cambio climático así como un pacto de los Estados y Regiones. Este Pacto implica ciudades comprometiéndose a reducciones significativas de las emisiones de Gases de efecto invernadero (GEI); haciendo metas y planes públicos existentes; y la presentación de informes sobre los progresos realizados anualmente, utilizando un sistema reciente de medición estandarizada que sea compatible con las prácticas internacionales.

Este año, a menos de cinco meses de la COP21, la Región Rhône-Alpes reunió, en Lyon, alrededor de un millar de electos y de actores no estatales provenientes de todo el mundo para asistir a una Cumbre Mundial sobre Clima y Territorios. La Declaración de Lyon, producto de esta Cumbre y firmada por 50 organizaciones de actores territoriales, es un texto sin precedentes que ha conseguido el mayor apoyo jamás presentado a la acción sobre el cambio climático. Los compromisos descritos en Lyon están en concordancia con el objetivo de la comunidad internacional de limitar el aumento de la temperatura media global por debajo de 2°C. La declaración también prevé que las contribuciones de los estados integren mejor a sus territorios.

A pesar de tener todo este camino recorrido, no descansamos. Organizaremos una Cumbre climática de los líderes locales en París en diciembre, para finalizar y presentar las contribuciones de las ciudades a la COP21.

Esperamos que los líderes mundiales tengan estos esfuerzos en cuenta a la hora de definir la futura arquitectura global para enfrentarnos a los retos del Cambio Climático. La pregunta es si los gobiernos locales y regionales recibiremos el reconocimiento que merecemos y el apoyo que necesitamos para que podamos proteger el futuro de nuestro planeta. Confiamos que este blog, referente de los retos globales, sí tenga en cuenta nuestros esfuerzos tanto como ciudades individuales como movimiento municipal internacional.



Fuente: Nota informativa publicado el 21 de agosto de 2015 en el portal de la Red Mundial de ciudades y gobiernos locales y regionales (UCLG) y disponible en el sitio web: http://www.uclg.org/
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