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… Preguntas que siempre quise responder


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La Verdad

preguntas y respuestas

“…Preguntas que siempre quise responder...”


¿Existe Dios?

¿De donde proviene el Universo?

¿De donde proviene la vida?

¿Son auténticas las Sagradas Escrituras?

¿Quiénes somos y por qué estamos aquí?

¿Si Dios existe, por qué hay tanta injusticia y maldad en la tierra?

¿Por qué no puedo percibir a Dios con los 5 sentidos?

¿Quién es Jesús de Nazaret?

¿Cómo encuentro a Dios?



  1. ¿Existe Dios?

La respuesta es simple; sí, la verdad es que Dios existe, y la verdad es que la humanidad desde siempre ha sabido que Dios existe, que existen los espíritus y los fenómenos sobrenaturales, y todas las culturas y civilizaciones humanas siempre han girado en torno al mundo espiritual desde sus inicios.

¿Entonces por qué hay gente que dice y enseña que Dios no existe?

El pensamiento de que Dios no existe, tiene su fundamento en la masonería medieval, y se abre camino a través de la sociedad, con la llegada de la “Ilustración”, el “Laicisísmo” y el “Humanismo”. Es un pensamiento de carácter político que fue tomado por los líderes de las diferentes naciones europeas, para poder separar el estado de la iglesia.

Antiguamente la iglesia romana gobernaba al mundo europeo y tenía poder sobre los reyes, sobre los emperadores y sobre todos los gobernantes del mundo europeo medieval,

pero con el paso de las décadas, la iglesia romana tomó ventaja de su posición y de su poder, y comenzó a abusar de su poder e influencia, gobernando para su propio beneficio, acarreando riquezas y exigiendo tributo, entre otras cosas.

Pronto los gobernantes se fatigaron de esta situación y buscaron una forma de separar a la iglesia del estado, para que ellos pudiesen tener control absoluto de sus naciones, sin tener que rendirle cuentas a nadie, ni tampoco a la iglesia.

La iglesia romana sin embargo era una institución de poder demasiado grande, y la gente creía en ella. ¿Cómo podía entonces desprestigiarse?

Para poder desprestigiar a la iglesia, surgió entonces la mal llamada “ciencia” y con ella, el método científico, basado en la observación, en la experimentación y en la demostración de los fenómenos naturales.

Esta “ciencia” y sus profetas, los “científicos”, comenzaron a afirmar que no era “científicamente” demostrable que Dios existe, y que por consecuencia de esto, el culto a Dios debía ser considerado como algo vano, algo falso, algo sin substancia, algo fantasioso, algo que no tiene fundamento sólido, algo que no es real, que es solamente un mito.

Los Reyes, Emperadores y Gobernantes decidieron potenciar estas ideas, honrando a los científicos y dándoles voz, fama, honra y admiración, exponiéndolos ante la sociedad como “Grandes Pensadores”, como “Sabios”, como “Eruditos”…

Éstas ideas y sus precursores fueron hechas verdaderos “modelos” a seguir y dignos de aspiración para la sociedad, y con ello la gente comenzó a creer en las autoridades gubernamentales más que en los Obispos.

Esta idea de que Dios no existe, tuvo gran éxito y se expandió rápidamente, porque toda la gente conocía los abusos de la iglesia romana, conocían la hipocresía de los obispos y la avaricia del Papa y del concilio del Vaticano. La corrupción en el vaticano había alcanzado niveles muy altos, y la sociedad europea había sido testigo de esto.

Por eso fue muy fácil convencer a la gente de la no existencia de Dios, porque los que eran supuestamente los representantes y sacerdotes de Dios en la tierra, eran falsos, avaros, abusadores y mentirosos.

La misma iglesia romana causó su pérdida de poder, porque sus ministros llevaron un mal sacerdocio, un sacerdocio blasfemo que nada tenía que ver con el verdadero Dios, sino sólo con el dinero y el poder político sobre la tierra.

La iglesia romana siempre ha sido una institución de poder, que lo único que ha deseado, es la gloria y el poder para algunos hombres, y el acumular riquezas para si mismos.

La iglesia romana jamás ha tenido algo que ver con la iglesia primitiva de Jesucristo y de sus apóstoles, que era la iglesia verdadera de Dios; la verdadera iglesia cristiana católica y apostólica.

Entonces, tenemos claro que el pensamiento de que Dios no existe, se creó y se promulgó con la intensión política, de invalidar el poder de la iglesia sobre la tierra.

Es una mera campaña política que se promulgó en ese tiempo, para poder consolidar a los reyes y emperadores, como gobernantes “libres” de la influencia y/u opresión de la iglesia romana.

Gracias a este pensamiento se dividieron los poderes en dos esferas distintas, incompatibles entre sí: el poder de la iglesia, y el poder del estado.

Esa división de los poderes del estado sigue vigente hasta el día de hoy, y también hasta el día de hoy, en la vieja escuela se preserva la idea laica de que Dios no existe.
Sin embargo, que los políticos afirmen que no es demostrable científicamente que Dios existe (Porque les conviene promover ese pensamiento, sino de otro modo tendrían que dejar gobernando a la iglesia sobre la nación), no significa que esto sea cierto.

Y bien, los científicos de la vieja escuela aún hasta el día de hoy afirman que Dios no existe, pero ese pensamiento medieval, a decir verdad, hace muchos siglos que ya pasó de moda.

Aún se le da mucha vigencia a esta idea, para proteger el poder político de los estados, y en eso los medios masivos de comunicación, son encargados de promover esto;

pero los científicos de la nueva escuela, ya están dando vuelta esa antigua página, y están empezando a reconocer que Dios verdaderamente existe, y lo están demostrando a través de su propio método científico.


Si usted ha sido enseñado aún en la antigua escuela de los laicos, y conserva aún esos pensamientos medievales, entonces le aseguro que en este tercer milenio que está comenzando, tendrá que acostumbrarse a que eso ya pasó de moda.

La ciencia y los científicos han llegado a conclusiones tales, que ya es imposible tratar de negar la existencia del Creador, y la lucha por tratar de invalidar las sagradas escrituras, ya no tiene ningún caso.



>Ante cualquier duda, consulte al siguiente correo para saber más detalles: leon.elias777@hotmail.com


  1. ¿De donde proviene el Universo?

Para responder esta pregunta, debemos primero averiguar de qué se compone nuestro universo, y toda nuestra realidad que nos rodea.

Los científicos han descubierto que el universo está compuesto de materia y antimateria. Pero hay un elemento común que conforma estos dos: la Energía.

Veamos el ejemplo de la materia, que es el más clásico:

La materia está compuesta por átomos; los átomos están compuestos por electrones, neutrones y protones, y éstos a su vez están compuestos por quarks y leptones, los cuales a su vez están compuestos por partículas más pequeñas que se conforman de energía, y son pixeles de luz.

En resumen, podemos decir que todo el universo y toda nuestra realidad física se compone de energía, o pixeles de luz.

Debemos suponer entonces, que toda nuestra realidad, la cual nos parece tan real, es nada más que una pantalla tridimensional como de una consola de videojuego gigante.

¿Pero de donde proviene la luz? ¿De donde proviene la energía?

¿Es posible que algo exista porque sí no mas?

La verdad es que ningún científico puede explicar por qué existe la energía, ni puede explicar de donde salió; de hecho el concepto de energía es tan complejo, que los mismos científicos no saben dar una definición consensuada de élla.

Hay quienes tienen teorías poco convincentes acerca del Tiempo y del Espacio y de las leyes de la física, pero ¿De donde proviene la dimensión Tiempo-Espacio?

¿Por qué existe el tiempo? ¿Por qué existe el Espacio?

Tan solo el hecho de preguntarse esto, ya hace que estas teorías sean obsoletas.

Pero hay algunas preguntas, que van más allá, y que al parecer ninguno de los científicos se ha hecho hasta el momento; léalas detenidamente y deténgase a reflexionar por un momento:

¿Cómo es posible que existan “Leyes” las que gobiernen el universo, y de donde provienen estas leyes?

¿Puede una Ley aparecer de la nada, o crearse a si misma, y constituirse a si misma como Ley?

¿No es la “Lógica” también una Ley? ¿Por qué existe la Lógica?

Lo más impresionante, y lo que los científicos han descubierto desde el comienzo, es que absolutamente todo el universo y la realidad conocida, son regidos por Leyes, y eso es un hecho innegable, e irrefutable.


Ahora, sabiendo que el universo obedece a ciertas Leyes, en primer lugar deberíamos preguntarnos ¿Cómo es posible que existan Leyes las cuales regulen absolutamente todo el funcionamiento del universo, a un nivel de perfección tan alto?

¿Cree usted de verdad que el caos pueda dar resultado a una obra tan ordenada como ésta?

Una cosa es segura, existen Leyes, y las Leyes no se hacen por si solas.

¿Y si existen estas leyes, cómo es posible que absolutamente todo lo que exista, se someta a estas leyes? ¿Cómo es posible que no existan “errores” en esta realidad?

¿Por qué no estamos en caos? ¿Por qué existen leyes?

Todas las respuestas a estas interrogantes se encuentran en las sagradas escrituras y “coincidentemente” tienen respaldo científico.

A aquellas personas que afirman que las Sagradas Escrituras se contradicen, y que no pueden explicar el origen del universo y de la vida, les recomiendo que se den el tiempo de leerlas, antes de opinar bajo ignorancia.
Una vez me encontré con un hombre que me dijo que no creía en Dios, y al preguntarle la razón, me contestó: “Es muy simple; si la primera pareja de humanos tuvo dos hijos hombres y uno mató a su hermano… ¿de donde salimos todos nosotros? La Biblia es un chiste, se contradice sola, y con razón nadie cree en eso; son puros mitos.”
Entonces comprendí de inmediato que éste hombre jamás en su vida había leído las Sagradas Escrituras, porque si las hubiese leído, habría sabido que Adam y Hava (Adán y Eva) no sólo tuvieron dos hijos, sino que tuvieron muchos más hijos y muchas hijas, y que los primeros hombres se casaron con sus hermanas.

Hay mucha gente que opina sin estar informada, y asimila falacias argumentativas de oídas de otra gente, para formarse una opinión propia.

La verdad es que las Sagradas Escrituras no se contradicen en absolutamente nada, sino que lo explican todo a la perfección, y son las Sagradas Escrituras el código del universo.

Muchas supuestas “contradicciones”, se resuelven con una simple lectura.

Otras “contradicciones” son producto de una mala traducción de las Sagradas Escrituras, las cuales originalmente fueron escritas en Hebreo.

Lamentablemente las traducciones que se han hecho desde el Hebreo al Latín y al Griego, contienen innumerables errores, y faltas graves. (Palabras mal traducidas, palabras de sobra, palabras que faltan, interpretaciones no a lugar, etc.)

Aquí vemos nuevamente que los responsables son los Masones, pues ellos que no eran cristianos, tradujeron primeramente las Sagradas Escrituras del Hebreo, cometiendo muchos errores y faltas en el proceso.

Ahora, debemos contar con un margen de error en el traspaso del Hebreo al Latín, pero además a ese margen de error debemos agregar otro margen de error adicional, pues del Latín y del Griego se tradujeron las Escrituras a todos los demás idiomas en el mundo.


Si bien es cierto, las malas traducciones de las Sagradas Escrituras se prestan para confusión y contradicción en algunos puntos, las Sagradas Escrituras en su versión original no adulterada, no se contradicen en absoluto.
Recomiendo entonces a los que en serio quieran saber la Verdad, que estudien el idioma Hebreo, y que lean las Sagradas Escrituras en su versión original. Entonces encontrarán las respuestas a todas aquellas interrogantes, y se darán cuenta de que no hay contradicciones.
¿Por qué digo todo esto? Porque para entender el origen del universo, debemos leer el Escrito de la Creación en el libro del Génesis, en su versión original, en Hebreo, y debemos leerlo con mucha detención y con un análisis muy profundo. Para éste caso en particular, las traducciones de la Escritura, no aportan claridad acerca del asunto.
Traduzcamos pues literalmente el primer verso de la Sagrada Escritura al español:
1 En el Encabezado, creó Elohím a los Cielos y al Territorio

(Génesis 1:1)
Nótese que la palabra “cielo” en singular no existe en Hebreo; existe como “Cielos” solamente.

Nótese también que no se usa la palabra “tierra”, sino que la palabra es “Territorio”.


Las primeras dos cosas que Dios crea, como Encabezado de la Creación, son los Cielos y el Territorio.

El hecho de que existan “Cielos”, y no un solo cielo, nos lleva a pensar que los diferentes Cielos, corresponden a diferentes dimensiones.

(Existen 3 Cielos, ver >> 2 Corintios 12: 2 y Apocalipsis 21: 1)

En cuanto a la palabra “Territorio”; un territorio, es un espacio geográfico delimitado. Hoy lo llamaríamos simplemente “Espacio”.


Después de este verso, comienza toda la descripción del espacio y de las cosas que son creadas dentro de él.

Es interesante lo que dice en el verso dos, que el “Territorio” estaba caótico y vacío, y que habían tinieblas sobre la faz del Abismo.

Tenemos entonces un espacio geográfico en completo caos, vacío, donde solo hay tinieblas y un profundo Abismo.

La tercera cosa que crea Dios, es la “Luz”.

Y en éste punto se pone muy interesante todo el relato, pues, como ya hemos visto, todo el universo y la materia que lo compone, es solamente Luz (o si quiere, llámela “energía”).

Una vez que están hechas las diferentes dimensiones y el espacio, Dios comienza a llenarlo todo con Luz; que es la energía que compone la materia.

Ahora, conocemos que la energía obedece a las leyes de la energía y que la materia obedece a las leyes de la materia, entonces al decir que Dios creó la luz, también se está afirmando que con ello se terminó el caos, se terminó el vacío y que se terminaron las tinieblas que habían sobre el Abismo.

La Luz es pues una substancia que obedece a las Leyes, y que se somete de manera absoluta a todas ellas; por eso era necesario que Dios la creara, para que no hubiera más caos ni más vacío.

Obviamente el que creó la Luz, también creó todas sus leyes.

Veamos el Evangelio del Apóstol Juan:


1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

2 Éste era en el principio con Dios.

3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”

(Juan 1: 1-5)


Las tinieblas, son las substancias que no obedecen a la Ley de Dios, son las que promueven el caos y el vacío en el Territorio, pero que no prevalecieron ante la Luz.

Pero hay otro punto interesante, y es que todo fue hecho por el “Verbo”…


En el Salmo 33 dice:
6 Por la palabra de Yahvéh fueron hechos los cielos,

Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

7 El junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos.”

(Salmo 33: 6-7)


Aquí se explica claramente que todo lo que existe, fue creado por la palabra de Dios; todo fue creado por sus Mandamientos, por sus Leyes y sus Estatutos, y a lo largo de las Sagradas Escrituras, encontraremos cientos de versos que afirmen esto.

Si, los científicos han descubierto que las leyes de la física dieron origen al universo, pues éstas Leyes, para que existan, alguien tiene que haberlas creado, y también tiene que haber creado una substancia y las condiciones adecuadas para que se sometiese por completo a estas leyes.

Una vez hechas las Leyes, se preparó el lugar y la substancia que conformaría el lugar; y se creó y se preparó de tal forma, que obedeciese en todo a las leyes, y cada elemento de este universo, por insignificante que parezca, obedece a alguna ley y funciona de acuerdo a ella.

La creación de la tierra y de todas las cosas, es descrita en el Génesis capítulo 1, a partir del verso 6 en adelante.


Para aquellos que cuestionan que la creación fue hecha en 7 días, les recomiendo que lean las Sagradas Escrituras, pues se darán cuenta de que el tiempo de Dios, no es el mismo tiempo que tenemos en nuestro planeta. Muchos miles de años en la tierra, para él son como un solo día. (Vea Salmo 90:4 y 2Pedro 3: 8)

El tiempo es algo relativo, y la teoría de la relatividad respalda esto muy bien.


De hecho el tiempo es algo que solamente existe dentro de la dimensión Espacio-Tiempo, pero fuera de esta dimensión no existe el tiempo cronológico que nosotros conocemos; afuera de esta dimensión Espacio-Tiempo, está el infinito y la eternidad; conceptos que son muy difíciles de comprender para la mente humana, pues desde que nacemos hasta que morimos, vemos que todas las cosas tienen un comienzo y un final, pero debemos darnos cuenta de que el tiempo cronológico existe solamente al interior de nuestra dimensión, y es valido solo para la energía, la materia, y el universo en el cual vivimos,

pero Jesús dijo “Yo no soy de este mundo” (Juan 8: 23), dando a entender que él estaba por sobre las leyes de la física, por sobre las leyes de la materia, por sobre las leyes de la energía y por sobre las leyes de la naturaleza. De hecho él lo demuestra, haciendo milagros que desafían las leyes naturales, las leyes gravitatorias, y las leyes de la física conocidos por el hombre. Jesús en realidad no desafía estas leyes, sino que él mismo es autor de ellas y se encuentra por encima de ellas, para gobernar sobre fenómenos naturales como lo son por ejemplo las tormentas y los vientos. (Como está escrito “De Yahvéh es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan” – Salmo 24: 1)

Como él es el autor de la Ley y de la Creación, tiene el poder y la autoridad sobre ella.
A muchas personas les cuesta creer que alguien sea Eterno y Omnipresente, porque simplemente en nuestra dimensión Espacio-Tiempo es imposible que alguien tenga esas cualidades; pero Jesús afirma que él es de arriba y que no pertenece a este mundo; en otras palabras, Jesús no pertenece a esta dimensión, y de la dimensión de la cual él viene, allá todas las cosas imposibles para los hombres, son posibles. (Mateo 19: 26 y Lucas 18: 27)
Esa es la respuesta a las personas que afirman que Dios no puede estar en todos lados; pues claro que sí puede estar en todos lados y al mismo tiempo, pues él está por sobre las leyes del tiempo y por sobre las leyes del espacio.

Las leyes del tiempo y del espacio valen para nosotros, pero no para él.


Si vemos las probabilidades según la ciencia de la matemática, de que el universo se haya originado por si mismo, sin intervención de un ser Creador,

nos daremos cuenta de que es del 0%.

Es entonces infinitamente más probable, (matemáticamente hablando) que Dios haya creado el Universo, a que una de las teorías de la vieja escuela sea correcta.

Los científicos de la vieja escuela hasta el día de hoy aún se complican la existencia tratando de explicar una creación sin la existencia de un creador, pero la verdad es que todas sus teorías han sido reprobadas, simplemente por su improbabilidad y por su imposibilidad de comprobación.

Ahora, hay algo que los científicos de la antigua escuela siempre dicen, y es que

“no es demostrable científicamente la existencia de Dios”.

Según ellos, el culto a Dios es una simple tradición, y una pagana creencia sin validez, y dicen que no hay testigo que pueda demostrarlo físicamente.

La primera respuesta a esta afirmación, y la cual invalida primeramente el argumento, es, que no es demostrable científicamente que Dios no existe; hay muchísima evidencia que aprueba la existencia de Dios, y es más, las supuestas evidencias que afirman lo contrario, no son siquiera evidencias reales, sino suposiciones y teorías no comprobables.

En segundo lugar, en respuesta a esto, es necesario destacar que existen evidencias físicas en toda la creación, las cuales hablan de la existencia de Dios.

(Partiendo de la base misma de que la Creación entera por sí sola es una evidencia)

Si nos limitamos solamente a las Sagradas Escrituras, veremos que todo su contenido es verificable históricamente y está demostrado arqueológicamente.
Pero a parte de las evidencias arqueológicas que existen de los hechos relatados en las Sagradas Escrituras y de milagros que hizo Dios con el pueblo de Israel, hay miles y miles de testigos que han sentido a Dios físicamente en sus cuerpos, y que dan testimonio de su veracidad y de su existencia.

No solo hablo de los testigos que escribieron las Sagradas Escrituras, sino que hablo de la actualidad, y de la población cristiana actual, alrededor de todo el mundo.

En todo el mundo Dios hace milagros, y milagros tremendos con la gente que cree en él.

Hay evidencias en personas que después de una oración han sido sanados de enfermedades terminales, y no solamente eso, sino que hay personas que han sido sanadas milagrosamente de deformidades físicas, y otras que incluso han sido resucitadas de la muerte por el poder de Dios.

Pero no es solamente la sanidad milagrosa de enfermedades, la cual es evidencia física en los cuerpos de los testigos, sino también, la presencia de Dios, cuando él se manifiesta en algún lugar, su presencia es perceptible de manera física en el cuerpo humano, y el cuerpo humano, todo el alma, todo el espíritu y toda la mente humana, reaccionan de manera conmocionada frente a la percepción de su presencia.

Millones de cristianos en todo el mundo han tenido experiencias con Dios, que para el mundo son de carácter “sobrenatural”, y aun ahora y a cada momento en todo el mundo están sucediendo cosas de orden sobrenatural. Eso es un hecho, y es un hecho irrefutable.

El mundo espiritual sí existe, y de hecho el ser humano como Criatura creada por Dios, tiene acceso a él y a toda su dimensión. Hay miles de cristianos que han visto a Jesús aparecerse ante ellos, y lo han visto con sus propios ojos de carne; otros han visto con sus propios ojos Ángeles, otros han visto demonios, etc. hay testimonios incontables…

Una cosa sí es segura, ni Dios ni el mundo espiritual son cuentos de hadas, pues quienes buscan a Dios, al tiempo le perciben con sus 5 sentidos, de manera física, y eso es un hecho.

Es imposible que alguien que busque a Dios con todas sus fuerzas, con todo su corazón, y con toda persistencia, no tenga un encuentro con él.

Sin embargo, personas que creen que Dios es una rutina de cada domingo, y que no se entregan por completo con todo su ser a la búsqueda, obviamente no encuentran nada; pero el que busca, y el que busca con toda sinceridad, éste lo encuentra seguro.


>Ante cualquier duda, consulte al siguiente correo para saber más detalles: leon.elias777@hotmail.com

3) ¿De donde proviene la vida?
En cuanto al origen de la vida, el cual está muy ligado al origen del universo, está claro que Dios creó la vida y a todos los seres vivos, pero allí entra como siempre, la duda acerca de la teoría evolucionista.

¿Es verdad que todos los animales evolucionaron a partir de una célula primitiva?

¿Es verdad que el ser humano evolucionó a partir de los monos?

La respuesta es muy simple: El ser humano no evolucionó del mono, ni los animales evolucionaron todos de una sola célula primitiva.

La teoría evolucionista, aunque usted vea que es tan bien aceptada aún hoy en la sociedad y en la comunidad científica, no tiene solvencia, y no es demostrable científicamente.

Si la teoría evolucionista fuese cierta, entonces existirían las cadenas completas de eslabones, y habrían registros arqueológicos de todos los eslabones intermedios entre una especie y otra, sin embargo estos eslabones no existen; no hay rastros de ellos en toda la tierra, lo cual demuestra que esta teoría es imposible. ¿Cómo es posible que especies transitorias que vivieron millones de años sobre la tierra, no hayan dejado huesos en ella?

Muy simple: no es posible.

La evolución de las especies es solamente un mito con muy buena fama, que por causa de la ignorancia de mucha gente, aún tiene muchos partidarios.

En sí, la teoría de la evolución de las especies, no es viable en ningún modo.

En conclusión, todos esos eslabones que se han encontrado, y que tienen miles de años de distancia entre ellos, no son de una misma especie; son especies diferentes que reinaron sobre la tierra en diferentes épocas, así como las Sagradas Escrituras lo describen en el Génesis;

y si os preguntan qué fue primero, si el huevo o la gallina, no tengáis temor en responder que la gallina fue primero; podéis afirmar esto con toda confianza.
La probabilidad de que una célula completa se forme espontáneamente, es de un 0%, es decir, totalmente escasa, o mejor dicho, nula (para ser más exactos).

La simple probabilidad de que se forme una proteína de ADN de manera espontánea, es en extremo remota, pero que más encima alrededor de éste ADN se forme por si solo el citoplasma con sus demás componentes y una membrana celular a su alrededor… eso ya es ciencia ficción y mundo de fantasía de lo más increíble.

Simplemente es millones de veces más probable que Dios haya creado la vida, a que la vida haya surgido de manera espontánea.

Afirmar que la vida se originó de manera espontánea, es un atentado contra la ciencia, especialmente contra la matemática, y además un atentado contra la lógica humana.

De verdad hay que ser muy necio para creer en éste tipo de teorías, que hace muchas décadas ya caducaron.

>Ante cualquier duda, consulte al siguiente correo para saber más detalles: leon.elias777@hotmail.com

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